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Historia 40048 — capítulo 2

Era tan sólo el segundo día de clase y no sólo LB estaba estresada, en la segunda jornada a Mike le tocó sucumbir a la histeria, a un modo más masculino, claro está.

Rory iba camino de la entrada del instituto, y sólo (lo que sin duda daría pie a rumores porque desde que empezaron a salir, LB y él entraban juntos y acaramelados por las mañanas), pensando en sus cosas cuando por detrás le abordó Mike, dándole una buena palmada en la espalada, haciéndolo tropezar... suerte que tiene equilibrio.

-Joder, tío. ¿Venimos graciosillos?- le bufó.

-Dime que no tienes compañero de laboratorio para biología- suplicó Mike, con cara de preocupación.

-No tengo compañero de laboratorio para biología.

-Genial, porque si me toca con Brenda Rasinsky otra vez, me pego un tiro...- Rory rió, recordó el primer año que tuvieron laboratorio y Mike sufrió la ira de Brenda, la chica más desagradable sobre la faz de la tierra, erráticamente enamorada de Lucke durante un tiempo.

-Vaya, y este año que todos esperábamos que al fin se lo pidieras a Anita... Los dos juntitos, miradas furtivas, vuestras manos rozándose al encender el mechero bunsen...- Mike le empujó, enfadado, se estaba cansando de las burlas e insinuaciones sobre lo que NO tenía con Anna.

-Vete a la mierda.

-No te pongas así... pareces LB.

-¿Parezco rubia e idiota a ratos?

-Ja...ja...ja- sí, le hacía taaaanta gracia.- No sé que decirte, últimamente está inaguantable- y "últimamente" significaba desde el día anterior.- No sé que le pasa, primero que si no vamos en la misma clase, ayer en la cena me gritaba cada vez que abría la boca y hoy cuando le di un toque para pasar a recogerla con el coche me llamó y me dijo que pasaba de venir conmigo...- Mike rodó los ojos, confuso, nunca comprendería a LB, así que no podía aconsejar a su amigo.

-Igual está muy estresada con lo de la vuelta a clase, ya se le pasará.- Ambos entraron al fin en el instituto y se dirigieron al laboratorio, no les haría falta aún pasar por las taquillas.- Para rara ayer... Anna. Se fue porque estaba yo.

-¡No seas paranoico! Seguro que no fue por ti.

-¿Tu crees?

-No, claro que no, fue por ti... pero intentaba animarte.- Ahora fue Rory quien le dio un par de palmaditas en las espalda a Mike, tratando de animarle.- Olvídate de ella... será lo mejor.

Quizás Rory tenía que haberse callado eso último, porque ninguno se dio cuenta de que Anna venía justamente de frente y no hacía falta tener oído súper sónico para escucharle. Se paró, los miró y negó con la cabeza. Genial, sus amigos creían que lo mejor era tirarla en el olvido, de coña...

Anna continuó caminando, también tenía biología, pero se había olvidado algo en la taquilla... ojalá no hubiera sido así.

-¡Hey! Anna, espera...- pidió Rory, sin saber que decir en realidad. Ella siguió de largo, prefería no discutir ya desde el principio.

Anna llegó a su taquilla, contra la que tenía decido lanzar toda su ira, o al menos la que había acumulado por culpa de Rory. Abrió la puerta de golpe, tiró las cosas al suelo y comenzó a buscar entre sus libros nuevos el cuaderno de laboratorio.

-Hola, fungicida...- saludó Vera, apoyándose en la taquilla de al lado. Anna se echó hacia atrás para ver quien era, con la puerta de por medio era complicado.

-Creí que habías dejado de llamarme así en quinto...

-Es bueno recuperar las costumbres de vez en cuando- bromeó, preocupándose al ver la cara de preocupación de su amiga.- ¿Qué te pasa? Es el segundo día, no ha podido darte tiempo a meterte en líos...creo.

-Nada... y por cierto, gracias... ayer me cubriste de putísima madre.

-¿Qué? Dije lo que me pediste- se defendió, contrariada. Al final LB iba a tener razón y no había sido muy convincente.- Lo siento...

-No, no... no te disculpes, soy yo... lo pago contigo- para variar.- Es sólo que... acabo de cruzarme con Rory y Mike y hablaban de las estupendas ventajas que tendría pasar de mi.

-Venga, no te cabrees, seguro que lo has interpretado mal.

-¿Cuántas posibles interpretaciones puede tener?- Anna cerró la taquilla de golpe, de nuevo, y agarró su bandolera, que había dejado en el suelo.- Mira, me voy a biología, si llego tarde terminaré compartiendo mesa con Brenda Rasinsky.

-Que te sea leve...

Genial, Anna se va enfadada y LB no aparece. Vera se encaminó a clase de literatura, Lucke tampoco aparecía por ninguna parte y la música aún no sonaba, no hasta la segunda semana, cuando empezaban a entrar quince minutos antes y ya había "hilo musical" y noticias aburridas por megafonía.

Una de las cosas que menos le gustaba a Anna de biología era la profesora, obvio. En el verano había aprendido a tolerar a Rachel, pero verla en clase y en casa se iba a hacer demasiado para ella y más sabiendo que tendría a Mike cerca en casi todo momento. Al entrar en el aula, Rachel ya estaba allí, sentada en su mesa, repasando papeles mientras los alumnos tomaban asiento y elegían compañero. Le quedaban muy pocas opciones, Mike y Rory estaban juntos y se le quedaron mirando, se le hacía realmente incómodo. Ante ellos un sitio libre, pero con Brenda, prefería pasar. Al otro lado de la clase, casi al final, había otro sitio, con un chico nuevo, rubio, que ojeaba su libro. Era su mejor opción.

Fue hacia allí y se sentó a su lado, algo cohibida. Él la miró de reojo con cara de pocos amigos, parecía decir "¿Qué te crees que estás haciendo?" Aún con todo era mejor que estar sentada con Bren.

-Hola- saludó- me llamo Anna.

-...- él alzó las cejas y forzó una falsa sonrisilla.- Bien por ti.

-Me alegra saber que no soy la única que desayuna sarcasmo- bufó, sacando el estuche de de la bandolera y dejándolo, junto con el libro, sobre la mesa.

-Más bien ironía- ¿eso era una respuesta más o menos agradable?- Soy Alex Cohen.-¿Pero qué tendría con los Alexander que siempre le llamaban la atención?

-Anna Romano...

En ese momento sonó el móvil de la chica, se había olvidado de quitarle el sonido. Ignoró las miradas de sus compañeros y de Rachel y echó un vistazo. ¿Un mensaje de LB?¿En ese momento? Era breve y la falta de información hacía que le picara la curiosidad.

"Anna, llámame. Es una emergencia"

Tenía que salir de clase para llamar, pero en cuento quiso ponerse de pie, Rachel la fulminó con la mirada. Por un instante el tiempo se detuvo y ambas se miraron con intenso odio, al menos por parte de Anna... en casa tenía alguna posibilidad de ser ella quien ganara, pero no en el clase, ese era el territorio de Harper, así que tuvo que volver a sentarse.

"Ahora no puedo, estoy en clase de Harper"

Contestó, sin más, susurrando de todo con mala cara. Cohen la miró, dudoso y sonrió de lado y negó con la cabeza.

-¿Qué?- preguntó ella.

-¿Problemas con la profe?

-Algo así...

-¿Es la típica que te pilla manía?- preguntó, mirando a Harper de reojo.

-No, es la típica que se folla a tu padre- Cohen se quedó mirando a la chica, esperando a que le dijera que bromeaba, pero obvio ese momento no llegó.

-¿De verdad? Vaya... que marrón...

-Ya te digo. La aguanto en clase y encima también la tengo que ver en casa.

-Una vez mi madre se lió con un tipo que no me caía nada bien...- confesó Cohen.

-¿Y qué hiciste?

-Nos mudamos aquí.- Anna miró al chico con cierta curiosidad.- Venga. No finjas que no lo sabes. Dilo, no me cabrearé.

-¿Es cierto que pegaste a un profesor y prendiste fuego al gimnasio de tu antiguo instituto?- seh... no se había sentado a su lado tan a ciegas, Katrina era venenosa en su blog.

-No... lo del profesor no es cierto y en lo del gimnasio... bueno, no hubo heridos. - Ambos rieron sin notar que Mike los miraba desde su asiento, los había observado todo el rato, no podía evitarlo.

-Tío, que pases- le recordó Rory, dándole un golpe en el brazo para llamar su atención.

-Mierda... y Vera ya estará en clase- bufó LB, cuando recibió el mensaje de Anna.

¿Y dónde estaba ella? En casa.

¿Y por qué? Debía estar en clase, Kitty se había ido e incluso Rory iba a pasar a recogerla, pero estaba desquiciada, encerrada en su cuarto, ahorrándose largas horas de compras fuera de casa, mirando vestidos por internet. Quería estar perfecta para Rory pero no sabía cómo hacerlo, no tenía práctica siendo femenina y no quería pedirle consejo a Kitty, no quería parecer una Barbie palurda el viernes en el baile.

En todo caso, esa no era la emergencia, pero hasta que Anna la llamara, no podría saberlo...

Pasó la mañana y a la hora del almuerzo LB seguía sin aparecer. Hubiera sido bastante extraño que todos se separaran para comer sólo porque alguien se fuera de cierta cena, u otro alguien no fuera con su novio en coche o cierto chico de repente confraternizara con Katrina de Voort.

-Me bajé las canciones que me dijiste, son geniales- decía la chica, mientras pasaba su bandeja por el bufet de la cafetería, seguida de Lucke que, por una vez, no iba pegado a Vera.

-Te lo dije, son lo mejor de Motorhead...

-Oye, que te iba a decir..- comenzó la chica, mientras elegía un postre, tratando de pensar en las palabras correctas.- ¿Crees que Mike iría al baile conmigo?

-¿Mike Shapiro?¿El mismo Mike Shapiro colado hasta la médula por...?- No, no debió decir eso último, por eso se ahorró decir...

-¿Anna? Sí, ese mismo.

-No lo sé- respondió, encogiéndose de hombros.- Eres una tía genial, seguro que sí.

-No, tú crees que lo soy, y eres el único. Además, no puedes decidir en una tarde quien es genial y quien no... aunque la verdad es que yo molo bastante.- Si no se lo cree ella ¿quién lo hará? Es bueno quererse.

-Empieza comiendo en nuestra mesa, una toma de contacto y ya se lo pedirás.

-No sé...

-Venga, te vienes y no hay más que hablar y come algo decente o te consumirás- ordenó Lucke, al ver lo poco y ligero que comía Katrina.

Mike y Rory estaban ya comiendo en su mesa habitual con Vera, que se había pasado toda la mañana solitaria y aburrida. En momento como ese se extrañaba la presencia de LB para que dijera algo que restara tensión al momento, pero en vez de eso, se acercaba una subida de voltaje de las malas, Anna, que se traía con ella a Cohen.

-Hola, chicos, Vera- saludó, dejando su bandeja en la mesa. A su lado de sentó Alex.- Este es Cohen.

-¿Qué pasa?- musitó él, a modo de saludo, sin ser muy bien recibido.

-Hola, soy Vera Cortez, encantada- se apresuró a decir Vera, con ánimos de coquetear, era incorregible.

-Lleva día y medio en el instituto, no te le tires encima ya- se burló Rory. En ese momento se unieron al más o menos nutrido grupo en la mesa, Lucke y Katrina, que era la incorporación más inesperada.

La falta de sutilidad por parte de los chicos la incomodaba pero no le sorprendía, desde que se conocían jamás se había sentado a comer con ellos, de hecho, ni siquiera se había mostrado interesada o se había esforzado por ser simpática. Que estuviera pasando ese mal momento era culpa de Lucke... ya se lo haría pagar.

-Soy Lucke- se presentó el chico enseguida, al ver a Cohen.-¿Qué hay?

-Qué hay...- respondió Cohen, algo más cómodo al ver que ya no le miraban a él si no a Katrina.

-Y... bueno- comenzó Vera, tratando de romper el incómodo silencio.- ¿Y qué tal las clases? Literatura ha sido un rollo ¿verdad, Lucke?

-Biología no ha estado mucho mejor...- dejó caer Katrina, para tratar de integrarse en la conversación. Quizás no se notara, pero la más tensa de aquella mesa era Anna, que parecía a punto de escapar.- ¿No... Anna?

¿Y encima le pregunta?¿Cómo si fueran amigas?¿Cómo si comiera con ella todos los días? Será zorrón...

-A la mierda- musitó Anna, poniéndose de pie.- En esta mesa yo sobro.

-Anna, venga...- murmuró Vera.

-Sí, Ann, vamos- trató de calmarla Rory.- No seas así, no te tomes mal lo que dije...

-No eres tú, soy yo.- Interrumpió Katrina.- Creo que alguien sigue resentida... una pena que yo no tenga ninguna culpa de lo que te pasa, así tendrías algún motivo para montar esta escenita.

-¿Qué? Oye, quizás si tuvieras una vida no tendrías que intentar joder la mía o la de los demás en tu estúpido blog. Hazle un favor al mundo y aprende a hacer algo interesante.- Arremetió Anna. A esas alturas su mesa ya era el centro de atención de la cafetería pero ella no tenía pensado quedarse a darle más coba a Katrina, lo mejor era marcharse.

-Genial, esto es genial... Te dije que no era buena idea, Lucke, no tenía que haberme sentado con vosotros- las palabras salían de la boca de Katrina a toda prisa, a penas ella misma lograba entenderse y todo por la enorme vergüenza que acababa de pasar.- Será mejor que yo también me vaya.

Vera ya había salido corriendo tras Anna, no la iba a dejar marcharse de ese modo ¿cómo era posible que ya hubiera malos rollos el segundo día de clase? Tras ella fue Rory, que se sentía culpable por haberse ido de la lengua y no haber podido explicarse. No es que Anna fuera, precisamente, la que mejor le caía de las tres chicas, pero ella tampoco le había hecho nada malo y no podía dejar las cosas así. Así que en la mesa quedaban Mike, Lucke y Cohen, que se sentía muy fuera de lugar.

-Casi que yo mejor me piro... - se puso en pie y agarró su mochila, pasando de la comida como habían hecho todos los demás.- Sólo una cosa ¿todos vuestros almuerzos son así?

-No- se apresuró a negar Lucke,- en algunos nos peleamos.- Añadió, serio, como si se hubiese perdido lo que acababa de pasar.

Otra vez era la pobre taquilla la que tenía que pagar la mala ostia de Anna, ese año iba a ser terrible. Aún quedaban un par de clases por delante aquel día, pero no parecía por la labor de quedarse, quería pasarse por casa de LB a ver si estaba bien porque aún no había podido llamarla, además, estaba segura de que con ella podría despotricar a gusto sobre De Voort y desahogarse sin problemas siempre y cuando, claro, no mencionada el nombre de Rory.

-Anna ¡Anna! Espera- la llamaron Vera y Rory desde el final del pasillo, corriendo hacia ella.

-Me marcho, no me siento bien.- Mintió la chica.

-No... no sé como decirte que la ignores, no te ha dicho nada malo ¿por qué has saltado de ese modo?- aunque fuera su amiga, en esa situación Vera no veía justo ponerse de su lado, Katrina no había hecho nada malo, no al principio al menos.

-¿Cómo voy a ignorarla si poco a poco se está metiendo de por medio?

-¡¿Pero qué dices?!

-Dale tiempo Vera, hasta tú la odiarás...- Anna cerró la taquilla de golpe, dispuesta a irse, pero Rory la agarró para detenerla. Le hizo una señal a Vera, para que le dejara el asunto a él, lo mejor sería que se volviera a la mesa y comiera algo con los chicos, si es que aún estaban allí.

-Mira, De Voort me cae tan mal como a ti, ya lo sabes, pero no puedes dejar que te afecte.

-¿Y puedo dejar que me afecte que mis supuestos amigos quieran pasar de mi?

-No lo dije con esa intención, Anna. Se lo decía a Mike y ya sabes por qué.- Anna tragó saliva y miró al suelo, sin saber qué decir, le incomodaba hablar del tema, había muchas cosas que Rory no sabía y que ella no estaba dispuesta a contar.- Venga, te llevo a casa...

-Iba a ir a ver a LB, me mandó un mensaje a primera hora, parecía importante.

Casi que eso era mejor que ir a casa de Anna, así se aclararía de una santa vez qué era lo que le había dado, de repente, a su novia que no quería verle ni hablarle en tono normal. Aquello no era estrés de las clases, no en septiembre.

Cuando Vera regresó a la mesa Mike ya no estaba, pero se había unido alguien más, alguien a quien tampoco conocía. Saludó al sentarse, con evidente gesto de preocupación, pero Lucke no preguntó nada, había aprendido a mantenerse al margen de las disputas de las chicas, eso le ahorraba muchos quebraderos de cabeza.

-Vera, este es mi primo Martin... es de Canadá- le presentó.

-¿Por qué siempre tienes que añadir eso de que soy canadiense? No ves que así todos me odiarán- la evidente rivalidad entre neoyorquinos (americanos en general) y canadienses no beneficiaba nada a Martin y si encima su primo lo picaba de ese modo, no iba a poder hacer ningún amigo en aquel instituto.

-Tranquilo, hay cosas peores que ser canadiense- lo calmó Vera, sonriente.- Podrías ser chica...- que en los últimos meses, al menos para ella, había resultado ser un asco.- Por cierto ¿y Mike?

-Ha ido tras Katrina.- Vera frunció el ceño, confusa.- Digamos que... se lo he recomendado.

Era más que extraño, pero en verdad, a Lucke le había caído bien Katrina, sentía que había visto un lado de ella que no solía mostrar, uno que nadie más conocía, y quería seguir averiguando cosas sobre ella. Del mismo modo, era de los que compartían la opinión de que Mike se tenía olvidar de una vez por todas de Anna ¿y qué mejor que liarlo con Kat? Eran todo ventajas... mierda, no, iba a ser el lío padre. Por eso llamaban a Lucke pringao y el no se daba cuenta.

Mike buscó por todas partes, incluso se atrevió a mirar en el baño de las chicas. Katrina había hecho una breve parada técnica, pero no se había quedado mucho tiempo. Él optó por salir a buscarla a la zona ajardinada ante el instituto, si no estaba allí, volvería a la mesa, algo en su cabeza le decía que aquello no estaba bien, que no era lo mejo, pero cuando la vio llorando se le olvidó y fue hacia ella, preocupado.

-Joder, no llores- se decía Katrina a sí misma, ignorando que Mike se acercaba.- No seas estúpida, no te pueden ver llorar.

-¡Eh! Katrina- la llamó Mike, asustándola. Se secó a toda prisas sus lágrimas, pero sus ojos hinchados evidenciaban lo que ella trataba de ocultar.- Hey... no llores- le pidió, sentándose a su lado.

-No... si no lloraba- mintió, tratando de forzar una sonrisa. Ninguna de las dos cosas le salió bien.- Es una idiota... es tan infantil- bufó, refiriéndose a Anna.

-Tienes que reconocer que te pasaste con ella en tu...

-¡No!- exclamó enseguida, enfadada.- Nada, escúchame ¡Nada! De lo que publiqué era falso, además, todo el mundo lo sabía... ¿y qué más da? Yo no obligo a nadie a leer mi blog ni a hacerme caso. Podía haber tenido la boca cerrada... Lucke me hace un favor y ella lo jode ¿es siempre así?

-...-¿Y qué iba a decir él, que estaba colado por Anna?-Es complicada... pero es buena chica.

-Si lo fuera no te haría lo que te hace- y eso sí era de dominio público, quisiera Mike o no. De todos modos, no le gustó escucharla decir eso, y se le notó.- Yo... lo siento, perdona, no quería decir eso.

-No, tranquila, si tienes razón... todos la tenéis.

-¿Y entonces?- ¿Qué tenía pensado hacer?

-Entonces ya buscaré una solución, y mientras quería proponerte algo...-Algo que a mucha gente no le iba a gustar, pero quizás ya fuera hora de dejar de pensar en el resto de la gente y empezar a pensar un poco en él mismo.

En esos momentos Rory y Anna se dirigía a casa de LB en el coche de el chico. Ambos estaban tan tensos que ni un cuchillo podría cortar el aire que había entre los dos. Para que os imaginéis, era como si ambos estuvieran metidos en un coche relleno de gelatina... ok, bobadas a parte, la cosa se ponía peor a medida que se acercaban al edificio donde vivían los Fargas y Rory sentía la necesidad inmediata de romper el silencio.

-¿Sigues cabreada?

-Se me pasará con las pastillas- respondió la chica, sin apartar la vista de la carretera. Él tragó saliva, consciente de que había metido la pata.

-¿Y tienes ya pareja para el baile?- menudo cambio de tema, un diez en estupidez para Rory.

-No... ¿quién va a querer ir con una psicópata?

-No eres una psicópata, Anna. Todos se han olvidado ya de lo que ocurrió... ya sabes, siempre hay algo nuevo sobre lo que hablar.- Aunque en el caso de la chica, el tema había dado para mucho y había hecho mucho daño.

-Rory, yo... ¿te caigo mal?- se atrevió a preguntar, bajando la cabeza y conteniendo la respiración, era algo que nunca se había planteado hasta ese momento, siempre se había dado por hecho que por estar todos en el mismo grupo, todos se llevaban muy bien, pero se estaba demostrando que no era así.

-No...- dijo él enseguida, lo malo era que sonaba a que ahora venía un "pero".- Es extraño... eres complicada, Anna, no dejas que te ayuden , no permites que nadie te conozca. A veces creo que tú no me soportas... no sé qué pensar de ti.- Aunque quería reprimirse, no lo logró, y una lágrima resbaló por su mejilla, haciéndola sentir aún más nerviosa y avergonzada.

-Tienes razón... es culpa mía.

-No, joder... ¿ves? Esto es lo que haces siempre. No es tu culpa, o sí, pero no he dicho que lo fuera- excepto ahora, que acababa de decirlo. Rory maniobró para aparcar y una vez hubo colocado el coche y apagado el motor se quedó pensativo, escuchando de fondo los reprimidos sollozos de Anna.- Eres diferente a las otras chicas, en un buen sentido, y en vez de sacarle provecho, te torturas a ti misma y deseas ser como las demás... aclárate Anna, o dentro de poco ni tú misma sabrás quien eres y entonces, cuando me preguntes si me caes bien, tendré que decirte que no.

Y sin decir nada más y sabiendo que quizás había sido algo cruel, bajó del coche y esperó pacientemente sin decir nada a que Anna se calmara y saliera también también.

-Disculpa si me he pasado...- le pidió, ya en el portal de LB, algo culpabilizado por su brusquedad.

-Mira, me da igual si crees que soy especial, o diferente, o una enferma... pero eres el novio de mi mejor amiga, así que sonríe y finge que esto no ha pasado porque creo que LB tiene problemas.- Lo había dejado lo suficientemente claro, quizás Rory tuviera razón, pero lo importante en aquel momento no eran ellos, era LB.

Cuando LB abrió la puerta se quedó blanca, no se esperaba ver allí a Rory, creía que Anna iba a ir sola y ahora tenía que buscar un modo de echarlo sin parecer una novia de mierda... iba a ser complicado.

-Anna, pasa a mi cuarto ¿Sí?- le pidió a la chica, con carita de sufrimiento. Rory frunció el ceño y Anna enseguida se quitó de en medio, no quería meterse en sus cosas de pareja.

-Nena ¿estás bien?- preguntó, preocupado. Ella asintió, sonriendo.- No lo parece...

-Estoy algo mareada, creo que me sentó mal la cena de ayer, he estado vomitando- se encogió de hombros y negó, abrazando a Rory por la cintura, él le devolvió el abrazo y le besó en la frente.

-Oye, quería hablarte sobre la noche del baile...- la idea de Rory era pasar y llevársela a un hotelito romántico, la talegada, se había gastado casi todo lo que tenía en la habitación, pero había merecido la pena.

-Sí, estoy muy nerviosa.... mañana las chicas y yo vamos a mirar un vestido- ¿Qué? ¿Que qué?- Será genial, yo lo verás, nos lo vamos a pasar muy bien y luego podrías venirte a casa que mis padres no estarán... van a una cena en el hospital, no se quién se jubila.

-Ah...

-¿Qué pasa?

-Na...nada. Será genial.

-Sí, seguro que sí, había pensado en ir de azul, ya te diré para que me compres el ramillete y lleves la corbata a juego.- Rory estaba flipando en colores, eso sí que no se lo esperaba ¿y qué era eso del ramillete?- Bueno, cielo, tengo cosas que hacer con Anna. Nos vemos mañana en el instituto ¿sí? No hace falta que vengas a buscarme.

La despedida fue muy fría, parecía que a LB le costaba abrazar a su propio novio, así que de besarle, ni hablar. Rory no dijo nada, pero se marchaba totalmente planchado, todos sus planes a la mierda ¿Quién era eso y que había hecho con su novia?

En cuanto salió por la puerta, LB pasó el cerrojo y corrió a su habitación donde la esperaba Anna, cotilleando la página que tenía abierta en el ordenador.

-No me digas que la urgencia era mirar vestidos para el baile...- pidió, descontenta, la alarma roja había decaído mucho si se trataba de eso.

-No... no, no, no- respondió LB nerviosa, caminando de un lado para otro.- Anna- al fin se paró y respiró profundamente, igual tenía que sentarse en un momento para evitar caer.- tengo un retraso.

-¿Mental? Sí, pero eso lo sabe todo el mundo, descuida- respondió Anna, muy a lo suyo.- ¿Te puedes creer que hoy Lucke sentó a Katrina a comer en nuestra mesa? Esa hace lo que sea para llamar la atención... vamos, que es un zorrón, pero que te voy a decir a ti, que ya la conoces.

-¡Anna!¡Va en serio! Hace seis días que tenía que haberme venido el periodo...- Al fin reaccionó, eso sí era una emergencia, una alerta roja de las de verdad.

-Joder, joder... ostia puta- exclamó la chica, totalmente bloqueada.

-Gracias, esa era más o menos la reacción que esperaba la primera vez que te lo dije...

- Pero LB... ¿cómo ha podido pasar?

-Tu qué crees...- sólo había una manera.- Anna, tengo 17 años, no puedo estar embarazada.

-Vale, tranquila, respira hondo, respira- pero ahí la única que necesitaba respirar era ella.

-Anna, así no ayudas... venga, te necesito.

-Vale, tienes que hacerte una prueba de embarazo, puede que sólo sea un retraso- no todas eran un reloj como ella, además, con lo despistada que era LB seguro que no era para tanto y se estaba equivocando de día.

-Me dejará si se entera, Anna...

-No, no... mira, no te tortures, no hasta que estés segura ¿vale? Iré a comprarte la prueba ahora y saldremos de dudas ¿vale?

-¿Harías eso?

-Claro que sí, cielo, Todo va a salir bien.-No, esa es la típica frase que estropea cualquier situación, incluso si ya tiene que salir bien.

No muy lejos de allí había un hipermercado, el típico lugar donde se encuentra de todo, donde Anna se ahorraría la vergüenza de tener que mirar a la farmacéutica mientras le cobra, casualmente, el mismo hipermercado donde compraban los Cohen, vecinos (sin conocimiento de causa) de los Fargas.

-¿Cereales Trix o Conde Chocula?- le preguntó Cohen a su hermano pequeño. El chico se encogió de hombros.

-Los de Trix son muy de tía... pilla los del Conde. Dos paquetes y leche de soja, siempre se te olvida.

-Se me olvida porque eres rarito.

-No, soy alérgico a la lactosa, que es distinto.- Y Cohen siempre se metía con su hermano por eso, el pobre niño que no podía disfrutar de una helado en verano porque si no entraba en shock... que panolis.

-Ven, quiero pillar cervezas.

-Mamá no quiere que bebamos alcohol...- le recordó.

-Mamá está todo el día fuera. Venga, pillamos el papel higiénico y vamos a por birras, estoy harto de que seas tan aguafiestas, Kyle, así no harás amigos nunca.

En el pasillo de las celulosas no sólo había papel, había otro tipo de artículos, desde pañuelos desechables, servilletas, cremas, preservativos o... pruebas de embarazo. Tenía que ser justo en ese preciso momento cuando Anna estaba allí, pasándolas canutas, para escoger la prueba de embarazo más fiable.

-Romano ¿qué haces aquí?- Anna reconoció enseguida la voz de Cohen y se quiso morir. Se acercaba hacia ella, y acompañado, con el carrito de la compra y ella estaba de rodillas en el suelo con una caja en cada mano.

-Em... Cohen, hola.- El chico la miró, con el ceño fruncido, no era asunto suyo, pero resultaba raro.

-Este es mi hermano, Kyle- dijo, por decir algo y evitar el silencio. Anna se puso de pie y saludó con un leve movimiento de cabeza, muerta de vergüenza.- Así que... comprando ¿eh?

-¿Esto? No, no es para mi... no...

-No, tranquila, no tienes que darme explicaciones.- Estaba siendo un terrible malentendido y Anna, mentalmente, imploraba a Dios que le lanzara un salvavidas, o que provocara un incendio o algo así, cualquier cosa le valía.

-¡Anna!- exclamó una voz a sus espaldas.- Ya te he dicho que cogieras el Clear Blue, mi madre no se entera si le llevo los normales, no sabe distinguir el signo de más del del multiplicación.-¿Phyllis? Le valía, le valía de sobra ¡Gracias Señor!

-Sí, em... es que no me aclaro- trató de disimular Anna- ya sabes, hay tantas marcas.

-Yo al principio tampoco, pero mamá tiene "accidentes" con tanta frecuencia últimamente que ya me he acostumbrado- continuó Phyllis, que la había visto desde lejos y por casualidad, tratar de salir de un lío que no había buscado.- ¡Ah! Hola, soy Phyllis- se presentó, como si nada.

-Alex Cohen y aquí mi hermano, Kyle.- Ambos saludaron, y se notó que Cohen se sonrojaba.- Bueno, nosotros seguimos. Nos vemos mañana en el instituto...

-Sí, claro... hasta mañana- se despidió Anna.

-Abur- canturreó Phyllis. Una vez los Cohen desaparecieron perdiéndose en otro de los pasillos, Anna al fin pudo respirar.

-Gracias, Atler, gracias, te debo la vida- exclamó, aliviada.

-No seas tan exagerada, te vi sufrir y no pude quedarme parada.- Phyllis miró la caja de la prueba de embarazo y luego miró a la chica.-¿Un accidente?

-Eh... algo así, pero por suerte no lo he tenido yo.