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Historia 39261 — capítulo 1

Hola a todos, pues esta historia ya la había hecho hace tiempo, pero la releí y tome la decisión de volverla a escribir, pues la anterior tenia muchas faltas de ortografía y como que no escribía muy bien en esos entonces, por eso decidí comenzarla de cero y tratar de hacerla mejor.

Tiene personajes agregados por mi, y es la historia del séptimo libro contada desde mi punto de vista. Espero que les guste y dejen comentarios por favor, así podré enriquecer la historia en dado caso de que no les parezca algo.

Bueno pues léanla y los tomatazos al final, OK?

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La oscuridad cubría no solo las noches, ya era común en esos tiempos ver un día frío y sin luz. Esa noche en especial, el frío era intenso y la luna ni las estrellas brillaban o dejaban ver su leve presencia en el cielo nocturno. No solo el mundo mágico estaba de luto, podía sentirse el pesado susurro de la noche anunciando la tragedia.

Pero no todo era tristeza, los mortífagos y su señor celebraban victoriosos el principio del final, y el comienzo del nuevo reinado, el de la oscuridad.

Los alumnos regresaban al día siguiente a sus casa y la incertidumbre inundaba a las familias de los jóvenes aprendices. Unos regresarían, otros se irían lejos con sus familias por un intento desesperado para retrasar lo inevitable si Harry Potter los abandonaba o la profecía se cumplía a favor de Voldemort.

Ni un alma se podía apreciar en medio de la noche. Todos los estudiantes, inclusive los fantasmas del castillo, se encontraban en sus salas comunes simplemente callados, asustados por aquel susurro mortal, mirándose unos a otros formulándose la misma pregunta con las miradas.

Harry se encontraba en una esquina apartado de los demás, con la mirada baja, dejando escapar unas cuantas lagrimas intentando pasar desapercibido por los que se encontraban en la sala común. Ron y Hermione lo miraban, lamentaban no poder hacer algo al respecto para evitar esa tragedia, ese dolor a su gran amigo. Ahora mas que nunca, sabían que la cuenta regresiva había comenzado, y el tiempo no apremia a nadie.

La dulce Ginny miraba también con melancolía a aquel ojiverde, sus miradas no lograban conectarse desde aquella vez, aquel impulso que hizo a Harry besarla con pasión frente a la sala común para dar lugar a una corta, pero especial relación que lo hacia sentirse en las nubes.

Sin mas titubeos, el moreno salio decidido de aquella sala donde las miradas se posaban en el, asfixiándolo. Camino sin un rumbo fijo por los pasillos del colegio, sin prestar atención a los susurros de los cuadros. Miraba con tristeza algunos restos de la batalla que había tenido lugar un par de días atrás. Recorrió con su mirada aquellos lugares que consideraba especiales, apreciaba hasta el mas mínimo detalle como si fuera la ultima vez que lo haría.

Sin saber como, comenzó a subir hacia aquel lugar, el sitio donde todas sus desgracias habían comenzado, donde su pesadilla había cobraba vida. Con cada paso que daba, revivía aquella horrible batalla, la cual, no era nada comparada con lo que se aproximaba. Cada vez le era mas pesado y difícil dar un paso, los escalones se le hacían eternos, la torre de astronomía era tal vez el único sitio de Hogwarts que no quería recordar, pero su mente no podía olvidar.

Al llegar, Harry noto que el lugar no estaba solo como el lo creía, una silueta femenina se dibujaba recargada justo en el sitio donde Dumbledore había sido atacado cobardemente por el traidor de Snape. Camino sigilosamente para no sobresaltar a la chica de melena larga y negra.

  • la noche esta muy tranquila, es algo anormal para ser el ultimo día aquí- dijo la chica sin mirar a Harry, el se sorprendió por eso.

-como sabias…?

  • te oí venir- contesto la muchacha con su mirada perdida en el vacío. Emma Gryffindor, la chica mas hermosa que había pisado ese colegio desde su madre. Su cuerpo era perfecto, sus manos hermosas, su piel era color apiñonado, un tono como bronceado que hacia contraste con sus ojos de un color muy extraño, indefinido, eran verde esmeralda con un toque de gris, creaban un efecto que atrapaban a cualquiera que los mirara. Su pequeña y fina nariz comenzaba a tornarse roja del frío al igual que sus mejillas, su larga cabellera se movía con gracia por el viento provocando que su aroma llenara aquel espacio.

-hermosa vista no?- suspiro el ojiverde apreciando el lago y la parte del castillo que se visualizaba desde ahí- es una pena que no volveré a verlo

  • es gracioso- dijo Emma mirando al fin al ojiverde- por mas que queramos alejarnos, siempre el destino nos llevara al comienzo - Harry sonrío levemente a la morena - como es gracioso que yo tampoco volveré… por ahora

-pero…?

-quieras o no, tu destino es tanto de Ron, de Hermione y mío. Voldemort no solo te busca a ti, y que mejor que si va a atrapar a uno nos atrape a los cuatro, así puede que nos hagamos compañía en el calabozo, esperando nuestro fin- Emma volvió a mirar al vacío

  • en primer lugar, tu no iras conmigo, es demasiado riesgoso y ya se los he dicho a Hermione y Ron también…

-aveces eres muy tonto- lo interrumpió riendo- o diría que tienes complejo de héroe. Harry, somos un equipo, desde aquel día que nos encontramos en el vagón del tren, desde aquel Halloween en el baño de chicas, desde tan innumerables ocasiones en que hemos estado… juntos, luchando por la misma causa.

-Emma…

-nada de eso, dime, que harás el día en que te encuentren solo en medio de la nada? a quien le pedirás apoyo para acabar con Voldemort? Quien te va a apoyar en la búsqueda de los horocrux?, que hará el mundo mágico si fallas? Que hará el mundo mágico sin ti? Que… hare yo sin ti?- sus miradas se conectaron, Emma giro rápido su vista- Ginny no podrá acompañarnos, debe tener una garantía de que regresaras a… su lado, con vida.- se giro para irse, pero Harry la había sujetado por la muñeca, evitándoselo.

-debemos hablar- dijo muy cerca de su oído, pudo sentir como la chica se estremecía

-ya lo hemos intentado- contesto la chica mirando hacia otra dirección- tu y yo… no fuimos hechos el uno para el otro.

-hemos hablado, si- insistió Harry- pero nunca lo hemos intentado

-por favor, no hagas esto mas difícil- Emma miro al fin a Harry- tu me has demostrado, has demostrado a la sala común entera a quien amas de verdad.

Te he esperado por mucho tiempo, y ya me canse de hacerlo

-Emma…- la chica lo callo con un fugas beso.

-creo que si no lo hacia me hubiera arrepentido lo que me queda de vida- sonrío al apuesto joven de ojos verdes y melena alborotada, agacho la mirada pues se disponía nuevamente a irse. Rápidamente se vio aprisionada por los fuertes brazos del moreno gracias al quidditch.

-yo tampoco quiero arrepentirme- susurro el chico al oído de Emma, la chica volvió a estremecerse antes de conectar nuevamente su mirada con la de Harry. El chico la atrajo mas hacia el, acerco su rostro al de Emma pudiendo sentir la respiración le ella, lentamente sus labios se encontraron y fundieron en un tierno beso bajo el cielo oscuro. Lentamente se fueron separando, juntaron sus frentes y estuvieron un rato así, con los ojos cerrados, sintiendo la calidez del otro.

  • tengo miedo- hablo al fin Emma sin despegarse de Harry

-miedo? A que?- preguntó el chico emborrachándose con el aroma del cuello de Emma- creí que tu y yo ya no sentíamos miedo desde los enfrentamientos con Voldemort

  • no juegues- contesto la chica obligando a Harry que la mirara a los ojos- tengo miedo por todos. Por Hermione, Ron, los Wesley en general, mi madre…

-seriamos unos anormales si no sintiéramos eso- la callo con otro beso- me alegra compartir este momento contigo.

-no me hagas esto- pidió Emma acariciando la mejilla de Harry. Se había puesto demasiado guapo, había crecido mucho y su cuerpo era atlético gracias al quidditch. La miraba con ternura, con amor.

-hacer que?- pregunto tomando la mano de la chica

-no quiero ilusionarme contigo- contesto.

  • solo hay una persona en este mundo que me vuelve loco, torpe, un tonto- dijo volviendo a juntar su frente con la de Emma- tu

-Harry…

-no digas nada- susurro el chico- no ahora, ya habrá tiempo para eso. Este momento es nuestro, al fin me siento lleno de vida, ese es el efecto que causas en mi.

-pero, cuanto puede durar?, no se que será de nosotros mañana…

-no pienses en eso ahora, vive el momento conmigo- la interrumpió- mañana veremos que es lo que nos depara el destino, solo pensemos en nosotros por que mañana no lo podremos hacer.

Se quedaron un largo rato abrazados en la torre de astronomía, el tiempo no les paso por la mente, se acomodaron en una esquina del lugar y recostaron abrazados y disfrutando ese ultimo momento de tranquilidad. Unos minutos después cayeron en un profundo sueño, olvidándose de donde se encontraban y la hora que era, desconectándose por completo del mundo para conectarse el uno con el otro.

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Lejos de aquella escena amorosa, se vivía un momento de tensión. Narciza Malfoy se encontraba tirada en el suelo de la fría sala de su mansión, suplicaba piedad a su señor, rogando una segunda oportunidad. La habitación era iluminada solamente por el fuego proveniente de la chimenea, haciendo lucir a Voldemort mas atemorizante de lo normal.

-otra oportunidad?- repitió incrédulo ante tal suplica, se hecho a reír indiferente al sufrimiento de la mujer- crees que se merecen otra oportunidad?- pregunto con su fría voz, provocando que la mujer se estremeciera- te diré que es lo que se merecen tu y tu estupida familia …

-mi señor, por piedad… ahhhhh

Voldemort lanzo un crusio a la mujer, haciéndola callar de inmediato- como te atreves a interrumpirme?, nunca, escúchalo bien, nunca vuelvas a hacerlo- susurro al oído de la mujer, levantándola del cabello- entendido?

-si… si mi señor- contesto humillándose nuevamente, sin poder ver a los temibles ojos de su amo- por favor, le prometo, le juro que hare lo que usted me pida, pero por favor no le haga daño a Draco.

-que no le haga daño a Draco?- pregunto burlonamente con su voz fría- entonces?, que quieres que le haga? Un monumento a la estupidez?. Sus ordenes fueron claras, como las consecuencias si no las cumplía al pie de la letra- caminaba en círculos alrededor de la mujer, cambiando su tono de voz a uno mas sutil, aunque atemorizaba aun mas- es mas, ni siquiera cumplió su misión, el no mato al vejete de Dumbledore.

  • pero logro meter a los refuerzos al castillo- dijo desesperada la mujer- gracias a el, Snape mato a Dumbledore y Fenrir convirtió al Wesley en hombre lobo, y Potter se ha quedado solo…

-pero tu hijo no mato a Dumbledore- la interrumpió alzando la voz. La mujer rápidamente guardo silencio- y que puedo decir de tu esposo?, de tal palo tal astilla- dijo llevándose una mano a la nuca simulando un dolor de cabeza.

-pero todo lo que han hecho ha sido por usted- dijo en un intento desesperado por ser escuchada- Lucius y Draco están demasiado orgullosos de servirle…

-no insistas Narciza- la volvió a interrumpir bruscamente- Lucius esta en Azcaban y el idiota de tu hijo se dio a conocer como mortifago cuando mis indicaciones fueron muy claras, el solo seria un espía, y debía matar a Dumbledore sin que nadie lo notara. Crees que después de todas esas idioteces me sirvan de algo?

-no, pero…

-exacto, ya nadie confía en ustedes, para que los quiero con vida, solo me estorban- dijo alzando nuevamente la voz- fui demasiado comprensivo con ustedes, confíe demasiado y ¿así es como me pagan?

-mi señor, le juro que yo no fallare- insistió la mujer, Voldemort se hecho a reír nuevamente

-que me podría esperar de ti, si tu hijo y esposo me han fallado?- pregunto dando vueltas alrededor de la mujer, cambiando nuevamente el tono de voz a uno mas sutil

-mucho mi señor- contesto decidida, en ese momento entraba Draco seguido de Bellatrix. Los dos se quedaron sin palabras al ver semejante escena, rápidamente, Draco se interpuso entre la varita de Voldemort y sus madre.

-no mi señor, máteme a mi- decía ante la risa burlona de Voldemort. Bellatrix jalo al rubio hacia uno de los sillones y lo sentó a la fuerza.

-que conmovedor- se burlo Voldemort

-mi señor- siguió la mujer aun de rodillas en el suelo- soy la única de esta familia a la que no le has puesto una misión- Voldemort cambio su expresión por una de interés- le juro por la vida de mi hijo, que sea lo que sea que usted quiera, yo se lo traería, pondría el mundo de cabeza si es necesario.

-lo que sea?- pregunto Voldemort recibiendo una afirmación por parte de la mujer- has escuchado hablar de las reliquias familiares?- pregunto Voldemort invitando a la mujer que tomara asiento al lado de su hijo.

-claro mi señor- contesto esta esbozando una sonrisa de tranquilidad.

-consíguelos, si quieres que tu y tu tonta familia siga con vida- dijo Voldemort caminando lentamente de un lado a otro- esta es la ultima misión para tu familia, la ultima misión para los Malfoy.

-no lo defraudaremos mi señor- agradeció la mujer dejando escapar unas lagrimas de felicidad- se lo juro.

-creo que el joven Draco podría ayudarte- dijo Voldemort mirando al muchacho- solo espero que esta vez no cometas errores, por que podrían costarle la vida a tu madre y padre.- miro con superioridad al joven rubio. Draco por primera vez se sentía pequeño, sometido por alguien, atemorizado siquiera de escuchar su voz y no se diga de ver sus pupilas rojas, no podía verlo a la cara para contestarle, lo único que pudo hacer fue un movimiento afirmativo con la cabeza. Voldemort esbozo una sonrisa, y acaricio la melena del chico como si fuera un perro- buen muchacho- dijo, provocando que la pálida piel se le erizara.

-cuanto tiempo tenemos?- pregunto Narciza

-menos de un año para conseguirme por lo menos dos- contesto Voldemort volviendo a caminar- pero en especial quiero uno. El mas poderoso de los tres, quiero la reliquia Gryffindor.

-pero mi señor, ¿como sabremos que son?, ningún libro especifica su apariencia…

-ese es su problema- corto bruscamente Voldemort- la único que quiero es que no lastimen a los herederos. Por si no lo saben, las reliquias deben ser entregadas por sus portadores, no arrebatadas. Si lo hacen, provocaran que las reliquias pierdan su poder. No quiero errores esta vez.

-no los habrá mi señor, se lo aseguro- dijo Narciza tomando a su hijo de la mano.

-en cuanto a tu esposo- continuo Voldemort- el solo servirá de estorbo. Mañana por la noche ya estará aquí- miro nuevamente hacia las dos mujeres- espero que encuentren una ocupación para el, y en cuanto al joven Draco, quiero que mañana mismo lo pongan a hacer algo, lleva ya varios días holgazaneando desde que llego de Hogwarts aquella noche, ya tuvo bastantes vacaciones.

-mañana mismo empezara a trabajar en lo de las reliquias, mi señor- contesto Bellatrix haciendo una larga reverencia

-siempre tan servicial- felicito Voldemort esbozándole una sonrisa- bueno, creo que es todo por ahora. Ya saben, están advertidos, ya no habrá mas consideraciones para ustedes al igual que ya no abra otra vez. Es su única y ultima oportunidad de mantener su inútil vida.

-claro mi señor- contesto Narciza arrodillándose nuevamente ante el- prometo traerle esas reliquias lo mas rápido posible.

-eso espero- dijo caminando hacia la puerta- nos vemos hasta nuevo aviso, recuerda que mañana regresa el bueno para nada de tu marido- y dicho esto, desapareció entre una nube negra de humo. Narciza y Bellatrix se miraron un momento.

-que bueno es- dijo al fin Bellatrix tumbándose en el sillón- perdonarles la vida, y darles quizá la mas valiosa misión…

-estoy arto de esto- dijo Draco poniéndose de pie y saliendo del lugar con un fuerte portazo

-ya se le pasara- dijo Bellatrix mirando con enojo hacia la puerta- es un mocoso aun, no sabe lo valioso que es esto

-no seas tan dura con el- lo defendió Narciza mirando hacia la puerta- ha pasado por mucho…

-bah, el señor tiene razón, Draco no cumplió su misión como debía- dijo comenzando a caminar de un lado a otro- no se como lo defiendes, por el casi mueres hoy.

-cambiemos de tema- dijo bruscamente Narciza

Mientras tanto, Draco subió a su habitación y cerro la puerta de la misma manera que había hecho hace un momento. Se acerco a su mesa de noche donde descansaba un portarretratos de plata, lo tomo y miro unos instantes la foto. Lucius Malfoy se erguía con aire de superioridad, a su lado, Narciza sonreía tomada del brazo de su esposo y enfrente de ellos, un pequeño niño rubio sonreía con el mismo aire que su padre. Parecían felices, una familia muy importante, pero sobre todo felices. Una familia sin preocupaciones, sin tener que servirle a un ser tan malvado, sin peligro de ser asesinados por no poder cumplir un capricho de ese señor tenebroso. Sus lagrimas comenzaron a desbordarse de esos ojos grises, despeino su cabello de la desesperación y lanzo el portarretratos hacia la pared, provocando que este rompiera.

-hipócrita!!- grito dejándose caer en el suelo, odiaba tanto a su padre en ese momento. Lucius había sido el responsable de que todo eso les estuviera pasando a su familia. Su madre se opuso rotundamente a la iniciación de Draco como mortifago, pero Lucius no escucho y sin pedir la opinión del joven lo ofreció para que el hiciera algo que el no quería, volverse mortifago y matar al director de Hogwarts. Se tumbo boca arriba en su cama. Estuvo un largo rato mirando hacia el techo, su mente comenzó a viajar hasta aquel castillo que había abandonado hace un par de noches, se preguntaba que estaría haciendo la chica del cabello negro y ojos hipnotizadores, y que haría ahora que debía buscarla y llevarla hasta el señor tenebroso. Pensó en su sonrisa, en sus ojos, esos ojos que se llenaron de lagrimas en aquel baño del castillo donde descubrió la marca en su brazo, en lo compasiva que era al no haber revelado su identidad, en todas las virtudes de aquella joven a la que ahora debía traicionar por el bienestar de su familia. Al pensar en eso, Draco se estremeció, sintió una punzada en su corazón, como iba a traicionarla? Como iba a entregarla a el? A la mujer que amaba.

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Pues espero que les halla gustado el primer capitulo, espero sus comentarios, tomatazos o lo que ustedes gusten dejar jajajajajaja.

Emma Gryffindor