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Historia 36872 — capítulo 11

Pero las lechuzas no fueron las únicas medidas que llevó a cabo el ED. El castillo recuperó sus antiguas pintadas y tuvo algunas nuevas. En todos los pasillos se veían grafittis que reclamaban la detención de Bellatrix, que se lleven a cabo juicios a los mortífagos y demás medidas similares.

Y mientras eso ocurría, las actividades habituales del castillo no se veían interrumpidas. A los de séptimo los profesores les anunciaban que debían estudiar duramente para los Extasis. Y para ellos les daban muchísimos deberes. Además, el partido de quidditch contra Hufflepuf estaba muy cerca, y Harry tenía al equipo entrenando duramente. Estaba bastante confiado, el grupo de cazadoras era bueno, al igual que Ron como guardián, quien ya estaba perdiendo cada vez más los nervios. Los bateadores no eran una maravilla, pero tampoco eran malos… Y él, debía ser lo suficientemente rápido para atrapar la snitch antes que Cedric.

Entre las clases, los entrenamientos, y las reuniones del ED, Harry sentía que ese año no tendría un solo minuto libre.

Sin embargo, a Harry nunca le habían interesado tantas clases como ese año. Lupin les estaba enseñando una cantidad de hechizos de defensa y ataque que no habían visto jamás. Lo más divertido para Harry era cuando los hacía practicar en parejas. Ron y Hermione practicaban juntos, y parecía una verdadera batalla que siempre terminaba en discusiones.

-¡Hermione! ¡Cuidado con el escudo, que después me rebota a mí! - protestaba el pelirrojo.

-Se supone que debes estar atento para evitarlo - decía ella.

Harry practicaba con Neville, que parecía otra persona. Era casi imposible asociarlo al tímido niño asustado que había comenzado con él en primer año. Pero también era difícil creer que fuera el mismo chico que siempre había quedado atrás de sus compañeros. Ahora era uno de los mejores en las clases.

En Transformaciones, Sirius les estaba enseñando los primeros pasos para convertirse en animago. Cuando salían de la clase, se la pasaban pensando qué animal querían ser. Harry ya estaba decidido desde el mismo momento en que Sirius dijo la palabra animago, pero Ron y Hermione pasaban horas pensando ventajas y desventajas de un animal u otro.

Lily apuntaba casi todas sus clases a señalar las similitudes existentes entre la vida de los magos y la de los muggles. Habían visto semejanzas entre las letras de canciones de amor de grupos muggles y mágicos, enfocando en el hecho de que la base de la cultura era la misma. Draco Malfoy criticaba esas clases a viva voz por los pasillos, pero adentro del aula no podía rebatir ninguno de los argumentos de Lily. Hermione y Ginny estaban muy entusiasmadas con esas clases.

Y los entrenamientos de Quidditch con James dando consejos eran los mejores a los que Harry había asistido en toda su vida.

El día del partido Harry se levantó temprano y muy animado. Bajó a la Sala Común y se encontró con Ginny. Los dos pasaron un buen rato abrazados en el sillón más cercano a la chimenea hasta que el resto de los estudiantes comenzó a bajar. Fueron a desayunar. La mitad del colegio llevaba estandartes amarillos, los de Hufflepuf apoyaban a su casa, y los de Slytherin apoyaban a los hurones para desear la derrota de Gryffindor. Antes de que bajaran al campo, Lily se acercó a la mesa de Gryffindor y les deseó suerte a todo el equipo y le dio un beso en la mejilla a su hijo.

A Harry se le hacía muy raro ver a su padre arbitrando el partido.

-Capitanes, dense la mano - pidió James. Harry y Cedric se tomaron de la mano y se desearon suerte con una sonrisa.

El partido había comenzado. Harry subió a lo más alto y comenzó a buscar la snitch inmediatamente.

-Y este el partido más esperado del año. Es la gran revancha entre Potter y Diggory. Hay quienes dicen que esta es la oportunidad en que Potter gane a Diggory, y hay otros que dicen que es imposible. Lo cierto es que hasta ahora llevan una victoria para el buscador de Hufflepuff, luego de que aparecieran los dementores en el estadio, un empate en la final del Torneo de los Tres Magos… - Harry desvió la mirada y se fijó quién era el comentarista. Desde esa altura sólo distinguía que era una chica rubia.

-Brown, ¿Qué tiene que ver el Torneo de los Tres Magos con el Quidditch? Limítate a comentar el partido - interrumpió Sirius.

-Está bien, disculpe profesor. Ginny Weasley tiene la quaffle y se acerca a los aros de Slytherin ¡Sí! Gryffindor se impone por diez a cero. - Harry miró hacia donde estaba la chica y le tiró un beso con la mano haciendo que su cara se pusiera del mismo color que su cabello. En ese mismo momento Harry vio la pequeña pelotita dorada brillando debajo de uno de los postes de Gryffindor, Cedric no la había visto. Se lanzó a toda velocidad tras la pelota, sintiendo cómo Diggory ahora sí iba tras de él. Pero una bludger enviada por uno de los bateadores de Hufflepuff lo obligó a virar, y la snitch se perdió de vista.

-Ahora Hufflepuff aplaude a su bateador por haber evitado que Harry Potter atrape la Snitch. Uno de los cazadores de Hufflepuf tiene el balón y se aproxima con él a los aros de Gryffindor. Ron Weasley, que por cierto es un chico muy guapo, está atento para atajarlo ¡Oh, no! ¡No ha podido! El partido está empatado en diez puntos - Harry lanzó una maldición a Lavender, el tiro no había sido difícil, pero el comentario de la chica había distraído a Ron.

En ese momento, Harry vio que Cedric salía disparado hacia la tribuna de los profesores. En uno de los extremos brillaba la snitch. Los dos chicos estaban casi a la misma distancia. Harry salió a toda velocidad en esa dirección, la snitch comenzó a descender a toda velocidad y Harry bajó en picada, con el viento zumbándole en los oídos. Atrapó la pelota justo a tiempo para enderezar la escoba y no estrellarse contra el suelo. Gryffindor había ganado por ciento sesenta a diez.

Antes de que Harry pudiera darse cuenta, el resto del equipo lo levantaba en sus hombros, celebrando la victoria. Así, entre gritos y cantos lo llevaron al vestuario.

-A eso le llamo yo "Súper descenso en picada Potter", siempre me gustó hacerlo - dijo James mirando a su hijo con una sonrisa que dejaba traslucir todo el orgullo que sentía por él - Excelente partido. Ahora voy a ver que no hayas matado a tu madre de un infarto - agregó riendo.

Todo el equipo fue a la Sala Común en donde la fiesta duró hasta el amanecer. Normalmente, la profesora McGonagall iba a mandar a los alumnos a dormir, pero Sirius no hizo nada de eso.

El lunes, Harry se despertó temprano para terminar unos deberes atrasados. Era un ensayo larguísimo para pociones. Lo escribió apresuradamente. Lentamente, el resto de los estudiantes comenzaba a bajar a desayunar. Cuando bajó Ginny, el chico fue con ella al Gran Salón.

La clase de Pociones fue igual que todas las anteriores. Snape decidió leer un ensayo "al azar" y leyó el de Harry, señalando en él todos los errores que encontraba.

Pero en Transformaciones, Sirius les informó que, quienes quisieran, ya estaban en condiciones de convertirse en animagos.

-Primero, debería pasar alguno que tenga pensado su animal desde hace bastante tiempo ¿Quiénes tienen bien decidido en qué convertirse? - las manos de Lavender, Seamus y Harry se elevaron en el aire.- Bueno, el que quiera puede pasar primero ¿Lavender?.

La chica se dirigió segura al frente de la clase.

-Bien ¿En qué quieres convertirte? - le preguntó Sirius.

-En una paloma blanca. Me gusta porque puede volar, y además, para los muggles representa paz. - dijo ella.

-Perfecto, entonces ya sabes. Debes concentrarte muy bien en el animal y aplicar lo que estuvimos viendo.

Lavender cerró los ojos, adoptó una expresión de concentración que le recordaba a Tonks cuando se metamorfoseaba, y lentamente se convirtió en una pequeña paloma blanca. Comenzó a caminar torpemente en el piso y levantó vuelo. Ante la mirada de admiración de sus compañeros, dio una vuelta en círculo al aula y aterrizó en el suelo para volver a su forma humana.

Luego pasó Harry.

-Creo que lo sé, pero ¿En qué quieres convertirte? - le preguntó su padrino.

-En un ciervo - respondió.

Harry se concentró en la imagen del ciervo. Idéntico al de su patronus, pero en colores. Siguió todas las instrucciones que habían visto y lentamente sintió cómo sus músculos se estiraban. Su cuerpo era más grande, sus brazos se convirtieron en patas, sus orejas cambiaron de lugar, sintió como le nacía la cornamenta. Finalmente todo terminó y pudo moverse lentamente en el espacio libre del aula.

-Genial - dijo Sirius que lo miraba con una sonrisa. Su oído era mucho más agudo al igual que su vista. - Ahora vuelve a tu forma humana.

Harry volvió a convertirse en humano, lo que significó un gran alivio, ya que no estaba acostumbrado a manejar el cuerpo de un ciervo adulto.

Seamus se convirtió en un perro labrador. A continuación pasó Hermione, que se convirtió en una gacela.

Ya sé que está corto y me demoré añooos en actualizar, pero aquí estoy de nuevo, y esta vez sí voy a actualizar más seguido, el rpox capi está casi listo y tengo algunas ideas para los siguientes... Garcias por seguir leyendo, y espero los comentarios!!!!