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Historia 36387 — capítulo 9
Al día siguiente en la mañana Ron y Hermione llegaron al gran comedor tomados de la mano mientras se susurraban cosas al oído y soltaban risitas de complicidad, razones por las que Harry prefirió darles un poco de intimidad y se dirigió l otro lado de la mesa para sentance junto a Neville.
-Hola-saludo con todo el ánimo que fue capaz de juntar al ver hacia donde se dirigía el día.
Neville solo respondió con un gesto con la cabeza ya que su atragantada boca no podía emitir ningún sonido. Harry comenzó a contemplar el menú que se extendía físicamente antes sus ojos, se disponía a tomar una tostada, cuando sintió como unos suaves labios tocaban su mejilla con seguridad, cuando tuvo tiempo de reaccionar al beso fugaz noto que Leila estaba sentada a su lado con sus hermosos ojos miel sonriéndole. Por absurdo que parecía sus expectativas sobre el día cambiaron de inmediato al verla ahí sentada.
-¡Hola Leila¡-saludo el chico fracasando al ocultar la alegría en su voz.
-¿Qué tal Neville?-saludo la chica después de darle un beso en la mejilla al chico que se sentaba frente a ellos haciendo que se sonrojara.
-¿Qué harás, hoy?-pregunto Harry a la chica una vez que estuvo seguro de que su compañero no moriría de un ataque cardiaco o algo parecido.
-mmm…no lo se, tenia planeado ir a visitar a Hagrid. Se que tu y el se llevan de maravilla, ¿no quieres acompañarme?
-Claro-respondió el chico sin dudar. Intercambiaron unas cuantas miradas penetrantes antes de que un pequeño tumulto en la entrada del gran comedor los obligara a volver a la realidad, Harry se dio cuenta de que Neville le agitaba el brazo mientras movía los labios, pero le costo entender lo que decía. Solo reacciono cuando escucho el nombre de Ron y Hermione entre aquellas palabras.
-¿Qué?-pregunto confundido apartando la mirada del rostro de Leila
-Que es Ron el que esta en la puerta con Malfoy-rezongo Neville una vez mas dando a entender que lo había dicho carca de un millar de veces antes.
-¡¿Qué?!-tanto Harry como Leila se pararon de su asiento de golpe al oír claramente aquellas palabras, y se dirigieron a toda velocidad a la entrada del gran comedor donde Dean sujetaba con fuerza a un Ron furioso mientras Hermione rogaba que se tranquilizara y Malfoy le hablaba sobre las cabezas de otros cuantos estudiantes de Gryffindor que servían como barrera para que Ron no se le lanzara a Malfoy.
-vamos Weasley, no tienes porque sentirte haci-prosiguio Malfoy-todos aquí sabíamos ya que tu familia estaba condenada a caer lo mas bajo que es posible. Lo que no sabíamos es que eras tu quien los iba a mezclar con una sangre sucia.-menciono las ultimas palabras con una mueca de asco y mas odio que antes mostrando con toda claridad que quería referirse a algo mas que repugnante.
-Te voy a…-Ron lucho con todas sus fuerzas para quitarse a Dean de encima y poder sacar su varita de uno de sus bolsillos mientras Hermione volvia a suplicar que no hiciera nada, por lo cual el chico dudo.
-¿Ahora vas a seguir las ordenes de la sangre sucia?...Tal vez deberías escucharla, la ultima vez que intentaste defenderla de su asquerosa naturaleza terminaste tragando babosas, ¿no lo recuerdas?-recordo Draco con una sonrisa de suficiencia en el rostro.
-No tendrás tanta suerte ahora, estúpido…-respondio Ron apartando con fuerza, pero cuidadosamente a Hermione de su camino para acercarse a Malfoy
-¡Basta!-interrumpio Leila cuando recupero la movilidad parándose entre los dos chicos con decisión y poniendo una mano en el pecho de cada uno. Malfoy abrió la boca pero Leila lo miro con duraza antes de añadir-mejor cállate Draco.
Ron lo miro unos segundos antes de que se formara una sonrisa complacida en su rostro y bajara la guardia. Leila relajo los brazos, pero Ron solto una exclamación en tono de burla.
-Al menos la chica que me da ordenes es mi novia.
Malfoy enrojeció de ira al captar que se refería su relación con Leila, pero Ron ya se había dado la vuelta y tomado a Hermione por la cintura para salir del gran comedor seguido por Harry, Neville y Dean. Leila le dirijio una severa mirada de reproche a Malfoy antes de seguir a los Gryffindors.
Neville y Dean los acompañaron el tiempo necesario para asegurarse de que Ron no iria a partirle la cara a Malfoy, luego se fueron platicando dejando a Harry, Leila Ron y Hermione sumidos en un silencio incomodo que Harry intento romper después de unos minutos de intercambio de miradas.
-Bueno ¿Vamos a ver a Hagrid, o que?
-Claro, claro-acepto Leila y volteo a ver a Ron-¿quieren venir?-ofreció la chica.
Ron iba a contestar pero Hermione se le adelanto y respondió sin mirar a Leila.
-No esta. Se fue a Londres esta mañana.
-Ohh-exclamo Leila algo desilusionada-supongo que tendré que esperar. Bueno-continuo recuperando su sonrisa-en tal caso creo que iré a la lechuceria, mi cartano debe tardar en llegar.-termino Leila y dio media vuelta.
-Espera-pidió Harry-te acompaño.-propuso y se adelanto a su lado.
Los dos chicos llegaron a la lechuceria intercambiando risas y chistes Hedwig volo al brazo de Harry en cuanto esta entro a la habitación Leila le dedico unos minutos a acariciar el blanco plumaje de la mascota de Harry antes de dirigirse hacia una lechuza de plumaje amarillo que emitia ligeros y elegantes reflejos dorados.
-Se llama Claud-explico la chica mientras la sostenía gentilmente en su brazo y le quitaba con delicadeza la carta que tenia en la pata derecha-extraña Francia, es duro para ella, pero le agradesco que se quede conmigo.-añadio con una nota nostálgica en la voz.
-¿tu también, lo haces?-pregunto Harry, mientras Leila volvía a poner a Claude en una superficie de madera lisa.
-no. Es decir, algunas cosas, creo que es inevitable extrañar ciertos aspectos de mi antigua vida…ya sabes, mi casa, mis…recuerdos, pero me gusta aquí, me siento…no me siento sola.
Harry mirola expresión triste del rostro de la chica, sintió la necesidad de abrazarla pero se contuvo por miedo a la reacción que esto pudiera ocasionar en leila.
-¿puedo…hay algo que pueda hacer, para que te sientas mejor aquí?
Leila alzo la vista y le dedico una débil sonrisa.
-Ya lo estas haciendo. En serio Harry, te agradezco que estés aquí, para mi es…creo que si las cosas…ya sabes, si Voldemort no hubiera…
Harry puso los ojos como platos al notar que la voz de Leila no había dudado ni un minuto al mencionar el nombre del mago más peligroso de todos los tiempos pero ella ni siquiera lo noto y siguió hablando como si nada.
-Creo que de no haber sido así, abríamos crecido juntos. Eres un buen recuerdo, y un buen amigo de la vida que no tuvimos.
-yo…-dijo Harry intentando reaccionar a su sorpresa-creo que podemos ser amigos en la vida que tenemos.
Leila ensancho un poco más su sonrisa y le dedico una mirada de agradecimiento a Harry.
-Bien-exclamo abriendo la carta que tenia en las manos- Oh! esto…Lupin dice que debería preguntarte si iras a pasar las navidades en el cuartel de la orden. Dice que les preguntemos a Ron y Hermione lo mismo.
-¿te molesta eso?-pregunto Harry al ver que la sonrisa de la chica había vuelto a basilar.
-Claro que no-repuso ella volviendo a sonreír- es solo que…es grandioso, pasar las navidades en…familia, es algo un tanto nuevo para mi.
-Tranquila, la pasaras genial-aseguro Harry-¿Regresamos?
-Si, claro.-contesto Leila y se encaminaron de vuelta al castillo.
No tardaron mucho en pisar el suelo del vestíbulo de entrada donde vieron a Malfoy recargado en una pared. "Te veré, en unos segundos, adelántate" murmuro Leila a Harry antes de dirigirse hacia el pálido chico. Harry asintió y se dirigió hacia la torre de Gryffindor mientras intentaba buscar en su mente que temas serian los adecuados para comenzar las nuevas reuniones del ED.
"lo mejor será dar un repaso" susurro en voz alta.
-Esa no es la contraseña-le respondió la aguda voz de la señora gorda cuando el chico hubo llegado sin notarlo frente a su retrato.
-Ah, que? Si claro, "Hemis Hetario"-la dama gorda se hiso a un lado para permitirle a Harry el paso a la sala común donde Ron y Hermione estaban en un sillón dándose carisias y besos mientras conversaban. Harry fue a sentarse al sillón que se encontraba junto a sus amigos con un sentimiento de incomodidad.
-Vaya-exclamo Ron en cuanto lo vio -¿desde cuando te llevas tan bien con Morgan?
Hermione soltó un suspiro de disgusto cuando oyó la pregunta, pero ninguno de los dos chicos le presto mucha atención.
-Leila-corrigió Harry- y no es de tu incumbencia.-añadio a la defensiva. Ron enarco las cejas al oír la respuesta antes de reírse.
-Vamos. Dilo… ¿ya sabes todos los mmm…la historia de Leila?
-Si-resoplo Harry sabiendo a lo que Ron se refería e ignorando la molesta cara de Hermione al no entender nada.
-Te lo dije.
-Lo se.
-¿y?- continúo preguntando Ron.
-¿y que?
-¿Qué piensas, de ella?
-ella, no lo se… digo, es verdad que ella es, creo que es una buena persona me cae bien.
-solo eso.
-¿Por qué no vuelves a tus asuntos?-pregunto Harry disimulando una sonrisa de complicidad y señalando a Hermione con la cara mientras tomaba un libro de la mesita de centro que había junto a el y fingía enfrascarse en su lectura. Se concentro en no apartar la vista del libro hasta que el sonido de la puerta lo distrajo y vio entrar a Leila por el, entonces involuntariamente se le escapo una sonrisa y se puso de pie para dirigirse a su lado.
-¿Cómo te fue?-pregunto Harry intentando volver a establecer la agradable conexión que había descubierto podía tener con Leila.
-Nada, interesante-respondió ella como si estuviera hablando con un amigo que conocía desde hacia años, a Harry le agrado aquel tono de confianza y dibujo una sonrisa en su rostro.-prometio que intentaría no molestarlos.
Harry negó con la cabeza pensando en lo poco probable que resultaría el cumplimiento de aquella promesa.
-¿les preguntaste sobre lo de navidad?-le cuestiono la chica ignorando aquel gesto.
-No, están…ocupados.-dijo Harry sonriendo-Y créeme, lograr ese estado de tranquilidad entre esos dos no es algo fácil, así que creo que es mejor dejar que estén así todo el tiempo que sea posible.
Leila soltó un suspiro antes de contestar.
-Se ven grandiosos, provocan un poco de celos. Digo, ¿a quien no le encantaría tener una relación así?
Harry la volteo a ver de reojo sin poder explicarse muy bien a si mismo, porque sentía que el color se le subía a la cara.
Las vacaciones de Navidad llegaron con una rapidez impresionante. Ron había aceptado la invitación de pasar la navidad en Grimmund Place ya que su familia haría lo mismo, Hermione rechazo la oferta, Harry estaba seguro de que era porque le molestaba la presencia de Leila, aunque la muchacha aseguraba que no era así, y que solo quería ir a Alemania a visitar a su abuela materna. Así que el primer día de vacaciones Ron, Harry y Leila acompañados por Ginny-que había aceptado a regañadientes ir a Grimmund Place-tomaron el autobús noctambulo en Hogsmeade para dirigirse al cuartel. El viaje no fue de lo mas cómodo, en opinión de Harry no era uno de los servicios que ofrecía el transporte, pero llegaron bastante rápido a la calle, donde tuvieron que esperar unos segundos para poder presenciar como la casa aparecía frente a ellos de la nada. Se acercaron a la puerta pero Lupin ya la había abiertoantes de que llegaran.
-¡hola chicos¡-saludo con alegría-veo que se llevan bien.-observo. Lo cual ocasiono que Ginny que se mostraba en total desacuerdo con dicha afirmación pusiera los ojos en blanco.
Lupin se apresuro a ayudarles con sus maletas a las chicas y luego se hiso a un lado para permitirles el paso. Entraron al recibidor donde la señora Weasley donde la señora Weasley los esperaba impaciente y con un rostro cariñoso.
-Tu debes de ser Leila-exclamo al ver a la chica-Vaya eres tan linda como Lupin aseguraba. Bueno bienvenida a casa cariño, créeme puedes sentirte como en familia aseguro la señora Weasley antes de darle una abrazo de bienvenida a la chica que lo recibió agradecida.
No había nadie mas en la casa por lo que se dirigieron derechito a sus habitaciones, la señora Weasley había pensado que seria un buen gesto dejarle la recamara de Sirius a Leila, por lo que la habitación había sido reacondicionada, Harry sonrió al ver como Leila acariciaba lentamente las fotos que habían puesto de su padre en la habitación, estaba seguro de que había sido idea de Lupin y de que ella las estaba disfrutando a pesar de la melancolía que se notaba sentía. Desempacaron toda la mañana y después la señora Weasley les dio unas cajas llenas de todos los adornos navideños con los que contaban para decorar la casa.
Harry no pudo evitar recordarla alegría que había visto en Sirius la ultima navidad cuando vio el rostro de Leila lleno de emoción y alegría, seguía sin entender como no se había dado cuenta del fuerte lazo que había entre la chica y su padrino, sobre todo viendo las agradables características que compartían. Pasaron casi todo el día decorando la casa y comiendo sándwiches, hasta que el pequeño y feo elfo domestico, Kreacher, entro en la sala y Harry se encontró con su mirada. No pudo evitar su reacción en cuanto lo vio sintió como si su antigua felicidad se esfumara siendo sustituida por una ira incontrolable.
-¡¿Por qué sigue aquí este maldito elfo? ¿Que nadie ha tenido la… nadie ha podido creerlo?!
Todos en el cuarto voltearon a ver al elfo que había causado que Harry se parara de su asiento y se pusiera colorado de ira. Lupin tomo aire mientras miraba con calma a Harry previendo lo que su respuesta podría ocasionar.
-Harry, nosotros no…en realidad no tenemos el derecho de correrlo, ya sabes. Además esta el detalle de toda la información que conoce.
-¿A quien le importa la maldita información?¿seamos realistas que de lo que se ha dicho no lo sabe Voldemort?, y pudo haber soltado todo lo que sabia la ultima vez que se fue.
-Harry, eso no es…-comenzó la señora Weasley pero Harry siguió gritando.
-y es el quien provoco que yo llevara a Ginny, Luna, Neville, Hermione y Ron al ministerio casi a morir…
-Harry sabes que eso no tiene importancia nadie piensa en eso sobre…
-¿Y que hay de Sirius?, ¡Esa cosa tiene la mitad de culpa de que Sirius este muerto!-Grito el chico sin pensar, aunque le costo solo dos segundos arrepentirse de lo que había dicho.
Leila parpadeo rápidamente antes de reaccionar, pero después de ello sus ojos se llenaron de lágrimas contenidas. Harry la miro arrepentido de lo que había dicho, no había sido su intención recordarle a la chica la muerte de su padre y mucho menos los detalles de esta, no le gustaba ver a Leila llorar, pero al parecer la chica no pensaba hacerlo, lo único que hacia ella era recorrer al elfo con la mirada, como evaluándolo, mientras el elfo seguía parado justo en el mismo lugar donde se había petrificado cuando Harry comenzó a gritar. Leila tomo aire y hablo con voz firme sin apartar la mirada del elfo.
-Bueno, estoy de acuerdo con Harry.-dijo-no creo que sepa nada importante, de lo que Voldemort no este enterado. Y si hablamos de derechos, me gustaría suponer que yo si tengo el derecho de correrlo.
Kreacher había estado viendo a Harry, pero volteo a ver instantáneamente a Leila en cuanto la chica dijo aquello, le clavo la vista de una manera extraña y sorprendida antes de hablar con su espantosa voz chillona
-¿y usted quien demonios se cree para sentirse con esos derechos?
-Morgan Leila Black- respondió la muchacha con una amplia sonrisa de autosuficiencia mientras todos los demás contemplaban la escena en silencio.-Supongo que ese apellido debe de tener alguna importancia para ti.
Kreacher siguió manteniendo la vista fija en la chica, pero la manera en que la miraba había cambiado, era una mezcla de respeto ,miedo e incredulidad.
-¿Morgan…?No, eso no es posible la señorita Qu…no, la familia Black dijo que eso nunca pasaría, conocían las leyes de la sangre, ellos nunca hubieran, es demasiado…
Harry se dio cuenta que no era el único que no comprendía el extraño discurso de el elfo cuando miro a su alrededor, pero al parecer Leila había entendido a la perfección toda la sorpresa del elfo.
-Muy bien Kreacher, al menos sabes lo que te conviene. Ahora creo que te daré una última orden, solo por si acaso, aunque supongo que no vas a arriesgarte a decir nada de cualquier forma, pero mas vale. Te prohíbo que digas, menciones o simplemente pienses nunca en cualquier cosa que hayas oído o visto en este lugar. Estas despedido.-con su última frase la chica se arranco de un tirón la bufanda que llevaba en el cuello y la tiro a los pies del elfo.
-No, no, usted no puede sacarme de aquí, siempre he hecho lo que han dicho…hasta aguante a esa asquerosa sangre sucia y a los pelirrojos traidores, no me va a alejar de esta casa la hija del único Black que ha avergonzado a la familia…
Ron tomo a Kreacher por el cuello y a la bufanda con su otra mano y lo llevo a rastras hasta la puerta.
-Ve a otro lado, Kreacher. Tal vez los Malfoy necesiten a un estúpido elfo.
Ron le cerró la puerta en la cara y volvió a la sala donde todos habían vuelto a ocupar sus asientos sin decir una palabra, a excepción de Harry que seguía parado en el mismo sitio, pero ahora veía con ojos arrepentido a Leila.
-Lo…lo siento-susurro Harry a Leila cuando todos los demás habían vuelto a decorar la casa fingiendo que no había pasado nada.
-Esta bien, Harry, no te preocupes-sonaba bastante sincera, pero Harry estaba seguro de que solo fingía, seguramente se había vuelto a ganar su odio, y con toda la razón del mundo tenia que aceptarlo el era el culpable de la muerte de Sirius y no era la primera vez que lo veía así, pero si la primera vez que sabia que esa certeza podía afectar a alguien mas que a el mismo. No, Leila no ´podía hacer otra cosa que odiarlo, pretender que eso no era así debía ser un gran error, el mismo se odiaba de tal forma que le había costado un enorme esfuerzo sobrevivir a su propia presencia desde que se supo culpable de la muerte de su padrino.
-¿Harry?-pregunto una dulce voz femenina interrumpiendo sus pensamientos de odio a si mismo.
-Creo que tal vez también deberías de echarme a mí. Yo tengo incluso mas culpa que Kreacher sobre…ya sabes.
Leila lo miro incrédula durante unos segundos antes de responder, a Harry esto le pareció eterno, esperaba que ella se pusiera a gritarle y lo sacara a patadas de aquella casa, la casa de su padre, pero en vez de esto la chica sonrió con un poco de lastima antes de darle a Harry un rápido beso en la mejilla, Harry no esperaba aquello lo cual provoco que se sonrojara aun mas de lo que ese besoabría causado en cualquier otro momento, tardo mas de un minuto en juntar el valor para ver a Leila a la cara y su sorpresa fue aun mas grande cuando se encontró con los ojos de la chica que mostraban de todo menos odio hacia el.
-No seas tonto-soltó la chica con una risita-yo no puedo correrte de esta casa, es tan tuya como mía.
-¿Qué?-fue la única palabra que pudo articular el muchacho mientras ella seguía sonriendo y estiraba unos adornos navideños.
-Que esta casa te pertenece a ti en la misma proporción que a mí.
-No, eso no es verdad.-contradijo Harry a modo de disculpa. Pero Leila solo se rio mas por esta reacción.
-De hecho-intervino Lupin-si es verdad Harry. Veras se que esto no es fácil de escuchar para ninguno pero…Sirius sabia hacia donde lo llevaría todo esto de la orden, lo que digo es que no tenia una seguridad pero sabia que existía una gran posibilidad de que el…moriría-Lupin hiso una pausa para evaluar a los dos chicos antes de continuar-Cuando supo de Leila decidió hacer su testamento, ya sabes para asegurarles algunas cosas, el quería que compartieran esta propiedad y te dejo una de sus cuentas personales a tu nombre, no es mucho…
-No-interrumpió Harry tajante, esto era estúpido, cada vez se sentía peor-Esto es de Leila, es ella la que tiene derecho a esas cosas, no yo. Me opongo.
-Tranquilízate, Harry-dijo la chica con las manos aun ocupadas en el adorno navideño que comenzaba a tomar forma-realmente esa cuenta es poco no es que me hallas dejado en la calle ni nada toda la fortuna de la familia Black pasa a ser mía legalmente, junto con la de la familia de mi madre así que me atrevería a decir que soy unas…tres veces mas rica que los Malfoy, para que te des una idea. No hay
Porque sentir culpa. En cuanto a lo de la casa, realmente no creo que ni tú ni yo queramos estar aquí como residencia, así que otorgue el permiso para que siga siendo el cuartel general de la Orden, espero que no te moleste.
-Pero esta casa, he pertenecido a los Black siempre, estas en tu derecho.
-Para serte sincera no me agrada mucho eso de reclamar todo lo relacionado con mi "linda" familia paterna, de hecho me hace sentir un poco…detestable. Así que no hablemos de dicho derecho, lo de la casa esta decidido, es de la orden a menos que tú te opongas.
-Yo, no, pero…
-Bien-concluyo Leila tomo las cadenas navideñas que había terminado de estirar y le dio la espalda a Harry para ir a colgarlas a la pared mas alejada de la sala. Lupin le guiño un ojo a Harry y se fue a ayudar a su ahijada dejando al chico petrificado.
Los días siguientes no hubo mucho que hacer, lo único interesante que pasaba en la casa eran las reacciones que tenían los miembros de la orden al conocer en persona a Leila conforme se iban apareciendo en la casa, a la mayoría la chica les agradaba desde su primer encuentro, solo algunos de los visitantes no mostraban un cariño especial a la chica, por supuesto eso incluía a Snape que se paseo dos veces por la casa poniendo cara de asco cada vez que se encontraba con Leila, pero la reacción era reciproca, Moody había tenido mucha "precaución" al tratar con ella pero pronto la agarro afecto y se volvió una de las personas con las que mas le agradaba conversar por el interés que la chica ponía a sus relatos, por supuesto Leila y Tonks ya se conocían pero Harry no pudo entender con precisión cuales eran los sentimientos de la actual profesora de defensa contra las artes oscuras hacia la chica, Tonks parecía haber recuperado su torpeza en las vacaciones y esta se acentuaba aun mas en presencia de Leila como si la chica la pusiera nerviosa de alguna manera. En fin los días que faltaban para Navidad se acabaron con una velocidad increíble, pero habían servido mucho para que Harry y Ron conocieranmás a Leila y sintieran una amistad mas profunda hacia la chica, casi incondicional.
-Buenos días chicos-saludo Leila el día de Navidad, parecía que la confianza entre ellos había crecido bastante en los últimos días, ahora Leila se tomaba con sus dos amigos libertades que antes solo había tenido Hermione con ellos.
-Hola, Leila.-Saludo Ron mientras le lanzaba una almohada a Harry- Harry, despierta. ¿Donde se supone que están los regalos?
Leila soltó una carcajada al ver como Ron miraba desesperado los pies de su cama sin encontrar nada.
-Eso es lo que vine a decirles, tu madre dijo que si no encontrabas tus regalos te pondría muy mal, ahora se a que se refiere. No te preocupes, Ron, los regalos están junto al árbol de navidad.
-Excelente.
-Los veo en un rato-repuso la chica saliendo de la habitación.
Harry dio un fuerte suspiro en cuanto Leila desapareció por la puerta y Ron no tardo ni un segundo en voltear a ver a su amigo.
-Vaya, en verdad te gusta-no era una pregunta, Ron estaba afirmando un hecho mientras miraba a su amigo sonriendo.
-No…no lo se.
-Ah!!-soltó Ron, y su sonrisa se ensancho.
-¿Qué?
-No solo te gusta, la quieres. ¿Estoy en un error?
-Yo…supongo que tienes razón, es solo que…no se como explicarlo, hace unas semanas habría jurado que me era totalmente odiosa y ahora creo que daría mi vida por verla sonreír. Supongo que tienes razón.
-Es comprensible, tiene una linda sonrisa. Invítala a salir, anímate, ella es linda y agradable, además serias la envidia de toda la escuela. Malfoy te aborrecería.
-Suena sencillo-respondió Harry sonriendo-¿pero que tal cuando tienes que hacerlo? No es tan fácil.
-Tampoco tan difícil…¿Bajamos?-pregunto Ron al ver que su amigo se había quedado absorto en sus pensamientos.
Los chicos comenzaron a bajar las escaleras cuando llegaron a sus oídos unos gritos que junto con los del retrato de la madre de Sirius estaban provocando un enorme y desagradable escándalo en toda la casa.
-…tu solo estas coqueteando todo el tiempo con medio mundo. Dime quien será el próximo a quien metas en tus líos amorosos-Ginny soltaba gritos a Leila tan fuerte que se escuchaba mas que los del retrato de la señora Black- Me das asco, Morgan. No se como te sientes con derecho de decir que eres hija de Sirius, no tienes nada que ver con el, solo eres una cualquiera. No se que buscas, pero mejor déjanos tranquilos. ¿Por qué no vuelves a Francia?
Leila no paraba de llorar mientras recibía todos los insultos de Ginny. Pero aun así hablo con voz firme cuando le respondió.
-Me tiene muy sin cuidado lo que pienses de mi vida amorosa, pero para dejarlo claro yo no coqueteo con nadie y …-a la chica se le quebró la voz cuando siguió hablando dejando claro que el tema que seguía era el que realmente le afectaba-no vuelvas a decir que no soy digna de ser la hija de Sirius, ¿tu que sabes sobre mi?, no sabes nada de lo que he sufrido, mi vida es igual o peor de mala que la tuya.
Leila soltó mas lagrimas de tristeza al verse forzada a recordar algo que sin duda le dolía. Harry y Ron se dieron prisa en llegar hasta donde estaban las chicas una vez que cayeron en la cuenta de lo que se trataba aquella discusión. Ron se dirigió a Ginny mientras Harry abrazo a Leila, que no paraba de llorar y se había llevado las manos a la cara.
-Ya basta Ginny-bramo Ron-Leila no te ha hecho nada.
-A mi no- respondió molesta y a la defensiva-Pero que me dices de Malfoy, le encanta y contigo pasa mucho tiempo ¿no?, no soy la única que lo nota, puedes preguntarle a Hermione su opinión sobre el asunto, y ahora es muy amiga de Harry. Es solamente una estúpida.
-Basta ya!!-grito Harry-si no te afecta no te metas Ginny.- y dicho esto se llevo a Leila hacia la sala seguidos de cerca por Ron.
Se sentaron en el suelo junto al árbol de Navidad y Harry quito con delicadeza las manos de Leila de su rostro, el chico sintió una pena insoportable al ver los ojos hinchados de Leila.
-¿Estas bien?-pregunto Harry mientras le limpiaba con la mano la lagrima que rodaba por la mejilla de la chica.
-¿creen que soy…así?-pregunto ella con algo de vergüenza en el rostro.
-Desde luego que no-respondieron los dos amigos al unisonó.
-Vamos, Leila. Además se que eso no te importa-dijo Harry.
-Es cierto-afirmo ella- es solo que…tampoco a sido muy fácil para mi…
-Tranquila, no debes hacer caso ni a ella ni a Hermione. Dales un poco de tiempo, deja que te conozcan mejor y te adoraran-la animo Ron sonriendo-Y ahora vamos a abrir los regalos.-termino el chico una vez que Ron le devolvió la sonrisa.
Ron tomo una caja roja la abrió y saco de ella una tarjeta en forma de corazón y una túnica perfectamente doblada de los Chudley Cannons, abrió la tarjeta y la comenzó a leer mientras Harry abría el regalo que también le había mandado Hermione, era una caja de ranas de chocolate. Leila observaba sus regalos sin decidir cual abrir hasta que eligió uno con forro morado brillante de donde saco un telescopio de plata y una tarjeta que leyó con rapidez
-No Harry-grito ella cuando termino de leer la tarjeta . Harry se congelo al instante con todo y el regalo que tenia un forro idéntico al de su amiga.
-¿no que?
-No lo abras, es una broma de Draco, tendré que hablar muy seriamente con el al respecto…Mejor abre el plateado.
Harry la miro unos segundos dudando de la sugerencia, pero igual tomo el regalo plateado y lo abrió. Saco una pequeña snitch de la caja, le tomo unos segundos descubrir que tenia unas pequeñas letras talladas en ella con las iníciales J.P., y no pudo evitar recordar la escena en la que su padre dejaba volar una snitch y la atrapaba con agilidad cuando era joven, estaba seguro de que era la misma pelota.
-leila…esto es…¿de donde?...gracias. Mi regalo no es tan bueno.
-No te preocupes, no me costo ni un quinto, tengo contactos.- Respondió la chica y le guiño un ojo aHarry con complicidad indicándole que estaba consiente de quien había sido el antiguo dueño de la pequeña pelota.-Ron, ¿Por qué no abres el tuyo?
Ron tomo el regalo forrado de la misma manera y saco de el un tablero de ajedrez mágico, era bellísimo, estaba echo de una especie de metal suave en discretos tonos de dorado y plateado.
-Me dijeron que eras bueno en el ajedrez-explico Leila. Mientras Ron se concentraba en cerrar su mandíbula que había colgado desde que abrió el regalo.
-Es muy…bonito. Gracias.
Leila abrió el regalo de Harry que era un libro que hablaba sobre animagos y otras criaturas extrañas y antiguas. Además Harry había añadido a su regalo un pedazo de pergamino que tenia impresa una huella de perro: era el pergamino que Sirius le había mandado a Harry
Para desearle buena suerte en el torneo de los tres magos. La chica sonrió agradecida comprendiendo a quien pertenecía la nota.
El resto de sus regalos fueron iguales-bromas de sortilegios Weasley de los gemelos, caramelos de Hagrid, el regalo de los señores Weasley- Harry recibió también unos naipes explosivos que le había mandado Cho y Leila recibió un anillo de plata de su padrino.
La cena también fue muy agradable casi todos los miembros de la orden se habían reunido y parecían muy dispuestos a ayudar a que la primera Navidad de Leila en "casa" fuera agradable, conversaron un buen rato y cenaron maravillosamente.