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Historia 38554 — capítulo 1
Capitulo 1: Locura.
Eran las diez de la mañana y llovía.
Ginny se encontraba mirando por la ventana malhumoradamente mientras rezaba que la lluvia parara.
Se rindió y se sintió estúpida por siquiera haberlo intentado. Jamás con tan solo contemplar la lluvia lograría que cesara.
-¿acaso no es verano?
Se alejo de la ventana fastidiada y se dirigió a su habitación dando pasos pesados.
Ya llevaba 4 semanas con la familia Letts y había llegado a la conclusión de que eran demasiado perfectos para ella, todos eran educados, listos, no se molestaban con absolutamente nadie y todo era alegría para ellos, simplemente no los soportaba ni un día mas y si quería que la botaran debía sacarlos de quicio. Eran como la familia de Barbie y Ken.
Llego a su habitación y cerro la puerta fuertemente haciendo que resonara en toda la morada.
-¡Ginebraa!- grito la señora Letts desde la cocina.
-¡disculpa!
Se tiró en su cama boca abajo y miró su mesa de noche. La foto de sus padres seguía ahí tranquila como siempre, Molly y Arthur Weasley le sonreían amablemente.
Tomó la foto y la abrazo amorosamente, los extrañaba y mucho.
Sus padres habían muerto cuando ella apenas tenia siete años de edad y a ella y a sus otros 6 hermanos los habían mandado a distintos orfanatos, pero un asistente social se había encariñado con ella y desde los 8 había estado pasando de familia en familia cada una peor que la anterior, la única medianamente tolerante había sido la anterior a los Letts pero solo habían cuidado a Ginny por un tiempo mientras Remus Lupin (el asistente social) le encontraba otra familia.
Ya estaba acostumbrada a cambiar de familia por lo menos tres veces al mes, Lupin deseaba que encontrara una familia que la quisiera y en la que estuviera cómoda, claro que aparte de que Ginny no era muy fácil de complacer era una adolecente y no muchas familias deseaban adoptar a un adolecente, la mayoría quería niños menores a 5 años.
Besó la foto y volvió a dejarla en la mesa de noche, sonrió de lado y fue hacia su armario.
Toda su ropa era blanca o rosada, ningún color oscuro ya que los Letts los odiaban. Había un jean que ella tenia desde antes y algunas chompas verdes y azules, colores que la señora Letts, clasificaba como masculinos. Tomó los jeans y la chompa verde que mas le gustaba y se dispuso a cambiarse cuanto oyó un leve golpeteo en la puerta.
-un momento.- dijo la pelirroja tranquilamente.
-por supuesto.- le contesto la ronca voz del señor Letts.
Se cambio rápidamente y se puso el impermeable amarillo chillón encima de la ropa.
Abrió despacio la puerta, el señor Letts al verla lista para salir a la lluvia replico.
-¿Piensas salir con como esta el clima, Ginebra?
Ginny odiaba que le dijeran Ginebra.
-¿algún problema?- pregunto con voz dulce.
El señor Letts frunció el ceño. Ginny estaba segura de que los Letts no debían tener mucho cerebro. El hombre simplemente se quito del marco de la habitación y dejo que su inquilina pasara.
Ginny bajó las escaleras de dos en dos, sabía muy bien que los escalones eran impares por lo que los últimos tres los saltó de una torciéndose un poco el tobillo.
Camino hasta la puerta de salida y la abrió lentamente para que la señora Letts no la escuchara cosa que no lo logró muy bien, la señora preguntó a donde iba con esta lluvia pero al terminar la frase se escuchó el portazo de Ginny.
La lluvia le impactó en la cabeza pero no le importo, dejó que le mojara los largos cabellos rojos. Empezó a caminar lejos de la casa por el condominio en el que vivian, la parte de debajo de los únicos jeans que tenia se llenaron de barro pero no le importó y siguió caminando.
Llegó a un parque redondo que nunca había visto en su corta estancia en la residencia Letts.
Era un gran parque lleno de pinos y sauces y matorrales de rosas de colores, el pasto estaba más grande de lo usual en un parque. Habían algunas farolas apagadas escondidas entre las copas de los arboles y algunas bancas de mármol blanco desperdigadas entre el parque. En el medio del círculo había una pequeña fuente apagada y llena de moho y telas de arañas.
Ginny sonrió para si misma y comenzó a internase en el parque, con cada paso que daba por el alto pasto pequeñas polillas salían ahuyentadas. No se internó demasiado ya que la lluvia, el lodo y las polillas no eran la mejor combinación, por lo que se dejó caer cerca de la pista que rodeaba al pasto.
Colocó su mejilla contra la fría y mojada acera y cerró los ojos para estar tranquila por lo menos unos instantes, la lluvia seguía cayendo contra su mejilla estrepitosamente.
Su tranquilidad llegó a tal grado que se quedo dormida plácidamente muriendo de frio con la lluvia cayéndole encima y mojándose completamente de pies a cabeza.
-Lucius- dijo Narcisa totalmente seria llamando la atención de su esposo quien leía tranquilamente un libro.
-¿si, amor?
Narcisa se mordió el labio nerviosamente, Lucius frunció el ceño, cerró el libro y se sentó al costado de su esposa pasándole un brazo por lo hombros. Narcisa apoyo su frente el hombro de su esposo.
-¿Qué sucede, corazón?- inquirió Lucius preocupado acariciando la rubia platinada cabellera de Narcisa.
Narcisa suspiró y se alejó un poco de su marido para poder verlo a la cara.
-querido, he decidido que quiero una hija.
Lucius tardó una milésima de segundo en asimilar la información que su esposa acababa de darle. Abrió los ojos extremadamente y su boca no se quedo atrás ¿Una hija, ella quería una hija? ¿¡De donde había sacado esa loca idea!?
-¿disculpa? Creo que no te entendí bien, amor.- murmuro Lucius aun desconcertado.
-no eres sordo, amor, escuchaste bien. Quiero una hija.
Lucius sacudió su cabeza y tomó el rostro de Narcisa con sus pálidas manos. La luz de sus ojos había enloquecido totalmente.
-Narcisa, amor, no estas en condiciones para tener una hija ni de cargar en tus hombros toda la responsabilidad que cuidarla implica. Aparte, ya tenemos a Draco, el ya nos causa los suficientes problemas.
Narcisa rió tranquilamente haciendo que se viera un poco angelical, Lucius también sonrió pensando que había logrado que su esposa entrara en razón, besó los pálidos labios de su esposa y se levantó para continuar con su lectura.
Narcisa volvió a morderse el labio inferior y sonrió maliciosamente.
-hablo en serio, Malfoy, quiero una hija.
Lucius dio un librazo en la mesa y volteó a mirar a su esposa.
-¿Acaso piensas que estas en condiciones para tener otro hijo? Ya no estas en la edad para ser madre.
Narcisa se levantó y se paró enfrente de Malfoy.
-yo jamás dije que quería que fuera mía- Lucius la miró confundido- quiero adoptar.
Lucius rodó lo ojos y tomó a su esposa por la cintura.
-¿crees que podrás cuidar a un bebe ahora? ¿Tendrás la paciencia?
Narcisa volvió a sonreír dulcemente.
-jamás dije que fuera un bebe.- Lucius la miró confundido- quiero adoptar a una adolecente- Lucius se preparó para replicar pero Narcisa le puso un dedo sobre los labios- cállate y escúchame- el asintió- la gente comúnmente adopta bebes, pero nadie se preocupa por los adolecentes que también han perdido a sus padres. Yo quiero una hija, tu mismo has dicho que no estoy en condiciones para tener una, y concuerdo contigo. Pero quiero hacer feliz a una de esas adolecentes que no consiguen hogar ¿Qué te parece mi idea?
Narcisa sonrió hermosamente y miró a Lucius suplicante.
-estas loca, mujer- murmuro Lucius, Narcisa lo miró con ojos suplicantes y se mordió el labio inferior delicadamente, Lucius bufó- llamaré a Remus.
Narcisa chilló de alegría, dio saltitos y besó ansiosamente a su marido. El, se limito a sonreír.
-¿esta muerta?
Un muchacho bufo y Ginny sintió como una ramita le pinchaba el hombro.
-no esta muerta, idiota, deja de hincarla.
Ginny estaba calada hasta los huesos, se sentía pesada, con dolor de cabeza y entumida, por lo menos ya no llovía. Las dos voces masculinas que escuchaba no las conocía, eran totalmente desconocidas para ella, una era ronca y aterciopelada y la otra era arrastrada, fría y aburrida.
-¿Cómo mierda sabes que no esta muerta?- dijo el de la voz ronca.
-Blaise, no seas idiota, esta respirando ¿Podrías dejar la rama de lado?
El muchacho bufó aburrido y Ginny escuchó una rama caer lejos de ella.
Los dos muchachos se alejaron de la "cosa" que habían encontrado mientras iban a la casa de su amigo, la "cosa" comenzó a moverse y a pestañar rápidamente intentando aclarar su vista.
-esta bien, Draco, te creo, no esta muerta.
El muchacho bufó nuevamente.
Blaise se aproximó hacia la pelirroja y se hincó para mirarla a la cara.
Ginny tenía todo el cabello mojado y la mitad de su rostro estaba dormido por culpa de la vereda, sus ojos estaban brillantes y sus labios morados por el frio.
Blaise la miró por unos instantes y después se levanto para hablar con Draco.
-me parece que tiene hipotermia, si no la llevamos a su casa puede morirse, esta completamente helada, sus pupilas están delatadas y parece que no sabe donde esta.
Draco miró a la muchacha que seguía sentada en la vereda con la mirada perdida, se pasó las manos por el cabello.
-¿Cómo la llevaremos a su casa si esta desorientada, Blaise?
Blaise volteó a mirar a la muchacha y se aproximó hacia ella, buscó entre sus bolsillos alguna billetera, Ginny solo miraba como aquel muchacho moreno buscaba algo entre su ropa y el otro rubio le limitaba a mirarla. Blaise llegó a su objetivo.
-se llama Ginebra Weasley, 15 años vive en la calle Fleet número 134.
-bien, pues hay que llevarla- dijo Draco tomando la billetera con la identificación de la muchacha- no quiero cargar en mi conciencia una muerte.
Blaise se aproximó hacia la muchacha pero cuando intentó tomarla en brazos Ginny se estremeció y le alejó un poco de Blaise.
-esta muriendo de frio, Malfoy.
Draco volvió a bufar y procedió a sacarse la chompa que llevaba encima.
-sácale el impermeable, la chompa y la camiseta- dijo Malfoy, Blaise lo miro asombrado y un leve sonrojo le cubrió las mejillas.
-estamos en un parque público, Draco, cualquier persona nos puede ver, no creo que sea muy común desvestir a una muchacha en un parque.
-tu solo hazlo Blaise.
Ginny se había quedado mirando el horizonte y Blaise comenzó a desvestirla. Cuando termino de quitarle todas las chompas y camisetas vio que su sostén era color negro el cual contrastaba muy bien con su pálida piel que empezaba a entumecerse por el frio.
Draco le tiró la chompa a Blaise quien procedió a ponerle la chompa de Malfoy a la pelirroja.
-Blaise prende el carro.
Blaise corrió hacia el BMW descapotable negro (que en estos momentos tenia el capot levantado) y abrió la puerta trasera y el se metió a la cabina del conductor y también abrió la del copiloto, Draco se encargó de cargar a la pelirroja quien al estar en los brazos de aquel rubio que olía muy bien cayó desmayada.