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Jamás Renuncies al Amor — capítulo 16
Capitulo 15
Revelaciones…
-Bueno Harry, ya has escuchado lo que pidió McGonagall, tengo que ir a la junta de los prefectos de hoy así que esta noche no podré acompañarte a entrenar- dijo el pelirrojo cuando todos estaban instalados en la Sala Común
-¿Qué me dices de ti, podrás acompañarme?- pregunto el moreno observando a Ginny
-Lo siento Harry, pero no puedo, Tonks me pidió que la ayudará con una investigación, dice que en los archivos del Ministerio no hay nada y piensa que en la biblioteca del colegio correré con mejor suerte, y dado que Herm debe prepararse para su junta supongo que debo localizar a Luna ¿no?- pregunto Ginny dirigiéndose a su castaña amiga
-Si no es mucha molestia te lo agradecería Gin
-Para nada Herm, tu encárgate de los asuntos de los prefectos y yo de encontrar a Luna.
-Supongo que debo de entrenar solo entonces
-Si quieres nosotros te podemos acompañar, Harry
-¿No se supone que ustedes están ayudando a Ojoloco en algo "súper secreto"?- preguntó extrañado el chico a los gemelos.
Siempre que una reunión de la Orden tocaba su fin Fred y George se dirigían escaleras arriba junto con Ojoloco para recibir instrucciones acerca de su misión personal y privada; al parecer McGonagall había decidido que lo que fuera que los gemelos estuvieran haciendo era algo que debía de permanecer en completo secreto para los demás y Fred y George habían llegado a la misma conclusión porque, a pesar de que cuando se enteraron de que no podían contarles nada les dijeran que se los harían saber, una vez que se reunieron por primera vez con Ojoloco y supieron de que iba su misión no quisieron soltar prenda ante ellos y dejaron muy claro que nunca les dirían nada por su bien, a no ser que fuera absolutamente necesario.
En realidad todos los chicos tenían misiones de las que nadie más sabía y todo era por las mismas razones, cada quien estaba enterado de cosas necesarias nada mas ni nada menos; sabían que había secretos que no podían revelar así que a pesar de que antaño prometieran no ocultarse nada en estos momentos tenían la necesidad de hacerlo. Era cierto que tenían misiones juntos por que McGonagall pronto comprendió lo que Dumbledore siempre había sabido: no podía mantenerlos separados y pedirles que se ocultaran demasiadas cosas por que terminarían contándose todo, al menos en lo que a Harry, Ron y Hermione se refería por que Ginny era harina de otro costal en esos casos.
Ginny, Harry, Ron y Hermione buscaban juntos información sobre los Horcruxes porque solo ellos sabían de su existencia y McGonagall no se quería arriesgar a decirle a nadie más acerca de ellos, además Harry se había negado a ello terminantemente por lo que Dumbledore le dijera.
Ginny trabajaba conjuntamente con Tonks y lo único que sabían al respecto era que de vez en cuando la metamorfomaga le encargaba buscar información que era casi imposible de hallar en los archivos del Ministerio y que por alguna razón la pelirroja siempre terminaba obteniendo de la biblioteca del colegio pero no tenían ni idea de qué tipo de información era o para que servía.
Hermione casi siempre se quedaba a solas con la profesora McGonagall pero la castaña jamás hablaba de eso así que los chicos suponían que se traía algo entre manos con la directora y conociendo a su amiga jamás les diría de que se trataba sin autorización previa o a no ser que se viera obligada a hacerlo por lo que ni siquiera se habían tomado la molestia de intentar averiguar.
Ron recibía instrucciones extras de Remus pero por primera vez desde que se conocieran el pelirrojo se negó a decirle una sola palabra a Harry de lo que hacía con el hombre lobo, ni siquiera a Hermione le comentaba nada lo que ya era decir mucho porque no solía tener secretos con su novia; Ron sabía que no podía decirle nada a Harry acerca de las cosas que viera, escuchara o supiera por boca de Remus o simplemente en su compañía; eran cosas bastante delicadas y el futuro de su amigo dependía de ellas por lo que se veía obligado a no comentar nada con nadie por más que quisiera hacerlo durante más de una vez.
Por su parte Harry era el del destino más misterioso, sabían que efectivamente hacia otras cosas que ellos no sabían pero no tenían ni la más mínima idea de con quien se reunía cada dos semanas, pero cada vez que regresaba al colegio después de sus reuniones volvía muy cansado y con unas cuantas heridas, en algunas ocasiones regresaba de buen humor y en otras bastante enfadado.
-Ojoloco nos ha dado libre esta noche- dijo George
-Tiene que organizar bien eso de los Aurores y los miembros de la Orden- comento Fred- Ya ves, con eso de que es el nuevo jefe de Aurores… otra vez
-Exacto, así que si quieres podemos ayudarte a entrenar hoy
-Por mí no hay problema, de todas formas ya se hacía aburrido ganarle a Ron
-Pero que mal agradecidos son algunos- dijo Ron con voz ofendida- ¿Ves como me paga mi amigo nena?- preguntó mientras se dirigía a Hermione- Y tú que dices que debo ayudarle
-Vamos San Ron, no te hagas el mártir
-No pero si tenía que salir su defensora ¿no se supone que mi hermana debería de estar de mi parte?
-Eso es en las familias normales Ronnie- comenzó Fred
-Pero en nuestra familia las cosas no funcionan así pequeño Weasley- terminó George
-Déjalos total yo te apoyo- dijo Hermione mientras le daba un pequeño beso a su novio y se ponía de pie-. Pensándolo mejor te acompaño a buscar a Luna, necesito comentarle algo sobre Aritmancia ¿nos vamos, Gin?
-Claro Herm. Bueno chicos nos vemos.
La larga, oscura y sinuosa noche comenzaba a dejar caer su denso manto de oscuridad en un pequeño y estrecho valle, en el que a lo lejos, tras unas pequeñas colinas, se alcanzaba a vislumbrar el contorno de una gran e imponente construcción, se podía ver el débil reflejo de la luz que proyectaban las velas a través de las ventanas; en el interior se distinguían las siluetas de las personas ubicadas en torno a una mesa en el centro de una de las habitaciones, en la que se encontraba una magnifica chimenea que parecía tallada en un material de lo más hermoso y fino.
-¿Estás seguro de que eso va a funcionar?- se escuchó preguntar con una voz bastante peculiar a una de las personas en esa mesa
-Totalmente- respondió una segunda voz más calmada y clara-. Nos dará una gran ventaja y nadie se lo espera ya a estas alturas… será el componente sorpresa.
-Yo no estaría tan seguro de eso. En verdad es una muy buena idea pero también nos pondrá en más aprietos- afirmo una tercera voz que era mucho más suave y cálida-. Hemos de tener mucho cuidado
-Sí, pero confío en que todo saldrá bien.
-Por nuestro bien, y el de los nuestros, espero que así sea-dijo el dueño de la primera de las voces mientras viraba a ver significativamente hacia el rincón más cercano a la chimenea
-No te preocupes por él, estará bien, es fuerte y aún hay bastante tiempo para prepararlo- apunto el dueño de la tercera voz, al notar la preocupación en el rostro de su compañero, mientras apoyaba una mano en su hombro para infundirle un poco de ánimo-. Confía mucho en ti y se que no lo decepcionarás.
-Y no están solos en esto, recuerda eso siempre, cuentan con nuestro apoyo y protección. En este preciso momento no vale la pena preocuparse por las acciones futuras, las cosas caen por su propio peso cuando el momento es el adecuado, lo único que tenemos que hacer es esperar a que las condiciones sean las correctas y solo entonces todo cobrará sentido y aquello que esperamos pueda salvarnos será visto con más claridad. El momento llegará cuando tenga que llegar, hasta entonces lo único en lo que debemos pensar es en estar preparados.
Las dos personas restantes en esa conversación asintieron ante el comentario procedente de uno de ellos; enseguida, una de ellas se dirigió hacia la chimenea, tomo entre sus brazos algo que asemejaba un bulto por la apariencia y se desapareció; la otra se dirigió hacia la chimenea y se perdió en ella tras el humo verde que dejaban los polvos flu después de cada viaje; la tercera persona presente en esa reunión se quedo en la habitación cavilando acerca de toda la nueva información que tenía ¿Cómo podía serle útil el conocimiento de todo lo que sabía? Aún no tenía idea pero lo único seguro era que tenía que pensar en algo y cuanto antes mucho mejor porque el tiempo parecía estárseles acabando.
Hermione iba corriendo por los pasillos del colegio sin detenerse a pensar en que podía toparse con Filch al dar vuelta en alguna esquina, era tarde y la reunión seguramente tenía rato de haber comenzado, sabía que iba muy atrasada y seguramente Ron, Luna y la directora estarían preocupados por ella pero no pudo evitar el atrasarse. Después de haberle informado a Luna junto con Ginny de lo que pedía de ella McGonagall y de hablar brevemente con la chica al respecto acerca de lo que pensaba hacer se separaron; Luna partió rumbo a la torre de Ravenclawn, Ginny salió camino a la biblioteca y ella se encamino a la torre de Gryffindor para encontrarse con Ron y así poder pasar un poco de tiempo con su novio antes de que fuera hora de la reunión de los prefectos pero súbitamente cambio de opinión, tuvo un presentimiento y decidió que sería mejor ir al pueblo a echar un vistazo; algo le decía que debía de ir allí, y si algo había aprendido durante todos esos años junto a Harry era, precisamente, a hacerle caso a sus presentimientos; así que fue a Hogsmeade y realmente había sido una suerte que lo hiciera porque de lo contrario en esos momentos no tendría en su poder esa valiosa información que ahora conocía.
Noches enteras había pasado buscando una pista, el mas mínimo indicio que le asegurara que estaba en el camino correcto y de repente sin que se lo esperara caía en sus manos la información casi completa… si, era una suerte el haber ido a Hogsmeade esa noche. Al fin llego ante la puerta de la sala de maestros, se detuvo un instante para recuperar un poco el aliento y toco brevemente para después abrir.
-Buenas noches directora, lamento el retraso.
En la sala solo quedaban cuatro personas: McGonagall, Luna, Anyrel y Ron; quien al ver a la castaña en la puerta se levanto inmediatamente, se dirigió hacia ella y la estrecho fuertemente entre sus brazos sin darle oportunidad de decir una sola palabra.
-Nunca vuelvas a asustarme así- dijo suavemente al oído de la chica mientras le daba un beso en la sien.
-Señorita Granger comenzábamos a preocuparnos por usted ¿En donde se metió? ¿Qué fue tan importante como para faltar a la reunión?- Hermione miro nerviosamente hacia donde estaba sentada Anyrel quien observaba la escena intrigada, y luego poso su vista brevemente en McGonagall quien continúo como si nada-. Ya hablaremos de eso más tarde, por el momento hay unos asuntos que conciernen a los cuatro, y creo que las señoritas Murtagh y Loovegod han esperando suficiente y estarán deseando irse así que por favor tomen asiento.
Hermione y Ron se sentaron juntos a lado de Anyrel quien miro interrogativamente a la castaña, pero Hermione no se dio por enterada por que se hallaba demasiado sumida en sus pensamientos, solo el roce de la mano de Ron con la suya pareció sacarla de sus ensimismamiento e hizo que dirigiera su atención hacia la directora que en aquél momento volvía a hablar.
-Como ya comencé a explicar a sus compañeros antes de su llegada, he decidido cambiar las guardias debido a… ciertas circunstancias especiales, se rotarán los turnos, irán cambiando de compañero y distintas áreas les serán asignadas. Esta semana el señor Weasley patrullará el tercer y cuarto piso de 12 p.m. a 2 a.m. con la señorita Murtagh ¿entendido?- Ron y Anyrel asintieron-. Y usted y la señorita Loovegod quedarán exentas de las guardias por esta semana, pero la siguiente relevaran a sus compañeros- Muy bien, puede irse señorita Murtagh; señorita Loovegod le pido que se quede un momento porque tengo asuntos que tratar con usted.
Anyrel se paro de la silla y vacilo un momento entre decidiendo si esperar a Ron y Hermione o no hacerlo pero cuando se hizo evidente que ninguno de los dos tenía intención de abandonar su silla en ese momento se dirigió calmadamente hacia la puerta, la abrió, atravesó el marco y la cerró tras de sí, no sin antes echar un último vistazo al interior.
-La respuesta es si- afirmo inesperadamente Luna
-Pero si ni siquiera le he hecho la pregunta- Luna se encogió ligeramente de hombros como restándole importancia a algo tan trivial-. ¿Estás segura? Piensa bien lo que estas aceptando Luna, aún no eres mayor de edad y deberías consultarlo con tu padre.
-Cierto Luna, tal vez deberías reconsiderar tu respuesta hasta comunicarte con él; no hay ninguna prisa, tú tomate el tiempo necesario- aportó Ron volviéndose a verla pero al rubia se limito a sonreír enigmáticamente.
-Ustedes seguro se lo pensaron ¿no?- preguntó volviéndose hacia Ron y Hermione para enseguida volcar su atención hacia su directora-. No tengo nada que pensar profesora, se en que me estoy metiendo. Hermione y Ginny me han hablado de ello y siendo sincera no me agrado mucho que no se nos pidiera a Neville y a mi formar parte de la Orden al mismo tiempo que a ellos- dijo señalando a los chicos- pero no dije nada, he estado esperando pacientemente el momento en que se nos tomara en cuenta y, como comprenderá, ahora que ha sucedido no lo dejaré pasar. En cuanto a mi padre, yo se que respetará mi decisión y seguramente no permitiría que fuera de otra forma. Así que aquí y ahora, en este momento le recalco que acepto pasar a formar parte de la Orden del Fénix, no podría negarme nunca a pelear contra Voldemort.
El discurso de la chica los sorprendió a todos, los hizo ver a Luna desde otra perspectiva y pronto comprendieron que fue una buena idea el haberla invitado a formar parte de la resistencia; pero más que nada fue el hecho de que se atreviera a decir el nombre de Voldemort lo que los impresiono.
-Muy bien Luna, bienvenida a bordo- dijo la directora- tu adhesión se hará formalmente en la próxima reunión, ya te mandaré a avisar cuando es; quiero que sepas que no todos estarán de acuerdo pero sé que con tus acciones te encargarás de cerrarles la boca. Confió en ti y sé que tu madre estaría sumamente orgullosa.
Luna sonrió y una determinación nunca antes vista en ella brillo en sus ojos al momento de oír mencionar a su madre; en ese momento tocaron la puerta y el rostro de Neville apareció por el resquicio, la profesora le hizo un ademán para que entrara y el chico se sentó.
-Señor Weasley hágame el favor de poner al tanto a la señorita Loovegod de todo lo que ha pasado- Ron asintió, apretó la mano de Hermione e hizo ademán de levantarse pero la voz de Luna lo detuvo.
-Si no le molesta profesora me gustaría quedarme.
-No, no me molesta; es más considero que eso es una excelente idea. Muy bien Neville ¿sabes por qué estás aquí?
-Si, profesora, estoy aquí porque fui considerado para unirme a la Orden- contesto el chico un poco nervioso
-¿Y has tenido tiempo para pensar al respecto Neville o necesitas más tiempo?
-No, no necesito pensarlo más, ya tengo una respuesta-. Neville miro a ver nervioso a Luna, Ron y Hermione mientras se decidía a responder-. No sé porque me eligió a mi profesora, hay cientos de magos que pelearían mil veces mejor, yo no soy tan importante ni tan bueno pero si usted cree que podría ser de alguna ayuda entonces no voy a negarme. Pasare a formar parte de las filas de la Orden del Fénix.
-Claro que eres importante Neville- dijo suavemente McGonagall al chico-. Y no menosprecies tu poder, no cualquier chico de quince años hubiera podido sobrevivir a un ataque mortífago; sin embargo, tu lo hiciste y saliste relativamente intacto, así que no quiero volver a escuchar que te menosprecias. Ron te informara de todo y te dirá lo que quieras saber; ahora necesito que me dejen a solas con la señorita Granger, hay un asunto que he de tratar con ella.
Ron, Luna y Neville se pararon de sus sillas para dirigirse a la puerta y salir al pasillo desde donde irían a la a Sala Multipropósitos para que Ron pudiera ponerlos al tanto de todo lo que sucedía y les dijera a que se atenían de ahora en adelante.
Hermione se quedo sola con la profesora en la sala de maestros para poder explicar el motivo de su retraso, nadie podía saber la importancia de tal motivo, nadie salvo tres personas y dos de ellas se encontraban presentes en esa sala. A medida que la chica iba relatando la historia de lo que había pasado el rostro de la profesora se iba poniendo mas y mas serio, cualquiera podría adivinar que el asunto era muy delicado sin embargo al final sonrió brevemente antes de felicitar a la castaña por su buen trabajo y recordarle que, como siempre, lo tratado en esa reunión quedaba estrictamente entre ellas dos, no podía comentar nada a nadie, le aconsejo que se fuera buscando un buen pretexto por haber tenido ese retraso para decirles a sus amigos y que evitara comentar sobre eso más de lo necesario; le pidió también que apresuraran al máximo la investigación sobre el paradero del verdadero medallón de Slytherin por que no podían seguir perdiendo el tiempo; tenían que destruir ese Horcrux lo más pronto posible. Cuando la chica salió de la sala pasaban de las doce de la noche, por lo que antes de irse a la cama no vio a Ron y se evito a si el interrogatorio que sin duda la pondría a mayor prueba.
-Me alegra que la directora haya puesto juntos a Ravenclaw y a Gryffindor para hacer las guardias porque con Ernie o Hannah no sería lo mismo que contigo y Herm
Ron iba caminando a lado de Anyrel totalmente sumido en sus pensamientos, no podía apartar su mente de Hermione; no se le ocurría que cosa pudo haber estado haciendo para no haber llegado a la junta, y eso le preocupaba muchísimo, quiso hablar con ella pero McGonagall le pidió que le explicará todo a Neville y Luna, y después cuando él se quitó de la Sala Común para ir a la guardia ella aún no regresaba de hablar con la directora
-¿Ron me estás escuchando?
-Lo siento Any, ¿Qué decías? Es que…
-Estás pensando en Herm ¿verdad?- el pelirrojo asintió-. Es comprensible, yo también me preocupe, pero ¿en verdad no tienes idea de donde pudo haber estado?
-Ni la más mínima Any-La chica hizo una mueca bastante graciosa, lo que provocó la risa del pelirrojo, quién de repente se encontró a si mismo preguntándose cómo había sido posible que durante todos esos años en Hogwarts nunca se hubiera fijado en ella-. ¿Puedo hacerte una pregunta Any?
-Seguro Ron
-¿Por qué hace dos años no perteneciste al ED?- una sombra cruzó por los ojos de la chica antes de contestar
-Por varias razones; primero, nadie me invito a formar parte del grupo, tengo entendido que ustedes le dijeron a ciertas personas que conocían ¿no?- Ron asintió-. Pues aparte de Luna no me llevaba con ninguno de ellos, no en ese momento; después Luna me comentó algo pero le dije que estaba muy ocupada estudiando para los TIMOS- Any dudo antes de seguir relatando su historia, pero después pareció pensárselo mejor y decidió seguir-. La verdad es que esa fue una época especialmente dura para mí Ron; mi padre murió a manos de mortífagos por negarse a ayudarles, así que odiaba a Voldemort y a sus mortífagos más que a nada en el mundo, pero aún no estaba lista para pelear en su contra; lo de mi padre aún estaba muy reciente, y dolía mucho
-Lo siento mucho Any- dijo Ron pasando un brazo por los hombros de la chica- fui un tonto, no debí haberte preguntado
-No lo sientas Ron, tú no podías saber lo que había pasado
-Seguramente tú padre era una muy buena persona
-Lo era, si- comento la chica sumiéndose en sus pensamientos- ¿Sabes? No siempre fue así, durante la primera guerra estuvo del lado de los mortífagos; fue un leal servidor de Voldemort- Ron no pudo dejar de notar como la chica no temía pronunciar el nombre-. Como debes de saber, la familia Murtagh es una de las más antiguas, y creían fervientemente en la limpieza de sangre que predicaba Voldemort, por lo que mi padre se puso a su servicio. Cuando la guerra terminó el arguyo que había actuado de esa forma por encontrarse bajo los efectos de la maldición Imperio, así que lo dejaron en paz. Poco tiempo después nos conoció a mi madre y a mí, se enamoro de mamá y cuando se entero de que ella era mitad muggle se replanteo todas sus ideas acerca de la limpieza de sangre. Él y mamá se casaron, y si algo me dijo siempre es que jamás debes juzgar a las personas solo por sus origen, posición o dinero; solía decirme que las personas valen por lo que son, por lo que llevan dentro y no por su apellido.
Ron estaba realmente sorprendido, lo que le acababa de contar Anyrrel era realmente sorprendente, además se sentía realmente halagado de que la chica demostrará esa confianza en él tan poco tiempo después de conocerlo.
-Así que él en realidad no era tu verdadero padre
-No, si te refieres a cuestiones biológicas, no lo era. Pero fue el único padre que conocí; me quería mucho, y yo lo adoraba. Nunca me trato mal, sino todo lo contrario, para mí él era mi padre y yo era su hija, y así será siempre sin importar que más adelante mamá me diga quien es mi verdadero padre, para mí Sebastién Murtahg siempre será mi padre.
Después de escuchar hablar a Anyrel con tanta valentía y sinceridad Ron no pudo evitar el pensar que la chica era perfecta para ser un nuevo miembro de la Orden del Fénix, pero se tenía que ir con mucho cuidado, ella aún no pertenecía siquiera el ED, y no sabía cuan fuerte y preparada era, antes de pensar en considerarla como recluta tenía que saber todas esas cosas porque no se podía permitir arriesgarse a recomendar a alguien mal preparado ya que sería malo para esa persona, la voz de Anyrel volvió a sacarlo de sus pensamientos
-¿Cómo fue que se decidieron a formar el ED? Siempre me lo he preguntado
-Simple, la guerra había comenzado, los idiotas del Ministerio se negaban a aceptarlo y, como si eso no fuera suficiente, nos mandaron a Umbridge como maestra de DCAO y ya sabes que no nos enseñaba nada. Ya has de saber que la maravilla que tengo por novia no es muy dada a quedarse sentada dejando pasar las injusticias ¿no?- Anyrel asintió divertida mientras recordaba como tres años atrás había sido acosada por Hermione durante semanas hasta que cedió y se unió a la P.E.D.D.O-. Bueno pues ella no estaba dispuesta a soportar a Umbridge, y menos dispuesta estaba a soportar no aprender nada el año de los TIMOS, así que se le ocurrió la loca idea de que Harry nos enseñara DCAO, le costo mucho convencerlo, y más aún cuando le dijo que debería enseñarle a "todo aquél que estuviera dispuesto a aprender"
-Hay que Hermione, es un caso único, ya imagino a tu pobre amigo Harry, seguramente le costo mucho convencerlo
-Y no sabes cuánto, Harry siempre ha odiado ser el centro de atención pero si hay alguien que puede convencerlo casi de cualquier cosa, esa es Hermione, creo que ni mi hermana tiene tanto efecto en sus decisiones
-Cierto, ellos eran novios ¿no? Luna me lo comento
-Así es, eran, terminaron pero aún así se llevan de maravilla. En fin eso es cosa de ellos, yo casi no me meto porque si lo hago Herm me mata
-Jajaja eso quiere decir que eres bastante entrometido
-¡Es mi hermanita! ¿Qué esperabas?
-Bueno… si tu lo dices- Any se quedo callada de golpe, y después con una expresión bastante seria en el rostro pregunto- ¿Puedo pertenecer al ED?
-Ya perteneces a él- contesto Ron haciéndose al desentendido
-No me refiero al grupo de clases, me refiero al verdadero ED; no soy tonta, se que aún sigue en pie el Ejército de Dumbledore y quiero pertenecer a él Ron, creo que ya es tiempo de luchar, es hora de hacer sentir orgullosa a papá, sé que si el viviera estaría de acuerdo. ¿Qué dices entonces, puedo pertenecer al ED, al verdadero ED?
Anyrel Murtagh callo, se quedo tensa sosteniéndole la mirada a Ron en espera de su respuesta; una respuesta que tendría un peso increíble en su vida sin importar la que fuera; una respuesta que lo cambiaría todo para siempre, una respuesta que inclinaría la balanza para cualquiera de los dos lados, pero sobre todo, una respuesta que tendría un impacto fascinante en la vida de nuestros chicos, porque a partir de ella comenzarían a suceder miles de cosas. Sin duda Anyrel sería alguien muy importante en la vida de todos ellos, para algunos más y para algunos menos; pero su presencia sería decisiva para su futuro. Pero esas son cosas que se irán revelando luego, la historia como tal sucedió sería diferente si la respuesta del pelirrojo hubiera sido diferente.