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Historia 36392 — capítulo 3
CAPITULO II:Su Llegada
Bella POV
-Bella, no te olvides, cuando acaben las clases vamos de caza, y luego de compras a Port Angeles- me dijo Alice. Odio a ese duendecillo. Me tortura con sus idas de compras. Mi vida ya es tiene suficiente tormento como para agregarle un día siendo la Barbie personal de mi hermana mayor. Si Alice, espérame sentada- ironicé. Sé que lo harás, y no vengas con tus típicos caprichos "aii no quiero ir de compras, no quiero que Alice me vista a su antojo, quiero usar esa ropa desastrosa que tengo en mi closet"- hizo una perfecta imitación de mi voz, salvo por lo de desastrosa ropa en mi closet. Adoro esos jeans gastados de la década del 50. Eran las 5 de la tarde y lograba pensar con tranquilidad. Debía decirle algo, Allie me tenía fuera de mis casillas. Pensaba en muchas cosas a la vez. Pensaba en Jane, "hija" de un amigo vampiro de mi padre, Cayo. Jane, con su padre y su madre, Gianna, vivían en Volterra, Italia. Hacia casi un siglo que no los veía. Luego de mis dos hermanas, Rosalie y Alice, ella es mi mejor amiga, quiero decir, mi única amiga. Hablabamos de tantas cosas cuando nos juntábamos las cuatro. Nuestros padres nos llamaban *"el cuarteto dinamita",*siempre planeando algo para hacerle a Emmet y Jasper, o a Cayo, Gianna, Charlie y Reneé. La extrañaba tanto... Bella, tienes una llamada- papá habló desde la sala. Bajé a una velocidad inhumana y cogí el teléfono: Diga?- pregunté. -Bella! amiga! como estas? hace tanto tiempo que no nos vemos! que tienes para contarme de nuevo?- no puede ser, esa chica tiene un don! parece que me escucha los pensamientos desde Italia. -Jane! necesito contarte tantas cosas... que nose por donde empezar... tú? que tienes para decirme?- dije. -*Abre la puerta de tu casa y verás-*me contestó. Me dirigí a la puerta. No podía ni pensar en lo que pasaría, por supuesto Alice ya lo había visto... pero que era? estarían Cayo, Gianna y Jane aquí, Forks? Abrí lentamente la puerta, ya podía sentir su respiraíón acompasada contra la madera, su aroma tan especial, melón y miel, que no confundiría en ninguna parte... -BELLA!- gritó tan fuerte que si mis oídos hubieran sido humanos, me los hubiera perforado. -JANE! no puedo creerlo! estás acá!- sabía que era algo así, pero me imaginé que vendría con sus padres. -Si, e iré a la escuela con ustedes- dijo con una sonrisa dibujada en su rostro- mañana mismo empiezo las clases. Charlie ya me inscribió. -Tu sabías y no me dijiste nada?- inquirí a mi padre. -Era una sorpresa, ella no me dejaba decirte nada- respondió con fingida tristeza. Subimos a mi cuarto y empezamos a hablar de cosas irrelevantes... música del siglo XX y XXI, actores de ambos siglos, tipos de animales que nos gusta cazar... en fin, nos pasamos la noche hablando de eso hasta que se hizo de día. Nos alistamos para ir al instituto, y cuando estuvimos listas fuimos a la cochera y subimos al los autos. Allie y Rose en el Porsche y Jane y yo en mi Ashton Martin. Condujimos con prisa y en menos de 5 minutos ya estábamos bajando de los coches en el aparcamiento del instituto. Caminamos hasta la secretaría del instituto para que Jane reciba su parte de asistencia. Llegamos y se lo dieron. Es increíble lo que se puede hacer cuando eres bonita y el joven sentado detras del mostrador queda deslumbrado con tu belleza. Estábamos juntas en todas las clases, menos Literatura. Jane la odiaba. Todavía estábamos en la secretaría, cuando la puerta se abrió y una brisa trajo consigo un delicioso aroma a menta y cerezas. Nunca había deseado tanto la sangre de un humano. El caminó junto a nosotras y se paró frente al joven de atrás del mostrador. Pensé que hago?, es fácil matar a la mujer y al joven detras del mostrador para llegar a el, solo me tomaría unos 8 segundos acabar con los dos y luego ir tras el. No le daría el tiempo suficiente para salir corriendo, los humanos son lentos. Bella, cálmate- dijo Jane, pero no logré hacerlo. Consideré otra forma de terminar con él, seducirlo hasta que caiga en mis redes y allí, cuando el crea que soy suya BAM cortarle la garganta de un sólo mordisco. Bella, ven, vámonos- dijo y no le hice caso- Ahora- continuó con tono firme. Me tomó por el brazo y me haló fuera de la oficina. Tomé una gran bocanda de aire. Gracias- fue lo único que pude decir, y nos dirigimos a biología.