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Historia 36553 — capítulo 25
-¿Qué te pasa Ron', ¿nunca habías visto un beso?- pregunto Ginny a su hermano después de bajar del regazo de Harry y hacerlefrente a su hermano que le mando una mirada de desaprobación antes de salir de la sala común.
Harry paso el resto del día hablando con Ginny y después subió a su dormitorio donde planeaba esperar a Ron, pero su amigo no llego hasta después de que el se había dormido, tampoco pudo hablar con el en la mañana porque cuando Harry despertó Ron ya no estaba en el dormitorio así que decidió bajar a desayunar al Gran Comedor, pero ni Ron ni Hermione estaban ahí, solo vio a Leila que estaba sentada platicando con Lavander y Parvati, se sentó un poco alejado de las chicas pero las miro de reojo.
-¿Aun la quieres?- le pregunto la voz de Ginny que lo hizo saltar. Harry volteo para mirar a la muchacha que se había sentado a su lado.
-Ho yo, no, no… es solo que he estado pensando, quizá tiene razón en que deberíamos seguir siendo amigos, digo nuestros padres fueron casi hermanos y Lupin es como un tutor para ambos, e incluso compartimos la herencia de Sirius, no es que eso me importe, le dejaría todo con gusto si me lo pidiera, pero no quiero perder su amistad.
-Ya veo. Aunque y tengo que reconocer que me alegra que no quieras regresar con ella.
-Si. Escucha, se que es algo precipitado, pero ayer me di cuenta de lo mucho que me gustas, se que es raro pero ¿quieres ser mi novia?- Harry no sabia en realidad porque había preguntado aquello pero miraba con impaciencia a Ginny en espera de una respuesta.
-lo voy a pensar- le respondió la pelirroja sonriendo, luego se paro y se fue.
Harry miro a su alrededor, la mayoría de sus compañeros de grupo ya se habían ido, incluidas leila, Parvati y Lavander, así que tomo sus cosas y se apresuro a ir al aula de defensa contra las artes oscuras donde vio en la puerta a Ron, Hermione y Leila platicando con Neville, Dean y Seamus, dudo un segundo pero luego decidió acercarse a ellos.
-Hola chicos- saludo Harry, pero solo Neville, Seamus Hermione le respondieron mientras Ron y Dean lo veían con odio y Leila bajaba la vista antes de dar media vuelta e irse con Lavander y Parvati seguida por Ron y Dean. Luego Neville y Seamus intercambiaron una mirada y se alejaron.
-No me metas en esto- se apresuro a pedir Hermione.
-Es que no entiendo que es lo que les pasa.
-A mi no me lo preguntes, habla con ellos si quieres.
Cuando la puerta del aula se abrió Hermione y Harry se sentaronen sus lugares habituales mientras Ron y Leila fueron a sentarse al lado de Dean y Seamus, así que Harry no pudo hablar con ellos en esa clase y mucho menos en pociones o historia de la magia, tampoco lo hizo durante el tiempo libre que pasaron en la sala común porque Ron y Hermione no pararon de besarse y Leila nunca apareció, así que Harry decidió bajar a buscarla al Gran Comedor donde la vio llorando en el hombro de Malfoy que no dejo de lanzarle miradas llenas de odio durante el tiempo que el muchacho estuvo allí.
-Hola- saludo Ginny alegremente cuando Harry aparto la vista de Harry y Leila y fue a sentarse junto a ella.
-Hola.
-Creo que no has hablado con leila. ¿Qué tal te fue con Ron?
-Tampoco he hablado con el, no quiere hablar conmigo.
-A mi tampoco me habla… Oye, sobre lo que preguntaste antes, necesito saber si en verdad lo sentías o si… ya sabes… si solo lo preguntaste por despecho.
Harry partió un pedazo de carne y lo mastico bien antes de responder.
-No, te lo pregunte de verdad, es lo que siento, lo que quiero en este momento. Estoy seguro de ello.
-En ese caso, creo que voy a aceptar.
Harry miro a la chica sonriendo antes de responder al apasionado beso que ella le dio, luego salieron juntos a los terrenos y pasaron el resto de la tarde besándose frente al lago hasta que Ginny menciono lo cansada que estaba.
-Vete tu- tengo algunas cosas que hacer antes de volver al castillo. Duerme bien.
La chica le dio un último beso a Harry antes de irse, en realidad Harry no tenia nada que hacer pero quería estar un tiempo a solas para pensar, no se sentía del todo feliz y decidió pasear por todo el castillo un rato.
-!Hey! Potter- oyó una voz cuando paseaba por el segundo piso. Era Malfoy que caminaba molesto hacia el.
-¿Qué demonios quieres?
-Te lo advertí- respondió el pálido muchacho antes de darle un puñetazo en la cara a Harry tan fuerte que lo tiro en el piso.- te dije que no quería que la lastimaras, me parece grandioso que terminaran, pero no tenias que lastimarla besándote con esa…
-Cállate Malfoy- interrumpió Harry poniéndose de pie y limpiándose la sangre que le escurría por la cara- no quiero que vuelvas a insultar a Ginny, ¿entiendes?... es mi novia y quiero que la respetes.
-Muy bien, felicidades. Son tal para cual. Escúchame bien, Potter, no me importa lo que hagas con esa, pero más te vale que no te arrepientas porque no quiero que regreses con Leila.
-Que miedo- dijo Harry en tono burlón.
-Es en serio, no voy a dejar que le hagan mas daño, ni el mas mínimo, díselo a tu noviecita, porque si vuelvo a ver a Leila llorando por tu culpa o la de esa pelirroja te vas a arrepentir toda tu vida- Malfoy le lanzo una nueva mirada de desprecio a Harry y se fue.
Harry se quedo un rato allí parado examinando el golpe, luego subió hasta su dormitorio donde concilio el sueño de inmediato.
-¿Qué tal?- pregunto Harry a Ron y Hermione al otro día en el Gran Comedor.
-¡por dios! ¿Qué te paso en la cara?-le pregunto su amiga al ver el hinchado ojo morado de Harry.
-Malfoy, pero eso no importa- respondió Harry pensando en que quizá se merecía ese golpe y mas- ¿Han visto a Leila?
-Déjala tranquila- dijo Ron.
-Esta con Dumblendore, la mando llamar esta mañana- informo Hermione ignorando el comentario de Ron-¿Por qué te golpeo Malfoy?
-Alguien tenia que hacerlo, ¿no?- dijo Ron sin mirar a Harry.
-No entiendo tu molestia- replico Harry.
-¿No la entiendes? Quizá lo que me molesta es que vayas a besar a mi hermana solo porque te hiso falta una chica al lado.
-No lo hice por eso. Ginny me gusta, es mi novia.
Tanto Ron como Hermione vieron a Harry sorprendidos durante un minuto sin decir nada.
-¿En serio?, Vaya no sabia que te gustara mi hermana, ¿desde cuando pasa eso, Harry?, ¿Desde que terminaste con Leila?
-Pues…si.
-Eso fue el sábado, y solo han pasado dos días, vaya que eres rápido.
-¿Y que con eso?
-¿a quien quieres engañar?, Todos sabemos que Ginny no te gusta, incluso tu y ella- dijo Ron poniéndose rojo de coraje mientras Hermione le sujetaba el brazo- lo que nadie sabe realmente es si alguna vez te gusto Leila, porque de quererla mejor ni hablamos.
Harry estaba a punto de responder cuando leila llego muy molesta y se sentó junto a Ron.
-¿Qué pasa?- pregunto Hermione rápidamente para que su amiga no notara de que hablaban Ron y Harry.
-lo de siempre, solo querían…¿Qué demonios te paso?- pregunto la chica al ver el rostro de Harry.
-Nada, nada importante- mintió el chico.
-Si yo fuera tu iría a que me curaran. Por cierto me entere de que tú y Ginny ya son novios, felicidades.
-¿Qué?, yo no quería que lo supieras por alguien mas, ¿Quién te lo dijo?- pregunto Harry aunque creyó saber la respuesta al ver entrara Ginny riendo con todas sus amigas.
-Melo dijo tu novia. De cierta forma me da gusto por ella, se le ve feliz, lleva mucho tiempo esperando a que te fijaras en ella.- dijo la chica con una sinceridad que sorprendió a todos.
-Eh, veras, yo no quiero que tu pienses que…
-Harry- lo interrumpió Leila- enserio, no tienes porque darme ninguna explicación. Eres completamente libre de salir con quien tu quieras y yo completamente capaz de vivir con eso. Ron ¿puedes pasarme la tarta de manzana?-¿Qué decías sobre Dumblendore- le pregunto el pelirrojo mientras fingía que Harry no existía y le pasaba la tarta a Leila.
-Ah, no mucho, quería saber que opinábamos sobre lo de Fudge y otras cosas, pero no pude terminar de hablar con el, le han estado llegando muchas cartas, el ministerio le esta pidiendo ayuda para todo lo que se hace, así que me cito mas tarde, dijo que me llamaría cuando tuviera un poco de tiempo. Harry se quedo con Ron, Leila y Hermione durante todas las clases, aunque solo la ultima hablaba con el, y no lo hacia muy bien para evitarse pleitos con Ron y no hacer sentir mal a Leila, que ignoraban completamente a Harry. Sin embargo Harry dejo a los chicos cuando Ginny fue a buscarlo después de clases y llevarlo con ella y sus amigos a todos lados sin dejar de besarlo ni un segundo, esto se convirtió en la rutina de toda la semana que había conseguido hartar a Harry. Que se sintió bastante incomodo cuando vio con tristeza como Ron, Hermione y Leila reían y jugaban Neville, Seamus, Lavander, Parvati y Dean el domingo en la sala común, además no pudo ignorar el mal humor que lo invadió cuando vio como Dean hablaba con Leila muy animadamente y como la hacia esbozar una magnifica y sincera sonrisa, aunque sintió algo de alivio cuando vio que Leila no permitió que el chico la abrazara, mientras el permanecía sentado en el otro lado de la sala con Ginny y todos sus amigos que nunca dejaban de hablar de la relación de Harry y Ginny.
El lunes por la mañana Harry bajo desde muy temprano y con algo de prisa para evitar encontrarse con Ginny en el desayuno, luego se fue directo a sus clases.
-Potter, deberías poner mas atención a tu caldero, llevas horas agitándolo- lo reprendió Snape minutos antes de que la clase de pociones terminara- creo que tendrás que empezar desde cero- y dicho esto vacio el caldero de Harry- mejor apresúrate o me temo que no terminaras- añadió el profesor con malicia.
El chico comenzó a picar ingredientes furioso.
-Si quieres puedes tomar los que me sobran- ofreció Leila sin voltear a verlo- Jamás terminaras la poción si te pones a picar.
-Gracias- susurro Harry apenado y tomo los ingredientes mientras Leila vaciaba un poco de su poción en dos tubos y le llevaba uno a Snape.
-Podrías agregar todos los ingredientes juntos y después el agua, si consigues la temperatura y movimientos correctos podría salir bien, a Neville le funciono- agrego la chica cuando volvióy guardo el segundo tubo en su mochila.
Harry volteo a ver la poción de Neville, que era prácticamente ´perfecta, en aquel momento el muchacho se encontraba llenando cuatro tubos con su poción, como manera preventiva por si le pasaba algo a alguno antes de que Snape lo revisara.
-Ah mejorado bastante- comento Leila también mirando a Neville- ni siquiera Snape puede negarlo, ya le ha puesto cuatro supera las expectativas.
.¿Me dirías cuales son la temperatura y movimientos correctos?- pregunto Harry tímidamente casi seguro de que la chica se negaría.
-92 grados, 16 vueltas hacia la derecha y luego 7 a la izquierda- explico Leila amablemente pero aun sin mirarlo.
-Eso es bastante dulce- comento la fría voz de Snape detrás de los chicos- Es una lastima que los métodos fáciles no estén permitidos en mi clase- agrego el profesor con una sonrisa llena de malicia- Potter quince puntos menos por hacer trampa, y Black cinco por ayudarlo- Snape tomo su varita y volvió a vaciar el caldero de Harry, luego amplio mas su sonrisa-Y los dos se quedaran castigados después de clase, apuesto a que pasaran un agradable rato juntos.
Harry salió malhumorado de clases, pero se sintió un poco aliviado cuando encontró un pretexto para decirle a Ginny que no podría pasar el resto del día con ella.
-Esta bien, no te preocupes. Oye quería hablar contigo sobre la salida de Febrero a Hogsmeade, será este fin de semana y creo que…
-La verdad, no tengo muchas ganas de ir Ginny, preferiría quedarme aquí, pero si es muy importante para ti…- dijo Harry.
-No voy a obligarte a nada, me quedare aquí contigo- dijo Ginny-mejor vete o Snape te va a bajar mas puntos.
Snape sonrió forzadamente antes de bajar a las mazmorras donde Snape y Leila ya estaban sentados frente a frente el primero hablando mal de Sirius mientras la chica se esforzaba por contener sus impulsos de responderle.
-Vaya, llegaste, Potter, comenzaba a creer que le dejarías todo el trabajo a Black, como ella ya no te interesa…- comento maliciosamente Snape haciendo que Leila bajara la mirada.
-No, yo se afrontar las consecuencias de mis actos, profesor, no me escondo.
-Felicidades, Potter, me alegra por ti. A la pobre de Morgan no debe parecerle tan agradable esa maravillosa cualidad tuya. Pero eso no importa, síganme.
Snape los llevo hasta el armario de sus ingredientes y los hizo pasar.
-Quiero que organicen todo y que me hagan un inventario de todo lo que hay aquí. Los veré luego, diviértanse.
Y dicho esto salió de la habitación dejando a Harry y Leila limpiando en medio de un incomodo silencio que permaneció hasta que Harry decidió romper el hielo.
-Gracias- dijo el chico- por intentar ayudarme.
-No hay de que, digo no sirvió de mucho, solo ganamos un castigo- respondió Leila mientras limpiaba un frasco.
-De cualquier forma te lo agradezco, sobre todo después de lo que ha pasado, para ser sinceros no pensé que volverías a hablarme.
-¿Por qué no lo haría?
-pues, por… pensé que estarías molesta, ya sabes.
Leila miro a Harry y sonrió mientras negaba con la cabeza.
-Ya te dije que eres libre. Por cierto, me entere de que fue Draco quien te golpeo, lo lamento.
-No importa, ya ni siquiera se ve- dijo Harry sonriendo ante el gesto de amabilidad e la chica.
Los dos chicos pasaron un rato hablando sobre lo estúpido que les parecía Snape y riendo mientras limpiaban los frascos y hacían el inventario.
-Se lo que piensas de el, pero no debes darle a entender que es un mortifago- advirtió Leila a Harry aun riendo- sabes que es riesgoso.
-Si, lo se. Es curioso, no creo que el pensara que no la pasaríamos tan mal durante su castigo.
-Si, lo se. ¿Sabes?, quería hablar contigo desde hace unos días, sobre algo en especial, pero no estaba segura de si debía hacerlo- dijo Leila con seriedad.
-¿Sobre que cosa?- pregunto Harry colocando un frasco sobre el armario que ahora estaba perfectamente ordenado.
-Pues… ¿recuerdas el pensadero de Voldemort?- pregunto Leila sentándose en un taburete.
-Si, claro, ¿Qué pasa con el?
-Hace unos días Dumblendore volvió a llamarme a su despacho, pero tuvo que salir y pues, el pensadero estaba ahí, no supe ni porque lo hice, pero me acerque y… entre en el.
-¿Qué cosa' ¿tu, lograste ver sus recuerdos?
-Solo había unos cuantos, eran muy pocos y todos trataban sobre lo mismo- dijo la muchacha clavando sus ojos miel en los de Harry
-¿Y que era?- pregunto ansioso el chico antes de sentarse frente a la muchacha- ¿Qué era eso de lo que trataban?
-El estaba aquí, Tom Riddle- comenzó a narrar la muchacha- en los terrenos, se veía muy joven, yo diría que iba en sexto posiblemente, estaba frente al lago durante la noche, no había nadie mas pero de pronto algo salió del lago… tarde unos segundos en notar que se trataba de una sirena, no era como el resto de las que he visto era… bellísima, casi como la de un cuento muggle.
-¿una sirena?
-Si, Voldemort le dijo que ya casi lo tenía y que no debía preocuparse más. Ese era el final del primer recuerdo, no entendí de que hablaban hasta que vi el segundo. Voldemort estaba con Dumblendore en su clase y lo cuestiono sobre los diversos métodos conocidos para alcanzar la inmortalidad, y Dumblendore simplemente le respondió que ninguno era importante, que la vida debía ser tan larga como el destino lo marcara, ni mas ni menos.
-¿Inmortalidad?, No puede ser que buscara la inmortalidad desde entonces.
-Pues lo hacia, lo hacia porque tenia una razón; ella, la sierena, su sirena- respondió Leila- Aunque no se muy bien porque ella la quería, aun así, en el tercer recuerdo algo paso. Voldemort descubrió a su sirena besando a un tritón en la orilla del lago y enfureció, le reclamo a ella, dijo que lo había hecho todo por ella, incluso que había encontrado su formula para que permanecieran juntos toda la eternidad, y esa era la forma en que ella le pagaba, con traición.
Ambos guardaron silencio y se miraron un momento.
-¿Qué paso después?- quiso saber Harry.
Leila lo miro fijamente a los ojos antes de responder en un susurro casi inaudible- la mato, uso la maldición cruciatus para torturarla hasta la muerte, fue la primera vez que uso esa maldición… y sonreía al verla sufrir.
-¿De que puede servirnos el saber que siempre ha esta enfermo?- pregunto Harry exasperado al oír la respuesta mientras volvía a ponerse de pie.
-De nada- respondió Leila con la voz entrecortada- pero creo que cualquiera entendería el porque es tan cruel… nunca hubo nadie que le abriera su corazón, que lo quisiera en verdad, nadie y cuando el se arriesgo a intentar amar, solo, solo…lo lastimaron mas.- dijo la chica
-¿Le tienes compasión?- pregunto Harry confundido mirando a la chica.
-No.- respondió ella sin dudar- ese es mi problema- agrego dejando que una lagrima rodara por su mejilla.- no lo hago, no puedo hacerlo, si fuera la historia de alguien mas… si fuera cualquier otra persona sentiría pena, pero no por el, lo odio, lo odio porque arruino miles de vida… entre ellas la mía.Pero cuando pienso en ello solo consigo odiarme a mi misma, no quiero ser como el, Harry, no quiero ser capaz de solo sentir odio…
Harry se apresuro a sentarse al lado de la chica y abrazarla.
-No eres como el, no podrías serlo aunque lo desearas, y yo tampoco lo soy. Podemos sentir otras cosas, algo que el nunca hizo. No te engañes, Leila, el jamás quiso a nadie si lo hubiera hecho aunque sea un poco no le abría hecho daño y mucho penos la abría matado.
Leila siguió llorando en silencio un rato mientras Harry la abrazaba.
-por lo menos sabemos desde cuando comenzó a obsesionarse con la inmortalidad-opino la chica después de unos segundos.
-Si y después de eso no ha parado- añadió Harry antes de apretar a Leila con mas fuerza hacia su cuerpo.
-No te odio, Harry, nunca lo haría- aseguro Leila a Harry como si eso hubiera sido todo lo que había querido decirle toda la tarde, luego apoyo su cabeza sobre el hombro del chico.
-Lo se, y yo tampoco a ti. Eres una persona sumamente importante para mí.
-¿Aun somos amigos?- pregunto Leila alzando la vista para ver los ojos de Harry.
-Somos amigos- aseguro Harry antes de recargar su cabeza sobre el suave y ondulado pelo negro de la chica.