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Historia 40053 — capítulo 5
11:00 A.M
-Es un record, ¡Dos clases a las que he llegado tarde! -se lamentaba Lily caminando rapidamente, casi corriendo para llegar a la clase.
-Oh, mi record fue hace unos meses cuando me volé todo un día y me aparecí en la última clase -rememoró Francia- Mcgonnagall casi me fusila, ¡Qué buenos tiempos!
-Oh si, adorables tiempos Fran -se mofó Lily- pero ¡Yo no soy como tu!
-Lo se, si lo fueras apuesto a que tendrías menos problemas existenciales, solo relajate Lily, hoy todos se relajan, ¡Es un día de festines! -sonrió la morocha, Amy soltó una risa e Ivette se mantenía al margen de las risas desde que supo esa noticia que tenía que ver con el profesor y una poción de amor.
-Llegamos -suspiró Lily al fin.
-¿Ves? No es tan malo, solo nos retrasamos algunos minutitos -dijo Amy entrando al aula y recibiendo una ola de abucheos burlescos hacia ella y sus amigas por parte de los alumnos aburridos y deseosos de que fuera mediodía. Las chicas algo sonrojadas comenzaron a caminar hacia sus puestos y alguien lanzó un avión de papel que se fué de control y paró en el ojo de Mcfly, La morocha soltó un chillido por su ojo tocado por la punta del avión y sus tres amigas la socorrieron.
-Fran... saca tu mano... Fran -insistía Amy tratando de quitar la mano de Francia de su ojo- ¡Mcfly quita esa mano! -y con fuerza la sacó dejando un ojo lagrimeando y enrojecido, todos miraban la escena buscando a quien estaba manejando de mala manera el avión.
-Me... duele -se quejó con voz quebrada- ¡Te juro que mataré al idiota que lanzó el avión y no supo dirigirlo bien el muy desgraciado hijo de la banshee y la...!
-¡Señorita Mcfly! -se indignó Mcgnnagall que venía llegando justo al aula, Francia soltó una risa irónica, siempre la tenían que encontrar diciendo o haciendo algo malo- Como osa a decir tanta... tanta grosería... Vendrá conmigo, y usted -apuntó a Ivette- también, a eso venía.
-Ok, deja Am que yo me encargo -y se llevó a la tuerta Francia Mcfly hacía la salida siguiendo a la profesora.
11:17 A.M = Afuera
-Primero, ¿qué es lo que ocurrió señorita Mcfly? -soltó la jefa de los leones ceñuda.
-Un imbe... ALGUIEN, que no se quien es, lanzó un avión de papel que impactó en mi ojo y ahora me duele y no veo nada... -se quejó rencorosa- Y bueno, me disculpo por todo lo que dije, puesto que me dolía demaciado y tengo un temperamento horrible este día, usted comprende -dijo mordazmente para que la dejaran ir luego.
-Bien, no quiero más problemas con usted, vuelva a su salón... y procure no insultar ni agredir a nadie -pidió una cansada profesora de transformaciones, Mcfly sonrió.
-Yo soy muy pacifista, en realidad no se lo que me pasó, me descontrolé -mintió- No volvera a suceder -y se fue caminando lento a su salón, no quería entrar a esa aburrida clase.
-Pero... si su dolor es demaciado fuerte, vaya con Madame Pomfrey si lo desea -dijo Mcgonnagall, y Francia como era de esperar se dió media vuelta y salió corriendo con dirección la enfermeria.
-Supone usted, de lo que le hablaré -dijo luego la profesora dirigiendose a Ivette.
-Si -asintió ella brevemente.
-Solo venía a avisarle que en unas horas más estará la poción que lo cure... pero lo que yo quería saber -puso una voz más cofidencial- es ¿por qué usted le dió una poción de amor? ¿está enamorada de...?
-¡NO! -la interrumpió Ivette y al momento se sonrojó- Yo no estoy enamorada de ni un profesor... Lo que pasa es que él me dijo que mi poción estaba horrible y para variar hizo que a Francia le dieran pequeños espasmos, usted sabe que ella esta algo enferma estos días, entonces yo me enfureci un poco y por defender a mi amiga le planté sin pensar un poco de poción en la boca, e hice que se lo bebiera -explicó- Lo siento mucho, profesora.
Mcgonnagall la miró sin expresión alguna en su rostro.
-Vuelva a su clase, Y solo le pido que cuando al profesor se le pase el efecto de la poción, le pida unas disculpas, ya que usted no tuvo castigo -Ivette se sorprendió mucho del comportamiento de la profesora, ya que pensó por poco que iba a hablar con ella para darle un castigo a espaldas de Dumbledore, pero nunca se esperó que solo le pidiera que fuera a hacer eso... Prefirió no preguntar ni decir nada más para que ella no se arrepintiera de su decisión, y entró al aula, sentandose en el primer puesto que encontró.
11: 30 A.M
-Mcfly tiene una suerte tan impresionante -murmuró Sirius con cara de chiste, James rió por lo bajo, ambos estaban charlando mientras Peter ya roncaba hace mucho y Remus estaba algo ido.
-Si que la tiene... No entiendo cómo pero se mete en más problemas que hasta nosotros... e involuntariamente -comentó el ojiavellana- y eso es mucho decir.
-Pero bueno, otra cosa que me sorprende es que ella siempre se safa de todo... siempre a base de su hipocresia -musitó Sirius viendo entrar a Ivette con cara de Rayos al salón- Pobre Vance, ahora tiene un loquito tras ella.
-Es lógico que lo que ocurrió fue planeado por Vance... a todas les encanta el profesor Oxford, y ella no encontró mejor plan que darle una poción de amor en frente de todas las serpientes y nosotros -dijo meneando la cabeza- evidente.
Ambos rieron.
-Si... oye, aún sigo pensando en para qué diablos querían Mcfly y Bloom la capa -dijo el ojigris mirando a Amy y Lily conversar con las cabezas bien juntas- Tenemos que averiguarlo.
-Obviamente, pero más tarde -suspiró y se desperezó- Annie Starwood hizo un nuevo escandalo en un pasillo cerca de las mazmorras hace una horita aproximadamente, ¿lo viste? fue cómico.
-Si, y quien no lo vería o oiría, se puso a chillar como loca hasta que tuvo que intervenir Dumbledore -rió Black bostezando comunalmente- según lo que los cotillas decían, se le perdió su preciado y costoso vestido... Ah ¡Mujeres! son un caso, mira que alterarse por menudo problema.
-Crei que ya las conocías bastante, Canuto... ¿tienes hora?
-Las 11:40 -dictó- Falta demaciado, ¡me voy a matar de aburrimiento!
-Podrías hacer como colagusano -dijo James y apuntó a Peter quien dormía respirando acompasadamente.
-No gracias, mira la baba -indicó Sirius con una mueca de asco viendo como a su amigo le caia un hilito de baba de sus labios a su pergamino de apuntes.
11:45 A.M
-¡Muchas gracias, Madame Pomfrey! -dijo Francia en la enfermería con tono agradable, tratando de ganarse la confianza de también la enfermera, sonreía y veía su ojo en un pequeño espejo de bolsillo, mientras Pomfrey la miraba con la misma desconfianza de siempre- Usted siempre me cura tanto.
-Mcfly, para eso es una enfermera -comentó ella con obviadad, la chica se ahorró todos sus intentos renovados para caerle bien, eran todos inutiles, bufó.
-Que tenga un... lindo día -murmuró sin disimular su mueca de pocos amigos, y se fué caminando lentamente, mirando a ratos su reloj de pulsera y mirando cómo los minutos pasaban tan tortuosamente lentos.
Mientras caminaba pensaba en lo que había convertido su adorable traje de oso que le envió su mamá y sonrió abiertamente al imaginarse la cara que pondría su familia al verla con el nuevo y renovado traje. Dejó de sonreir al instante en el que vió que el profesor de pociones iba hacía ella con expresión paranoica.
-Señor Oxford, ¿se encuentra usted bien? -preguntó con cortesía, un nuevo intento de caerle bien a otro profesor, y le sonrió de manera amigable, ya se había hecho la paz con Mcgonnagall, había intentado con Madame Pomfrey, ahora con él... solo le faltaba ir por Filch, pero eso lo borró de su cabeza.
-Más que de costumbre -contestó él con mirada perdida- Señorita Mcfly, ¿Usted es amiga de Ivette Vance verdad? -apremió entre preguntandole y gritandole.
-Em... si pero...
-¿Dónde esta ella ahora? -le preguntó Oxford interrumpiendola llanamente, Francia hizo una mueca extraña ya que tenía ganas de echarse a reir, pero suspiró calmando sus ansias.
-En clase de... ¡No crea que le dire! -se frenó a si misma, no iba a darle el paradero de Ivette para que después el maniaco la vaya a buscar para fastidiarla, era su amiga, no haría eso.
-¡Castigada! -dictó el profesor, Mcfly abrió los ojos comunalmente (y sintió un ardor en el ojo derecho pero no le importo) y abrió la boca para protestar pero:- Y me encargaré de que no vaya hoy a la fiesta de disfraces por ni un motivo -le agregó, Francia ya estaba pudriendose por dentro.
-¿Me castigará porque... no quiero decirle donde esta Ivette Vance? -preguntó con los dientes apretadas queriendo decirle varias cosas.
-Puede ser -la tomó de un brazo bruscamente- ahora me acompaña -y comenzó a arrastrarle, ya que ella no quería mover sus pies, y ella con fuerza se soltó.
-Oiga, yo no le diré nada, esta LOCO, No quiero que vaya a acosar a Ivette a sus clases... -explicó enojada- pero... yo... si quería ir a la fiesta -se lamentó más para ella que para el profesor, al parecer sus instintos y su lealtad tenían una pelea grande en su interior.
-Usted decide -continuó el profesor, Francia miraba hacía todos lados para en cualquier momento salir arrancando.
-Si quiere, lo solucionamos con Mcgonnagall -ofreció como solución, ya que, Mcgonnagall pensaba racionalmente y no estaba hechizada por una poción- ¡Mire, ahi esta! -y suspiró tan aliviada de verla caminando por esos lados que su pecho se ensanchó de tanto aire que respiró- ¡Profesora! ¡Profesora Mcgonnagall! -la llamó haciendo señas con las manitos.
-¿qué ocurre ahora Mcfly? ya la veo mejor, ¿por qué no esta en su clase?
-Resulta que -puso voz sufrida- El profesor Smith me quiere castigar por... -se acercó más a su profesora y le susurró:- porque no le quiero decir donde esta Ivette Vance.
-Oh... comprendo -murmuró la profesora- vaya a su clase tranquila, olvide ese castigo.
-Bien -sonrió Francia y vió la hora, ese percance le había costado el resto de la hora de historia de la magia, Oficialmente:
Era mediodía.
Se fué directamente a su habitación en la torre de gryffindor a tumbarse en su cama y por fin poder dormir una buena siesta.
Aqui esta el otro ojala les guste :P Bye!!