← Historia 38516 · de
Historia 38516 — capítulo 39
-
no sabes cuanto me alegro de hayáis vuelto- dijo Lein nada mas verlos aparecer de la nada dirigiéndose hacia ellos con cara de no haber dormido en un siglo.
-
vaya cara- comento Estefan sin poder contener la risa ante el aspecto de Lein que le miro con el ceño fruncido y suspiro cansado.
-
estoy demasiado cansado para discutir- dijo antes de clavar sus ojos en Elis que se paso la mano por el pelo con el mismo aire cansado que Lein.
-
supuse que tendríamos problemas entre las tres razas principales pero también supuse que estos se iniciarían con la llegada de los demonios no con la de los mágicos humanos- comento ella suspirando con aire resignado.
-
supongo que no tengo mas remedio que hacerme ver- comento mirando a Lein que asintió levemente.
-
me temo que no queda otra opción he calmado un poco los ánimos pero au así…-
-
ya… no te preocupes no hay anda que imponga mas que una luz de sheanar cabreada, pegare unos cuantos gritos y mandare a freír espárragos a unos cuantos idiotas intransigentes- contesto ella echando a andar tras Lein hacía la salida del templo donde se instalarían ellos hasta la reunión que se llevaría acabo dos días después en la primera seda de los ancianos de sheanar situada justo entre los tres templos principales.
Era mas una sala enorme y octogonal echa de tres materiales distintitos para representara las tres razas principales dominantes en sheanar, Los ángeles, los mágicos humanos y los demonios, de los cuales los mas abundantes eran los mágicos humanos y posiblemente de ahí venían los problemas que estaba teniendo, mas no significa mejor pero ellos ahora querían imponerse sobre las otras razas por haber estado relegados siempre a un segundo plano en la lucha de poder sin embargo lo cierto es que aunque por cada ángel podía haber veinte o mas humanos mágicos, también ese solo ángel podría deshacerse de los veinte y un demonio tendría incluso mas facilidad para hacerlo y estaban en proporciones parecidas a los ángeles.
-
están discutiendo en la sala de los ancianos a la que por cierto deberíamos ponerle otro nombre- comento Lein mientras doblaban hacía una esquina del templo donde se suponía no debía haber salida pero que sin embargo acababa en dos paredes las cuales estaban abarcadas por una enorme puerta blanca.
-
empiezo a pensar que los ancianos tenían complejo de bajitos- comento Elis arqueando una ceja ante la desproporcionada puerta.
-
desde luego todas las puertas y los lugares echo para ellos son algo grandes- comento Sel observando al puerta con aire divertido.
-
un momento… si entras con ese aspecto podrían ofenderse- dijo Lein deteniéndola antes de que se acercase a la puerta, ella se volvió y le miro desconcertada.
-
¿Qué aspecto?- pregunto mirándose sin entender a que se refería.
-
Elis pareces una demonios en toda regla podrían pensar que tus favores van hacía ellos- contesto Lein pasándose de nuevo la mano por los ojos.
-
genial ahora tendré que vestirme también a pies juntillas o se lo tomara a mal, esto es muy irritante- comento Elis dándose la vuelta y dirigiéndose a paso rápido hacía donde estaban sus aposentos como luz de sheanar, justo detrás de las estatua en honor a esta, ellos la siguieran sin mediar palabra hasta que ella se detuvo delante de una pared.
-
¿no se supone que entra por las puerta?- pregunto Estefan en tono guasón.
-
tu lo has dicho se supone- contesto ella atravesando la pared que tenia delante sin dificultad alguna haciendo que ellos mirasen la pared desconcertados.
-
vuestra ropa sigue aquí- la oyeron decir desde el otro lado de la pared, ellos se miraron en silencio y ella asomo la cabeza como si tal cosa por la pared y le sonrió divertida.
-
hay muchas formas de entrar en los sitios cuando eres la luz de sheanar pero atravesar una pared que fue echa como una especie de puerta no tiene ningún misterio, ni si quiera para vosotros- dijo antes de volver a meter la cabeza, ellos se miraron otra vez y Sel adelanto una mano y luego traspaso la pared con ellos detrás.
-
¿Dónde se supone que estas ahora?- pregunto Estefan buscándola con la mirada en la sala de estar en la que se encontraban.
En el monstruoso armario de esta habitación,. En el que es probable que algún día me pierda, ¿para que puede querer alguien un armario tan grande? Y además lleno de ropa blanca, se nota que se tomaban a pecho el trabajo procuraban que toda la ropa fuese aceptable como uniforme de trabajo- contesto ella con voz amortiguada desde la puerta abierta de lo que debía ser la habitación, el rio entre dientes ante el comentario y se dirigió a la habitación dejando a Sel poniéndose su ropa la cual Elis había dejado doblad sobre un sillón.
-
si te mata no quiero saber nada- comento Lein al ver como entraba en la habitación y cerraba la puerta silenciosamente tras el acercándose lentamente al armario abierto.
-
así que querías espiar- comento Elis desde detrás suya pasándole los brazos por el cuello desde la espalda y atrayéndolo hacía ella con suavidad pero con firmeza, el se dejo hacer sonriendo divertido por que lo hubiese pillado cundo era el quien quería pillarla a ella.
-
eso intentaba pero debí suponer que me cogerías- contesto el divertido mirándola de reojo, ella le miro con una leve sonrisa en el rostro y apoyo las frente en su cogote dejando caer su aliento en su nuca de forma que le erizara en cabello.
-
Elis…- murmuro el abriendo mucho los ojos al caer el la cuenta de que la sentía muy cálida y suave cayendo por consiguiente en la cuenta de que no eran solos sus brazos los que estaban desnudos.
-
¿si?- pregunto ella divertida al ver como se le subían los colores.
-
lo haces a posta- se quejo el procurando mirar al frente y por ningún motivo hacía atrás, ella se echo areír con ganas y apoyo la barbilla sobre su hombro derecho.
-
Estefan te das cuanta de que te estas sonrojando por algo que pensabas espiar sin permiso, se supone que con permiso no deberías sentir vergüenza- comento ella divertida haciendo que el se sonrojase mas.
-
no te rías de mi- dijo el sin poder evitar girar la cabeza para mirarla a los ojos.
-
tonto- contesto ella posando un suave beso en sus labios antes de desaparecer de detrás de el.
-
¿Dónde estas ahora?- pregunto el mirando a su alrededor.
-
aquí- contesto ella saliendo del armario ya vestida, con un pantalón y una túnica blancas con el pelo suelto y un cepillo en la mano, el la miro desconcertado.
-
¿no se supone que las mujeres tardías en arreglaros?- pregunto enarcando las cejas divertido mientras de desenredaba el pelo.
-
se supone- admitió ella haciendo una mueca al sentir el tirón del cepillo en un nudo especialmente rebelde.
-
por eso jamás me lo quise dejar tan largo, es molesto- comento ella metiendo los dedos entre el enredo y deshaciéndolo suavementecon los dedos, el la miro con curiosidad mientras repetía la operación con otro enredo.
-
pues parece que las apañas bien- comento el observándola.
-
si… cuando era pequeña me gustaba mucho cepillar el pelo de mi madre aun recuerdo que las primeras veces la pobre tuvo que aguantar una buena sesión de tirones- contesto ella desenredando el ultimo nudo del pelo y haciéndose un semi recogido con un simple giro de muñeca, el la miro fijamente buscando al signo de tristeza en ella sin éxito.
-
a mi me gusta así- comento el soltándoselo y pasando los dedos entre el pelo, ella le miro divertida y permitió que siguiera.
-
¿nunca te he hablado de mi madre?- Pregunto Estefan mientras ella miraba por la ventana y el se cambiaba de ropa.
-
no- contesto ella permaneciendo inmóvil al sentir que se acercaba a ella y la atraía hacia si como ella había echo antes con el.
-
veras mi padre como rey de los demonios se unió por conveniencia, es decir fue una unión concertada, según se casi de nacimiento sin embargo ellos no se amaban es mas se detestaban mutuamente pero aun así se vieron obligados a tener un hijo juntos… ese hijo fue Rasnel pero ella le destetaba tanto como a mi padre y prefirió romper los lazos que los unían e irse para siempre a uno de los otro dos mundos que seguir con el, aunque posiblemente su decisión vino gracias al conocimiento de que mi padre se había enamorado de otra, una joven hija del que entonces era el general jefe de los ejércitos demoniacos, una joven destina a ser la heredera de su titulo y futura general de los ejércitos sin embargo cuando su padre la presento ante el rey este se quedo prendado de ella y ella de el por lo que al poco tiempo de irse su primera compañera el mando llamar a su padre y a ella y la tomo como compañera con la reticente bendición de su padre, de esa relación nací yo unos cuantos siglos después cuando Rasnel tenia unos once o doce siglos, ella nos educo bien y nos trato con el cariño que debía dar una madre incluso a Rasnel a pesar de que el no era suyo propio lo trato como tal sin embargo poco antes de la llegada de mi hermano al poder ella murió o mas bien fue asesinada… supongo que sabes por quien fue entonces cuando mi padre supuestamente perdió la cordura debido al dolor aunque ahora sabemos que fue un hechizo lo que lo volvió loco aprovechando su momento de debilidad, mi madre murió queriendo protegerme a mi y a el, creo que tu madre y la mía se habrían llevado muy- comento el apoyando su barbilla sobre la cabeza de ella.
-
si, creo que ambas pensaban igual…- contesto ella cerrando los ojos brevemente y apoyando la cabeza sobre su pecho.
-
¡ey par de tortolitos!Lamento interrumpir lo que sea que pasa ahí dentro pero tenemos cosas que hacer- llamo Sel en tono guasón rompiendo el encanto del momento, ella resoplo y Estefan gruño por lo bajo a un misma vez.
-
oportuno- se quejo este en voz baja.
-
y lo peor es que tiene razón- comento ella suspirando con aire cansado.
-
esta bien ya vamos- dijo Estefan en voz alta apartándose de ella de mala gana y poniéndose la túnica mientras ella iba saliendo de la habitación.
-
¿nos vamos ya o se os olvidado hacer algo?- pregunto Sel en tono burlón haciendo que Elis clavara su mirada en el.
-
si no quieres que hable seriamente con Lis será mejo que te calles, y hablo muy en serio no te creas que estoy bromeando- advirtió ella fulminándole con la mirada, el la miro un momento como sopesando si sería o no capaz de hacerlo.
-
esta bien lo siento- cedió sonriendo levemente mientras salían por la pared y se dirigían nuevamente hacía la enorme puerta de acceso blanca que se abrió nada mas orzarla Elis con los dedos dejando salir todo el bullicio de una muy acalorada discusión que no había llegado a las manos gracias al poder de la sala que impedía que quien se reunía para parlamentar en ella hiciese daño a los otros.
Ella entro con paso firme haciendo que los reunidos se callasen al reparar en la brillante figura vestida de un blanco impoluto que se había abierto paso hasta el centro de la sala con una extraña elegancia sobrecogedora sobre todo para los humanos mágicos que la miraban fijamente con los ojos muy abiertos mientras los ángeles la observaban respetuosamente, ella miro a su alrededor fijando la vista en todos los presentes a aquella reunión con la desaprobación escrita en cada rasgo de su rostro y brillando con furia en sus ojos verdes.
-
¿Qué significa esto? Los aliados, aquellos que deberían estar trabajando juntos están peleando a gritos, que vergüenza- sentencio ella cruzándose de brazos sin percatarse aun de la suave luz plateada que expelía y rodeaba con suavidad sus contornos dándole un aspecto aun más imponente de lo normal.
-
mi señora nosotros no…-
-
no quiero escusas baratas- interrumpió ella haciendo que la diadema, el brazalete y el colgante soltaran una pulsación de energía que mostraba su desagrado ante aquella situación tan estúpida.
-
creo… que no habéis terminado de entender lo que significa esto, puede que los ancianos promovieran durante toda su dictadura eso de la distinción entre razas promoviendo así aun mas los desacuerdos naturales que hay entre las tres razas pero ahora, todos vosotros sois una misma raza, todos sois uno por que todos querremos lo mismo y cuando la heredera sea coronada y acceda al poder os dirigirá a todos un mismo ser aunque vosotros seguiréis teniendo vuestros reyes, representantes o lo que tengáis seréis una misma nación por lo que veo una estupidez esta discusión, en vez pelear deberíais estar hablando en conjunto de lo que tenemos que hacer, de lo que necesitamos y millones de cosas mas que obviamente no podemos hacer nosotros solos además si ahora estáis peleando, ¿que será de nosotros cuando en dos días lleguen los demonios? Empezara de nuevo esta misma pelea por las razas por que es algo que no pienso consentir, como luz de sheanar mi deber es liberaros pero si seguís peleando inútilmente… entonces estoy perdiendo el tiempo con solo intentarlo, y no solo yo sino la heredera y todos los que me ayudado desde una principio en esto, si no aprendéis a trabajar como una sola raza os estáis, no, mejor dicho nos estáis condenando a todos a la perdición…-
-
y yo no deseo la perdición de este mundo, de mi mundo al que acabo de volver y no he podido ver en paz y mucho menos deseo la perdición de sus habitantes por lo que si debo daros una tunda a todos y cado uno de vosotros y al resto de vuestras razas para que espabiléis lo are, que no es quepa la menor duda- dijo ella pasando nuevamente su vista por todos lo presentes que en su mayoría bajaron la vista avergonzados.
-
aremos lo que este en nuestras manos para convertirnos en uno solo sabia y poderosa luz de sheanar, gracias por abrirnos los ojos a esta gran verdad- dijo Lis poniéndose en pie y sonriendo abiertamente.
-
entonces si ya esta aclarado dejare que sigáis poniéndoos de acuerdo- contesto Elis sonriendo complacida mientras escondía su desconcierto por eso de sabia y poderosa.
-
yo me quedare y luego te transmitiré todo cuanto digan o hagan- dijo Lein sonriendo levemente con aire cansado.
-
no Lein tu ya estas cansado yo ocupare tu lugar- dijo Sel poniéndole una mano en el hombro y tomando asiento en el lugar donde obviamente había estado sentado Lein hasta pocos minutos antes de su llegada.
-
gracias- dijo este mientras los tres abandonaban la sala y dejaban a los reunidos tramitar sobre cosas como el suministro de comida y agua.
-
veo que Lucy no es la única capacitada para el mando- comento Estefan divertido haciendo que ella le mirase de soslayo y suspirase cansada.
-
lo cierto es que odio hablar en publico… pero si hay que hacerlo se hace- contesto ella echándole una mirada preocupada a Lein.
-
ve a dormir lo que queda de noche hermanito te hace falta- comento ella apartando los despeinados mechones de cabellos rubio del rostro de Lein este sonrió levemente y asintió antes de mirar levemente a Estefan que ignoraba la escena como si no fuese con el.
-
si… tienes razón hermanita, nos veremos mañana,, descansad también vosotros no tenéis buena cara- contesto Lein antes de irse y dejarlos solos en mitad del pasillo, ellos se miraron entre si y Estefan suspiro.
-
¿Dónde se supone que puedo dormir yo?- Pregunto mirándola inquisitivamente, ella pareció pensarlo un momento y luego le dedico una sonrisa que lo hizo retroceder alarmado pero ella solo le acaricio la mejilla derecha y sonrió dulcemente.
-
te asignaremos una habitación mañana, esta noche puedes dormir en el sofá de mi habitación- contesto ella.
-
¿con que en el sofá?- pregunto el siguiéndola por los pasillos con las cejas enarcadas.
-
y si me molestas mucho acabaras en el suelo- contesto ella conteniendo la risa al ver su expresión mientras traspasaban la pared y ella pasaba la mano por encima volviéndola solida nuevamente.
-
buenas noches Estefan- dijo ella conteniendo la risa aduras penas mientras se dirigía a la habitación, el la miro con expresión dolida mientras ella cerraba la puerta tras ella pero se le paso al oírla reír a mandíbula batiente al otro lado de la puerta un instante antes de que se abriera nuevamente y ella le mirase sonriendo dulcemente.
-
vamos demonio tontorrón- dijo ella invitándole a entrar el entro aun con el ceño fruncido.
-
eso no ha tenido gracia en verdad creí que me dejarías en el sofá- se quejo el fingiendo estar molesto, ella río entre dientes.
-
vamos Estefan se que estas fingiendo- comento ella dándole un suave beso antes de acostarse y taparse hasta cabeza con las mantas el la miro divertido y se sentó en el borde de la cama para quitarse las botas con el sonido de la risa de Elis bajo las sabanas muy presente.
-
te estas riendo de mi y tu sabes que eso no me guste- comento maliciosamente.
-
puede ser pero dado que estas durmiendo en mi habitación y en mi cama tendrás que aguantarte o te echare al suelo- contesto ella en tono juguetón haciendo que el tirase de las mantas y se lanzase sobre ella y haciéndole cosquillas, ella se encogió e intento quitárselo de encima mientras reír sin parar.
-
¿te rindes?- pregunto Estefan deteniéndose un momento y mirándola divertido.
-
nunca y menos ante ti demonio del montón- contesto ella con el mismo tono juguetón de antes, el ensancho su sonrisa y se lanzo para hacerle mas cosquillas pero ella se lo quito de encima y de un grácil movimiento hizo que perdiese el equilibrio y cayese al suelo.
-
¿decías algo sobre una rendición demonio del monto?- pregunto ella saltando de la cama y cayendo sobre el grácilmente.
-
ni lo sueñes- contesto el divertido.
-
esta bien- contesto ella acercando su cara al suya, el la miro alarmado pero enseguida se encontró con que lo estaba besando de la misma forma que lo había echo en el templo antes de que fuesen a la cuidad de los demonios y también se encontró enseguida completamente ido por aquella sensación que se desapareció de golpe al dejarlo ella en el suelo y echarse en la cama dándole la espalda y tapándose como si tal cosa.
-
¡ey! Se quejo el frunciendo el ceño mientras se levantaba del suelo.
-
dijiste que no te rendías- contesto ella divertida.
-
eso no se vale- gruño el como si de un niño pequeño se tratase, ella se echo a reír y le hizo un lado en la cama.
-
ven aquí mi testarudo e inocente demonio- dijo ella sonriendo ampliamente cuando el se acostó a su lado y ella se acomodo acurrucada justo a el que paso una mano por encima de sus hombros y la pego mas a si mismo suspirando satisfecho.