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Del otro lado del espejo, su realidad cambia — capítulo 1
Era un día de verano, el cielo se veía hermoso, el sol estaba en lo más alto, en la calle de bosques del alba había una mansión antigua, donde había seis habitaciones cada una con su propio baño, una gran cocina, recibidor, una amplia sala y un enorme comedor; aunque era hermosa, su color café oscuro en la fachada contrastaba con las ventanas pintadas de blanco; pero cubiertas de polvo que daban un aspecto un poco tétrico. Atrás de la casa había lo que antes fue un hermoso jardín aunque ahora solo era pasto seco, en el frente solo había un montón de tierra y un buzón viejo y oxidado, la cerca debilitada por el paso de los años, rodeaba la gran mansión que por tanto tiempo fue abandonada.
Parados frente a la casa se encontraba una familia, el jefe de esta era un señor alto, blanca piel, ojos azules y cabello rojo al igual que todos los demás integrantes, su expresión era de alegría y sopresa, vestía con un traje color negro, su esposa era una mujer bajita y regordeta, piel blanca, ojos cafés, tenia un vestido color azul.
Ella abrazada de su esposo giro para mirar a sus hijos y a un amigo que venia con ellos; aunque lo queria como si también fuera de su familia.
La primera en acercarse a sus padres con un sonrisa en los labios fue su hija de dieciséis años, una chica de estatura media, cabello largo hasta los hombros, ojos cafés iguales a los de su madre, piel blanca muy bella; traía puesto un vestido color rosa que la hacia ver más alegre.
Los últimos que se acercaron a donde estaban los otros miembros de la familia fueron dos chicos, uno alto, grandes ojos azules como el mar y cabello rojo fuego, todo lo contrario a su mejor amigo, un chico alto, cabello negro azabache, ojos color verde esmeralda, los dos vestían de la misma forma, unos vaqueros color negro, tenis y playera, el pelirrojo azul y la de su amigo negra.
Todos se acercaron a la vieja puerta de madera, la abrieron y se escucho como rechinaba.
-Mamá, papá esta es nuestro nuevo hogar…
La señora con ojos como de plato y cara de sorpresa le dijo
-¿Qué? ¿Cómo Ron? ¡esto es carísimo! todo una fortuna
-Ya esta pagada mamá, todos contribuimos. Con lo que Fred y George han ganado en su tienda de articulos de broma, con lo que Ginny y yo obtuvimos por ganar el torneo de Quidich y un poco de lo que Harry aporto es toda nuestra, además nos la dejaron barata por que ya tenia tiempo desabitada y el antiguo dueño ya queria deshacerse de ella.
-¿y porque han abusado de Harry? Ya les dije que no porque sea parte de esta familia lo tengan que estafar.
-No señora Weasley, no me han estafado, yo lo di voluntariamente porque ustedes me han aceptado en su familia y me han tratado como un hijo más.
-¡Pero Harry es demasiado! En corto tiempo te vas a quedar sin nada
-No se preocupe tengo lo que me dejaron mis padres y mi padrino, además pronto terminare mis estudios y podré trabajar
Al paso de los días fueron haciendo las reparaciones necesarias a su nuevo hogar, la señora Weasley junto con su hija arreglaron los jardines sembrando nuevo pasto y flores coloridas que hacían resaltar la casa entre las demás en cambio los chicos se dedicaron al mantenimiento de toda la casa incluyendo cambio de puertas y el viejo buzón. Harry colabora en todo, no solo porque se trataba de su mejor amigo y su familia sino porque ahora el también viviría ahí, ya que Percy el hermano mayor de Ron había aceptado un trabajo muy importante en África y se quedaría a vivir en ese lugar.
-Ahora si se ve como un hogar
-Si mamá ¿verdad que la mansión es bellísima?
-Solamente falta traer unos muebles y arreglar el sótano; aunque eso no es tan importante
-Pero mamá hoy es la final de quidich, quede de ir con Harry y Ron
-Esta bien hija, ya hemos trabajado demasiado, ve a arreglarte
-Gracias mami, regresaremos temprano
-Puede que tal vez cuando regresen todavía no estemos, tus hermanos Fred y George nos acompañaran a tu padre y a mi a traer las cosas faltantes; así que no lleguen muy tarde, aquí oscurece temprano.
-No te inquietes mamá, yo me encargo de cuidar de Ginny, ustedes vallan sin preocupación, además Harry estará con nosotros
-Gracias, eres un amor… te ha sentado bien ser amigo de Harry
Dándole un pellizco en la mejilla salio de la mansión rumbo a su antiguo hogar, en cuanto su madre salio Ron y Harry se sentaron en el sillón.
-Ronald ¿a que hora nos vamos?
-¿A dónde Ginny?
-Pues al partido de quidich… ¿no tenemos las entradas?
-¡LAS ENTRADAS!… lo siento… olvide comprarlas…
-¿Cómo que las olvidaste Ronald?
-Si Ginny… lo siento; pero es que teníamos tantas cosas que hacer… se me olvido, tu viste todos los arreglos que le hicimos a la casa, hasta tu cuarto quedo como tu lo querías.
-Esta bien, vamos hacer un intento de encontrar revendedores…
-Vámonos ya
Cuando los chicos llegaron al estadio compraron los boletos; pero hubo un pequeño problema, los asientos estaban separados, a Harry le toco en la butaca 5330, a Ron en la 5349 y a Ginny en la 5400.
Cuando llego la hora de irse Harry y Ron se reunieron en la fuente que estaba enfrente del estadio donde habian acordado verse; pero Ginny ya no estaba, esperaron por más de media hora y como no llego decidieron ir a buscarla, cuando iban de regreso al estadio se encontraron con Parvati Pattil
-¿Están buscando a Ginny?
-Si, ¿la has visto?
-Si Harry, me dijo que se iba a ir a su casa para darles un buen susto; pero a mi se me hizo muy cruel y como los vi muy preocupados decidí decirles
-Gracias Parvati
Los chicos ya iban rumbo a su casa cuando Ron hablo
-Esa Ginny, me las va a pagar cunado lleguemos a casa…
-No empieces Ron, ella solo estaba enojada por que olvidamos comprar los boletos
-Harry no la defiendas… sabes que hizo mal, además mamá nos la encargo y si algo llegara a pasarle… no quiero ni pensarlo
-Si tienes razón…
Cuando llegaron a la mansión entraron despacio y vieron que Ginny entro en el sótano, así que la siguieron; aunque ella no los vio.
El sótano estaba oscuro y dentro solo había algunos muebles viejos y un espejo casi del tamaño de una pared cubierto con una cortina de terciopelo, Ginny se acerco al espejo para esconderse detrás de la cortina y que no la vieran los chicos; pero al dar un paso atrás callo dentro del espejo, Ron y Harry estaban cerca y escucharon el grito de Ginny, corrieron hacia donde se encontraba la chica unos instantes antes.
Ron con cara de susto miro a Harry a quien de igual manera se le podía notar el pánico en los ojos.
-¿Dónde esta Ginny?¿Cómo es que callo en el espejo?
-No lo se Ron… lo que si se que hay que buscarla
Los chicos se acercaron al espejo y al igual que la chica fueron jalados por el espejo hacia el otro lado.