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Historia 38176 — capítulo 11

Los días pasaron y la gente, en especial las chicas, estaban cada vez más emocionadas por el baile, por los pasillos y los jardines se veían chicos pidiendo a las niñas que fueran con ellos, pero a la vez veías estudiante decepcionados o enojados y si entrabas a los baños o dormitorios de las chicas había gritos de extrema felicidad o llantos incontrolables, a la vez el odio entre algunas fue creciendo y veías gente haciendo toda clase de locuras para captar la atención de algún chico o chica.

-La gente me produce nauseas- dijo Stephanie al ver como una niña de segundo entraba llorando desconsoladamente al baño.

-¡No seas amargada Riddle!- le dijo Meredid quien se acomodaba el pelo frente al espejo.

-Creo que alguien está molesta porque aún no es invitada al baile…- se burló la pelirroja.

-¡Cállate!- dijo Stephanie entre enojada y dolida- Ser invitada no es lo más importante de esta vida.

-Stephanie, no te enojes, sabes que montones de chicos se mueren por pedírtelo…

-¿Y por qué no lo hacen?- preguntó la morena mirando al suelo.

-…Creo que por miedo, la gente últimamente te teme, pero yo sé que alguien va a venir y te lo vaa pedir, a muchos chicos les atrae ese halo misterioso que tienes.

La morena rodó los ojos, negó con la cabeza, bajó del lavabo en el que estaba sentada y se fue del lugar confundida, triste e interesada en preguntar quienes eran aquellas personas.

-¿Por qué le dijiste eso?- quiso saber la rubia.

-Porque es la verdad.

-Ya sé, pero… ¿y si en verdad nadie le pregunta?

-Pff, Draco aún no tiene pareja.

-¿Y eso a mí qué?

-¡No seas tonta Meredid! Es obvio que quiere ir con ella, y yo me voy a encargar de que lo haga.

Las clases continuaron normales, pero el frío crecía más y las decoraciones navideñas ya casi estaban terminadas.

Las tres amigas iban saliendo de clase de transformaciones, tenían una hora libre así que se dirigieron a los jardines.

-Traer la maldita falda es un crimen- decía Meredid brincando de frío.

-Te acostumbraras- dijo la morena caminando tranquilamente.

-¡Draco!- gritó la pelirroja al ver al muchacho.

El rubio rodó los ojos y se dirigió a donde estaba Gretel de mala gana.

-¿Y ahora qué?

-Ven, tengo que hablar contigo- le dijo llevándoselo lejos de las otras dos.

Cuando ya estuvieron bastante lejos el empezó:

-Habla niña.

-¿Tienes pareja para el baile?

Él la miró raro y a la vez confundido como si no hubiera captado la pregunta del todo.

-¡No pienses que quiero ir contigo!

-Ya me había espantado.

-Tonto- los dos se rieron-. Hablo de Stephanie ¿quieres ir con ella, no?

-No me negaría a ir con ella.

-Pídeselo.

-¿Aun no tiene pareja?

-No, ahora ve y pídeselo.

-No… se lo pediría… pero…

-¡Ash! Jamás te lo negaría, anda ve.

-Está bien, pero ahora tengo clase así que será después… pero tú no sabes nada.

-Hecho.

Las semanas pasaron y el día del baile estaba cada vez más cerca, ya solo faltaban dos días y la alegría se sentía por todo el castillo.

-Ya lo acepté, no iré a ese tonto baile.

-Stephanie, no seas pesimista, yo se que alguien te lo va a pedir.

-Gretel, nadie lo va a hacer.

-Mira, se supone que yo no sé nada, pero hace ya algún tiempo un chico me dijo que te lo iba a pedir, pero el muy tonto sigue sin hacer nada, estoy segura que en cualquier momento va a llegar…

-¿Lo conozco?- dijo la morena a la cual le brillaron los ojos al escuchar las palabras de su amiga.

-Sipi.

-¿Esta guapo?- preguntó sonriendo tontamente.

-Si yo fuera tu diría que bastante.

Stephanie sonrió aún más pero la sonrisa le duró poco y luego dijo un tanto triste:

-Le diré que no.

-¿QUÉ?- dijo Gretel, atónita.

-No es bueno que este con alguien en estos días, puede ser peligroso.

-Estás loca no…- la pelirroja se cayó en cuanto vio que Draco venía caminando hacia ellas y sonrió, lo miró y por lo que entendió el chico estaba dispuesto a hacerlo-… tu príncipe azul está a punto de llegar.

-¿Qué?

-Solo espera y veras.

Draco llegó a donde estaban las tres amigas y las saludo, el nerviosismo se notaba en su cara y su tono de voz. Gretel le guiñó un ojo.

-Stephanie, ven tengo que decirte algo.

-Claro.

Los dos se apartaron de todas las personas que pasaban por el pasillo y ella volteó a ver la pelirroja confundida y articuló las palabras: ¿Quién es? No veo a nadie.

*-*Amm… S… bueno yo- el muchacho agarraba sus manos nervioso e intentaba no mirar los ojos de la niña-… ¿quieres ir al baile conmigo?

La niña se quedó atónita, parpadeó varias veces y después de un largo silencio abrazó a Draco lo más fuerte que pudo.

-Jamás podría decirte que no- dijo Stephanie que no cabía de felicidad, una extraña sensación de calor recorrió su cuerpo y la hizo sentirse de nuevo como la chica que siempre había sido, no la fría y callada, si no la risueña y sarcástica que era. Los dos se separaron, ella le sonrió tiernamente y se dirigió hacia donde estaban sus amigas.

-Ahora ya sé de quién hablabas Gretel- dijo riéndose.

-Lo bueno es que no querías ir- dijo la güera sonriendo.

-Bah, no me podía hacer del rogar con Draco.

-Bien que te morías de ganas de ir con él como para hacerte del rogar.

-Sí, eso es verdad, ahora soy feliz y andaré por el mundo con mi sonrisa tonta- dijo riéndose y caminando hacia la siguiente aula.