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Historia 36327 — capítulo 1

Bienvenidos al caos

Narrador omnisciente

Era una de esas locas fiestas de verano, en las cuales había un montón de magos adolescentes, botellas de whiskey de fuego y una banda a todo volumen, sin olvidar las destellantesy casi cegadoras luces fluorescentes; en las que te despiertas con una cruda de aquellas y no recuerdas lo que hiciste la noche anterior. Tres de los merodeadores se encontraban ahí desde hacia un par de horas.

-No sé ustedes, yo me voy a divertir, con o sin Sirius -decía Remus

-¡Ya llegué! ¡Ya estoy aquí! -un mago con pantalón de mezclilla azul, una camiseta blanca y un saco sport azul marino apareció entre los tres.

-Invoca al diablo y aparece -rió James, que también traía unos jeans, aunque usaba una playera color verde esmeralda

-Pensamos que ya no venías -reclamó Remus, éste traía un pantalón negro, con una camisa de vestir blanca con los tres primeros botones desabrochados. Peter asintió, él traía unos jeans deslavados y una camisa de manga larga café oscuro, que se había arremangado por encima de los codos

-¡Cómo faltar! Estoy soltero y codiciado, ahora lo único que me falta es alguien para pasar la noche -comentó el ojigris buscando por todos lados

Una chica de pelo ligeramente quebrado, y amarrado por una media coleta, bailaba campantemente encima de una mesa, saltando y haciendo que los holanes de la falda azul celeste que usaba se sacudieran incitantemente. Por algunos de sus movimientos tambaleantes, se podía deducir que estaba un tanto ebria; mientras Sirius le miraba fijamente la espalda, a la espera de que girara la cara, se sacó la blusa y la lanzó, dejando al descubierto un sostén negro y su piel que destellaba bajo la tenue luz.

-Hola "alguien" -sonrió seductor Sirius, yendo hacia allá en el mismo momento en que ella se giraba

-Canuto, no -le dijeron demasiado tarde sus amigos

El moreno se abrió paso entre la multitud, sin apartar la vista de la espalda curvilínea de la chica, que se movía sinuosamente. Comenzó a gritar para tratar de llamar su atención cuando estuvo lo más cerca que pudo, pero cuando la chica giró la cabeza al fin, se quedó frío.

-¡Naty!

-¡Hola Sirius! -siseó la castaña

-¡Que hola ni que nada! -Sirius estaba furioso.

Era su vecina y una gran amiga, ni siquiera cuando quedaron en casas diferentes en Hogwarts dejaron de hablarse. Ella era como una hermana pequeña, cada vez que la veía no podía sino recordar su carilla sonrosada, enmarcada por unas graciosas trencitas castañas; no podía explicarse como pasó de eso a bailar semidesnuda frente a todo el mundo. De un salto se subió a la mesa y le pasó su saco por los hombros a Natalie.

-Bájate -le ordenó

-Uy si, ya estuvo que te hice caso -reclamó ella- Me estoy divirtiendo y no me voy a ir porque lo dices

-Vámonos o te echo una maldición -amenazó el pelinegro sacando su varita

A los reclamos de Natalie se le unieron los del resto de los invitados.

-¡Y USTEDES TAMBIÉN SE CALLAN! -vociferó Sirius antes de bajarse de la mesa

-Tratamos de avisarte… -se excusaron sus tres amigos, ante la mirada recriminante de Canuto

-Malos amigos -murmuró enojado- Voy a ver si le consigo algo que ponerse, ustedes cuídenla

-¿Por qué te preocupas tanto? Sólo vino a divertirse, y su mal no recuerdo -indicó el ojiazul- Hasta hace unos minutos pensabas tirártela

-¡Porque no sabía que era ella! -gritó antes de desaparecer entre la multitud

-¿Exagera un poco no? -dijo Remus

-Seh, después de todo ya no es una niña -asintió Peter, que al igual que los otros la conocían desde primer curso, gracias a Sirius

-¡Y vaya que ha crecido! -dijo James, mirando de reojo a Natalie que se estaba poniendo bien el saco

-Necesito aire -dijo la castaña corriendo a la salida

-No sé ustedes, pero yo le daría respiración de boca a boca -exclamó James con una sonrisa pervertida

-Seehh -asintieron los otros dos chicos

En eso apareció Sirius y los tres se apresuraron a borrar las expresiones pervertidas de sus rostros.

-¿De qué hablan? -preguntó- ¿Y Naty?

-Afuera -respondió Remus distraídamente, siguiendo con la vista a una bruja con minivestido negro

-¡Les estoy diciendo que la cuiden!

En medio de la oscuridad reinante en el exterior, el ojigris alcanzó a distinguir la falda azul celeste de Natalie, que se sostenía en el tronco de un árbol.

-¿No tienes frío? -preguntó el pelinegro con voz de hermano preocupado

-No -respondió resentida

-Entiende que sólo te protejo

-¿De qué? -Natalie paseó su mirada de lado a lado de la cara del merodeador

-Bueno… de personas… de una resaca

-Demasiado tarde -Natalie estaba ligeramente pálida- Una botella de cerveza antes y hubieras llegado a tiempo

-Mira, ¿Por qué no volvemos adentro? Me sentaré contigo

-No quiero estorbarte

-Tú nunca serás un estorbo ¡Eres como mi hermana!

-Puaj -asintió ella, rodando sus ojos, de color castaño ambarino

-Jamás me perdonaría si acabaras con algún pendejo -la miró a los ojos y ella rehusó la mirada

-No empecemos, tú y yo sabemos que has sido un "pendejo" para muchas. Y también que viniste a cogerte a una de… -se detuvo de golpe. Sin poder aguantar las nauseas, se inclinó en el pasto y sacó todo lo que había comido. Sirius le recogió los mechones de cabello que le colgaban en la cara y con la varita limpió cuando ella acabó de vomitar.

-Vamos Naty, te llevaré a casa -dijo y abrazó por los hombros el cuerpo casi inerte y pálido de la chica

N/A: Seguro notaron eso de narrador omnisciente bajo el título, la razón es simple, el resto de los capítulos serán realizados por un narrador en first-person, dependiendo claro, del personaje; dado que este es un piloto (un capítulo de prueba) no tiene el mismo tipo de narración. El fic se divide en cuatro partes, la primera la narra James, la segunda Sirius, la tercera Peter y la última Remus. Respecto a las posiciones, era una decisión demasiado difícil, así que lo deje a la suerte.