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Siempre te he amado — capítulo 5

Capitulo 5:

Decisión

Las pruebas para nombrar al campeón del club de duelo causaban una gran sensación en todos los estudiantes. Ser el campeón de la casa daba ciertos beneficios como saltarse algunas clases para practicar y dulces, medallas y trofeos; pero sobre cualquier cosa prestigio y poder. Ginny quería sobresalir no solo en Quidditch, sino también en duelo. Solo que creyó que todo sería muy fácil…

-Neville, no creo que deberías participar en el club.

-¿Por qué lo dices, Ginny?

-No sé, me parece que no es para ti. Deberías seguir con la Herbología, ese si es tu fuerte.

-¡Pero también me gustaría participar en los duelos!

-No, Neville. ¿Sabes qué? Mejor vete.-Ginny concluyó y dejo a Neville con la boca abierta. Pero no se dio cuenta de que Harry estaba observándola muy decepcionado.

-¡Hola Harry!-La pelirroja se volvió hacia él y le sonrió como cada vez que lo veía, pero no era correspondida.

-Ginny, ¿Por qué le dijiste eso a Neville? ¿Qué sucede contigo?-le dijo Harry a Ginny en tono muy serio, estaba enojado de seguro.

-Pues yo….simplemente le dije la verdad, el no sería un gran campeón…

-¡Pues todos tienen oportunidad!-Harry gritó, haciendo que la conversación de calentara un poco.

-¡Pues a mi poco me importa!

-¡No creí que tú fueras así!

-¡Yo tampoco, Harry!-Ginny terminó, dejando el patio asombrado mirando hacia ellos. Después de los gritos y los comentarios soeces, hubo un momento en el que se miraron el uno al otro en los ojos. Ambos sabían que no se podían pelear con la persona que tanto amaban, así no lo supieran. Ella pasó saliva y finalmente dijo:-Perdóname Harry, yo… no sé porque hice esto…

-Lo siento Ginny, yo no debí gritarte…

-Ya olvidémoslo, ¿sí?

-Sí, olvidémoslo. Fue un mal momento y el resultado fue una discusión sin sentido. Decía Harry calmadamente.

-Entonces… ¿hacemos de cuenta que nada paso?-preguntaba la pelirroja con un tono tímido.

-Pues claro que si, amigos otra vez. Pero hazme una promesa: que no volvamos a tener una pelea como estas-decía Harry-no me gustaría volver a repetir esto.

-Te lo prometo, claro. Pero ya que lo arreglamos todo, me gustaría ir a la torre a descansar.

-Si tienes razón-bostezando-ya es hora de dormir. Espero que bases una buena noche, Ginny.

-Yo también te deseo lo mismo-ella se le acerco, le beso la mejilla y subió a dormir. Harry quedo inmóvil por un momento y también se fue a la cama.

  • ¡Harry! ¿Que hacías levantado tan tarde?-preguntaba Ron mientras bostezaba en su cama.

-No quieres saber, créeme. Hasta mañana.


Otro día, otro viernes que anunciaba el inicio del fin de semana y el día que faltaba para el baile, todo Hogwarts estaba emocionado y a la espera, pero este no era un día para relajarse: había clase y empezaba el ajetreo.

-¿No le preguntaste? ¿Quieres que te recuerde que el baile por 'el día de los enamorados' es mañana?

-¡Que puedes decir tu! Vas a ir con Hermione de seguro y no tienes de que preocuparte, por el contrario, yo no puedo hacer nada.

-Harry, tienes la oportunidad de salir con cualquier chica de la escuela…pero tenias que fijarte en mi hermana. Preciso en una chica que no es nada fácil. Recuerda de qué escuela viene.

-¡Pues ella es la única que a mí me gusta! Y si no es con ella, pues no voy a ningún baile, ni a ninguna otra parte. Prefiero quedarme aquí todo el fin de semana, o practicando Quidditch.

-Si en realidad quieres ir con ella, apresúrate e invítala. Si no te la van a ganar y después no habrá nada que hacer. Amigo, de veras no quiero que te quedes solo.

-De acuerdo, de acuerdo, hoy mismo le digo, la invitaré… (Y le diré que estoy enamorado de ella…), pero bajemos que llegaremos tarde a Transforma…-recorriendo la escalera hacia la sala común y allí vio a-¡Ginny! ¿Qué haces aquí?

-¿Recuerdas todos los libros que llevamos la última clase? Pues, hay que llevarlos de nuevo. Así que ayúdame, que no son pocos.

-Claro, no recordaba que tu eres mi pareja…de, de…la clase. Vamos, ven te ayudo.

Al llegar al salón, realizaron las actividades correspondientes y de nuevo terminaron pronto. Harry se dirigía a hablarle a Ginny, cuando sintió un papel que lo golpeaba en la cabeza.

-¡Malfoy! ¿Quieres dejarme en paz?

-Ahora porque dicen que eres el elegido ¿te crees con el derecho de hablarme así, Potter? Cállate, idiota.-se levantó y con un empujón, arrojó al suelo a Harry y se sentó junto a la pelirroja.-Tú debes ser la hermana de Weasley, ¿no? Vaya, déjame decirte que tienes suerte de que te invite al baile de los enamorados. ¿Qué dices, GI-NNY? -Draco terminó enfatizando su nombre y la miraba esperando una respuesta.

-No, Draco. No quiero ir contigo ni mañana ni nunca. -le dijo ella con orgullo.

-¿Ah, sí? -Se enojó- ¿y por qué no quieres ir conmigo? ¡¿Es que no sabes quién soy yo?! Draco Malfoy, el estudiante con el que todas quieren salir.

-¡Pues, ni loca! Además, ya tengo pareja para el baile. ¿Cómo te parece?

-¿En serio? ¡¿Y quién es?! -se acercó a ella hablándole en un tono alto.

-Pues…ehh…es…

-¡¿Quién es?!- gritó Draco con insistencia.

Ginny miró fijamente a Harry por un momento y para responder al rubio, tardó algunos segundos…

-Harry. Iré al baile con Harry. ¿Algún problema?

-¡¿Potter?! ¿Pero cómo puedes hacer eso? ¡Potter es un imbécil!

Al momento que sucedió esto, ya todos los demás estudiantes se habían ido. Harry se levanto y empujo a Draco fuertemente. En eso, entró la profesora McGonagall y se enojó con el chico de la cicatriz. Malfoy salió corriendo y huyó.

-Señor Potter, ¿Qué clase de comportamiento es este? No toleraré algo así. Queda castigado y 5 puntos menos para Gryffindor.

 -Pero profesora-intervino la pelirroja-el no hizo nada. La culpa fue… mía.

-En ese caso, usted señorita Weasley queda castigada también. Ambos se quedarán aquí y limpiarán todo el salón, SIN MAGIA. ¿Entendido?

-Sí, señora-respondieron los dos al mismo tiempo. Volveré en una hora para verificar su trabajo. Empiecen ahora.-concluyó McGonagall cerrando la puerta y saliendo con las varitas de Harry y Ginny.

-¿Y ahora que haremos, Harry?

-Pues limpiar, ni modo.- Harry fue a la puerta y trató de abrirla, pero no pudo, estaba bloqueada. Por el ojo de la cerradura vio a Malfoy, que la había encantado al ver que los habían castigado.

-Ha, ha, ha. Ahora salgan, si es que pueden-y salió corriendo del salón de transformación.

-Sin varitas y encerrados, Harry. Ya terminé esta parte.

-Yo también ya terminé. Pero aún falta mucho tiempo para que la profesora o alguien vengan y nos saque de aquí. ¿Qué hacemos?

-No lo sé…eh… ¿Ya tienes pareja?- Ginny quería saberlo.

-Bueno, hasta donde yo sé, rechazaste a Malfoy por mí, ni siquiera entiendo porque lo hiciste…

-¡Ups! Lo siento por haberlo dicho. Es que yo quería callar a ese tonto y pues…

-No. No tienes por qué disculparte. Yo quería invitarte de todos modos… -le dijo a Ginny un poco apenado.

-Oh, ¿en serio? Vaya, no esperaba algo así.

-Ni yo. Quería y decírtelo. Pero no encontraba la forma de hacerlo. Entonces-se llenó de valor… -¿vas conmigo?

-Pues…claro que sí. De alguna u otra forma yo quería ir contigo, para ser sincera no quería ir con nadie más. -ella le dio un fuerte abrazo.

-¿Y eso por qué?-preguntó Harry acercándose más a ella.

-Pues es que…

-Es que, ¿Qué?

-¡Te amo!

-¡Te amo!

Al unísono. Por un momento se miraron fijamente y se acercaron más y más, muy lentamente, rozando sus labios cuando…

-¡Bueno jovencitos! Veremos que tal es su forma de limpiar-Entró la profesora y ellos se separaron rápidamente. -Sí. Quedó bien. Ya pueden irse y por favor, de ahora en adelante eviten pleitos, no quiero que la casa pierda puntos por ustedes o por cualquier otro estudiante; no me interesa si soy la jefa de Gryffindor. Hasta luego.

Harry y Ginny salieron de allí hacia el patio algo sorprendidos, pensando en lo que hubiera podido pasar si la profesora no hubiese llegado en ese momento.

-Ehh, bueno Ginny, nos veremos luego. Mañana te estaré esperando en la sala común a las 7, por si no nos vemos antes.

-Pero yo…ehh bueno si. Adiós.

Harry se fue a Hogsmeade esa noche por el armario de la Sala de Menesteres, solo. Tenía el propósito de comprar un detalle a Ginny, pues al día siguiente seria el día de los enamorados y ya que sabía que ella estaba enamorada de él, como el de ella, le regalaría algo para decirle lo que sentía. Compró un anillo. Regresó al castillo muy sigilosamente, fue al dormitorio y se metió en la cama, dejando el anillo debajo de su almohada. Al rato se durmió.


-¿En serio pasó eso?

-Claro que si, Hermione. Yo en ese momento hubiera querido estar encerrada ahí toda mi vida…

-Pero tenía que llegar McGonagall a arruinarlo todo, ¿no?

-Exacto. Eso mismo pensé.

-¿Y ya escogiste lo que te vas a poner?

-Sí, ¿quieres verlo? Aquí esta. -Ginny le mostraba a Hermione un traje rosa que había comprado en Francia mientras estudiaba en Beauxbatons. -La misma Fleur Delacour se sintió envidiosa de tal obra de arte que yo llevaba puesto.

-Está hermoso. Yo llevaré uno dorado. Mira. -efectivamente era un vestido dorado, del mismo diseño que tenía el de cuarto año.

-Ambos están preciosos-decía Ginny-Pero, ahh…-bostezó-ya me dio sueño, vamos a dormir.