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Yo, Scorpius (III) — capítulo 16
Y llego el gran dia. El castillo se hallaba engalanado como si la Navidad se hubiera adelantado, por todas partes se veia a gente atareada haciendo las ultimas cosas mientras el nerviosismo de los chicos y las chicas se acentuaba.
La ceremonia se celebro en el Estadio de Quidditch, mi padrino llevaba una tunica de gala de color esmeralda con ribetes dorados, mi tia iba vestida con un espectacular traje blanco que dejaban al descubierto sus marfileños hombros y hacian destacar los grandes rizos dorados de su cabeza, jamas la habia visto mas hermosa.
Todo trascurrio con brillantez, los chicos llevabamos las tunicas de gala del colegio y las chicas iban conjuntadas a juego, los vestidos de noche se reservaban para el baile.
Entre los aplausos de la concurrencia el oficiante unio sus manos y con su varita pronuncio un suave conjuro que enlazo a ambos con unos hilos dorados. Todos estaban emocionados y vi que mi padre tenia los ojos humedos por la emocion mientras que mi madre lloraba sin disimulo.
El banquete trascurrio sin sobresaltos entre brindis y alegria, todos bromeabamos con las multiples anecdotas del dia como la de Fred y su banda que habian colocado una docena de detonadores trampa a la salida de los novios provocando un gran tumulto y mientras algunos invitados corrian gritando a grito pelado los muy granujas se tronchaban de risa detras de unos matorrales.
La noche cayo suavemente y los nervios se situaron a flor de piel puesto que el baile iba a ser otra cosa. Los chicos nos amontonamos en las puertas del Gran Salon y al pie de las escaleras esperando a nuestras parejas. Segun iban apareciendo los afortunados las enlazaban y se dirigian hacia el baile. James iba con Molly que llevaba un vestido verde esmeralda con lentejuelas (esos dos estaban cada vez mas unidos, a ese paso ibamos a tener sorpresas), Teddy estaba con nosotros y cuando Victoire aparecio se produjeron suspiros y desmayos pues llevaba un vestido de vaporosa gasa blanca que permitia adivinar sus formas internas lo que provoco mas de un sonrojo.
Al daba vueltas como un tigre enjaulado cuando de pronto se paro en seco y con ojos desorbitados se fijo en la escalera. Por ella bajaba una de las mujeres mas seductoras que vi en mi vida, una morena de ojos increiblemente azules que vestia un traje ceñidisimo de color dorado y un chal azul a juego. Era Dominique. Con mirada risueña dijo que Rose bajaria en seguida y cogiendo del brazo a su anonadado primo se interno en el salon.
Y me quede solo, hasta Lorcan y Alexia bajaron con un vestido corto rojo muy provocativo y una mirada burlona al verme tan solo. Los minutos pasaban y en mi impaciencia quise subir a ver si la encontraba. Mis pies no llegaron a pasar del primer escalon porque alli estaba.
Con la mirada fija mire a los ojos de mi amada y apenas me fije en lo que llevaba, entre risitas se acerco a mi y sin darme tiempo a reaccionar me obsequio con un apasionado beso que hizo que mis pies flotaran por un momento sin pisar el suelo. Me eche hacia atras y entonces si la vi.
LLevaba el pelo recogido en una larga trenza con la frente ornada por un gracioso flequillo que resaltaba aun mas su rostro, su vestido era de un colo celeste intenso muy ceñido por el pecho y con volantes debajo. Cubria sus hombros con una casaca roja y dorada que podia quitarse a voluntad. Estaba radiante y creo que nunca habia visto nada tan arrebatador.
A su lado todas las demas mujeres palidecian y desaparecian.