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Historia 37749 — capítulo 13

Ya hacia algunas horas que habían abandonado la alfombra del tranquilo corredor, la pareja siguió avanzando por el pasillo hasta encontrarse con la habitación indicada, el sol ya se ocultaba, como lo hacia el rostro de la chica castaña debajo de una blanca sabana, su cabello alborotado abarcaba gran parte de la almohada, sus mejillas rosadas, su hipnótica respiración, su suave piel. Miraba como el circulo de luz dorada bajaba y se hundía en las curvas montañosas más allá del pequeño bosque, o de las rocas de la playa. Una suave luz difusa daba ambiente a esa habitación, un perfume fresco y a la vez sutilmente dulce llegaba hasta su nariz.

-te amo- susurro Hermione con su mirada clavada en los ojos azules, el chico unió su frente con la de la chica, podían sentir el calor, las respiraciones agotadas, el murmullo de las sabanas.

-yo también te amo- dijo él y la beso, en un gesto tierno, comparado con la intensidad pasional desbordada anteriormente. Se quedaron largo tiempo así, recuperándose. El la volvió a mirar y ella cerraba sus ojos, había un extraño pero hermoso brillo en su cara.

-¿Por qué me miras?- dijo ella apenas audiblemente.

-¿Por qué no hacerlo?... pero por ahora… duerme- le contesto y beso su frente.

Salió de su profundo pensamiento al darse cuenta de que Hermione se movía, la oscuridad ya allanaba el lugar, el chico se puso de pie, camino directo al interruptor de la luz, pero desvió su mirada a la pequeña mesita y vio unas velas.

-¿en qué piensas Harry?- pregunto Ginny, leía el número mas reciente del Quisquilloso en una butaca muy cerca de una ventana por cual se colaba el brillo amarillo de una lámpara en el exterior.

El chico que estaba recostado en una cama, mirando el techo muy callado, giro la mirada unos segundos y regreso a su posición original.

-En ellos- afirmo.

-Potter, deberías de dejar de preocuparte… si, si, si Harry lo sé - se apresuro a decir cuando se dio cuenta de que el chico reclamaría- pero ellos ya son adultos y si su decisión es estar o dejar de estar juntos, tenemos que enfrentarnos a esto-

Él la miro y asintió.

Entró sigiloso a la habitación tratando de no despertarla, cerró la puerta como si esta fuera un artefacto explosivo o algo parecido. Casi deja caer al piso la bandeja que llevaba en la mano, Hermione había tocado su hombro entre risas.

-¿me quieres matar?- cuestiono el pelirrojo, dejando la bandeja en una pequeña mesa, las velas seguían prendidas y Hermione solo llevaba una sabana como vestido y el pelo revuelto.

La chica observo detalladamente la bandeja, sonrió al ver las copas y la botella de vino y una caja de color oscuro, esta llevaba un rotulo con letras doradas y de caligrafía muy refinada. La tomo con curiosidad.

-¿tienes acceso a toda la cocina de este lugar y lo único que se te ocurre traer es una caja de chocolates?-

-no nada más fue eso….- alcanzo rápidamente la botella de vino con la actitud que hubiera tomado un pequeño niño.

Ella giro con una sonrisa en la cara y se dirigió a la cama, pero antes de dar el primer paso, sintió que Ron tiraba de la sabana que la cubría, alcanzo a cubrirse de nuevo.

-¡¡¡Ron…!!!- dijo esta y corrió hasta el otro extremo, se sonrojo y lo miro risueña.

El la alcanzo con la botella y las copas en la mano, se tiro en la cama y ella abrió la caja de chocolates, tomo uno y lo metió a su boca, cuando termino de disfrutarlo, le ofreció a Ron uno.

-espero te guste el chocolate amargo- declaro ella.

-estaré bien… ya tengo suficiente dulzura- le explico el pelirrojo, tomando un sorbo de su copa.

-Pues ese vino no creo que sea tan dulce- dijo la chica cerrando la caja y sentándose a su lado.

-No me refería al vino… si no a tus labios- con su mano acerco su rostro y la beso. Después de separarse del último beso, en el que incluso la copa de Ron cayó al piso, Hermione se recostó en el pecho del chico, escuchaba su corazón y los sube y baja de su respiración, como una melodía rítmica, suave, lenta y muy relajante.

-Hermione, cuando lleguemos a Londres, ¿Qué va a pasar con nosotros?- pregunto mientras con los dedos revolvía los rizos castaños.

La chica subió la mirada.

-No quiero que acabe esto… pero supongo que tenemos una vida ¿No?- contesto sinceramente.

-Lo que tú quieras hacer, eso hare yo-

-¿Por qué me dejas toda la carga a mi Ron?

-porque eres la más inteligente-

-Eso no te lo puedo negar-

-Y la más arrogante-

Lo miro ofendida, tomo la almohada más cercana y lo golpeo con ella, él la abrazo y rodaron por la cama hasta el otro extremo y por unos instantes estuvieron a punto de caer al piso. Se miraron entre risas y ella lo contemplo y sin saber cómo salieron esas palabras, ni por que las dijo, ni por qué no las había pensado, abrió la boca.

-Ven a vivir conmigo- el tono en el que lo dijo, podría ser la mezcla de ternura y suplica, lo dijo muy bajo, como avergonzada.

-¿Eso quieres?- le contesto Ron y ella solo asintió. Se abrazaron como sellando un pacto.

La noche era evidente y alguien caminaba en el exterior, la joven recepcionista regresaba de su día "libre" con una gran sonrisa en el rostro. En una casa alejada un poco del centro de Londres una pelirroja decía "buenas noches" a un chico con una inusual cicatriz en la frente. Y de regreso en la habitación, el pelirrojo volvía a admirar esa figura delicada entre las sabanas, indefensa, pero con la única diferencia ahora, de que ella también lo miraba.

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Disculpen la demora... un abrazo a todos.. y dejen RR... por favor..

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