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Jamás Renuncies al Amor — capítulo 2

Capitulo 1

Un mal comienzoEra una cálida tarde del 1° de septiembre y dos chicos se encontraban muy entretenidos platicando en uno de los tantos vagones que conformaban el expreso de Hogwarts; sus nombres eran Harry Potter y Ronald Weasley, los chicos se acababan de conocer apenas hacía una hora atrás pero aun así sentían que se conocían desde hace mucho tiempo.

Ron Weasley provenía de una familia antigua de magos, era el menor de los varones de su familia y el sexto hijo de los siete que había tenido el matrimonio Weasley. Era un chico pelirrojo, de constitución larguirucha, ojos azules, pecas dispersas en el rostro, y con un carácter un tanto especial.

Harry Potter prácticamente se acababa de enterar que sus padres habían sido magos y que por consiguiente el también lo era, toda su vida la había pasado con sus tíos maternos en la total ignorancia acerca de la existencia de "ese otro mundo" que se había abierto a él con la llegada de Hagrid, el guardián de las llaves de Hogwarts, a su vida al cumplir los once años. El muchacho tenía el cabello negro desordenado, ojos color verde esmeralda intenso y usaba unas gafas bastante deterioradas.

Los chicos tenían mucho de que platicar, como sucede casi siempre que conoces a alguien nuevo y sientes que congenias con él de manera inmediata.

-Oye, fíjate que nunca creí conocer a Harry Potter, ya hasta comenzaba a dudar de su existencia, con eso de que nadie supo nada mas de ti desde que derrotaste al-que-no-debe-ser-nombrado.

-Pues ya ves que si existo, jejeje, aunque a decir verdad no sé por qué todos se emocionan cuando me ven; todo mundo se me quedan viendo con los ojos desorbitados y la verdad es que eso no me gusta para nada, ni que hubiera hecho la gran cosa…

-¿Cómo dices eso Harry? Lo que tú hiciste fue muy importante, derrotaste al mago tenebroso más temido de todos los tiempos, si eso no es importante entonces no se que lo sea.

-No te molestes Ron, no quise decir que no haya sido importante, es solo que todos me tratan como si fuera una especie de héroe en el mundo mágico y yo no lo soy; ni siquiera sabía que la magia existiera y que yo formará parte de ella hasta hace tan solo un par de días.

-Bueno Harry, tienes que entender que lo que tú hiciste fue muy bueno, libraste al mundo mágico de una muy grande amenaza y eso significo mucho para todos los magos- explico el chico a su nuevo amigo

-Si, pero nadie sabe como lo hice así que tampoco es para que me traten como a una celebridad o algo así- rebatió el pelinegro recordando las miradas que le echaban cada que reparaban en su cicatriz

-Bueno supongo que eso ha de ser muy molesto ¿no?

-Si; y eso que solo lo he vivido dos días, imagínate cuando lleguemos a Hogwarts y me encuentre a los demás alumnos, ni siquiera voy a saber quiénes se acercan a mi por interés y quienes por que les caigo bien

-Harry déjame asegurarte que yo no estoy aquí contigo por tu fama, estoy aquí porque creo que eres una muy buena persona y quisiera ser tu amigo, en serio

-Lo sé Ron, lo sé; y a mí también me gustaría ser tu amigo. Tengo un buen presentimiento acerca de ti- terminó el chico de lentes dirigiendo una cálida sonrisa al pelirrojo

Después de esa platica que sostuvieron, el resto del viaje estaba transcurriendo realmente muy tranquilo; Harry había comprado golosinas cuando paso una señora muy amable y simpática vendiéndolas y las compartió con Ron, se encontraban comiendo ranas de chocolate cuando Ron le dijo a Harry que su hermano Fred (un bromista redomado) le había dado un hechizo para convertir a Sccabers, su rata mascota, en amarilla, estaba a punto de enseñárselo cuando fueron interrumpidos por la puerta del vagón abriéndose…

-Disculpen ¿no han visto una rana? Un niño llamado Neville la perdió

Al abrirse la puerta pudieron ver que la causante de esa interrupción había sido una chica, era de su misma edad, con el cabello castaño y enmarañado y unos hermosos ojos color marrón, tenía una mirada penetrante y autoritaria.

-Ah esta haciendo magia- dijo cuando se percato de Ron, la varita y la rata-, continua

-Rayo de sol dorado, color de la mantequilla convertir a esta tonta rata en amarilla

  • Seguro que eso es un hechizo por que no funciona ¿no?- Ron y Harry intercambiaron una mirada que quería decir algo así como "y esta que se cree"-. Yo probé unos hechizos simples para practicar y hasta ahora todos han salido bien, por ejemplo: Oculus Reparo- dijo apuntando hacia los lentes de Harry que al instante quedaron como nuevos- Por cierto ¿Quiénes son ustedes?

-Yo me llamo Harry Potter y el es Ronald Weasley

  • Un placer, yo soy Hermione Granger, estamos llegando a Hogwarts, tienen que cambiarse ya- dijo levantándose de su asiento y justo antes de salir agrego volteando a ver a Ron- tienes tierra en la nariz, quítatela- y salio por la puerta

-Pero que chica más insoportable, y creída de si misma- comentó Ron en cuanto la castaña hubo salido

-Bueno es un poco extraña pero no creo que sea insoportable- dijo Harry alzándose de hombros

-Pero si es una arrogante y prepotente, fíjate como nos trato

-No creo que sea para tanto, Ron

-Claro que si. Espero que no quede en la misma casa que ella por que no la voy a poder soportar días tras día durante siete años

La llegada a Hogwarts fue toda una travesía para los dos chicos, al bajarse del tren Hagrid, el guardián de las llaves de Hogwarts y a quien Harry ya había conocido por ser él quien lo llevará a comprar sus cosas para la escuela, se encontraba esperando a los de primer año para llevarlos en el tradicional viaje en balsa a través del lago hasta el colegio, Harry y Ron se subieron en la misma balsa junto con un niño llamado Neville y Hermione, quien no paro de decir en todo el camino las cosas magnificas que había leído acerca de Hogwarts aunque el único que le estuviera prestando atención fuera Neville.

-¿Lo ves Harry? Te dije que esa niña era insoportable, ojala y no le toque en la misma casa que a mí- dijo en un susurro sin poder contenerse Ron

  • Ya párale Ron que te va a escuchar

Llegaron al castillo y todos descendieron de las balsas, en el pequeño muelle los estaba esperando la profesora McGonagall para llevarlos al gran comedor, lugar donde se llevaría a cabo la selección de la casa a la que pertenecerían en Hogwarts;antes de que entraran la profesora les dijo que habían cuatro casas: Gryffindor, Hupleppuf, Ravenclaw y Slytherin y que serian seleccionados para una de ellas. La profesora les dijo que tenían que esperar un momento mientras los demás alumnos se acomodaban y después ella iría a buscarlos para que entraran al gran comedor. Después de un rato y de una conversación no muy agradable que sostuvieron con Draco Malfoy la profesora regreso para conducirlos hacia la selección.

-El techo está encantado para parecerse al cielo nocturno, lo se por que leí historia de Hogwarts- comentó Hermione

-Oye Ron ¿En que casa te gustaría quedar?- pregunto el pelinegro para distraer a su amigo de la voz de la chica que estaba haciendo que la irritación se reflejara en su rostro

-Bueno, mis padres estuvieron en Gryffindor y a todos mis hermanos les ha tocado estar allá; así que, supongo que yo también debo de quedar allá pero… mientras no me manden a Slytherin no me molestaría quedar en alguna otra casa.

  • ¿Por qué no quieres quedar en Slytherin?- pregunto curioso el pelinegro

  • Por que se que de esa casa han salido todos los magos tenebrosos de los últimos tiempos

Mientras los dos amigos conversaban la Selección para las casas dio comienzo y, unos minutos después de que esta comenzará el primer nombre que les sonaba se dejo escuchar.

  • Granger, Hermione- llamo la profesora McGonagall

La chica se adelanto hacia el taburete que se encontraba en el centro y se sentó, en el momento en que la profesora le puso el sombrero en la cabeza empezó a escuchar una voz

  • Así que eres de padres muggles, no te debes de avergonzar por eso, veo que tienes una gran capacidad, hay mucha inteligencia y gran sabiduría dentro de ti; tienes una gran mente que sabe muy bien como funcionar dentro de esa cabecita tuya, quizás deberías ir a Ravenclaw. Pero por otro lado veo mucho valor escondido en ti esperando el momento oportuno para salir y vislumbro un gran destino para ti; tienes un gran propósito aquí, tu destino ha sido marcado, y hay una razón muy especial por la cual tú debes ser ¡Gryffindor!

La mesa de Gryffindor se lleno de aplausos y varios estudiantes se pararon para darle la bienvenida a su nueva miembro; Ron pudo distinguir a su hermano Percy dando la bienvenida a la chica.

  • Pero que mala suerte tengo Harry le toco en Gryffindor ahora segurito que la tendré que soportar, ojala y a ti también te toque allá así por lo menos no será tan malo.

  • Si, ojala nos toque juntos, seria divertido; aunque me conformo con que no me toque en la misma casa que a Malfoy

  • Potter, Harry

Después de un momento de deliberación en el que parecía que la totalidad del colegio, incluyendo a los profesores, contenía el aliento el Sombrero Seleccionador grito su elección:

  • Gryffindor

Cuando más alumnos hubieron pasado por la selección, y ya casi cerca del final, llego el turno de Ron para ser seleccionado.

  • Weasley, Ronald- llamo la profesora McGonagall

Ron avanzo con paso inseguro hacia el taburete y se sentó, en la mesa de Gryffindor podía ver claramente a la tal Hermione (cosa que no le gusto nada) y a Harry, quien la hacia señas con los dedos para desearle suerte, entonces oyó la voz del sombrero con gran claridad dentro de su cabeza

  • Así que otro Weasley; sé exactamente que hacer contigo, tienes valor y sobre todo eres poseedor de una gran lealtad, una lealtad digna de admirarse y que es una de tus mayores cualidades. Serás alguien muy importante aunque muchas veces te costará creerlo, quizás estés a punto de perder la brújula en más de una ocasión, pero tu destino ya está escrito y no te dejará salirte del camino aunque deberás poner mucho de tu parte en los momentos más críticos, es por esa razón y por otra mas importante que deber ser ¡Gryffindor!

Los hermanos de Ron, Harry y el resto de los Gryffindors se pararon a aplaudir para darle la bienvenida a su nuevo miembro. Ron tomo su lugar en la mesa sintiéndose mas feliz que nunca aunque sin tener muy claro el motivo de tanta felicidad, pero eso no importaba ahora, estaba en Gryffindor la casa con que siempre había soñado, el lugar donde quería estar y, lo más importante, Harry también estaba ahí ¿Qué más daba que tuviera que soportar a la insoportable de Hermione Granger si tenía a su amigo a su lado? Y pensándolo bien quizás ni siquiera se tuviera que topar mucho con ella, tal vez ni tuviera que hablarle después de todo ¿Quién iba a querer la amistad de la señorita "lo sé porque lo leí en historia de Hogwarts"? De repente Ron tuvo el presentimiento de que ese sería un gran año escolar.


Había pasado más de un mes desde que empezaran las clases y en opinión de Ron no había estado tan mal, Malfoy se la pasaba fastidiándolos pero Harry siempre lo ponía en su lugar. Lo más importante que había ocurrido era que Harry seria guardián del equipo de Quidditch de su casa, fuera de eso no había ocurrido nada interesante, pero en opinión de Ron el curso apenas estaba comenzando así que aun tenía tiempo para vivir algunas aventuras.

Era Hallowen y habían empezado el día como la fecha lo requería, es decir, con un susto porque su primera clase fue pociones y el profesor Snape se encontraba furioso y solo de verlo daba miedo, ¿la razón de su enfado? La ignoraban, pero eso no impedía que Snape hiciera lo que más gusto le daba: castigar a los Gryffindorsy gracias a cierta chica castaña el castigado en esa ocasión había sido Ron.

El pelirrojo sin querer había derramado un poco de poción sobre uno de sus compañeros y la chica se lo había dicho a Snape y este castigo a Ron más rápido de lo que se tarda en decir snitch, el pobre de Ron iba a tener que regresar a las mazmorras a la hora del descanso para destripar todo un baúl de sapos cornudos y ¡sin usar magia! Eso si que le parecía una exageración.

-Te lo agradezco mucho Granger, gracias a ti me voy a pasar un receso muy divertido haciendo el trabajo de Snape- acababan de salir de clases y Ron le estaba reclamando a la castaña lo que había hecho.

  • No me culpes a mí de las cosas que haces Weasley, no es mi culpa que tu pequeña broma te haya salido mal.

  • Ahora sí que te volviste loca, tanto estudio al fin te afecto el cerebro ¿de qué broma hablas?

  • ¿Cómo que de que broma hablo? Crees que no se qué derramaste la poción a propósito, te escuche hablar con Deán

  • ¿Es que acaso tus padres no te enseñaron a no escuchar conversaciones privadas Granger? ¡Además para tu información no fue ninguna broma, tropecé y por eso se me cayó el caldero, yo hablaba de otra cosa con Deán!

  • ¡Y como esperabas que yo supiera eso Weasley!

  • ¡Precisamente es por las cosas que no sabes que no deberías de interferir en los asuntos de los demás!

  • ¡Ah sí…!

  • Chicos ya basta, todo el colegio se acaba de enterar de su pelea

  • Lo siento Harry pero es que esta me saca de mis casillas

-¡Vete enterando de que esta tiene nombre Weasley! No sé como soportas a alguien así de tonto e inmaduro Harry, te compadezco- y diciendo esto la chica se dio la vuelta para alejarse de allí más furiosa de lo que nunca había estado en su vida.

  • Que bueno que se marcha, te juro que no la soporto

  • Ron, ¿no crees que deberías tratar de controlar tu genio?

  • Pero que cosas dices Harry si la que se puso insoportable fue ella no yo, por su culpa estoy castigado

  • Si, pero no lo hizo apropósito, ella simplemente respondió a la pregunta que hizo Snape y lo hubiera hecho aunque tú no hubieras sido el culpable, estoy seguro de que Hermione no tiene nada contra ti

  • Como sea, realmente no importa ¿y desde cuando le dices Hermione? En fin, castigo con Snape es castigo con Snape; lo haya hecho apropósito o no esto es algo que no voy a olvidar pronto. Será mejor que nos vayamos, tenemos clases con Flitwick y no quiero llegar tarde, un castigo en Hallowen ya es suficiente.

Se dirigieron hacia la clase de encantamientos donde para la desgracia de Rondebía de compartir el pupitre con Hermione, resignado totalmente a lo que tenía que hacer y maldiciendo mentalmente su suerte tomo asiento.

-Hoy vamos a aprender un encantamiento de mucha importancia se trata del encantamiento Leviosa, sirve para levitar las cosas así que observen con mucho cuidado, tienen que hacer este movimiento con la varita (realizo una floritura sumamente complicada) mientras dicen ¡Wingardium Leviosa! Bueno, ahora que ya lo vieron empiecen a practicar.

Ron seguía de pésimo humor por lo que había ocurrido en la mañana pero si no lograba dominar el encantamiento el profesor Flitwick le pondría deberes extra y el no pensaba pasar su fin de semana estudiando (ni que estuviera tan loco como Granger) así que sintiéndose totalmente derrotado por las circunstancias decidió empezar a practicar.

  • ¡Wingardium Leviosa!- Ron estaba tratando de que el encantamiento le saliera con todas sus fuerzas (quizá con demasiada fuerza) agitaba la varita como si su vida dependiera de ello.

  • Espera, espera, espera; le sacaras un ojo a alguien, además no se dice así, es Levio-sa, no Leviosa

Ron le dirigió una mirada furiosa a la chica estaba a punto de ignorarla para seguir practicando cuando el temperamento Weasley hizo su aparición y…

  • ¡Ah sí! Bueno hazlo tu si te crees tan lista, vamos hazlo

Hermione se quedo de piedra, lo único que ella había querido era ayudar ¿pero qué diablos se creía ese chico para tratarla así? Ella no le había hecho nada, simplemente le había enseñado sus errores; definitivamente Ronald Weasley era un desconsiderado, pero ella no dejaría que nadie se burlara de ella, eso sí que no, ya se encargaría de enseñarle una lección a Weasley ¿así que él pensaba que no podía hacer un simple encantamiento? Pues ya le enseñaría… Hermione tomo su varita, la alzo y aspirando profundamente dijo

-¡Wingardium Leviosa!

La pluma con la que estaban practicando se elevo tan alto que el profesor la felicito y le otorgo unos puntos extra a Gryffindor porque (según él) nunca nadie había podido elevar la pluma tan rápido. Ron estaba tan molesto que bufo y viro a ver hacia el otro lado del aula por el resto de la clase para no verle la sonrisa de triunfo a Hermione, era tanto su mal humor que se olvido de practicar y al final de la clase Flitwick le puso deberes extra, cosa que (como todo lo malo que le pasaba) había sido culpa de Hermione Granger. Los chicos comenzaron a salir del salón hacia su próxima clase y, en medio de tantas conversaciones Hermione alcanzo a escuchar la siguiente:

-Es Levio-sa, no Leviosa; es una pesadilla en serio, ahora sé porque no tiene amigos.

Hermione apresuro el paso, alcanzo a los chicos y cuando llego a ellos empujo intencionalmente al tarado de Weasley.

  • Creo que te escucho, deberías de cuidar lo que dices.

Era la hora de la cena en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería y todos los alumnos se encontraban en el gran comedor preparados para disfrutar el esperado banquete de la noche de Hallowen, bueno casi todos, porque de cierta chica castaña no se podía encontrar ni sus luces.

-Te lo digo enserio Ron, no es normal que no haya ido al resto de las clases después de encantamientos y ahora no se asome al banquete, es extraño.

-Si, es extraño, pero como te digo por centésima vez Harry: a mí que me importa, entiéndelo, a mi no me importa nada que tenga que ver con Granger.

-Pues debería de interesarte considerando que es por tu culpa que ella no se ha asomado para nada

-Eso no lo sabes Harry, así que deja de culparme

  • ¿Están hablando de Hermione?- pregunto interrumpiendo su plática Neville Longbottom-. Parvati Patil dice que ha estado encerrada en el baño de niñas desde que termino encantamientos y que ha estado llorando.

Harry le dirigió a Ron una mirada que quería decir "te lo dije" pero justo en ese momento entro el Profesor Quirrell.

-¡Troll! ¡Hay un Troll en las mazmorras!

Se armo un ajetreo terrible en el gran comedor apenas termino de decir estas palabras, todos los alumnos se pararon y empezaron a empujarse para poder salir de allá. Dumbledore, tomando el mando de la situación, ordeno a todos guardar silencio y les ordeno ir a sus salas comunes acompañados de sus prefectos.

  • ¡Hermione! Ella no sabe nada- grito angustiado Harry al darse cuenta de la situación.

Ambos intercambiaron una mirada y sin decir más salieron corriendo hacia el baño de niñas, en el camino se toparon con el Troll y para cuando llegaron al baño de niñas Hermione estaba gritando por ayuda, el Troll se encontraba ahí destrozándolo todo y tenia a Hermione atrapada en un rincón y a punto de darle un buen golpe. Harry reacciono instintivamente y a gritos comenzó a llamar al Troll para que se alejara de Hermione, pero en un descuido el Troll alcanzo a sujetarlo y ahora lo tenia de cabeza.

  • ¡Rápido Ron haz algo!

  • ¿Pero qué?

  • Lo que sea

  • Recuerda es Levio-sa- le grito de la nada Hermione mientras le mostraba la floritura que debía hacer para que el hechizo funcionara con la mano derecha

Ron no sabía qué hacer, por un lado sabía que no podía dejar a su amigo en las manos de un Troll pero por otro no podía hacer algo que le dijera Granger, aunque pensándolo bien en ese momento los tres se encontraban en peligro y él no sabía qué hacer así que…

  • ¡Wingardium Leviosa!

El mazo que tenía el Troll en la mano salió volando y se le estrello en la cabeza causando que este se desmayara, y así fue como tres chicos que acababan de entrar a su primer año en la escuela Hogwarts de magia y hechicería lograron noquear a un Troll.

A los profesores no les había agradado nada el suceso con el Troll pero Hermione (en un acto que según Ron ella jamás haría) les salvo el pellejo echándose totalmente la culpa, quizás Harry tuviera razón y la chica no fuera tan mala, quizás si se merecía una oportunidad, después de todo no cualquiera deja que McGonagall lo castigue sin razón.

Tal vez Granger no fuera tan mala. No podía dormir así que decidió bajar a la sala común para pensar un poco.

-Hermione ¿eres tú?

-¿Desde cuándo soy Hermione para ti?

-Lo siento, no creí que te molestara…

-No me molesta, pero como se que te caigo tan mal, me sorprendió

-Lo siento

-¿Por qué?

-Por todas las cosas que te he dicho

-No te preocupes, podemos empezar de nuevo si tú quieres ¿Qué dices? ¿Amigos?

La chica extendió su mano hacia Ron para que este se la estrechara, pero el no estaba seguro de hacerlo, una cosa era disculparse con ella y otra muy distinta decirle que serian amigos ¿Qué haría? Bueno, qué más daba, nada se perdía con probar ¿no?

-Amigos

Y así fue como dos de las personas más testarudas que conozco se hicieron amigos, después de vivir su primera gran aventura juntos, pero ellos no sabían que había más por llegar, había mucho más