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Historia 39937 — capítulo 6
- ¡Primer día de entrenamiento jovencita!- la despertaba Effie de su gran habitación de la Estación para tributos.- Ayer estuvisteis geniales, Haytmich seguro que consigue muchos patrocinadores.- Effie salió del cuarto para dejarla cambiarse y ducharse, lo único bueno que veía en el Capitolio era que había magia por todos lados, en su distrido solo tenían varita los Agentes de la Paz, y casi siempre la utilizaban para imponerles castigos.
Rose fue a desayunar con su "equipo". Se llenó el plato hasta arriba de todo tipo de comida, hacía mucho tiempo que no podía hacer eso y tenía que aprobechar, además en la arena pasaría mucho hambre...si sobrevivía.
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Bueno...hablemos del entrenamiento.- comenzó Haymitch.- ¿Vais a querer entrenar por separado?
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¿Por qué por separado?- preguntó Rose.
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Imagina que tienes una habilidad y no quieres que nadie se entere.- le explicó Haymitch.
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Yo no sé hacer nada.- dijo Scorpius tristemente.- pero ella sabe cazar.
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Pues a mi me da igual, el caso es entrenar.- se apresuró a decir Rose, no quería que Haymitch la preguntara donde había aprendido a cazar en su distrito.
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¿Es eso cierto?- preguntó Haymitch.- ¿Se te da bien cazar?
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No se me dá mal...- reconoció Rose.- y Scorpius es un cerebro con patas, es muy inteligente.- Rose necesitaba devolverle el cumplido, no quería deberle nada a ese Malfoy.
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Vale tengo un plan.- dijo el viejo.- Ir a las sesiones de entrenamiento juntos, hacer cosas que no sepais, como poner trampas, camuflaje, hacer nudos, tirar lanzas...y guardar lo que mejor sepais hacer para las sesiones privadas, ¿entendido?- los dos asintieron.- por cierto, una última cosa, quiero que en público esteis siempre juntos.- ambos protestaron.- ¡Prometisteis hacerme caso! Y ahora iros a reunir con Effie, os espera en el ascensor. Rose y Scorpius se levantaron de la mesa.
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Esto es ridículo.- dijo Rose por los pasillos.- pretenden que parezcamos amigos para luego soltarnos en la arena y matarnos...
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¿Me matarías?- preguntó Scorpius, parecía extrañado, Rose pensó que era parte de su estrategia, ahora pretendía hacerse el buenecito para luego clavarla un puñal por la espalda.
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¿Tu a mi no?
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¡Al fin llegais!- interrumpió la conversación Effie.- todos deben de estar ya abajo.- los tres se metieron en el ascensor y bajaron al Centro de Entrenamiento. Cuando las puertas se abren se puede ver un gimnasio lleno de armas y pistas de obstáculos. Todos están listos y se reunen en círculo. Atala, la entrenadora jefe les habla y les cuenta los horarios de entrenamiento. Rose siente escalofrios, dentro de unos días, toda esa gente intentará matarla. Mira a su alrededor, todos los chicos y casi la mitad de las chicas son más grandes que ella, aunque se nota que más de la mitad han pasado hambre. Por el contrario podía ver a los chicos de los distritos más ricos como el uno, el dos o el cuatro. En cuanto Atala da la señal, estos van a las armas más mortíferas y Rose se asombra de que las manejen con tanta soltura.
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¿Has visto eso?- le susurró Scorpius, que miraba en la misma dirección. Para que negarlo, toda la ventaja que les había proporcionado sus trajes de fuego la noche anterios se veía arrollada por la capacidad física de sus oponentes.
Los días siguientes se los pasaron, como dijo Haymitch, prácticando cosas que no sabían como hacer nudos, lanzar lanzar, pegar con mazas, construir refuguios o hacer fuego.
Los Vigilantes aparecen el primer día, son las personas que controlan lo que pasa en la arena, les observan y toman notas.
Al entrenamiento iban de diez de la mañana a diez de la noche, Rose y Scorpius querían aprender todo lo necesario para sobrevivir. Todos tenían que comer en el comedor del gimnasio donde ya se veían las primeras alianzas. Rose y Scorpius comían en la misma mesa escaneando a los demás tributos, los del distrito uno, dos y cuatro comían todos juntos como amigos, daban miedo, los chicos eran enormes, le sacaban una cabeza a Scorpius que era mucho más alta que Rose, las chicas no se quedaban atrás puesto que parecían fuertes y bien alimentadas. El resto de los chicos comían solos tristemente, salvo los del distrito 11, el chico y la chica eran la noche y el día, la luna y el sol, el chico era el más grande de todos los tributos, más grande incluso que los "profesionales"- así habían apodado a los distritos del uno, dos y cuatro.- y la chica, la niña, no tendría más de once años, era pequeña y morena.Comían en silencio pero a fin de cuentas juntos.
El último día de entrenamiento llegó y con el la prueba definitiva, uno a uno los tributos tenían que pasar a una sala de entrenamiento privado donde tendrían que mostrar sus habilidades y los Vigilantes les pondrían notas, esto tenía su lado bueno y su lado bueno, con buena nota conseguías patrocinadores pero también los demás sabrían lo peligroso que eras. Todos habían pasado cuando llegó el turno de Rose, entró y fue derecha a las armas, cogió el arco y las flechas, su especialidad. Fue al campo de tiro, había varias dianas, apuntó a la más lejana y dió de lleno en el centro, luego disparó a varios objetivos en movimiento y también les dió, se giró en busca de la aprobación de los Vigilantes pero estos estaban hablando entre ellos y comiendo sentados en la mesa, esto irritó tanto a Rose que cogió la última flecha y la tiró a la mesa dando a la manzana que había en la boca del cerdo del plato principal. Los Vigilantes la miraron asombrados, Rose se arrepintió de haberlo hecho, ¡le darían la peor nota de la historia! Se esfumó de allí, corrió al ascensor y subió hasta la 12º planta, Haymitch, Cinna, Effie la recibieron pero ella se metió en su habitación, no quería hablar con nadie, ¡lo había arruinado todo! Lloró durante horas hasta que Effie la fue ha avisar de que tenían que ir a cenar. Se secó las lágrimas y fue allí, se sentó en la silla, todos la miraban.
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¿Te ha ido muy mal en la prueba?- preguntó Haymitch.
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Les he disparado una flecha.- contestó Rose.
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¿Qué tu qué?- dijo Scorpius, que era el único que parecía poder hablar, los demás la observaban con la boca abierta.
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Que lancé una flecha hacia ellos, y dió a su comida, no me hacían casi y me puse nerviosa.- se justificaba Rose.- ¡Mierda!- estaba apunto de llorar de nuevo.- ¿Me harán algo?
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No lo creo, remplazarte ahora sería muy difícil.- contestó Haymitch.
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¿Se lo harán a mi familia?- preguntó Rose,era lo que más la preocupaba.
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Tampoco, tendrían que dar muchas explicaciones.- le tranquilizó él.
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Lo hecho hecho está, no te preocupes más.- le dijo Cinna.
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Me darán muy mala nota.- lamentó ella.
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La nota solo importa si el alta.- dijo Portia.- recuerda que hay gente que saca mala nota a drede, es una buena estrategia.
Después de cenar todos se sientan en el sofá y miran por la televisión las puntuaciones, del uno al diez, uno la más baja, diez la más alta, los tributos "profesionales" tienen casi todos del siete al nueve y medio, los demás apenas sacan cincos o seises, el chico grandote del distrito 11 llamado Thresh saca un nueve y medio, Rose se sorprende a ver a la pequeña niña morena sacando un ocho, sin lugar a dudas tuvo que hacer algo sorprendente, nadie ha llegado al diez, turno de Scorpius, ocho, ¿qué se supone que había hecho? ¡Según él no tenía ni idea de nada! La última es Rose...todos se acomodan en sus asintos, sale su foto por la tele, cierra los ojos para no ver la catástrofe.
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¡Diez!- exclama Haymitch saltando, nunca había tenido unos tributos tan buenos.
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¡Diez, Rose, diez!- le decía Cinna abrazandola. ¡No se lo podía creer! ¡La mejor nota! Tal vez conseguiría buenos patrocinadores que la darían regalos en la arena, ¡había esperanzas!