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Historia 37166 — capítulo 1
Capítulo 1
Me desperté demasiado confusa para entender que todo aquello era verdad, no podía creerlo. No se entendería nada si no les cuento mi historia desde el principio. Todo había comenzado una mañana común y corriente. Como toda gran historia comienza de la nada y de la manera más ilógica posible. Mi historia comenzó con un fuerte golpe en la cabeza. Pero no nos adelantemos a los hechos. Lo primero es lo primero. Era una mañana tan normal como la anterior, mi hermano mayor y yo nos habíamos levantado bastante tarde pues era sábado y ambos estábamos mega cansados de la escuela. En cuanto nos aseguramos de que estuviéramos completamente vestidos y de que mi madre dejara de preparar comida para que desayunemos más de lo normal, salimos. Hacía un día precioso y pensé que sería bueno aprovecharlo. Fui hacia la cochera de mi casa y saqué la bicicleta y la patineta. Mi hermano odiaba andar en bici pero como me daba todos los gustos, ese día lo hizo. Yo tomé la patineta y comenzamos a dar unas vueltas por el vecindario. Íbamos de lo más tranquilos hasta que yo recibí un fuerte golpe en la cabeza cuando pasábamos por el frente de una de las casas del vecindario en el que vivíamos. Obviamente con semejante golpe no pude mantener el equilibrio y caí al suelo. Mi hermano paró enseguida para ayudarme y yo sentí que más de una persona hacía sombra a mí alrededor. Estaba mareada por el golpe y me dolía la cabeza y el brazo derecho. Sin embargo abrí los ojos por la curiosidad que sentía. De inmediato reconocí el rostro de mi hermano, pero había cuatro chicos más a los que no conocía.
-¿Estás bien?-dijo una de los chicos, mirándome un poco preocupado. Tenía unos rulos perfectamente definidos y unos ojos color marrón hermosos. En cuanto lo vi olvidé por completo como se habla -¿Crees que se halla pegado muy fuerte?-preguntó otro de los chicos. Yo desvié la mirada hacia él, tenía el pelo lacio y largo, ojos marrones igual que el otro chico de antes -¡Claro que sí, Joe!-respondió algo molesto otro de los chicos que yo no conocía. Este tenía rulos algo despeinados y no tan formados como los del primer chico. Además tenía ojos verdes, muy bonitos
Los escuché discutir entre ellos dos mientras a mi lado seguían el chico de rulitos, mi hermano y otro chico pero este mucho más chiquito, de unos ocho años. Pestañé un par de veces para poder distinguir mejor lo que había a mi alrededor. Estaba tirada en el cemento de la calle con mi patineta a unos cuantos metros más allá.
-Oye, ¿te hiciste daño?-preguntó el chico de rulitos. En ese momento los otros dos dejaron de discutir y se acercaron -Creo que no… ¿qué pasó?-pregunté intentando incorporarme del frio suelo de concreto -Caíste de la patineta-contestó el chico de pelo lacio -¿Me caí?-eso era usual, siempre me caía -Con un poco de ayuda de su parte-apuntó mi hermano
Yo lo miré, parecía molesto y miraba a los cuatro chicos bastante contrariado. Fruncí el ceño hasta el punto de que mis cejas se tocaron. ¿Qué significaba el hecho de que me callera con la ayuda de esos chicos?
-Lo lamento-se disculpó el chico de rulitos, el primero que había visto, el de los hermosos ojos marrón claro-estábamos jugando al softbol y se nos fue la mano con una patada -No te preocupes, me encuentro bien-genial, ahora entendía. Me había golpeado una pelota, por eso me caí. Para sorpresa de todos, sonreí -Eres increíble-dijo mi hermano en tono molesto, tomó la bicicleta y se fue -¿Qué le pasa?-preguntó confundido el de pelo lacio y largo Yo, me reí-Es mi hermano, y odia que me tome todo tan despreocupadamente-me encogí de hombros, como si no me preocupara -¿Pero… estás segura de que estas bien?-preguntó nuevamente el chico de rulos y ojos marrones -Perfecta-le contesté con una sonrisa-Dime algo… ¿quién fue el que pateó tan fuerte? -Lo siento, enserio, no fue mi intención-dijo el chico de rulitos y ojos color marrón -O sea que fuiste tú-resolví con una sonrisa, el asintió-buena patada -¿No estás molesta?-preguntó sorprendido -¡Claro que no! Vamos, fue solo un accidente-le contesté con una sonrisa para demostrarle que no mentía-¿O me apuntaste con la pelota?-pregunté en forma de chiste -No, no, por supuesto que no-contestó enseguida -Entonces no tienes porque disculparte-concluí con otra sonrisa
Él me sonrió y me tendió la mano para ayudarme a levantarme, yo la tomé y me paré con facilidad. Miré mi brazo que me dolía y tuve que apoyarme en él para no desmayarme. Volvía a estar mareada, me daba vueltas todo.
-¿Qué pasa?-preguntó el chico muy preocupado sosteniéndome para que no me callera mientras me temblaban las piernas -Mi…mi…brazo-logré decir luego de balbucear cosas sin sentido alguno -¿Qué tienes? Solo sangra un poco-dijo preocupado más por mi salud mental que otra cosa. Luego, calló en la cuenta de lo que decía-¿Te da miedo la sangre? ¿Es eso?-yo asentí como pude-Ok, tranquila. No te preocupes, ven conmigo-yo asentí dado que no podía hablar, tenía los ojos fuertemente cerrados. Estaba mareada y tenía nauseas, de verdad odiaba la sangre.
¿Seguir a un extraño? No era muy inteligente de mi parte. Pero bueno, después de todo el chico parecía amable y estaba realmente preocupado dado que se culpaba por el accidente. No era culpa de él, yo me caía siempre, era extremadamente torpe. Me guió, con los otros tres chicos detrás de nosotros, hasta, lo que yo supuse, era el interior de su casa. Me ayudó a sentarme en una silla y me dijo que volvía en un segundo. Tardó un poco más que eso, fue alrededor de un minuto. Volvió con una mujer que, yo supuse, era su madre.
-¿Qué sucedió?-preguntó mientras se acercaba a mí con un botiquín de primeros auxilios en una mano -Me caí, señora-le contesté mientras ella se sentaba en una silla a mi lado y examinaba mi herida. Procuré mirar hacia otro lado, cerré los ojos fuertemente y apreté los labios hasta formar una sola línea -Con ayuda mía, mamá-aclaró el chico de los rulitos perfectos -No fue su culpa, yo vivo calleándome, la verdad soy bastante torpe-agregué y sentí como me ruborizaba levemente -De cualquier manera, estábamos jugando al softbol y no medí la fuerza del golpe y bueno… -No te has hecho mucho daño, querida-me dijo la señora -Le asusta la sangre, mamá-apuntó el chico de rulitos -¿Enserio?-preguntó la señora dirigiéndose a mí -Me da pánico -Bueno, ya puedes abrir los ojos-me dijo la señora
Le hice caso, abrí los ojos y pestañé un par de veces para adecuarme a la luz del lugar. Era una casa muy bonita. Luego, miré mi brazo derecho con cierta precaución. Suspiré aliviada cuando vi que una venda lo cubría y no había ni rastro de sangre
-Gracias, señora-le dije con una sonrisa agradecida -No es nada, querida. Es lo menos que podía hacer ya que uno de mis hijos hizo que te calleras -No ha sido para nada su culpa, si no me caía ahora lo haría dentro de unos pocos minutos. Él no tiene la culpa -¿Cómo te llamas, linda?-me preguntó la señora -Isabella, pero prefiero Bella-contesté enseguida -Bueno Bella, ¿quieres quedarte a tomar algo? -No debería, mi hermano se preocupará de que no haya llegado. Es un poquito paranoico conmigo-y eso no era más que la pura verdad. Pero creo que de ser otra persona con la que estuviera hablando hubiese usado otra palabra. Algo así como… molesto, sobre protector, loco o algo por el estilo -Anda, quédate un rato-me pidió con una sonrisa amable
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Bueno, sé que es algo diferente a lo que he estado escribiendo de Harry Potter pero he escrito esta historia con mucho cariño y realmente me gustaría que quedara publicada en algún lugar en el que pudiesen disfrutarla...
Esperoo sinceramente que les agrade....
Besooss,,
♥ Aniii♥