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Eterno invierno. — capítulo 10
Verdades y pasión
Llegue a mi casa, decidida, más de lo que me había encontrado antes, asi que si debía empezar era ahora..
Me sorprendió mucho darme cuenta de que la casa aún estaba vacía
-genial más tiempo para prepararme.Terminé de vaciar mis valijas, sacar mis compras y buscar un lugar donde poner mis ropas, mi vida como huérfana había acabado, por fin, ahora me planteaba seriamente la idea de ir al orfanato, solo para chequear como iban las cosas, pero sería en otro día, en esos momentos me encontraba pensando como plantearle el tema de los Cullens a Alex.
Mi tiempo se acabó antes de lo esperado, antes de lo que me imaginaba mi ardua tarea de desempacar y arreglar se había acabado, y para culminar Alex había llegado.
Decidí acercarme corriendo hacia la puerta para darle un buen recibimiento después de todo se lo merecía. Pero al llegar su cara de fatiga me asustó, ¿tan arduo había sido el día? y eso que los vampiros no duermen.
-Alex, creo que deberíamos hablar.- le planteé, sabía que era brusco, pero a la vez era necesario.
Él solo se limitó a asentir con la cabeza, y a seguirme. Lo agarré de la mano y subimos así al cuarto. Me había llegado la hora de empezar.
-Es sobre los Cullens, Alex, ellos no se merecen nada de lo que Victoria planea, y si los atacamos corremos el riesgo de que algunos licántropos nos ataquen.
-¿licántropos?- preguntó horrorizado.- Dayanna ¿de donde has sacado esa información?
No pude evitar ponerme nerviosa, después de todo como le explicaba el tema de Alaska.
-Ummmm, te lo explico después, solo comienzo con: fui a Alaska. Pero ese no es el punto, yo no quiero matar a gente inocente Alex, y tampoco quiero morir en el intento.-Después de haber mencionado esto, la cara de fatiga de Alex se tornó oscura, misteriosa, sabía que algo no iba bien. Después de un largo rato, me respondió algo que sospechaba, pero que jamás se me hubiera ocurrido que pasaría.
-Si, pero si dejamos el ejército, Victoria nos mataría.
Mis ojos se dilataron de miedo, así que ese era el kit del tema. La muerte. Eso explicaba porque una persona tan adorable como Alex estuviera en ejército de Victoria.
Intente mediar palabrapero los sonidosno se articulaban de ninguna manera.Mis manos temblaban ligeramente, el miedo surcó mi vista. Me había metido en la boca del lobo. Era definitivo.
-Jamás imaginaste que eso pasaría, ¿verdad?- preguntó Alex, parecía mas preocupado que de costumbre.
Solo me límite a negar con la cabeza.
El agarró mi mano y la apretó, queriéndome dar esperanzas pero en lo más profundo de mis sentimientos sabía que me sentía más desolada que nunca.
Comencé a sollozar, ya que no podía llorar y me recosté en su regazo, nos hallábamos sentados al borde la cama, inmersos en nuestros mas profundos miedos.
Al cabo de un rato me tranquilicé y me dispuse a comenzar otra vez. Así que levanté mi vista y lo miré a los ojos. Parecía sorprendido de mi cambio brusco de emociones. Yo solo me limité a hablar.
-Alex, de una forma u otra me niego a matarlos.
Parecía algo anonadado de mis palabras. Era lo único que podía esperar.
-Así que…no piensas entrar al ejército.-parecía asustado.
-no he dicho que no pienso entrar, solo he dicho que no pienso luchar.
Sus ojos se iluminaron y mostraron esa chispa de diversión y astucia que llevaba días sin ver.
-¿y que es lo que planeas?-sugirió.
-jaja, todavía no tengo nada exacto- aclaré mientras me acercaba a él para darle un beso- pero cuando lo tenga te lo pienso comunicar.
Pero, al acercarme, me sobrepasé, y sin medir mí fuerza caímos juntos a la cama, en la cual solo nos echamos a reír.
Nos miramos, no sabíamos como empezar, ni que hacer, pero no tardó mucho para que nos fundieramos en un beso que solo reflejaba fuego y pasión..
------------------------el como pasó se los dejo a su imaginación----------------------
Al acabar solo me sentía radiante, satisfecha en mil y un maneras, por primera vez en la vida me sentía feliz en todo mí ser.
Alex se mostraba radiante, al igual que yo, y tanta emoción había hecho de que olvidara comunicarle sobre mi don a Alex.
-Por cierto, se me olvidaba decirte, tengo un do- dije como si nada.
Parecía sorprendido de la noticia, pero contento.
-¿y se puede saber cual es?-inquirió divertido.
-Este- agarré su muñeca y pensé en hielo, y al ver tenía la mano congelada, al mirarlo pude ver que estaba perplejo, yo solo me eché a reír.
-¿sorprendido?- intentó quitarse el hielo, pero no podía, vaya que mi don era potente.
-solo un poco.- admitió- pero solo una pregunta, ¿Cómo me voy a quitar esto?
Volví a agarra su mano, y solo pensé en fuego, no mucho pero si lo suficiente para que el hielo se derritiera. Mi mano se iluminó en una llama poco potente pero que hizo que el hielo se derritiera.
-gracias.-dijo seductor, sabía que era lo que él tramaba, volver a empezar a lo cual yo solo acepté con un beso que fue creciendo concluyendo en llamas de pasión.