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Los Signos del Zodíaco... ¿Enamorados? — capítulo 21

¡Cuánta gente hay aquí! Estoy abismada. -Exclamó Libra atormentada por las voces y la música a todo volumen-

Sigue caminando, no te detengas que aún falta mucho -Afirmó Sagitario que no paraba de caminar-

¡Pero si ya no quiero caminar más! -Dijo ella pulsando algunos botones para detener la máquina-

¡Te dije que no te detuvieses! ¡Tenemos que parecer gente normal! -Dijo aumentando la velocidad de la máquina para trotar sobre la que estaba montado-

Justo ahora llevamos seis horas montados en estos aparatos, no creo que esto sea considerado normal, ya hasta nos están empezando a ver extraño porque ni siquiera hemos sudado ¡Baja ya hombre! -Dijo ella apelativamente-

Vale, vale, admito que tienes razón, vamos a las duchas -Dijo deteniendo finalmente la máquina-

La que tiene vestido es la de mujeres, no te atrevas a entrar, vete al de hombres y nos vemos afuera en una hora ¿De acuerdo? -Dijo ella una vez que se encontraron ante las dos puertas de los vestidores del gimnasio-

Bueno, de acuerdo -Afirmó él atravesando la puerta de caballeros-

Vamos a ver ¿Cómo serán las duchas aquí? -Se preguntaba Libra mientras entraba al lugar, al entrar vio como todas las chicas estaban totalmente desnudas sin ningún pudor, no habían duchas individuales, todas estaban abiertas como si fuesen familia-

Oye ¿A qué esperas? Desvístete ya y metete a una ducha porque sino pasaré yo primero -Le dijo una chica que acababa de entrar a los baños a Libra-

¿Esto siempre es así? ¿Todas sin ropa? -Preguntó a la desconocida aprovechando que le había hablado-

¿Y cómo más va a ser? Es un baño ¡Anda ya mujer! -Afirmó la chica indicándole que se apurase-

¡Vale, vale! -Libra empezó a desvestirse, todas las chicas que estaban en el baño se quedaron en silencio y luego empezaron a murmurar, fue bastante incómodo para Libra. En la tierra no estaban acostumbrados a ese tipo de belleza tan perfecta, tan simétrica, superaba los límites, no generaba envidia, solo admiración-

¡Qué bonita eres! -Comentó otra chica que se acercó a ella-

Lo siento, gracias -Dijo apresurándose a una regadera, se tomó su tiempo, caminar seis horas no era algo que soliese hacer, disfrutó del agua mientras pudo y luego salió, se vistió y se apresuró al encuentro con Sagitario-

Bueno, vámonos ya -Ordenó Sagitario que esperaba pacientemente en las afueras de las duchas-

De acuerdo -Dijo ella mientras empezaban a andar-

¿Te ayudo con eso? -Preguntó refiriéndose a la mochila que llevaba Libra-

No, estoy bastante bien, gracias -Afirmó sonriendo-

Venga que te ayudo un poco -Dijo quitándole la mochila y llevándola él- No pasa nada ¿Ves? -Dijo sonriendo-

Gracias. Oye ¿Cómo eran los baños de hombres? -Preguntó ella con curiosidad para ver si eran iguales que los de mujeres-

Pues, un poco extraños, había un lugar del que salía vapor y los ancianitos estaban ahí dentro, luego todos los jóvenes estaban afuera desnudos azotándose con una especie de toallas enrolladas, pero eso les causaba gracia, no entiendo cómo el dolor los divierte, eso es como masoquismo, las duchas no tenían puertas, así que tuve que unirme a la desnudes comunal, no le veo nada de malo a la desnudes, después de todo nacemos así, es solo que todos veían mi anatomía de forma extraña, como si hubiese algo malo en mi. ¿Qué tal los de mujer? -Preguntó ahora él curioso por conocer aquello que nunca podría llegar a ver-

Eso nunca se pregunta -Contestó Libra riendo-

Me has engañado, casi te he dicho el color del piso y las paredes y tú no vas a decirme nada, ¡Eso es injusto! -Refunfuñó el peli rojo molesto por la situación-

Bueno está bien, te contaré, son bastante parecidos a los de hombres, solo que nadie se pegaba con toallas enrolladas, me dio un poco de vergüenza tener que desvestirme frente a todas esas chicas y me sentí un poco incómoda cuando una desconocida me dijo que era muy bonita, me sentí casi acosada, traté de salir lo más rápido que pude, pero el agua era tan deliciosa que no me pude resistir a quedarme un poco más -Confesó ella sin mucho más que añadir-

La tierra es muy bonita ¿Verdad? -Preguntó Sagitario al ver todas las cosas que habían a su alrededor-

Es hermosa, no sé cómo pueden quejarse los mortales de todas las cosas buenas que tienen, mira esos árboles en todos lados, nosotros solo tenemos un pequeño jardín, toda la tierra es un hermoso jardín, pero como no les gusta mira todos esos edificios grises y tristes que construyen, mientras más construyen más destruyen -Afirmó Libra un poco molesta del poco aprecio que a su parecer le tenían a la naturaleza-

Ironías de la vida, pero ya llegará el día en que se darán cuenta de que lo más feliz es lo más natural, esta naturaleza es perfecta -Afirmó Sagitario como si hubiese recibido estas palabras de manos del creador-

Espero que no sea demasiado tarde en ese momento. Oye Sagitario, ¿Hacia dónde nos dirigimos? -Preguntó ella al ver que llevaba un rato caminando sin saber hacia dónde iban-

Pues la verdad es que no lo sé, yo solo te estaba siguiendo a ti. -Contestó él sin saber tampoco a dónde se dirigían-

Pero si yo te estaba siguiendo a ti. -Afirmó ella con cara de duda-

Entonces creo que no estamos yendo a ningún lado -Contestó él a lo que finalmente estallaron en una carcajada-

Tenemos que buscar a esa chica ¿En dónde vive? -Preguntó Libra a Sagitario que tenía el informe de la misión en el bolsillo-

No sabemos dónde vive, pero sí dónde trabaja, está en una cafetería, deberíamos pasar por allí para probar la comida de aquí ¿No crees? -Propuso él cortésmente-

Muero de ganas por ir, vamos deprisa ¿Por dónde es? -Cuando terminó de preguntar ya estaban en la puerta del local gracias a la tele-transportación que hizo Sagitario- Se supone que teníamos que pasar desapercibidos ¿Qué has hecho? Ahora nos van a reprender seguro -Dijo ella molesta por el impulsivo acto que había hecho su compañero-

Tu tranquila que nadie se ha dado cuenta -Todas las personas que se encontraban en su ubicación anterior solo pensaron que eran magos y esperaban que aparecieran de nuevo para darles algunas monedas- Pase usted -Dijo sosteniendo la puerta para que Libra entrase en la pintoresca cafetería-

¡Gracias! -Dijo ella sonriéndole y luego entrando-

¡Buenas tardes! ¿Se encuentra Anabelle Cotillard? -Preguntó Sanitario a la señorita que estaba en la barra-

Sí, soy yo, díganme ¿En qué puedo servirles? -Preguntó ella cortésmente-

¿Cuál es su comida favorita de este lugar? -Preguntó Sagitario sin saber qué ordenar-

Pues yo diría que la ternera con patatas fritas, es muy simple, pero vale la pena -Afirmó Anabelle amablemente-

Bien, queremos dos de esas. -Ordenó el peli rojo-

¿Y de tomar? -Preguntó Anabelle mientras apuntaba su pedido en un papel-

¿Cuál es la bebida que más le gusta de este lugar? -Preguntó ahora Libra que tampoco sabía qué escoger-

Pues, las malteadas de chocolate con cerezas -Afirmó Anabelle después de pensarlo un momento-

Bien, también queremos dos de esas -Afirmó Libra mientras Anabelle lo anotaba en el papelito de su pedido-

Bueno pueden sentarse y en breve se las llevaré a su mesa. -Afirmó Anabelle mientras se dirigía a la cocina-

De acuerdo -Dijo el peli rojo mientras él y Libra se dirigían a una mesa cercana a la barra, el lugar se veía un poco antiguo pero se sentía bastante cálido y acogedor, no era nada lujoso, pero los lujos no son siempre los que traen la felicidad-

Oye, deberías hacerte el guapo con ella para intentar acercarnos a ella -Sugirió Libra ya que se daba cuenta de que Anabelle era un poco cerrada con las personas a pesar de ser bastante amable-

¿Estás segura? Se supone que decidió estar aquí porque se enamoró de alguien, uno no se enamora todos los días -Argumentó Sagitario considerando que esa no era una buena idea-

Tranquilo, ya verás cómo nos vamos a acercar a ella, tú solo haz lo que te digo y no preguntes -Ordenó ella imponentemente-

Definitivamente las mujeres al poder -Dijo Sagitario al tiempo que Anabelle se acercaba a la mesa para servirles su pedido-

Aquí tienen su pedido -Dijo mientras colocaba los platos y copas sobre la mesa-

Oye guapa, ¿Estás libre esta tarde? -Preguntó Sagitario siguiendo las órdenes de Libra-

¿Qué estás diciendo Sagitario? -Preguntó ella un poco molesta-

Tú silencio que estoy hablando con esa preciosidad. -Dijo al tiempo que miraba a Anabelle de arriba abajo-

Yo la verdad es que… -Intentaba hablar, pero se veía interrumpida por la discusión entre Libra y Sagitario-

¿Cómo puedes ser así? ¿Para qué me invitas a comer si vas a estar con la primera que se te atraviese? -Dijo mientras empezaba a llorar y se alejaba rápidamente de la mesa-

Todas son iguales, siempre es lo mismo ¿Y tú qué? -Preguntó de mala gana refiriéndose a Anabelle-

Eres un sucio. ¡Oye chica espera! -Dijo acercándose hacia donde estaba Libra-

¿Y tú qué quieres? -Preguntó la peli naranja molesta-

Tranquila, no pasa nada malo, estoy acostumbrada a los tipos como él, ven, vamos un rato al cuarto de empleadas para que te tranquilices -Dijo Anabelle tendiéndole la mano-

Gracias -Contestó mientras la seguía hacia la habitación-

Louis quedas a cargo mientras no estoy -Dijo Anabelle al chico rubio que estaba con ella en la barra-

¡Si jefa! -Dijo él poniendo en marcha todos los nuevos pedidos-

No te preocupes linda, hay muchos peces en el mar y además tu eres muy hermosa -Dijo mientras le alcanzaba un pañuelo para secarse las lagrimas-

Gracias Anabelle, me llamo Libra -Dijo ella mientras se secaba las lágrimas de cocodrilo de la cara-

Qué curioso, él se llama Sagitario y tú Libra. -Dijo Anabelle un poco confundida-

Los curiosos son nuestros padres, nos conocemos desde hace mucho tiempo. -Dijo ella inventando esa historia convincentemente-

A veces mientras más se conoce más se odia, aunque prefiero decir que más se ama, porque es más bonito amar que odiar ¿No? -Preguntó ella como para sí misma-

¿Eso te pasa a ti? -Preguntó Libra viendo el espacio que dejaba Anabelle para entrar en sus pensamientos-

He renunciado a muchas cosas solo por amor, es algo que no puedo evitar, simplemente amar me hace feliz, no importa que tenga que trabajar en este lugar o tener que caminar un montón para llegar a casa si sé que cuando llegue él estará ahí solo para mí y en ese momento todo lo demás desaparece, todo el mundo, todos los problemas, todo se va, solo estamos él y yo y para mí eso es más que suficiente. -Dijo ella totalmente entregada a aquel que llamaba su amor-

¿A qué cosas has renunciado? ¿Antes tenías mucho dinero y a tu familia no le gustaba él y te desheredaron? -Preguntó la peli naranja a ver si Anabelle soltaba prenda como dicen-

No, no es nada de eso, me gustaría poder decírtelo Libra, pero es que no puedo -Afirmó Anabelle bajando la mirada-

Pero si no te conozco, no se lo diré a nadie -Prometió solemnemente Libra-

Ese no es el problema, es que no me creerás. -Continuó ella con la mirada clavada en el suelo-

¿Cómo puedes estar segura de eso si no me lo has dicho? -Preguntó Libra tratando de hacer que entrara en confianza-

Porque solo él me entiende, solo él sabe quién soy. -Afirmó ella levantando la cara-

No estés tan segura Anabelle. Ábrete a los demás.-Dijo Libra tratando que se abriese a ella-

Me encantaría poder hacerlo, créeme. -Dijo finalmente Anabelle-