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Historia 39741 — capítulo 3

¡¿Qué estaba pasando?!

— ¿Ya te sientes mejor? -me pregunto Malfoy con un tono de voz nada propio de él.

—Si -dije con voz pastosa, y era verdad tenia que seguir adelante.

Malfoy se deshizo de mi abrazo, me miro y dijo:

—No pierdas tu tiempo llorando por el, no lo merece -me dijo con sinceridad.

—Lo se -dije -, pero no puedo.

—Puedo ayudarte -dijo, lo mire sorprendida, era sincero (o eso parecía), la verdad es que este año Malfoy no estaba nada mal, estábamos tan cerca que podíamos oler nuestros alientos… -como amigos -se apresuro a añadir.

No alejamos un poco y dije un poco mas animada:

—Entonces, ¿amigos? -pregunte dubitativa, examino mis ojos a fondo.

—Si.

— ¡Madre Mía! ¡Ya es tan tarde! -Exclame, y lo asuste -lo siento, pero tengo que irme a dormir. Adiós -. Me despedí con una mano y me dirigí hacia la torre de Gryffindor, mientras mi cabeza daba vueltas debido a la confusión de toda esta situación, me puse la pijama y me acosté a dormir.

A la mañana siguiente sentí que no habia dormido nada, lo primero que hice fui ir al baño, allí me encontré a un grupo de niñas hablando muy emocionadas, trate de parecer indiferente pero empezaron a planear darle pociones de amor a Harry, Dios Mío y eran como media docena de niñas, ¡Pobre Harry!, tenia que advertirle, pero mas tarde tenia que ir primero a la biblioteca. En el camino me cruce con Draco que me dirigió una tímida sonrisa.

En cuanto llegue a la biblioteca me puse a trabajar en la redacción para Encantamientos, en eso llego Harry y le advertí lo de los filtros de amor, y saco a colación el tema de que Draco Malfoy era un mortìfago, yo sinceramente no lo creía verdad, habia sido tan amable anoche. Tuvimos que salirnos porque a Harry se le ocurrió llevar ese estúpido libro a la biblioteca y la señora Pince pensó que pertenecía a esta.

De camino a la sala común hablamos animadamente, pero cuando llegamos vi en un rincón a Ron y Lavender entrelazados, así que me fui rápidamente a mi dormitorio, con las lagrimas y rabia contenidas, en momentos como estos es cuando se necesita el apoyo de un amigo, en ese instante vino a mi mente la imagen de Draco, y me dormí soñando con él.