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Historia 38516 — capítulo 9

  • ¡Estefan! Grito Lein entrando en la cueva donde dormía haciendo que el saliese al instante de su mente y se incorporase de un salto listo para ponerse a repartir golpes pero Lein le agarro por el brazo y lo arrastro hasta la estancia principal, el miro a su alrededor algo molesto al no encontrar nada fuera de lo normal.

  • ¿Qué pasa? Yo no veo nada ra… empezó a decir el pero se callo al fijar la vista en la cama donde había estado durmiendo Elis la cual estaba vacía.

  • ¡maldita sea! Gruño mirando a Lein este le devolvió la mirada abiertamente preocupado.

  • ¿la has buscado? Quizá se levanto mientras dormíamos comento el intentando parecer calmado mientras su interior gritaba desesperado.

  • la he buscado pero este sitio es un laberinto, es posible que este en alguna parte pero aun así podría estar en peligro, este sitio es un refugio perfecto para los animales salvajes contesto Lein atropelladamente haciendo que ele mirase con el ceño fruncido.

  • Lein habla despacio no entiendo lo que dices comento haciendo que Lein le mirase con los ojos muy abiertos por al sorpresa.

  • ¿Qué pasa? Pregunto mirándolo extrañado.

  • pues que has usado mi nombre contesto Lein antes de sacudir la cabeza.

  • da igual tenemos que buscarla dijo apresuradamente.

  • cálmate y recuerda que ella conoce este sitio mejor que nosotros si se ha levantado podrá volver sola además ella no es precisamente una de esas mujeres indefensas a las que uno tiene que estar protegiendo constantemente dijo el intentando calmarlo un poco.

  • pero Estefan…

  • nada de peros es obvio que aquí no ha entrado nadie, si lo hubiesen echo lo habríamos sabido al instante por lo que ella se ha ido sola y sabe cuidar de si misma, déjalo estar, seguramente volverá en un rato me temo que tiene demasiadas cosas en las que pensar contesto el dedicándole una media sonrisa bastante tétrica, Lein suspiro resignado y se paso la mano por el pelo.

  • esta bien, entonces iré a inspeccionar el exterior de todas formas me toca a mi dijo dirigiendo hacía un túnel también cubierto por una cortina pero Estefan el puso una mano en el hombro para que se detuviera, el se volvió y le miro inquisitivamente.

  • lo are yo, tu quédate aquí y espera a que ella vuelva dijo el haciendo que Lein frunciese el ceño una chispa de indignación prendiera en sus ojos.

  • antes de que te quejes te diré que de los dos yo soy quien tienes mas experiencia en andar escondiéndose comento el haciendo que Lein resoplara molesto.

  • tu no escuchan cuando te hablan ¿verdad?, por si se te ha olvidado llevo solo cuatro años atado a los rebeldes, el resto de mi vida la he pasado huyendo y escondiéndome de los que me querían muerto por ser una aberración, no es precisamente que me falte practica a ala hora de esconderme gruño molesto, Estefan le miro con una media sonrisa.

  • los ángeles tienen formas de localizarte posiblemente conserven alguna de tus plumas y por supuesto cualquier cosa que dejaras en la base, alguien con el poder necesario podría localizarte en cuanto pusieras un píe fuera de estas cuevas sin embargo no tienen nada mío y aunque lo tuvieran no me buscan a mi supondrán que una vez liberado de mis ataduras con ellos os abandone y en todo caso si vinieran por mi tengo el poder suficiente para acabar con ellos, ¿sigo enumerando los motivos o te bastan los que te he dado? Pregunto el burlonamente, Lein hizo una mueca de disgusto y se parto del túnel.

  • esta bien pero si estuvieras en verdaderos apuros usa esto para llamarme, no creo que a ella le haga gracias que te maten y a mi tampoco me la hace dijo tendiéndole una pluma color cobre que nada mas separarse de sus alas se volvió solida como si estuviese echa de algún metal cobrizo, Estefan sonrió levemente y al tomo.

  • que remedio no me dejaras en paz si no lo acepto comento guardándola en algún lugar bajo la túnica que se había puesto, Lein sonrió divertid.

  • tienes toda la razón no te dejaría tranquilo comento mientras se alejaba por el túnel y las cortinas cubrían este.


  • idiota masculla ella golpeando una vez mas la pared de la cueva donde estaba, la cual estaba llena de las marcas de sus golpes.

  • tía eres una idiota… una idiota murmuro dejándose caer de rodillas apoyando la frente contra la pared mientras apretaba con fuerza los restos de lo que antes había sido una pluma azul eléctrico que siempre había creído esculpida en metal pero que ahora yacía en sus manos casi reducida a polvo diciéndole claramente el destino que había corrido su tía.

-`` toma este colgante, te protegerá y ara que yo acuda si estas problemas, llévalo siempre contigo pequeña…´´

`` ¡No me llames pequeña!´´ eso era lo que había respondido hacía seis años cuando su tía le había dado aquello sin embargo y a pesar de su negativa de llevarla consigo que le había dado a su tía si que la había llevado, oculta siempre bajo la ropa cerca de su piel donde podía sentir la tibieza de aquel colgante, siempre le había encantado llevarla, ni si quiera podía contar el numero de veces que había dormido con ella aferrada en las manos mientras su tía estaba fuera de casa.

Nunca se lo había dicho pero la quería… la quería tanto que el saber que no la volvería a ver por la mañanas con sus pintas de bruja y que no volvería a oír su estrepitoso paso la hacía sentir vacía, vacía y sola… mas sola de lo que nunca había estado.

  • ¿Tía como pudiste ser tan idiota? ¿Y como pude yo hacerte caso? debí sacarte de allí a rastras, maldita sea murmuro golpeando nuevamente la pared llena de furia hacía si misma y hacía los que se la habían arrebatado y lo peor de todo es que era incapaz de llorar.

Simplemente no podía a pesar de lo que le dolía no podía llorarla y eso la enfurecía aun mas consigo misma, ¿Cómo podía ser tan estúpida? Se pregunto a si misma golpeando la pared una y otra vez ignorando por completo la sangre que empezaba a escurrirse por sus nudillos hasta que alguien la sujeto.

  • Ya vale te vas a hacer daño dijo Lein sujetándole ambas manos, ella ni si quiera e dio cuenta de quien era e intento zafarse revolviéndose violentamente a pesar de las pocas fuerzas con las que contaba, golpeando al chico hasta que el pobre acabo estampado contra la pared.

  • Elis cálmate dijo el sujetándola por las muñecas, ella volvió arevolverse haciendo que ambos acabaran en el suelo acabando Lein sobre ella dejándola completamente inmovilizada de pies y manos.

  • Elis tranquila soy yo, Lein, cálmate susurro el con calma haciendo que ella fijase su vista en el y parpadeara.

  • Lein murmuro sorprendida sacudiendo levemente la cabeza.

  • yo… lo siento, ¿te he hecho daño? Pregunto mirándolo con aprensión, el sonrió ampliamente y le soltó las manos antes de echarse a un lado y ayudarla a ponerse en pie.

  • tranquila no me has echo nada aseguro el sonriendo cálidamente, ella le miro y le devolvió levemente la sonrisa, aunque la verdad es que era muy difícil no hacerlo pensó ella bajando la vista al suelo, el la miro con el ceño fruncido.

  • ¡anima esa cara! Exclamo tomándole el rostro con las manos para que le mirase.

  • vamos Elis, imagínate que me ara Estefan se te con esa cara para no variar seguro que me hecha la culpa además esa cara triste no te pega comento con aire divertido, ella le miro y enarco las cejas molesta.

  • así es que por eso dijo mirándolo tétricamente, el hizo una mueca de espanto y se aparto pero ay era demasiado tarde lo tenía contra la pared y lo miraba maliciosamente.

  • vamos Elis tu sabes que era una broma mascullo comento el mirándola suplicante.

  • ya… contesto ella observando como se corría por la pared buscando al salida.

  • ¡ah no! De esta no te libras dijo ella atrapándolo antes de que llegase a la salida.

  • ¡au! Exclamo el al agarrarlo por el brazo, ella miro como la tela de su camisa se iba manchando de sangre y luego lo miro enfadada.

  • con que no te había echo nada, ¡serás tonto! Gruño ella obligándolo a sentarse y a quitarse la camisa, el obedeció sin rechistar y observo como ella inspeccionaba el arañazo que le había echo en el brazo.

  • ¿con que te he lo he hecho? No lleva nada afilado dijo ella limpiándolo con un pañuelo que saco de su bolsillo.

  • bueno dado que eres en parte demonio lo mas probable es que lo hayas echo con las uñas… ay dijo mirándola acusadoramente por haber tocado las vendas que le cubrían el pecho.

  • lo siento contesto ella terminando de retirar las vendas a pesar de su insistencia por que no lo hiciese.

  • vaya murmuro ella observando el enorme moretón que extendía por su pecho el cual empezar ya a desaparecer, el la miro divertido mientras volvía a colocar la vendas, mucho mejor de lo que el se las había puesto.

  • ¿Qué haces? Pregunto el sorprendido mientras ella doblaba el pañuelo y se lo ataba alrededor del corte de su brazo.

  • ¿tu que crees que hago? Pregunto ella terminando de anudarlo, el la miro sorprendido ypor una vez desde que la conocía se permitió obsérvala mejor, era sin duda hermosa pero sobretodo era atractiva y seductora al contrario que los ángeles carecía de esa visible arrogancia que los acompañaba además al contrario que los ángeles carecía de esa aparente fragilidad a pesar de su aspecto había algo en su presencia que imponía y decía todo lo contrario pero si había algo que le llamaba la atención eran sus ojos, de un profundo verde esmeralda que hacía unos instantes le habían provocado el mismo dolor que los de Estefan hacía ya casi un mes antes, la noche en que literalmente empezó todo aquello, sin embargo ahora brillaban pacíficos de un color esmeralda mas claro que antes.

  • Lein llamo haciéndolo volver en si, el sonrió levemente, avergonzado de haberse quedado ensimismado mirándola aunque lo cierto es que no le atraía de esa forma, la quería pero como si fuese su hermana o algo parecido.

  • perdona comento el avergonzado, ella le miro y negó con la cabeza.

  • no importa, tu no…

  • ¿Qué? Pregunto el al ver que ella se callaba.

  • tu no me mirabas como lo aria un hombre… me mirabas como lo hacía mi hermano pequeño contesto ella sonriendo nerviosamente, el la miro sorprendido y se echo a reír hasta que al final ella acabo riendo también.

  • lo de hermano me gusta pero eso de pequeño comento el sonriendo divertido.

  • ¿Qué edad tienes? Pregunto ella con curiosidad, el sonrió levemente por haber captado su curiosidad.

  • tengo diecisiete igual que nuestro querido amigo Estefan comento el pícaramente haciendo que ella le mirase algo extrañada por el comentario.

  • ¿Qué día es hoy? pregunto de repente cayendo en la cuenta de que ni siquiera sabía cuanto había pasado desde que perdió el conocimiento.

  • no estoy familiarizado con el calendario de este mundo pero lo que si puedo decirte es que ya han pasado tres semanas y dos días desde que te desmayaste contesto el cogiéndole las manos con cuidado, ella le miro sorprendida y el sonrió divertido.

  • tu me has curado a mi ahora es mi turno comento divertido sacando un pañuelo del bolsillo trasero de su pantalón, ella le observo limpiar sus nudillos hasta que el se dio por satisfecho.

  • no era mucho, parece que tienes los nudillo de acero comento divertido.

  • ¿Qué pasa? Pregunto al ver que ella mirada distraídamente hacía otro lado.

  • lo que me pasa murmuro ella mirándole a los ojos.

  • es que ayer cumplí los dieciséis años…

  • un momento entonces… la interrumpió el sonriendo abiertamente.

  • supongo que si pero no lose comento ella llevándose la mano donde antes se suponía tenia el sello y retirando levemente la tela inspecciono el lugar descubriendo una especie de cicatriz borrosa con una extraña forma.

  • vamos Estefan conoce el sello que tenías y ya ha debido volver, es podrá decir si se ha roto o no dijo ayudándola a levantarse y llevándola a todo correr por los túneles.

  • Lein dobla a la derecha… ya ahora a la izquierda le indico ella antes de que se perdiera.

  • ya era hora se quejo Estefan nada mas verlos aparecer por uno de los túneles para luego fruncir el ceño y fijar su vista en los nudillos de ella que lo fulmino con la mirada antes de que abriera la boca, el sonrió divertido ante su mirada al parecer había encontrado una forma de desahogarse aunque se había dañado en el proceso.

  • Estefan ayer cumplió los dieciséis años dijo Lein haciendo que el le mirase desconcertado.

  • ¿Quién? Pregunto el aun desconcertado.

  • Elis contesto Lein sin inmutarse ante su desconcierto mientras Estefan la miraba sorprendido.

  • ¿tienes una cicatriz en el pecho? Pregunto el mirándola fijamente, ella asintió levemente y el sonrió.

  • entonces ya solo nos queda esperar a que la cicatriz desaparezca del todo mientras entre Lein y yo te enseñaremos como usar tu poder y a usar eso comento señalando los tres bultos que había junto a la cama de ella que se acerco y los desenvolvió.

  • vaya, parece que lo tenía bien planeado comento Lein observando la espada, el arco y el carcaj que Elis había desenvuelto.

  • tranquila yo te enseñare a manejarlos no queremos que Estefan te mate comento Lein ganándose una mirada fulminante por parte de Estefan que abrió la boca para responderle pero se vio interrumpido por las carcajadas de Elis.

  • ¿Qué pasan? Preguntaron al unísono mirándola desconcertados, ella dejo de reír y tomo la espada desenfundándola y sujetándola como lo aria un espadachín experimentado.

  • pasa que no necesito que me enseñéis a usar nada comento ella mientras ellos la miraban sorprendidos.

  • ¿Quién…

  • mi padre y mi madre posteriormente mi tía contesto ella sin dejarle acabar la pregunta.

  • vaya no me imaginaba que te enseñasen, después de todo no querían que supieras nada de esto comento Lein.

  • puede ser pero al parecer también sabían que era inevitable comento Estefan dando por acabada la conversación mientras desenfundaba su propia espada.

  • veamos hasta donde llegas dijo poniéndose en guardia mientras Lein se apartaba y ambos empezaban a dar vueltas en círculos por la sala.