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Historia 38516 — capítulo 43
Sentía los rayos del sol traspasar la tela de la tienda y darle de lleno en el rostro pero quería abrir los ojos al menos no aun, estaba tan bien así acurrucada a su lado con la cabeza apoyado en su pecho y sus brazos envolviéndola que había dejado de lado todo dolor y tristeza por lo que pudiera pasar aquella noche.
En esos momentos solo importaba el, y todo lo que existía era el todos sus sentidos estaban puesto únicamente el, y sentía cada fibra de su ser como si fuera parte del suyo propio, le quería tanto.
Y ni si quiera sabía como o cuando había empezado a quererlo de esa forma, tampoco entendía el por que y mucho menos llegaba a hacerse si quiera una idea de cómo el había llegado a corresponder ese sentimiento tan extraño y poderoso que había llegado a cambiarla de esa forma.
Por que a fin de cuentas quien de verdad había traspasado la coraza protectora que había forjado a su alrededor desde hacía tantos años había sido el y una vez la había roto había sido capaz de ver a los demás, a los que la querían querer a pesar de su siempre fría mirada, así había podido abrir su corazón a Lein, Lucy, Sel y todos los demás, el había abierto su corazón solitario al cariño ajeno.
Ya no tenía miedo a querer y dejarse querer eso había quedado atrás gracias a el, al mismo hombre que tenía su lado plácidamente dormido y estrechándola contra si, el le había abiertos los ojos y ya no sentía miedo ante lo que vendría, ahora le creía pasase lo que pasase ella no podía desaparecer, no ahora que había empezado a vivir de verdad, no ahora que sabía que era amar y ser amado.
No definitivamente no se iba a resignar lucharía por seguir y vencería por el y todos los que la querrían, ¿Cómo no se había dado cuenta antes?
No podía resignarse y desaparecer, como había podido tener un pensamiento tan egoísta, ellos la necesitaban, si desaparecía nunca podrían ser felices del todo, fuese como fuese no iba desaparecer, no quería desaparecer y menos ahora que sentía tan claramente lo que antes había estado oculto a su vista, los sentimientos de los demás hacía ella.
Abrió los ojos despacio deseando repentinamente verle dormir, siempre le había gustado a pesar de que el nunca parecía estar del todo relajado, ni si quiera cuando dormía.
- Estefan- murmuro ella sorprendida mirándolo llena de ternura, estaba tan tranquilo y relajado, jamás pensó que le vería así, nunca aspiro a conseguir que dejase de lado sus instintos de esa manera.
Pero ahí estaba el tan tranquilo como un bebe en brazos de su madre, ¿Cómo podía existir alguien como el?, era demasiado bueno aunque se esforzaba mucho por parecer un insensible y malvado demonio, y desde luego si no lo conocías bien te engañaría.
Suspiro quedamente mientras lo miraba fijamente, gravando afuego esa imagen en su mente, esa era la imagen que quería ver cada mañana al despertar durante el resto de la eternidad.
-
Umm- gruño Estefan bostezando y pegándola más contra si.
-
buenos días a ti también mi querido demonio- comento ella divertida, el gruño de nuevo y la hizo acercarse mas.
-
si muy buenos- murmuro el abriendo los ojos y fijándolos en su rostro.
-
pero que muy buenos- dijo acariciándole la mejilla suavemente y sonriendo como atontando.
-
estas muy tierna recién levantada, te queda bien el pelo despeinado- comento el.
-
¿en serio?, no es que yo pueda decir lo mismo parece que tengas un nido allá arriba- contesto ella riendo entre dientes, el la miro con el ceño fruncido y luego se echo areír.
-
alguna vez te he dicho lo que me gusta que me tomes el pelo- susurro el.
-
Umm, en realidad habías dicho que odias que te tome el pelo- contesto ella poniendo una vocecita de niña inocente que lo hizo reír de nuevo.
-
siempre que me lo tomes tu… será todo un placer- comento el besándole la frente con suavidad, ella le miro fijamente y luego sonrió.
-
acabaras aburriéndote- susurro divertida.
-
no lo creo, nunca podría aburrirme de ti tardare toda la eternidad en descifrarte- contesto el haciéndole cosquillas en al espalda, ella se estremeció levemente y se pego más a el que sonrió divertido.
-
te lo pondré difícil- comento ella haciendo que el ensanchase su sonrisa.
-
no lo quería de otra forma mi querida lucecita- contesto el apoyando la barbilla sobre su cabeza ambos sonrieron y suspiraron a la vez, satisfechos.
-
empecemos el día mas tarde- sugirió el al cabo de unos minutos.
-
estoy de acuerdo, no creo que nos echen en falta y si lo hacen… bueno cuenta les trae no molestar- contesto ella divertida.
-
eso a sonado a amenaza- comento el cerrando los ojos.
-
era una amenaza- contesto ella imitándolo.
-¿Alguien sabe donde se han metido Elis y Estefan?- pregunto Lein entrando en la tienda donde se había instalado la hermandad cuyos ocupantes levantaron la vista de la mesa color caoba llena de pergaminos que tenían delante y le miraron con los rostros teñidos del azul marino con el que estaba echa la tienda.
-
yo no la he visto desde que retiro ayer de la reunión- contesto Crein que estaba sentado en un rincón de la tienda sobre una silla desvencijada y con cara de no haber dormido absolutamente nada en toda la noche.
-
¿vosotros tampoco?- pregunto mirando a los otros inquisitivamente.
-
Estuvo un rato en nuestra tienda para ayudar de Recrio con el pequeño Sunne mientras yo no estaba pero después se fue, según el salió del campamento, posiblemente fuera a esa roca de sal que esta a pocos kilometro del campamento, es el tipo de sitio al que le gusta ir para pensar con tranquilidad- comento Marian sonriendo levemente divertida.
-
sin embargo yo no apostaría por que este allí- añadió sonriendo de una forma extraña que hizo que Lein la mirara con el ceño fruncido.
-
lo que quiere decir nuestra buena sacerdotisa querido Lein es que la desaparición de Elis podría indicar que esta allí sin embargo y dado que también a desaparecido Estefan… suma uno y uno y te darán dos querido amigo- comento Sel mirándolo divertido mientras se le pasaban por la cara todo tipo de expresiones.
-
no me extraña que montase su tienda en el lugar más alejado del campamento…-
-
Sel tienes dos opciones o cerrar la boca de una vez o que te pegue una paliza, ni que fuese tonto como para no entenderlo a la primera- dijo Lein saliendo de la tienda de brazos cruzados y expresión molesta antes de aparecerse ante la tienda de Elis.
Que al igual que todo lo que le pertenecía desde hacía algún tiempo era blanca, aunque a ella no le había echo mucha gracia ese detalle.
-
lo siento por vosotros pero ya esta a punto de anochecer y no me queda otra que llamaros- dijo para si mientras sacudía levemente la cabeza para quitarse ideas raras de esta.
-
Estefan, Elis esta a punto de anochecer- llamo sin atreverse a entrar en al tienda.
-
ya nos habíamos dado cuenta Lein- contesto Estefan en tono sarcástico asomando la cabeza por entre los pliegues de la tienda.
-
en vez de gritar simplemente podías haber entrado- añadió sonriendo divertido ante su expresión.
-
si claro y estropearos el momento de eso nada- contesto el con aire divertido.
-
entra de una vez y deja de hacer el tonto hermanito- gruño Elis desde dentro de la tienda haciendo reír entre dientes a Estefan.
-
mas te vale obedecer- comento apartando los pliegues de tela para dejarlo entrar, el paso y miro a Elis fijamente sorprendido por lo que veía.
-
si lo cierto es que le queda muy bien- comento Estefan también observándola mientras ella terminaba de ajustar la finísima cota de malla blanca.
-
pensé que no usarías ese tipo de protección- mascullo Lein.
-
y no pensaba hacerlo las cotas normales pesan demasiado, reducen la movilidad y además son muy vulnerables a la magia, sobre todo a la que desprende calor sin embargo esta no es una cota normal al parecer cierto rey demonio la guardo a petición de la anterior luz de sheanar- contesto ella.
-
ya veo- contesto Lein observándola mientras terminaba de prepararse ignorándolosa ambos.
-
habéis estado todo el día desaparecidos- comento Lein como quien no quiere la cosa.
-
¿desaparecidos?, que va llevamos todo el día aquí mismo- contesto Elis divertida mientras se recogía el pelo.
-
os estáis riendo a mi costa- comento Lein frunciendo el ceño.
-
eso si es cierto- contesto ella volviéndose y sonriéndole afectuosamente, el frunció mucho el ceño y se cruzo de brazos molesto.
-
vamos Lein que quieres que te diga, que he pasado el la noche y lo que va de día con mi compañero, ni que fueses Lucy intentando que le cuente todo lo que hice en el día, cosa que por cierto hace a diario- comento ella haciendo que Lein la mirase con los ojos muy abiertos y toda expresión desapareciese de su rostro excepto la sorpresa.
-
Elis debiste decírselo con mas suavidad, y decías que era mejor que no les diese yo la noticia- dijo Estefan observando al pobre Lein que aun la miraba paralizado por la impresión.
-
¡no tenéis remedio!- Se quejo antes de desaparecer de allí dejándolos a ambos riendo a mandíbula batiente.
-
será mejor que no vallamos ya empieza a estar oscuro y la hermandad vaa necesitar una ayudita sobre todo siendo la primera vez que hacen esto- comento ella dejando de reír y poniéndose sería, el la miro y se seco las lagrimas de la risa antes de ofrecerle el brazo que ella miro con las cejas enarcadas pero que tomo mientras desaprecian para reaparecer en mitad de la tienda de la hermandad haciendo que buena parte de ellos se sobresaltaran mientras, Sel y su tía los miraban con cara de ya hora.
-
¿estáis listos?- pregunto ella ignorando la sorpresa de la mayoría de los presentes.
-
pues la verdad es que no estos diagramas antiguos sin horriblemente liantes- contesto Crein señalando los pergaminos con cara de pocos amigos.
-
¿diagramas antiguos?- pregunto ella enarcando las cejas mientras se acercaba a la mesa e inspeccionaba detenidamente los pergaminos extendidos sobre ella para luego romper a reír.
-
pues a mi no me hace la mas mínima gracia- comento la mágica humana que tenia la misma cara de pocos amigos y falta de sueño que Crein aparte de estar mas pegaditos entre si de los normal entre compañeros.
Ella sonrió ampliamente y tomo uno de los pergaminos mas desgastados de la mesa lo lanzo al aire y lo miro descender, los demás miraron anonadados mientras el pergamino se desplegaba en el aire quedaba suspendido en el y miles de cientos de trazos de color indefinido salían de el impregnando el aire con el olor a antigua y poderosa magia.
-
cielos, eso es increíble- comento Crein poniéndose en pie y observando como los trazos se extendían hasta llenar todo el techo de la tienda.
-
no tanto si tienes en cuenta que os dije que eran pergaminos externos, aunque parece ser que quienes se los llevaron no prestaron mucha atención a lo que decía- contesto ella observando a Crein y a la mágica humana severamente.
Ellos bajaron la vista avergonzados y se sonrojaron notablemente ante la sonrisa de diversión que ella les dedico después.
-
pero da igual, creo que ahora los entendéis perfectamente, hay un pergamino por cada uno de vosotros que os dirá cual es vuestra función y que debéis hacer, este es el de los demonio como ya habrá notado nuestra sacerdotisa demonio- comento ella observando como esta miraba fijamente los trazos demasiado ensimismado en su contenido como hacerles el mas mínimo caso.
-
por eso los demás no entendéis, bueno quizá tu entiendas algo por ser medio demonio pero no creo que sea mucho, ahora tomad vuestros pergaminos y daos prisa volveré en un cuarto de hora- dijo ella desapareciendo.
-
buena suerte- comento Estefan mirando a Sel antes de desaparecer tras ella.
-
bueno supongo que si estamos aquí es que tienes que revisar lo que hacen, aunque no me agrada tener que ver a mi padre- comento el mirando la tienda principal.
-
no tienes que venir si no quieres podrías ocuparte de reunirte con Lein y Lucy- contesto ella mirando hacía la entrada de la tienda con aire de desagrado.
-
no, si tu entras yo entro, solo espero que este demasiado ocupado para mirarnos bien- comento el sonriendo trémulamente.
-
no cuentes con ello, a veces pienso que tu padre es mas omnipresente que yo y eso que no es el quien siente que se ha muerto un pe en la otra punta del mundo- contesto ella sonriendo divertida mientras ambos entraban a ala tienda haciendo que los allí presentes se volvieran en el acto y los mirasen fijamente.
-
pensábamos que estaban planeando sus movimientos- comento Lis observándolos atentamente, ella sonrió levemente y se acerco a la mesa para echarle una ojeadalos mapas estrategias que había sobre ella.
-
¿ocurre algo?- pregunto el general demonio al ver que fruncía el ceño y negaba con al cabeza.
-
si hacéis grupos de ángeles y demonios solos será una debilidad que el sabrá ver y aprovechar, los grupos deben ser mixtos para que en caso de recibir energía demoniaca los demonios la puedan parar y que esta no dañe a los ángeles y viceversa en caso de que fuese energía angelical lo que llegase, eso es lo que pasa no podéis actuar como si cada raza fuese por su cuenta, si algo supera nuestro ejercito al de ellos e en la unión que poseemos- contesto ella señalando el error sobre el mapa, ellos la miraron algo desconcertados.
-
¿Qué pasa ahora?- pregunto ella enarcando las cejas al ver como la miraban.
-
pues es que no sabíamos que usted supiera interpretar mapas estratégicos y mucho menos que supiera algo sobre la estrategia en combate, las anteriores luces de sheanar…-
-
las anteriores luces de sheanar jamás se habrían acercado a un campo de batalla, les repugnaba y a mi también pero eso no quiere decir que no tuvieran conocimientos de ese tipo además mis padres se aseguraron de que supiera hacer de todo aunque en aquel entonces yo no tenia idea de por que- contesto ella.
-
de todas formas ya deberían haberse dado cuenta de que no soy como las anteriores luces de sheanar- añadió ella divertida ante las miradas estupefactas de todos los presentes menos de Estefan y su padre que reían entre diente sin tratar de disimularlo.
-
entonces deberíamos hacer grupos mixtos- comento el rey demonio sacando a los demás de su ensimísmenlo.
-
si, lo mas importante es que ninguna parte del ejercito sea débil ante la energía demoniaca o ante la angelical, cada parte de este ejercito debe poder defenderse sea cual sea la energía atacante- contesto ella inspeccionando detenidamente el resto de mapas que había sobre la mesa.
-
y los mágicos también deben entremezclarse con ángeles y demonios dado que sois mas vulnerables a los ataques mágicos directos deberías ir en las filas centrales por que es menos probable que los ataque directo lleguen hasta vosotros- comento ella señalando otro punto.
-
¿no sería mejor situarnos en al retaguardia? allí no deberían llegar los ataque directos- pregunto uno de los mágicos con el ceño fruncido, ella negó con la cabeza y levanto la vista de los mapas para mirarlo.
-
no, el no es tonto si localiza a los mágicos en la retaguardia procurara mandar los ataque mágicos directos por al espalda, allí necesitamos ángeles y demonios capaces de parar ese tipo de ataques y salir con daños mínimos, además dado que los mágicos estáis especializados tanto en la magia ofensiva como el la defensiva el medio estaréis perfectamente situados para crear un escudo común en caso de ser necesario y lo será por que una vez sea invocado el neutral deberéis estar a cubierto y vosotros series los primeros en verlo pues la hermandad estará bajo vuestra protección justo en medio de los ejércitos de esa forma el escudo se alzara nada mas terminar la invocación y el resto del ejército seguirá vuestro ejemplo rápidamente- contesto ella sin inmutarse ante sus miradas nuevamente sorprendidas.
-
esto es desconcertante- comento uno de los mágicos sacudiendo la cabeza.
-
¿el que es desconcertante?- pregunto ella enarcando las cejas.
-
que a nosotros se nos hayan pasado tantas cosas por alto después de tanta batallas realizadas y vos que estáis en la primera las encontréis todas- contesto el mágico pasándose la mano sobre la barba, ella le miro y no pudo que echarse a reír.
-
mi buen señor esta es mi primera batalla en persona pero tengo todo el conocimiento de todas mis predecesoras que a pesar de no haber estado personalmente en las batallas guardaron muchos conocimientos sobre ellas además siempre se me dieron bien los juegos de estrategia y esta el hecho de que se habilidades tiene el enemigo - contesto ella pasando a inspeccionar el ultimo plano.
-
eso esta bien podremos sentarnos a jugar al ajedrez y hablar sobre lo que pasa cuando eres la compañera de el único heredero directo al trono de los demonio- comento el rey demonio haciendo que la vista de todos menos la de ella se clavara en el.
-
olvídalo tengo bastante con ser la luz de sheanar- contesto ella mientras dejaba a un lado el ultimo plano y levantaba la vista.
-
¿ha dicho compañera?- pregunto Lis fijando su vista primero en ella y luego en Estefan con los ojos entornados.
-
eso ha dicho y ahora si nos disculpáis yo tengo que volver con la hermandad- contesto ella antes desaparecer sin mas con Estefan tras ella.
-
¿listos?- pregunto Elis mirándolos atentamente ellos asintieron con una sonrisa de oreja a oreja.
-
bien por que ya queda poco- comento ella mirando hacía el exterior de la tienda donde ya empezaban a apagarse las estrellas tal y como debía pasar, la noche sin estrellas que precede al día antes del neutral, solo quedaban cinco estrellas en el cielo que poco a poco se iban apagando dejando el lugar a oscuras y esa seria su oportunidad los iban a tomar por sorpresa, puede que fuese poco noble pero no podían andarse con tonterías cuando ellos los triplicaban en numero.
-
calculo que faltan diez minutos para que se apaguen todas las estrellas y las dos lunas queden fuera de ángulo- comento Sel, ella asintiendo levemente, lo sabia era una de las pocas cosas que se repetían una y otra vez en las memorias de su predecesoras la noche antes de su muerte, eran recuerdos muy vividos por partes de todas menos de una la primera cuyos conocimientos quedaban fuera de su alcance.
-
Una noche sin lunas, ni estrellas, una noche oscura donde nada indica el camino- murmuro Sel en voz baja en un tono tan melancólico que atrajo la atención de todos.
-
no Sel te equivocas es solo que tu estuviste para ver el final, hay una luz que brilla en la oscuridad de esta noche, y en la época que tu dejaste a tras también la hubo, esta noche- susurro Elis observando como la ultima estrella se desvanecía dejándolo todo sumido en al oscuridad.
-
yo soy la luz- termino en un susurro apenas imperceptible pero que se escucho perfectamente mientras un suave halo de energía plateada aparecía en torno a su piel dándole un aspecto aun mas sobre natural que el que normalmente tenia.
Los presentes la miraron boquiabiertos, casi aprecia estar echa de la refulgente plata mágica que se ocultaba en los mas profundo de las cuevas destello.
-
ha llegado el momento- dijo ella echando a andar, ellos la siguieron y llegaron hasta el final del campamento donde pudieron ver que las primeras filas ya avanzaban silenciosas por la tierra de nadie directos al campamento enemigo que por ahora no habían advertido su presencia.
-
id al medio con los mágicos, la señal os llegara clara y concisa justo cuando debáis invocar el neutral, buena suerte amigos míos, esta noche todos la necesitaremos- murmuro ella dejándolos unirse a los mágicos mientras ella y Estefan se desviaban y se reunían con los lideres donde se encontraban Lein y Lucy estos los miraron con aire solemne mientras se acercaban.
-
mi señora- murmuraron los demás lideres al verla acercarse, ella sonrió quedamente y fijo su vista en el campamento enemigo.
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ya nos ha descubierto pero aun así tardara en reunirlos a todos, Lucy da la orden para que se apresuren deben llegar antes de se cuadren- dijo ella haciendo que todos mirasen hacía el campamento donde pudieron distinguir con claridad el gran movientes mientras las tropas enemigas se preparaban y se dirigirán hacía sus propias tropas en un intento de llegar antes de que estas cruzasen del todo la tierra de nadie.
Ylo consiguieron apenas unos quinientos metro antes de llegar ambas tropas chocaron con un horripilante estruendo de metal y magia, ellos se miraron entre si.
-
id y comandad vuestras tropas es resto es cosa mía- indico ella haciendo que los lideres se alejasen hacía la batalla con Lucy con ellos mientras Lein y Estefan permanecían a su lado.
-
estamos como al principio- comento ella divertida.
-
eso parece ahora estamos lo tres contra lo que nos echan encima- contesto Lein
-
vayamos pues, esto es el inicio del fin de esta era- dijo ella marchando con ellos siguiendola.