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¡Tenemos hijos Granger! — capítulo 30
Intentaba dormir, no sin antes verificar que su esposa estuviera bien. Se dio la vuelta en la cama. Ella le daba la espalda y él podía mirar todo su cuerpo. Desde el comienzo hasta el final. Sonrió suavemente y se amoldó a ella. Con un suspiro lento apoyó su cabeza sobre su hombro y trató de pensar en algo "feliz". Su bebé que estaba por nacer. Se imaginó su sonrisa, regresando a los cuidados. Ella aún era joven. Aún podía tener hijos. No quería una segunda familia Weasley, pero esperaba poder ver a ese nuevo miembro de la familia. Tenía esperanzas. Y eso lo llevó a abrazar a su esposa, a rodear su vientre con sus brazos y a suspirar una vez más. Si bien eso ponía a sus planes de cabeza, podía resultar eso que creía sería. Una esperanza. Eso que esperaba que fuera.
- ¿Mi amor? ¿Qué ocurre?
- Nada, solo estaba pensando.
- ¿Estás bien? Severus se apartó, mientras Hermione se daba la vuelta para encararlo. Lo miró en silencio, mientras él hacía lo mismo. Luego de unos minutos, continuó con la conversación que estaban sosteniendo ambos.
- Sí. Estaba pesando en nuestra vida, con un nuevo miembro en la familia. ¿Qué podría cambiar?
- Más pañales que cambiar y más cosas que aprender y enseñar.
- Eso te emociona ¿no es así?
- Sí. Y más si es nuestro.
- Me temo que terminaremos destronando a la familia Weasley. Supuse que así comenzaron ellos. Uno o dos hijos y luego; no pudieron evitar continuar multiplicándose.
- ¡Oh vamos! No tienes por qué ser tan cruel. Nosotros solo tendremos tres. Creo que con eso es suficiente.
- Espero que lo sea para ti. Se rió, mientras su esposo besaba la punta de su nariz y apartaba el cabello de su rostro. Le gustaba verla feliz. Vivía para eso. La única razón que tenía para vivir era esa. Hacer feliz a su familia.
- Creo que puedo sentirlo, aquí- le dijo y había tomado su mano. La posó sobre su vientre, aún plano. Severus la miró con mucho detalle- creo que algo se forma aquí y espera para que yo le diga, lo maravilloso que es su padre. Lo mucho que lo amo y lo muy especiales que son sus hermanos. Severus sonrió, mientras como siempre, Hermione lloraba un poco. Suspiró mirándola sonreír luego. Se secaba las lágrimas.
- Perdóname, actúo como idiota otra vez.
- Shh... cállate. Si no; no te diré lo hermosa que te ves cuando lloras. Hermione no sabes cuánto. Bien, su esposo tenía un problema. Él no solía decir semejantes comentarios y mucho menos, porque simplemente brotaran de sus labios. ¿Quién era él y qué había hecho con su esposo? Se echó a reír.
- ¿Perdona?
- No se haga la desentendida, Srta. Granger. Sí, era su esposo.
- Severus, te amo...
- Yo también la amo... Srta. Granger. O debo decir, señora Snape.
- Eso me gusta más.