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Historia 36312 — capítulo 1
Capitulo 1:
Puse la llave en la cerradura, había algo que me decía que lo que iba a encontrar allí dentro no me iba a gustar para nada pero me armé de valor y entré. Dejé las llaves en la canasta, la campera en el perchero y me dirigí a la habitación; cuando entré lo vi con Mariana. Se hallaban dormidos, tapados por las sábanas, sus ropas tiradas por el piso y todo estaba en desorden, me quedé pasmada, la mente en blanco; Realmente lo había hecho con ella. Las chicas ya me habían advertido de esto pero yo estaba enseguida para ver la realidad; salí del departamento sin hacer ruido y cuando al final hube salido del edificio me eché a llorar. Sin pensarlo me dirigí a la casa de Orlando, era como un reflejo ir hasta allí; era mi mejor amigo desde siempre y cuando lo necesitase estaba ahí; Mientras más me acercaba a su recinto el lugar comenzaba a hacerse más interesante. Todas las casas eran lujosas y bastantes grandes pero estaba tan ensimismada en mis pensamientos que no les presté tanta atención como usualmente lo hacía. Al final atravesé el portón de su casa, toqué timbre y un muchacho de 1 metro 80 con ojos y cabello marrón, un físico que mataba abrió. Al ver que yo había estado llorando me hizo pasar sin vacilar y me sentó a la fuerza en uno de sus cómodos divanes y me obligó a relatarle lo sucedido; cuando terminé se quedó sorprendido porque nunca se había imaginado que Christian me haría algo así. Me abrazó, me secó las lágrimas que me quedaban y me susurró unas dulces palabras al oído que me hicieron sonreír; él si que sabía como consolarme y yo realmente lo apreciaba. Al separarnos de aquel cálido abrazo nuestros rostros quedaron muy cerca y como se imaginaran nos besamos; fue algo muy dulce y prolongado, como no recibirlo bien después de tanta angustia. Nuestra conexión fue muy fuerte y sentimos que cada vez tenía que ser más apasionado; terminamos uno acostado arriba del otro acariciándonos por debajo de la remara. Nos quedamos mirando como si quisiéramos más pero en ese momento reaccione y me di cuenta de que estaba enamorada de Orlando Bloom, me prepare para decir algo pero fui interrumpida.
-"No digas nada, lo hiciste con el beso."- me sonrío- "intuición masculina"- estaba que me lo comía
-"¿Y que te dije según tu intuición masculina?"- que interesada.
-"Que te gustaba tu novio pero también sentáis algo por mí"- más correcto no podía estar -" tus sentimientos por mi se hacían más intenso con cada día que transcurría y a mí me pasaba lo mismo".
-"Nada mal, tendrías que ser psíquico además de actor, no es mala idea"- necesitaba despejar la mente. -"Sé que tendría que estar más afectada por lo sucedido pero me lo veía venir, el problema es que ahora mis amigas no me hablan excepto por Liv porque se enojaron por no escucharlas, ¿qué hago?"
-"Podrías reunirlas a todas para pedirles disculpas por no haberlas escuchado pero es mejor que pensemos en eso mañana porque ahora estoy más que agotado"- pobrecito, como para no estarlo después de trabajar todo el día.
-"¿Cómo? ¿Pensemos?"- no entendía.
-"No voy a dejar que lo hagas todo vos sola, no podes abarcar todo." Me beso suavemente en los labios- "vamos que te hago la cama y té quedas acá".
No le podía discutir nada; alojamiento gratis además en la casa de ese bombón. Cuándo terminó me empezó a hacer masajes en el cuello para relajarme. Y me saco la camisa, para mi beneficio tenia una musculosa abajo; no sé porque pero tenia la tentación de pegarle con un almohadón así que comenzamos una guerra; quedé fatigada así que él me abrió las sabanas y me metió adentro.