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Historia 37907 — capítulo 1
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Que aburrido-comento con un suspiro, mientras miro a través de la ventana trasera el paisaje rural que por las montañas se expandía.
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Hija -llama en un susurro mi madre, quien al volante se encontraba- tú siempre con tus suspiros que son injustificables.
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No son injustificables, simplemente expresan como me siento, y la verdad estoy aburrida de esto -informo algo molesta, entrecerrando un poco los ojos.
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Sé que esto te resulta molesto, pero te aseguro que esta es la última vez que nos mudamos, esta vez me ofrecieron un trabajo que nos mantendra a nosotras y logre pagar tu escuela -explica con un tono gentil.
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¡Así son las cosas querida nieta! -exclama alegremente mi abuela, mientras volteaba para verme desde el asiento del copiloto.
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Sí, ya lo sé abuela, pero eso me han dicho desde niña, y sinceramente, esta vez ya no me la creo.
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No te preocupes hija, esta vez pude convencer a mi jefe de que no me cambiaran por lo menos hasta que te gradúes -informaba contenta- además, vamos a vivir en una grande y hermosa casa a unos minutos de caminata desde el pueblo, y desde allí hay una hermosa vista, y no olvidemos que este año celebraremos tus quince años.
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Es verdad -decía emocionada la abuela- seguro que muchos vendrán a tu fiesta, con lo hermosa y sociable que eres, ya veré como los chicos se quedaran rendidos a tus pies en un segundo mientras ven tu lindo vest…
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¡Abuela! -interrumpí avergonzada.
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Que tiene de malo decir eso, solo estoy diciendo la verdad.
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No es eso, es que…
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No te preocupes hija, tienes un largo y hermoso pelo castaño claro, más unos hermosos ojos verdes que te hacen ver realmente linda, además, logras ser sociable una vez que te integras con tus compañeros, ¿no es así?
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Sí, creo que tienes razón, tal vez logre conseguir una amiga el primer día -afirmaba con un poco de optimismo.
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¡Así se habla querida nieta! -expresa alegre la abuela, seguido de un ligero silencio que seguiría hasta llegar a mi nueva casa.
Tengo catorce años, soy buena en historia y geografía, pero mala en matemáticas, y desde niña he vivido con mi madre y mi abuela. Todos pensarían que soy una chica normal con una vida normal, pero no es así, pues tengo un secreto que ni siquiera mis familiares conocen; algunos lo considerarían una bendición, otros piensas que es una maldición, la verdad no se qué pensar.
Hola, soy Alicia, tengo el poder de ver los espíritus, y esta es mi historia.
Prefacio: Alicia