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Historia 39376 — capítulo 1
Harry Potter no sabía lo que hacía en Pociones, pero lo correcto, seguramente no. Snape sonreía malicioso, viendo la fracasada poción del joven, que luchaba contra su caldero.
Hermione suspiraba, alarmada, al ver la pócima de Ron, que parecía que explotaría de un momento a otro. Solidaria, como siempre, le añadió unas gotitas de su poción (que era la mejor de la clase) sin que la viera el profesor. Luego, añadió otras gotitas a la de Harry, y sus pociones de tornaron el mismo color que la de ella.
Snape notó que algo había pasado, porque era imposible que sus alumnos menos preciados estaban haciendo la pócima bien. Harry, eufórico, miró a Hermione, que le sonrió débilmente.
-Potter, Weasley, Granger... A dirección, conmigo- ordenó el profesor, y toda la clase quedó callada. Los chicos se levantaron, tragando saliva, y se dirigieron hacia el despacho de Dumbledore, que le daba comida a Fawkes-. Señor director, le traigo a Potter, Weasley y Granger... La señorita Granger, en mi clase, al ver que las pócimas de sus amigos estaban... totalmente incorrectas... Hizo trampa...
-¡No hice trampa!- exclamó ofendida la muchacha, y el director miró a los chicos, que se ruborizaron.
-Severus, si hubiera sido una prueba, merecerían un castigo, pero era un simple trabajo...- dijo con voz serena el anciano profesor, y acarició al fénix.
-¡Pero profesor Dumbledore!
-Severus, te pido retirarte de mi despacho, tengo que compartir unas palabras con Hermione... Harry, Ron, ustedes también. Esperen afuera.
Harry y Ron salieron, y Snape también.
-Se salvaron de otro castigo...- gruñó furioso el profesor, y se fue hecho un huracán. Harry rió entre dientes, y fijó su atención en una joven rubia (muy hermosa) que no era veela, pero era muy linda.
-¿Quién es aquella? Nunca la vi- comentó Harry, señalando el lugar donde había pasado esa chica.
-¿Quién?- dijo Ron.
-Esa chica rubia que pasó, Ron...- explicó Harry, y su amigo miró a la gárgola del despacho del director-. Por allá, Ron... Espera...
Salió corriendo por donde había pasado la rubia, pero no la encontró.
Se encontró con Flitwick.
-Profesor Flitwick, ¿No ha visto una muchacha rubia de cabello recogido en una larga trenza que pasó recién por aquí? Iba para allá...
-No, Potter... Y rubias hay muchas en Hogwarts- respondió el profesor, y siguió su camino. Harry escudriñó todo el pasillo, y vio otra vez esa melena rubia entrenzada.
-¡Espera!- gritó el chico, y la chica se detuvo. Llegó hasta ella, y le miró el rostro. Era pálido, con un tono rosado en las mejillas... Le recordaba a alguien...
-Harry Potter- dijo la muchacha con voz suave y melodiosa-. No te había visto nunca...
-Ni yo a ti- dijo sonriendo Harry-. ¿Estabas en el colegio? ¿En qué curso estás?
La chica no contestó, pero acercó su mano a la del muchacho, como para estrechársela. Él se la estrechó, esperando una respuesta (o dos, más bien).
-Me llamo Mary Anne Browners- se presentó, y se rectificó-. Pero me gusta que me digan Annie... ¿A ti te ponen apodos o solo te digo Harry?
-Solo Harry. ¿Eres de familia mágica?
Ella no contestó, otra vez, e irritó a Harry.
-¿Quieres que te presente a Ron? Es mi mejor amigo- propuso Harry, cediéndole el paso.
-Oh, no puedo ahora- dijo palideciendo terriblemente Annie, y le dio un beso en la mejilla al chico, que sintió un calor súbito-. Adios... Nos vemos luego, Harry.
Se fue corriendo, y Harry volvió con Ron, que estaba preocupado.
-¿Qué pasó? ¿A dónde habías ido?
-A buscar a la rubia que te dije, que se llama Annie...
-Harry, te espié un poco... Y no había ninguna rubia- dijo temblando Ron, y le tomó de la muñeca a Harry-. ¿Te sientes bien?
-Claro que sí- dijo asombrado Harry, y vieron que salió Hermione del despacho-. ¿Qué sucedió, Hermione?
-Me estaba hablando de si quería recuperar el giratiempo. Le dije que sí... Y fuimos al Ministerio, y ya lo tengo- se los enseñó.
-Hermione, ¿Conoces a una Annie Browners en Hogwarts?- preguntó impaciente Harry.
-¿De qué casa?
-No me dijo.
Ron bufó, sorprendido.
-Harry dice que charló con una Annie Browners, rubia, pero yo lo espié, y no estaba con nadie.
Hermione miró preocupada a Harry, y éste soltó un resoplido de furia.
-¿Creen que estoy mintiendo?
-No, claro que no.
-¿Te sientes bien?- preguntó Hermione, y sacó su varita-. Harry, deberías ir a la enfermería...
-¡No me la estaba imaginando! ¡No señor! ¡Yo hablé con ella, Hermione! ¿Qué crees que sería ella? ¿Un espejismo?
Hermione lo quedó mirando, y el moreno se frustró... Esa chica era tan linda... Miró para una dirección, la muchacha rubia le sonreía, tristemente... ¿Pensaba que Hermione era su novia?
-¡Allí, Hermione, allí!
Hermione giró bruscamente, y vio el espacio que le señalaba. No había nadie.
-Harry, hoy has comido mucho... Tal vez sea eso- dijo esperanzado Ron, y volvieron a la sala común, tras decidir que había comido mucho. Ginny los esperaba leyendo El Profeta, y se echó al cuello de su novio cuando lo vio.
-¿Qué le sucede?- preguntó la pelirroja cuando vio que Harry estaba pálido.
-Parece que comió demasiado hoy, y dice que charló con una rubia que no hemos visto... Él me la señaló, pero yo no la vi- explicó Hermione.
-¿De qué hablas?- susurró Ginny, asustada.
Harry comprendió que le costaría convencerlos de que Annie Browners existía y que no era ningún espejismo...