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Historia 37671 — capítulo 1

Esa noche era demasiado oscura para elegir salir de casa, apresar de que en Sattlesiempre había temperaturas muy bajas, en los últimos meses había algo mas en aire, un terror helado que te congelaba hasta los huesos, pero aquello no era impedimento para que ella dejara de hacer su trabajo, un deber oscuro para ella, pero para otros un deber admirable.

Sentada en la rama de un grueso árbol, camuflageada por las hojas verdes de aquella fortaleza natural, esperando asechar a su próxima presa. Los vio acercarse desde lejos, eran las mismas figuras altas, con capas negras y mascaras blancas que le habían arrebatado la tranquilidad de su hogar, solo eran asesinos, objetos sin rostro ni nombre que causaban desastre a donde iban, un cáncer, una plaga que hay que eliminar.

El grupo estaba formado por cinco individuos, a la cabeza estaba una mujer que ella conocía, una mujer desquiciada que era la causante de su desgracia, su nombre no le interesaba y ahora no era la importante, la prioridad era aniquilar a los otros cuatro. Ella le serviría para mandar un mensaje a su "amo" de que existían aun personas en el mundo que se resistían a el.

Recordó con furia como tan solo hace tres meses su vida era normal y feliz, pero de pronto ese Lord Voldemort se fue apoderando de Londres en tan solo una semana, en dos meses toda Europa era de su propiedad, Asia y África no tuvieron mas opción que entregarse, así que en casi dos meses mas de la mitad del mundo estaba a su merced. America había cierta resistencia y en esa ocasión esos cinco individuos acudían a esa ciudad en una misión de reclutamiento; ella los había estado observando noche tras noche, viendo como se aparecían y desaparecían con cientos de jóvenes en ese mismo parque y hoy era el día de jugar. Se paro con gran facilidad y equilibrio sobre la rama, tomo con toda delicadez una flecha y la coloco en un arco plateado que aprecio de una nube de gas, fijo la vista en el objetivo el mas alto de los cinco, que iba en el flanco izquierdo de la mujer, en una fracción de segundo el hombre cayo muerto con una flecha en la cabeza, de inmediato los otros cuatro formaron un circulo. "que tontos" pensó, cerro los ojos, giro sobre sus talones y desapareció, dejando tras de si un ataque de maldiciones, aprecio de nuevo en el árbol que estaba precisamente en frente, repitió la operación una vez mas, apuntando a su objetivo, siempre era el mas cercano a la mujer. En esta ocasión se apareció en el árbol más cercano a ellos, colgada de una rama bajo los pies con sigilo u a un simple movimiento le rompió el cuello al pobre incauto más cercano a ella. Desapareció justo a tiempo para esquivar otra maldición, colocándose a un lado de la mujer y tomándola por el cuello susurro:

-tus ultimas palabras…-

  • ¡maldita…!-

  • muy tarde- con un silencioso movimiento de barita mato a su ultimo compañero- ¿crees que solo los de sangre limpia pueden ser grandes magos?- escupió con gran ira y odio- yo creo que no… ve y dile eso a tu amo ¡incendio!-

Esa fue la última imagen que vio Bellatrix Lestrage antes de regresar con los ojos completamente quemados con su amo.

  • ¡Samantha, mas te vale venir a desayunar en este instante!- la voz de Bob resonó en todo el departamento, mientras Sam arrugaba los ojos negándose a despertar- ¡SAMANTHA!- esa era una ultima advertencia, Sam abrió los ojos y dando un gran bostezo.

Se sentó en silencio en la gastada mesa del comedor del departamento a comer su cereal con leche frente a Bob, un hombre poco intimidante, bajo, calvo, gordo y siempre bestia la misma camiseta sucia, no se afeitaba mas que una vez a la semana.

-¿me puedes decir en donde estuviste anoche?- la voz de Bob sonaba preocupada y desgastada al mismo tiempo.

  • por ahí… no es algo que te interese-

  • ¿no es algo que me interese? Vives a qui, es mi casa son mis reglas… eres igual que la drogadicta de tu madre- Bob sabia muy bien poner el dedo en la yaga, pero Sam también podía defenderse.

  • si a este basurero se le puede llamar casa…- dio un bocado a su cereal.

-te protege del frío, de la lluvia, comes y duermes aquí, por lo tanto es una casa- la enorme nariz de Bob dio un resoplido, Sam se levantó del mesa con intención de irse.

-¿A dónde vas?

-eso no te interesa, no eres mi padre-

  • has lo que quieras… pero si después te arrestan por estar robando tiendas con el vago de Jack no me llames para que te saque de la cárcel…- dejo a Bob hablando solo, cerro el cierre de su chaqueta de cuero, un regalo de su amigo Jack

Camino sin rumbo fijo pensando en las palabras de Bob "te protege del frío, de la lluvia, comes y duermes aquí, por lo tanto es una casa", si tal vez era una casa, pero no era un hogar, ahí no se sentía segura; al detenerse en una esquina se envolvió en sus brazos tratando de recordar cuando fue la ultima vez que se sintió en su hogar. No había sido hace tanto tiempo, pero a Sam se le hacia una eternidad, una lagrima quería resbalar por su mejilla pero ella no dejo que saliera. Se dio cuenta de que había llegado a la casa de Jack, pero después de pensarlo varia veces decidió ir a otro lugar, un lugar menos encantador que la casa de Bob, mas escalofriante y horrible que la mas grande se sus pesadillas.

El reformatorio para jóvenes, no era el lugar favorito de Sam, pero ahí estaba una de sus personas favoritas en todo el mundo Tommy, el hermano menor de Jack, estaba ahí por un error como todo el la vida de Sam; recordó con desden el ultimo día de libertad de Tommy, los niños salían de la escuela primaria y Tommy no aparecía, Jack de estaba preocupando, de pronto dentro de la escuela, se escucho un estruendo, Jack y ella corrieron a toda velocidad, pero cuando llegaron encontraron a un pequeño con una bala en la cabeza y a Tommy con un arma en las manos.

-te ves más delgado…-

-no cocinan como mamá- a Sam le dolía de verdad verlo así, con la angustia y la tristeza reflejado en esos pequeños ojos cafés, sabia lo que le pasaba, lo que le hacían ese lugar y sabia que no se lo merecía.

-anímate, saldrás mañana.- trato de forzar una sonrisa, pero al ver la cara del niño se le desvaneció.

  • Hortón quiere despedirse de mi… -confirmo las sospechas de Sam.

  • oye Tommy, tranquilo, ese cerdo no volverá a tocarte, ni a ti, ni a otro niño-

  • pero Sam, tengo miedo…- las lagrimas brotaron de los ojos vacíos del rostro de Tommy.

  • lo se, pero mañana estarás bien, estarás con Jack y con Glenda- no pudo hacer otra cosa que abrazarlo.

  • pero tú no estarás ahí- las lagrimas sofocaban a Tommy.

  • siempre estaré contigo, aquí- le señalo el pecho a la altura del corazón- ahora vete, asegúrate de que te vean en tu cuarto- le susurro.

Una vez fuera del alcance de la vista de las cámaras Sam se desapareció y reapareció en la oficina del tal Horton, un guardia pedófilo que disfrutaba maltratando a niños como Tommy, cuyas familias no podían hacer nada contra él, o era lo que pasaba hasta entonces, porque Tommy la tenia a ella y ella no se iría hasta vengarse de lo que le hizo a su enano favorito.

  • ¿Quién eres tú?- Horton se sorprendió mucho al ver a una hermosa chica morena de cabello lacio y ojos azules aparecer de la nada.

-Lo ultimo que vera en tu miserable y asquerosa vida- depuse un destello verde y al final Hortón quedo completamente desplomado dentro de su oficina- nos vemos en el infierno maldito cerdo desgraciado.