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Historia 38814 — capítulo 3
Ya habían pasado varias semanas desde que Rachel había terminado con su novio, a pesar de eso el chico seguía buscándola, llamándola, molestándola…
Jane no entendía esa posición de "amigos" en la que Rachel había quedado con el chico; pero tampoco entendía el desprecio tan grande que esta le tenía a Gus. Hace dos días, antes de empezar las vacaciones de verano, habían ido a la cafetería, ya allí el moreno se les había acercado, simplemente a pedir su orden; pero como siempre, y sin poder evitarlo, había soltado un divertido comentario sobre la revista que leía Rachel. La chica perdió su control, y estalló en reprimendas hacía Gus, quien simplemente sonreía ante cada palabra de Rachel; Jane no disimuló su enfado, y sin decir nada salió de la cafetería, olvidando el molesto dolor de cabeza que la había llevado hacía ese lugar.
Rachel la siguió, y hasta que llegaron a su casa, se disculpó por su actitud, tan infantil; pero sin evitar hacer comentarios muy fuertes sobre el moreno mesero.
Esa noche, Jane se encontraba sentada frente a la televisión, comiendo palomitas mientras veía una película muy romántica, que proyectaban a esa hora. Se sorprendió cuando un sonoro aguacero empezó a caer, así que bajó una cobija, y se enrolló en ella.
Su madre se encontraba en su taller, terminando una de sus tantas pinturas; ella era una artista, que creaba esculturas y pinturas; luego las vendía al mejor postor, y junto con la plata que ganaba por clases de arte, y por la pensión de su padre; podían vivir cómodamente.
El silencio fue interrumpido por el sonido del timbre; Jane observó como una mujer alta y delgada, de cabello también pelirrojo, y de ojos chocolate, caminaba hacia la puerta. Escuchó el crujir de los goznes y luego la tierna voz de su madre que se dirigía al visitante.
Luego observó a su madre que se asomaba por la puerta del recinto donde se encontraba la televisión.
-Cariño, te buscan.
-¿Quién?
-Averígualo tu misma.
Jane salió tal y como andaba, con un pijama flojo, y cubriéndose con su cobija. Cuando llegó a la sala se encontró con una gran sorpresa, Alex Cappola se encontraba allí, totalmente empapado y con su maletín azul aún pegado a su espalda.
-¿Qué haces aquí?- preguntó la chica cubriéndose aún más con la cobija, sentía vergüenza de que él la viera así.
-Discutí con mi padre… y me salí de la casa.
-¿Qué? estas loco Alex, siéntate y dime que pasó- Jane acomodó un cojín y se sentó en el sofá, seguida inmediatamente por el chico.
-Cree que soy un vago, que malgasto mi futuro y todas esas cosas… Pero no es por eso que te vine a buscar, es por mi hermana.
-Rachel está bien, te lo aseguro.
-Es que mamá volvió a caer en depresión, hace dos o tres días no sé bien; y no quiero que mi hermanita sufra por eso.
-Si Rache me lo dijo, yo lo siento; pero no te preocupes, tu hermana estará bien, sino me dejaré de llamar Jane Carraguer, te lo aseguro.
-Está bien, entonces creo que me voy…
-¡No!, está lloviendo, y conociendo a tu padre como lo conozco no te dejará volver; además eres el hermano de mi mejor amiga… entonces eres como mi her…- revolvió su cabeza y continuó- no lo que digo es que aquí hay un cuarto vació y te puedes quedar, a mamá no le importará te lo aseguro.
-No quiero molestar pelirroja, es en serio.
-Yo también lo digo en serio; a menos de que te dé miedo quedarte en el cuarto de mi hermano- esto último lo dijo muy lenta y suavemente.
-No, al contrario.
La chica se levantó y cubrió al muchacho con su cobija, podía notar como el pobre tiritaba de frío, se dirigió hacia donde se encontraba su madre.
-Mami… ¿Alex podría quedarse a dormir hoy?
-¿Qué?
-Es que discutió con su padre, y tu conoces al señor Coppola, no lo va a dejar regresar, por lo menos no hoy- tomo aire y casi en susurro agregó- tómalo como si fuese Charles el que lo invita…-sabía que ese era el punto bajo de su madre.
-Está bien princesa, solo que aquí no tenemos ropa de hombre.
-Sí lo sé, gracias mami- se acercó y le beso la mejilla, luego se dirigió a donde había dejado al chico.
Lo encontró hecho un ovillo entre su cobija, esa imagen le causó una pequeña sonrisa, luego se acercó al chico y lo tomó del brazo; silenciosamente le llevó hasta un pequeño cuarto en la planta baja de la casa, le dio un tierno beso en la mejilla y le dio las buenas noches. No necesitaba más, Alex comprendió que sí podía quedarse a dormir allí, se quitó la cobija de los hombros, se la iba a entregar a Jane, cuando notó que esta ya había desaparecido.
¿Qué tal?, espero que les haya gustado este capitulo.
Este capitulo, aunque no lo crean es bastante importante, así que prestenle bastante atención.
Esta ves no les voy a dejar una pregunta como las anteriores, solo quieo saber que les pareció, así que directo al botoncito de comentarios ya!!!!