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Historia 38516 — capítulo 41

  • Elis todo esta listo para partir, solo faltamos nosotros- dijo Lein entrando en su habitación sin si quiera llamar, ella levanto al vista del pergamino que tenia entre las manos y lo enrollo suavemente antes de dejarlos sobre la mesita de noche y ponerse en pie.

  • entonces vayamos- contesto ella tomando el arco que había estado posado suavemente junto a ella en la cama y colgándoselo a la espalda, el asintió y ambos desaparecieron de la habitación para reaparecer junto a Lucy que estaba hablando con los representantes de las razas de una forma tan natural que parecía que lo hubiese echo durante toda su vida ylo mas gracioso de la situación es que los que la escuchaban lo hacían con suma atención creyendo de verdad que aquella muchacha había sido criada desde su niñez para dirigirlos cuando lo cierto es que tenia esa habilidad natural.

  • ya esta aquí- dijo Lucy volviéndose a saludarla antes de que ninguno se percatase de su presencia, ella sonrió levemente y miro de reojo a Lein que a pesar de estar a punto de tirarse los pelos por la preocupación que le producía que fuese Lucy quien tuviese que dirigir a los ejércitos se contenía bastante bien.

  • a llegado el momento de partir- comento solemnemente Lis observando como Lucy se pegaba a ella.

  • si- contesto ella mirando al frente.

  • a llegado el momento- admitió antes de que Estefan se reuniera con ellos con la hermandad pisándole los talones.

  • todos están listos en cuanto reciban la señal se transportaran-

  • bien entonces, es su turno majestad- comento el rey demonio mirando a Lucy con curiosidad ella sonrió levemente y cerro los ojos mientras su mente se extendía y conectaba levemente con cada mente de cada uno de los integrante del ejercito menos con ella que aparto su mente al sentir el leve roce, no quería por nada que Lucy descubriera lo que ahora mismo escondía en su mente por ellos se limito a desaparecer cuando vio que los demás empezaban a hacerlo apareciendo así un segundo mas tarde que ellos en aquel paramo de tierra amarillenta y aspecto desolado donde ya se encontraba un ejercito.

Un ejecito completamente negro con estandartes de fríos y repulsivos colores instalado en un mar de tiendas, todas ellas igual de deprimentes y repulsivas pero si hubo algo que la hizo sentir mal fue el número.

Ella sentía claramente de cuantos seres contaba ese ejercito pues ella sentía cada vida estuviera o no consagrada a ella, por ello supo en el acto que aquel ejecito contaba con mas de veinte mil criaturas de todo tipo bajo la voluntad de Rasnel y que los supuraban a ellos en mas de la mitad pues solo eran solo nueve mil, cinco mil mágicos, dos mil ángeles y dos mil demonios todos aquellos capaces de luchar estaban allí y que en esos momentos empezaban a montar el campamento sin importarles lo mas mínimo el ejercito que se encontraba a unos dos kilometro al otro lado del paramo.

  • ¿Cuántos son? - pregunto el rey demonio en cuanto quedaron solo ella y el contemplando el ejercito enemigo, ella no le contesto enseguida tenia la vestida clavada una solitaria figura vestida de un negro tan oscuro como blanco eran sus vestimentas.

Sus miradas se cruzaron en un acto reflejo atraídas por un instinto harto tiempo enterrado en las mareas del pasado y se quedaron perdidos el uno en los ojos del otro como hablando entre ellos con aquella distante mirada sin necesidad si quiera de acercar su mentes entre si ambos se entendieron a la perfección, ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder deberían enfrentarse y la vez no lo deseaban era algo tan contradictorio que habría echo que cualquiera se volviese loco pero para ellos era algo normal.

Algo que provenía de un pasado remoto cuando nacieron la primera luz y la primera sombra en ese tiempo en que entre ellos se llamaban hermanos y no había nada que no hiciesen por el otro, un tiempo en que todo había sido paz y prosperidad, un tiempo en que habían sido capaces de estar uno junto al otro como los hermanos que eran.

No obstante ese tiempo había pasado y jamás volvería ahora la luz y la sombra eran enemigos, enemigos condenados a destruirse mutuamente aunque los antiguos recuerdos de un cariño inmemorial aflorasen en sus mentes como las chispas que saltaban de las hogueras que ambos ejércitos empezaban a encender aquello sería el fin de ambos o en caso de que ella triunfase el fin de el y no había vuelta atrás.

Ambos alzaron unabrazo al cielo y una columna negra surgió de la mano de el hacia cielo mientras de la suya surgía una columna de energía de un ardiente color plateado, ambas columnas de energía se elevaron en el cielo a la velocidad del rayo hasta entrelazarse entre si durante un instante, un solo y efímero instantes antes de que ambas energías colisionaran entre si y se destruyeran mutuamente haciendo que millares de pequeñas volutas brillantes cayesen desde el cielo como una lluvia de estrellas que se disipaban pocos metros antes de tocar el suelo, ambos ejércitos las contemplaron extasiados mientras ellos seguían intercambiando miradas llenas de la mas fría de las determinaciones.

  • vamos mi señor tenemos mucho que hacer y poco tiempo para ello- dijo ella dirigiéndose al rey demonio que había seguido la dirección de su mirada y observaba como la figura vestida de negro se alejaba internándose en el campamento enemigo.

  • si, debemos ir- contesto el desviando al vista del campamento enemigo y sonriendo levemente al ver su mirada fija en el.

  • no me malinterpretes deseo como todos la libertad de sheanar y yo mismo le quitaría la vida si así lo consiguiera pero sigue siendo mi hijo por mucho daño que te haga un hijo…-

  • por mucho daño que te haga no puedes odiarle- termino al fin haciendo que ella suspirase.

  • no creo que nadie en este campamento ni en todo sheanar sea capaz de odiar a Rasnel… por que el al igual que yo es lo que tiene que ser, no tenemos opción, no elegimos esto y nuestros deseos nos habrían llevado por otro camino sin embargo aquí estamos y puedo asegurarte que ninguno de los dos deseamos esto, no queremos desaparecer, ni si quiera el en la soledad que lo envuelve puede desearlo y los dos sabemos que cuando llegue el momento lucharemos por vivir, somos lo que han hecho de nosotros poderes que jamás llegaremos a comprender del todo, si un lobo mata a un ciervo ¿odiaras al lobo por ello?, no, por que el lob seguía su naturaleza para sobre vivir puede que la gente no quiera admitirlo pero todos saben en el fondo que ni el ni yo tenemos elección estamos obligados- contesto ella haciendo que el rey rompiera a reír estruendosamente, ella le miro y también se echo a reír.

  • jamás pensé que oiría a alguien tan joven decir una verdad tan grande no es de extrañar que Estefan te ame tanto parece ser que lo posees todos- comento el rey haciendo que ella se pusiera roja y carraspease.

  • es difícil no darse cuenta- comento el palmeándole la espalda afectuosamente.

  • esta bien mi señor pero no se ría mas de mi- contesto ella echando andar hacía al tienda mas grande que se había montado el la siguió de cerca con aire divertido.