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Historia 36283 — capítulo 1

"Por ti"

Tragas saliva mientras ella hunde mas la punta de la varita en aquel pecho, aquel pecho que sube y baja con rapidez a causa del coraje, del dolor, del miedo; tú solo puedes tragar de nuevo e intentas inútilmente tomar tu varita.

-Ni lo intentes.

La rabia se apodera de ti, la rabia y el miedo te hacen su presa, ¿Cómo pudiste ser tan estúpida? ¿Dónde había quedado tu buen juicio, tu inteligencia?

Ella se da cuenta de tu coraje y ríe, se ríe de ti.

— Sabes, creo que te debo agradecer, ahora no estaría aquí si no fuera por ti, de verdad gracias, te debo una.

Una nueva carcajada y en ese momento ella apunta con más fuerza.

Haces una mueca mientras tratas de parar la hemorragia que hace que tu vida peligre, si siegues así podrías morir desangrada, los escalofríos llegan poco a poco.

— No, no mueras, no aun, quiero que lo veas morir, quiero que veas como se le va la vida, quiero que sufras lo que yo sufrí.

Aprietas fuertemente los labios mientras la ves a ella, a esa maldita mujer, a esa que le apunta al que es el amor de tu vida, la razón de tu existir, entrecierras los ojos recordando lo que ella te dice; ¡Oh claro que sufrió! Tu misma la viste aquel día, enloquecida, llorando sobre el inerte cuerpo de su señor, lanzando hechizos a diestra y siniestra, juró venganza, y ahora después de tantos años su venganza había llegado.

— ¿Acaso vas a llorar?

Ella ríe de nuevo y tú orgullosamente, valientemente como una buena Gryffindor reprimes las lágrimas, no, no te derrumbaras frente a ella, tienes que tener la mente fría, tienes que estar concentrada, ya que debe de haber un modo de salir de aquello, de salvarlo, de salvarlos…

— Hermione no…

Al escuchar tu nombre de esos labios sientes como toda fuerza te abandona, lo ves directamente a los ojos, él sabe lo que planeas, lo que tienes en mente y te suplica que no lo hagas, ya que sabe tan bien como tú, que no tienen muchas oportunidades.

— Oh, ¡míralo! Se preocupa por ti.

Las carcajadas de aquella mujer inundan el lugar, mientras tú te pierdes en la mirada de aquel joven; ese joven que es tu mejor amigo, a ese que amas con todo tu corazón, ese que te pide con la mirada, que huyas ahora que puedes, que te salves, que lo dejes morir… pero no, lo último que planeas hacer es dejarlo; no ahora, no cuando, todo estaba saliendo bien entre ustedes dos, no, cuando tenían un plan de vida, un futuro juntos.

Niegas con la cabeza sin decir palabra alguna él comprende el mensaje y entrecierra los ojos, derrotado.

— Por favor, hazlo por él.

En ese momento, llevas tu mano hacia tu vientre de cinco meses de embarazo y lo acaricias un poco, claro por él, otra razón más para salir de ahí con vida, por él, por tu hijo, por su hijo…

¿Eres egoísta por no pensar en él? ¿Por poner su vida en peligro? ¿Qué es lo que habías hecho para merecer aquello? Decidir entre el amor de tu vida y tu hijo… ¿Merecías tanto dolor?...

Claro que no lo merecían, no ustedes que salvaron al mundo de un mal llamado Voldemort, ustedes menos que nadie.

— Es por él por quien lo hago.

Le sonríes un poco, el hacer un gesto tan simple como ese, te causa un gran dolor pero aun así, sonríes de nuevo.

— Lo hago por nosotros.

— Por favor…

Te lo suplica, te pide que seas razonable, que huyas ahora que es posible, pero no puedes, algo dentro de ti te lo impide, debe de haber una manera de hacerlo, de salir de aquella situación.

— ¡No!

Al momento que él escucha tu respuesta, aprieta los puños con fuerza e intenta ponerse de pie, pero la varita de aquella mujer, se lo impide.

— No, no, no. ¿A dónde crees que vas?, tú y yo tenemos algo pendiente Potter

— No frente a ella, por favor Bella, por favor.

Bellatrix Lestrange chasquea la lengua y los ve burlonamente, mientras notas como el odio se va apoderando poco a poco de su mirada.

— Ahora pides favores Potter, ¡Ahora pides favores!, si mi señor te viera ahora…

Al momento de mencionar al fallecido Voldemort, notas como Bella se tensa y apunta con más fuerza, logrando que Harry se moviera incomodo en el lugar.

— Tú mereces lo que te va a pasar, tú y tu maldita castaña, y claro, tu bastardo, ¿cómo olvidarnos del pequeño Potter…?

— Por favor.

Al ver las súplicas que Harry le dedica a esa mujer, no puedes más que bajar la mirada, eso es demasiado para ti; Harry menos que nadie debería humillarse ante esa mujer. Él menos que nadie debía hacerlo, ¿por qué la vida era tan injusta?, ¿por qué estaba empeñada en quitarte la felicidad que habías conseguido? Primero tus padres y ahora ¿El amor de tu vida y tu hijo?

— Déjalo ir…

Las palabras salen de tus labios sin que tú misma lo hubieras planeado, era sin duda una súplica de tu corazón. Bella, al momento de escucharlas abre los ojos evidentemente sorprendida para, segundos después, dibujar una sonrisa en su pálido rostro, mientras Harry de nuevo trata inútilmente de moverse.

— ¿Estarías dispuesta a dar la vida de tu hijo por él?

La incredulidad pasa por un segundo por la voz de Bella y en ese momento sientes asco de ti misma, hasta ella se dio cuenta, eres un ser despreciable, estas poniendo en peligro una vida que apenas viene en camino, ¿Debes huir?, ¿Debes dejar morir a Harry para salvarte tú y tu hijo?

— Debes hacerlo.

Rápidamente buscas su mirada, al encontrarla y ver la seguridad en su verde mirada sientes las lágrimas golpear tus ojos, no podrás retenerlas por más tiempo, escapan bañando en segundos tus mejillas, Bella al verlas, se ríe de nuevo.

— Siempre te amaré.

Harry asiente y te dice lo mismo, notas como Bella confundida ve de un lado a otro sin entender nada, sin querer sonríes, ya que esa manera de comunicarse entre ustedes siempre fue especial, ¿Acaso Ron o los demás se enteraban de lo que se decían?, ¡no! la respuesta era no, ya que, nunca necesitaron de palabras para comunicarse, siempre había sido así, con una sola mirada, se decían todo lo que querían; esa conexión nunca la tuviste con nadie, solo con Harry; esa conexión fue la que te dijo que algo especial te unía a él, sin duda algo les trataba de decir.

— Cuida de él, por favor.

El nudo en tu garganta crece segundo a segundo, tu respiración se hace cada vez más lenta, el latir de tu corazón disminuye poco a poco.

— Se llamará James.

Puedes ver la sorpresa en su rostro, no lo sabía, ni tu lo sabías hasta esa mañana, hace apenas unas horas el Medimago te lo había dicho, es por eso que habías corrido a su lado, para contárselo, y ahí fue donde todo salió mal, Bella vigilaba tus pasos y tú no te habías dado cuenta, tu amor de madre te había cegado; gracias a ti, Harry estaba ahora en ese frío piso siendo apuntado por una varita, mientras tú lo veías morir, mientras tú misma morías, mientras ponías en peligro la vida de tu bebe.

— ¡Basta de cursilerías, tu hora llegó!

— ¡Apresúrate!

Ves como Harry aprieta los labios al momento que un Cruciatus se impacta en su pecho, tú lloras con más fuerza, mientras la risa de Bella sigue escuchándose. No, no puedes hacer nada, estas demasiado débil para hacerlo, ¡tienes que huir! desaparecer de ahí, antes de que sea demasiado tarde. Acaricias de nuevo tu abultado vientre sin poder contener las lágrimas, Bella está demasiado entretenida torturando a Harry, como para fijarse en ti, con dolor, ves como Harry se retuerce en el suelo, sin dejar de verte; de nuevo te exige que te vayas, sin despegar los labios, sabes que tienes que hacerlo ahora; pero, algo te pega al piso sin poder siquiera concentrarte para aparecerte, tu vista se hace segundo a segundo más borrosa, sientes que el aire te falta, tal vez no sea necesario que Bella acabe contigo; sin su ayuda estas muriendo, sonríes tristemente y entrecierras un poco los ojos, puedes ver el miedo en el rostro de Harry al ver que no te has ido.

— No puedo.

— Hazlo por él, inténtalo Hermione, inténtalo.

En ese momento, notas como Bella se gira rápidamente hacia a ti, al parecer, a comprendido lo que ahí pasa, haces un último esfuerzo y fijas en tu mente la madriguera, puedes ver como Bella lanza la peor maldición que puede existir, al pecho de Harry. Un grito desgarrador sale de tu garganta al ver como el verde rayo, pegó de lleno en el pecho del moreno; en ese momento, sientes que la vida te abandona y tu débil corazón deja de latir, después, todo se vuelve negro; lo último que tu mente captó, fue el último suspiro de Harry; de tu Harry, y su promesa de amor eterno.

— Siempre te amare.

--oooooOOOOOooooo—

— James ¿Te puedes dar prisa?

Sueltas un suspiro mientras de nuevo te ves al espejo, tratas de acomodar el moño de ese endemoniado traje, ¿Acaso ese disfraz era necesario?, sonríes y mueves la cabeza con rapidez, claro que lo era, hoy no era un día como cualquier otro; hoy era el aniversario de la muerte de tus padres y todos estarían ahí, rindiéndoles homenaje, dándote muestras de apoyo, de condolencia, no entendías porque lo seguían haciendo, después de dieciocho años las condolencias no venían al caso, y no es que fueras un malagradecido; no, no lo eras, simplemente no le hallabas el caso a ese circo, lo único que tu necesitabas era estar a solas con ellos, tal vez con tu tío Ron y Luna, incluso tal vez Ginny, no mas; con ellos bastaba.

En ese momento una rubia entra a la habitación con un pequeño pelirrojo de ocho años revoloteando a su lado.

— Mamá ¿Puedo llevar mi escoba?

— No Jasper, no puedes, no vamos a divertirnos.

Tú sonríes al ver como el pequeño le saca la lengua a su madre y se va muy molesto de la habitación; Luna hace una mueca y se gira hacia ti, sus hábiles manos acomodan en segundos lo que a ti te hubiera tomado horas.

— Supongo que tu cabello es un caso perdido.

— Claro, la herencia Potter es difícil de aplacar.

Al momento de recordar a tu padre la tristeza te inunda; sí, han pasado dieciocho años pero no por eso dejaba de doler, sabías que por culpa de una mortífaga; tu habías quedado huérfano, ella había asesinado a tu padre y había dejado muy herida a tu madre, como para sobrevivir más allá del parto, porque, sí, tu querida mamá había salido con vida de ese lugar; pero aun así, no con la fuerza suficiente para continuar con vida, tus tíos te habían dicho que ese día había llegado casi desangrad a la madriguera para ser trasladada inmediatamente a San Mungo donde no pudieron hacer mucho por ella, ellos se dedicaron a salvarte a ti, porque según te dijeron ese fue el deseo de tus padres.

—Arriba esos ánimos James, sabes que dieron su vida por ti, deberías estar agradecido.

— Lo estoy pero, es difícil.

Sientes las lágrimas venir, pero no te quieres derrumbar, no ahora, tomas una gran bocanada de aire y tratas de sonreír.

— Está bien, será mejor que nos apuremos, no queremos llegar tarde.

Luna te sonríe y te toma la mano, dándote su apoyo incondicional.

— Te amaban más que a su propia vida.

— Si eso lo sé.

Tomas otra bocanada de aire y desordenas aun más tu cabello, todos decían que eras idéntico a tu padre, menos en los ojos ya que habías heredado los de tu madre.

Sales de la habitación siguiendo a Luna que en ese momento soltaba tremendo grito al ver al pequeño Jasper volar en su escoba dentro de la casa, tú no puedes más que sonreír, ese pequeño diablillo.

— ¡Jasper Weasley!

Bajas las escaleras lentamente, no quieres presenciar la rabieta del pequeño Jasper, siempre estarías agradecido con Ron y Luna, ellos te cuidaron como si fueras su hijo; nunca olvidaron a tus padres y por eso estarías eternamente agradecido. En ese momento un aire helado te despeina un poco el cabello, extrañado giras la cabeza buscando la ventana causante de esto, pero te das cuenta que no existe tal ventana, tal vez lo imaginaste no es la primera vez que te pasa.

— Mas que a nuestra vida mi pequeño James.

Te quedas congelado en el lugar, buscando a la persona que te dijo tales palabras, pero no ves a nadie, lo único que escuchas son las carcajadas de Ron abajo y los gruñidos de Luna, tus ojos castaños siguen buscando sin ver nada mas, te encoges de hombros restándole importancia, tal vez lo imaginaste, bajas las escaleras para reunirte con tu familia y en ese momento sientes perfectamente como algo cálido te roza la mejilla, un beso, te han dado un beso.

— Estamos contigo.

Las lágrimas se hacen presentes, mientras acaricias el lugar que hasta hace un momento fue besado, sabes quién lo hizo, te pueden llamar loco pero tú sabes que tus padres están contigo, ellos siempre estaban contigo, otra brisa que te despeina y escuchas a lo lejos a dos personas que dicen tu nombre.

— James Potter Granger….

Fin