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Historia 36695 — capítulo 1

AL CAER LA NOCHE….

El chisporroteo de una fogata, es lo único sonido que rompe la tranquilidad de ese bosque que esta ubicado en los lindes de la aldea de Konoha. Hace casi mas de tres años que estuvo por última vez por esas tierras, pero a pesar del tiempo trascurrido sigue conociendo la geografía del lugar, del lugar que lo vio nacer.

Y es como si una magia que no tiene nada que ver con el chakra o con ningún jutsu, lo comenzara a invadir de una forma lenta, pero incesante, es extraño, es melancólico. Los destellos dorados que las chispas despiden se reflejan en sus ojos negros. Sasuke parpadea de forma lenta, mientras observa esas chispas, y de repente siente que cada chispa es una palabra no dicha, que cada lengua de fuego es una frase que se murió antes de haber sido pronunciada. A los lejos puede escuchar un ulular. ¿Cuántas veces no escucho ese mismo sonido, junto a él?. En las noches donde tenían que dormir así, como el esta durmiendo ahora, camino hacia una misión. ¿Cuántas veces no escucha a su nada armonioso ronquido, coordinarse con el ulular de las lechuzas?.

Nunca se imagino que al regresar al país del fuego, también regresarían con verdadero ímpetu aquellos recuerdos que dejo suspendidos en esos bosques, como moléculas de aire imperecedero, el día en que decidió marcharse, el día en que decidió que se deseo de venganza era más fuerte que su amor. Vaya ironía, que sea el mismo motivo el que lo hace regresar a casa. Sasuke se pone de pie, sus otros compañeros están profundamente dormidos, la luz que exhala la fogata baila en sus rostros relajados. Pero él no tiene nada de sueño. Deja su espada recargada en el troncoen el que momentos antes estuviera recargado. No quiere que ningún de sus nuevos compañeros lo vea así, lleno de melancolía, lleno de recuerdos de un pasado que a pesar de todo jamás lo abandono. Por que eran sus risas las que llenaban su habitación fría, por que eran sus ojos azules los que lo miraban desde del techo de la sala de entrenamientos, por que eran sus burlas las que veía en la facciones viperinas de Orochimaru.

¿Es que como pude pretender olvidarlo?, a él que le dio su primer beso, aquel que le dio su primer mordisco en la nuca cuando sus manos descendían lentamente por su pecho. ¿Cómo olvidar al primer amor?. Se detiene justo en la línea donde comienza la vigilancia de los ninjas de la aldea. Sasuke se detiene junto a un árbol y mira a la aldea dormir, aun se pueden ver algunas luces, las luces de las calles y de alguna tienda que abre las 24 horas del día. Pronto muy pronto esa paz se romperá, él ha venido a eso. ¿Cómo tomara Naruto el hecho de que sea él el causante de la destrucción de su amada aldea?. De seguro lo va odiar.


Siente las sabanas pegadas al cuerpo, y un sueño que no termina por vencerlo, es extraño que no pueda dormir, por lo general en menos de cinco minutos él ya esta roncando, pero esta noche es diferente. Simplemente no puede dormir. Naruto se desenreda de las sabanas antes de salir de la cama, tal vez con un vaso de leche podrá conciliar el sueño. Camina descanso hacia la cocina de su pequeña casa, saca un envase de leche del refrigerador, no toma ningún vaso, lo bebe directo del envase, regresa lentamente hacia su dormitorio con el envase de leche en la mano, pero solo se sienta al borde de su cama, otro sorbo de leche. La luz de las farolas se cuela por su ventana formando una curiosa figura geométrica sobre su cama, pero esa luz también alumbra una vieja fotografía. Naruto antes de tomar la fotografía deja el envase de leche en el suelo.

¿Cuántas veces ha visto esa fotografía?, no sabe y la verdad no le interesa el número de veces, pasa un dedo por la superficie, rozando lentamente la imagen molesta de Sasuke. ¿Dónde estará?. ¿Con quien estará?, ¿se habrá olvidado de él?. Tal vez si después de todo, cuando Sasuke se fue le dijo que rompía sus lazos con él. Y la última vez que se vieron Sasuke no lo invito a tomar el té o a comer ramen. Pero eso paso antes de que se enfrentara a su hermano, tal vez el hecho de haber logrado su venganza haya hecho que Sasuke pensara en él, en la posibilidad de regresar a su lado.

Naruto deja la fotografía en su lugar y se deja caer en la cama, pone sus manos por debajo de su cabeza, la luz de la calle baila en el techo y Naruto desea mas que otras veces ver a Sasuke, volver a tocar esos labios ansiosos, esa lengua exigente. Saca un suspiro, quedándose en casa, sin hacer nada, no lo lograra conciliar el sueño.

Camina sin rumbo fijo, sin darse cuenta ha llegado a la entrada principal de la aldea. Aun recuerda aquella mañana cuando Shikamaru, dijo que su misión era traer a Sasuke de regreso. También recuerda que por el camino fue dejando a un amigo, a un amigo que arriesgo su vida para traer de vuelta a un camarada. Con las manos en los bolsillos de su pantalón naranja traspasa la puerta abierta, a los lejos escucha el ulular de una lechuza. La brisa nocturna le agita un poco su cabello rubio.

Patea una piedra, que se estrella contra un árbol que esta enfrente, los ruidos del bosques lo único que hacen es que sus sentidos se pongan en alerta, escucha pasos que se acercan, se llevan una mano hacia su espada, la espada que dejo recargada en el tronco de un árbol, no importa él es lo suficientemente hábil para deshacerse del entrometido. Se recrimina por su estupidez, por sus ganas de estar un poco más cerca de Naruto. Los pasos son cada vez mas cercanos, entrecierra un poco sus ojos negros, ve algo de color naranja y siente que el tiempo se detiene.

A pesar de haber bostezado como cinco veces, aun se siente muy despierto, camina con la vista baja, mirando las figuras que la luz de la luna forma a través del ramaje de los arboles, pero siente una sensación familiar, es una sensación de estar cerca de una persona conocida, tal vez sea un equipo que se acerca después de finalizar su misión. Camina un poco mas, por fin levanta la mirada y ve a una figura que esta parada cerca de un árbol. Da unos cuantos pasos más y siente que todo su cuerpo se congela.

De nuevo frente a frente, ambos dan una paso hacia el otro sin dejar de mirarse. Y de pronto todo lo que se quedo suspendido cayo en medio de ellos, haciendo pedazos, todas esas palabras no susurradas, todos esos besos no dados, todas esas caricias que languidecieron en soledad.

Sus lenguas se encuentran en el aire, se besan como perros, mordiscos furiosos y manos ansiosas, saliva, lengua, dientes y jadeos.

Sasuke le saca la playera negra a Naruto, su piel pálida a la luz de la luna es ámbar, Sasuke recorre con las yemas de los dedos el abdomen de Naruto, y se detiene junto ahí, donde el sello del zorro se empieza a dibujar, lo delinea con el dedo índice y Naruto se muerde el labio inferior.

-Sasuke- dice en voz baja, el susodicho sonríe hace cuanto tiempo que no escucha su nombre en esos labios y con esa voz entrecortada

Otro beso, mas saliva, más calor y esta vez es Naruto quien trata de quitarle la ropa a Sasuke quien se deja llevar por la mar de sensaciones que siente en todo el cuerpo, pero Naruto no puede quitar la parte inferior del vestuario de Sasuke.

-Quítate eso-

-Y tú quítate los pantalones-

Lo hacen lentamente mientras se miran a los ojos, la brisa les provoca escalofríos, pero las caricias erizan aun más su piel. Beso tras beso. Los besos de Sasuke son absorbentes, exigentes, mientras que los de Naruto con ávidos, desesperados, letales, caricias arriba y abajo. Ambos juegan con las manos, cadera contra cadera, y el sudor les resbala por la espina dorsal. Y de pronto encajan como dos piezas de un rompecabezas, Naruto sentado a horcadas sobre Sasuke, mirándose a los ojos mientras embiste, besos cortos y esa línea que seha borrado, por fin han unido sus cuerpos. Las embestidas son cada vez mas largas y pronunciadas, Sasuke le muerde la barbilla a Naruto y después se la lame. Naruto lo abraza y logra plantarle un beso ahí donde tenía el sello maldito.

-Creo que ya….- Sasuke aprieta los dientes.

-Juntos, Sasuke-

Todo termina en una explosión de colores, de sensaciones que se expanden como una onda sísmica. Se quedan así, unidos, besándose lentamente. Y ambos sienten que podrían quedarse así el resto de su vida.

La luz de la mañana llega despacio, recorre lentamente los bosques del país del fuego, las calles de la aldea de la hoja, y justo en el mismo momento en la luz del sol se cuela entre el ramaje de un árbol, también se cuela por la ventana de una habitación, iluminado de llenos dos rostros juveniles. Ambos chicos abren los ojos al mismo tiempo, aun siente el olor del otro, su sabor…

Pero no saben si solo fue un sueño…