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24 Horas juntos — capítulo 1

Era esa época del año, que el profesor Snape detestaba más. El día que Dumbledore proclamó como "El día de las profesiones" Estaba en la faceta "Los estudiantes merecen conocer como la palma de su mano, todas las materias a impartir" pero eso a él no le gustaba en absoluto.

La pasada vez, tuvo la grata sorpresa de pasar un día junto a Draco. Bueno, en realidad, Draco sólo quiso pasar un día con él. Sobretodo, cuando la profesora Sinistra amenazaba con enloquecerlo.

Sin embargo, ese año él tenía la peor suerte de todas. Allí parado frente a él, estaba Hermione Granger bastante emocionada. ¡Que lo matasen unos aguijones de Doxys por el amor a cristo!

Suspiró, cuando; se imaginó que estúpidas cosas iban a hacer mientras estaban juntos. Seguro leerían hasta el cansancio, o simplemente mantendrían una cháchara estúpida. ¡Tenía una suerte de primera!

Miró a su alrededor, cuando Hermione le indicaba que estaba ávida de conocer a fondo la materia y conocerlo a él. ¿A fondo? ¿Qué se estaba imaginando él como " a fondo"?

¿Por qué Hermione había escogido pociones? Que se lo llevase su madre, Voldemort; y quien quisiera.

  • Bien, ¿Qué vamos a hacer?- suspiró ella, posando sus almendrados ojos sobre el hombre.

  • ¿Qué cree usted que vamos a hacer? Pues pociones.

  • ¿Todo el día?- replicó ella, algo desilucionada- No sé, yo creía que usted tendría no sé, otros gustos.

  • Oh, entonces usted no quiere conocer a la materia; quiere conocerme a mí- replicó él con desdén.

  • Pues digamos que; algo así.

Snape no dijo nada, y giró sobre sus talones y dejó las pócimas sobre la mesa. Le dio un suave toque con su varita al librero frente a ellos; y le invitó a pasar.

Hermione siguió, nerviosa; sin saber qué iba a encotnrarse dentro. Para cuando entró, se asombró totalmente.

Habían una gran cantidad de lienzos, de pinturas; y al final había un piano. Al profesor, parecía gustarle el arte, en todas sus expresiones. ¡Perfecto!

  • Oh profesor, no sabía que pintaba.

  • Pues, ahora no puede quejarse de que no le he mostrado algo.

  • A decir verdad, temía que fuese otra cosa; pero esto es fantástico- dijo ella, posando sus manos por el piano.

  • Bueno, ¿qué creía usted, que yo era?

  • Bueno.

  • No me responda.

Hermione admiró sonriente, las obras de galeria que estaban en las paredes, y una que el hombre había comenzado a pintar. Una mujer de cabello rojizo, muy hermosa. Pintaba bastante bien, debía admitir ella.

  • Es muy hermosa. ¿Cómo se llama?

  • Eso sí, no le incumbe- declaró él.

  • ¿La obra? ¿Cómo se llama?

  • No le he puesto un nombre.

  • Yo la llamaría "rojo fuego". Su cabello es como el fuego, señor.

  • Interesante- dijo con desdén.

Ella se sentó en el piano, y comenzó a acariciar sus teclas. De pequeña, su madre siempre le enseñó a tocar un instrumento. Y ella, escogió el piano.

  • ¿Puedo tocarlo?

  • Si lo desea.

Hermione comenzó a tocar una vieja melodía que su madre le había enseñado cuando era pequeña. Era algo melancólica y triste; pero era la única que se sabía con exactitud. Snape se había sentado; y permaneció tranquilo. Estaba escuchándole con detenimiento.

  • Creo que no somos tan distintos- dijo ella, ligeramente sonrojada cuando observara a Snape mirándola fijamente.

  • Por desgracia, no está del todo equivocada Granger- dijo, junto al piano.

  • ¿Qué canción se sabe usted?

  • No sé. Algunas.

  • ¿Las tocaría para mí?- preguntó ella, con una sonrisa a medias. Snape sintió, que eso era demasiado- Por favor.

Suspiró, sentándose en el piano y mirando a Hermione. Ella insistía en que debía tocarle una canción; así que comenzó a tocar una que había preparado para Lily pero que nunca se la mostró.

  • ¡Es maravillosa señor!

En el siguiente capítulo, tendrán más. Espero les gustara, saludos y besos.

M*S