← Historia 40216 · de
Historia 40216 — capítulo 6
Dumbledore les había dado cita para las once de la mañana, y allí estaban, puntuales. Sentados enfrente del director del colegio. Tenía que contarles algo sobre Harry.
Los padres del interesado miraban nerviosos como el viejo profesor desenvolvía un caramelo de limón (su dulce favorito) con total parsimonia, como si lo que fuera a contarles fuera algo así como "¿qué? Hoy hace frío ¿eh?"
_ Disculpe_ dijo cordial Lily_ ¿Qué era eso que nos quería comentar?
_ ¡Ah si!_ los miró serio_ Quiero darles clases a Harry.
_ ¿Cla… Clases?_ tartamudeó James extrañado_ ¿Pero de que?
_ Si, quiero darles clases. No son clases al uso, pero las denominaremos así a falta de una palabra mas adecuada.
_ ¿Y que quiere enseñarle?
_ A lo que se enfrentará_ Lily se puso muy tensa y James le rodeó los hombros con el brazo.
_ ¡Ahora nos tiene a nosotros! No tiene porque hacer nada de… eso_ rebatió con agresividad James.
Dumbledore no tuvo valor para decirles que si debía hacerlo igualmente, y dijo en su lugar:
_ No importa eso, la guerra existe indistintamente y él es uno de los blancos favoritos, solo quiero enseñarle la verdad de lo que se enfrenta.
_ ¡Eso lo aterrorizaría! Por dios, Albus. Es feliz, y nosotros también_ Lily casi parecía suplicarle pero a la vez estaba muy enfadada_ ¡No le cargues ese peso encima!
_ Yo no lo hice… Sólo quiero enseñarle a luchar.
_ ¡Lo se!_ Lily se levantó y agitó los brazos como si así pudiera alejar sus malos pensamientos_ ¡Pero está muy tranquilo ahora!
_ ¿Y si pasa algo? ¿Qué pasaría si pasa y no está preparado?
_ Estaremos con él.
_ No podéis estar con él veinticuatro horas al día.
_ Si no estará en Hogwarts, es el lugar más seguro del mundo… ¿O ya no?
_ Si, sigue siendo el lugar mas seguro, mas incluso que Gringots_ suspiró Dumbeldore_ pero siempre existen peligros.
_ ¡Eso lo sabemos! Saltó James_ ¡No somos gilipoyas!... lo siento señor. ¡Sólo queremos que Harry sea feliz! Se lo merece, y nosotros también ¿Es tanto pedir?
_ Si_ pensó el anciano director y dijo en voz alta_ Harry es feliz, os quiere muchísimo, como si hubierais estado ahí toda la vida.
_ ¡Ahí esta Albus!_ gritó Lily_ ¿Por qué arrebatarle esa felicidad que tanto merece? Que tanto merecemos todos, sabemos que la guerra no se paralizará ni el mundo dejara de girar. Nosotros solo queremos ser felices con Harry y darle todo aquello que no tuvimos oportunidad de darle… cariño y amor. Por favor Albus, tengo una idea. Déjame a mi dale las clases, le preparare y no tendremos que decirle porque es. Le enseñare todo aquello que fueras a enseñarle tú. Por favor_ añadió, pero parecía darle igual lo que el director dijera, ella había tomado su decisión.
_ Es mucho lo que iba a enseñarle Lily.
_ Yo lo enseñaré.
_ No sólo son hechizos, cosa que puedes enseñarle perfectamente.
_ ¿Qué es lo otro?_ inquirió james, ya mas tranquilizado.
_ El pasado, el pasado de Lord Voldemort.
Ahogaron un grito de terror, no por el nombre si no porque odiaban recordar cuan relacionado estaba ese monstruo con su hijo.
_ ¿Y de que se trata?
_ De lo que debe hacer para vencerle, pero eso tu no puedes ayudarle Lily_ se quedó pensando_ Esta bien. Tú ganas, enséñale a defenderse, atacar y a valorar sus posibilidades. Serás buena maestra. Lo otro… debo explicárselo yo.
_ ¿Cuándo?
_ Cuando sea el momento adecuado.
_ ¿Y eso, cuando será?_ preguntó James, rogando porque no llegara jamás. Hay cosas que es mejor nos saber nunca.
_ Aun no lo sé_ suspiró Dumbledore_ Aún no lo se.
ooOOoo
El lunes amaneció nublado y lloviznando, empezaba la segunda semana de clase y los de sexto curso tenían deberes como si llevaran un mes de clases, los ratos "libres" eran de todo menos libres, pues debían de aprovecharlos para pasar apuntes, practicar hechizos o acabar los deberes de alguna asignatura.
Sin embargo Harry no estaba aprovechando esos ratos para acabar ningún deber, ni para estar tranquilamente con sus amigos. Ron estaba tratando de acabar una redacción para Sprout mientras Lavender pestañeaba tontamente y miraba a su amigo sin dejar de sonreír. Hermione se había ido con Parvati a la biblioteca, la segunda no solía pisarla mucho pero quería acabar un trabajo y allí no se concentraba y Seamus y Neville fingían trabajar.
El estaba ocupado escribiendo una carta y no les hizo caso cuando le preguntaron por la propiedades de la "planta rara".
Querido Sirius:
Por aquí todo va bien, mamá y papa vinieron la semana pasada y estuve con ellos un rato. Conocieron a Neville.
¡Esto es muy difícil! Tenemos tantos deberes que creo que me pondré enfermo a propósito ¡y solo llevamos una semana! Supongo que ya te lo habrá dicho mi padre pero ya tengo mi equipo formado.
Me entere que tienes que irte… espero que todo te vaya bien en lo que sea que vayas a hacer.
Snape está tan desagradable como siempre o incluso más, todavía no se vio con mi padre, y ojalá nunca coincidan. Aunque se que eso es imposible.
Espero realmente que eso que tengas que hacer, sea lo que sea te vaya bien.
Un abrazo.
Harry.
_ Voy a la lechuceria ¿venís?
Seamus y Neville hicieron un gesto de vale; Ron dijo: ¡Un segundo! Firmó su redacción y la metió en su mochila. Ne s gran cosa pero…
_ Adiós Ron_ Lavender agito su mano_ ¡Luego nos veremos en clase!
_ Va… vale_ miró a Harry con una mirada de extrañeza y se apresuró a seguirle.
Bajaron a la lechucería, cogió a Hedwit y envió la carta sin más complicaciones.
Ya de vuelta, tomaron un pasillo diferente al habitual e i iban charlando sobre todo un poco cuando una voz les llamó la atención.
_ ¡¿Cómo puedes ser tan lento?! Sólo te pedí que le cogieras el correo a Potter ¡¿tan difícil puede ser hacerle una maldición y leer la carta?
_ ¡Malfoy!_ susurró Ron en un ronco gruñido_ miró a Harry, este asintió con la cabeza y se quedaron, escondidos, escuchando. SeamusNeville se miraron extrañados y Neville preguntó: ¿por qué querrá ese leer tu correo?
Pero a Harry se le estaba ocurriendo algo terrible en ese momento, que Malfoy era ahora un mortifago y quería su correo para dar información sobre Sirius, sus padres y el mismo a al señor tenebroso. Había oído que los Malfoy estaban de capa caída, tal vez intentaran recuperar un poco de gloria.
_ ¡Si al menos nos dijeras lo que haces!_ les costó identificar esa voz con la de Crabbe. Casi nunca lo había oído hablar.
_ ¡No es asunto vuestro! Haced lo que os digo y ya.
_ ¡Pero!
_ ¡Ya basta! ¿Creéis que es fácil hacerlo solo? No tengo otra elección, ni puedo decírselo a nadie. ¿Me ayudáis o no?
Estaba claro lo que los guardaespaldas de Malfoy dirían, y así hicieron.
_ Pero será difícil meditó Malfoy para si mismo en voz alta Los muy cabrones están muy bien protegidos, y son bueno, muy buenos según dicen con la varita_ hizo un gesto como si pusiera en duda esa afirmación. Pero he de hacerlo_ se retorció las manos nervioso y hablaba como si hubiera olvidado que Crabbe y Goyle seguía ahí_ él me lo ordenó… y yo debo cumplirlo.
Al instante recuperó la compostura, pero sus amigos no habían dicho ni echo nada, sólo lo miraban ligeramente extrañados.
_ Ya sabéis lo que hacer. ¿No?
Asintieron con la cabeza.
Harry y el resto se escondieron en el aula de al lado justo a tiempo y oyeronsalir a Crabble y Goyle de la otra, y a los cinco minutos a Malfoy murmurando: Será perfecto. Tiene que ser perfecto.
Harry no pudo dejar de notar una cierta nota de terror en el joven que tanto aborrecía.
_ ¿De quien hablaban?_ preguntó Seamus cuando dejaron de oírse los pasos de Malfoy por el pasillo.
Harry y Ron se miraron igual de desconcertados que sus compañeros.
ooOOoo
Era un día como los de antes. Remus se había ido y Lily estaba en la compra.
Y solo estaban ellos dos en casa, en el sofá apenas estrenado de la salita, con una cerveza cada uno, Sirius con los pies encima del sofá(¡como se entere Lily me mata!) y hablando de cualquier chorrada porque James fingía enfadarse pero acababa riéndose con su mejor amigo. Como antes.
Mañana mismo habrían de volver a la realidad, a esa en la que no son dos jóvenes irresponsables...aunque en el fondo, y no tan en el fondo lo sigan siendo. Porque mañana Sirius Black tenía que partir para una misión muy importante, para su satisfacción, que Dumbledore le había encomendado.
_ ¿Y cuando volverás?_ James le volvió de golpe a esa realidad de la que llevaban sin hablar desde que Remus se fuera, hará tres horas a Merlín sabe donde.
_ No lo sé, Jimmy. Pero no creo que duré más de un mes.
_ ¡Eso es mucho!_ protestó su amigo.
_ No es tanto. Para antes de navidad estaré aquí., me da igual que encontremos la formula secreta para derrotar a Voldemort o estalle un terremoto. Esta navidad nada me impedirá pasarla con vosotros y con Harry.
_ Creo que está contento de que estemos aquí.
_ ¿Contento? ¿Bromeas, no? Está eufórico.
_ Y yo, y Lily… ¡buf No te la puedes imaginar. Si la ves el otro día: ahora debe de tener transformaciones, ahora estará comiendo ¿Qué estará haciendo ahora?
Sirius soltó una carcajada.
_ A mi me escribió hoy, me dijo que ojalá nunca coincidas con Snivelly, y que esta mas insoportable que nunca.
James hizo gesto de asco y dijo algo así como: ¡Gilipoyas grasiento!
_ Me hubiera gustado ir a ver a Harry, pero con tanto trabajo me fue imposible_ Sirius desoyó hablar de Snivelly.
_ Oye Sirius_ Dijo James al cabo de un rato que estuvieron callados, bebiendo otra cerveza_ Hablando de tu misión… prométeme una cosa.
_ ¿Qué? ¿Qué quieres que te prometa? ¿Qué arrasare con todo mortífago que vea por allí. Que lo haré bien. Sabes que lo haré genial, prongs.
_ No_ James le miró Serio_ Sólo prométeme que volverás.
_ ¿Qué?_ Sirius casi se ríe_ ¡¿Pero como no voy avolver!? ¿Acaso crees que te libraras de mí tan fácilmente?
_ Tú promételo.
_ Vale. Juro solemnemente que volveré_ puso la mano en el pecho y los ojos en blanco.
James le sonrió, le dio un golpe amistoso en el hombro y dijo: ¡Eres idiota, tío! ¡Perdido!
_ Pero me quieres.
_ Mmm…lo siento. Yo es que quiero a Lily, nuestro amor es imposible. Mi amor por ella es inmenso y solo para ella.
_ ¡Eh! Que ese tipo de frases son mías_ Sirius fingió enfadarse.
James se encogió de hombros.
_ Te esperaremos aquí, cuando vuelvas todo seguirá igual. Ya sabes que Lily y yo… que para nosotros eres mas que nuestro mejor amigo.
_ Lo sé. Igual me pasa a mí, pero al revés. Cuando vuelva, traeré buenas noticias, espero que haya alguna baja de esos lame-culo y comemierdas y demás chiflados de mala calaña y tengáis buenas noticias.
_ Por supuesto.
_ Me tendré que ir a hacer una maleta, le hice un hechizo a una bandolera negra que me prestó Ojoloco.
_ ¡Es verdad! Esta noche nos harán un homenaje a Lily y a mi. Algo así creo que me entere. ¡No conoceremos a la mitad!
_ Ya, pero son buena gente. Ojoloco esta un poco chiflado la verdad, pero es el mejor.
_ Oye James…
_ Dime.
_ Despídete de Harry por mi, ¿vale? Hazle algún regalo que le guste y dile que es de su padrino favorito. Ya te daré yo luego el dinero.
_ Claro, Padfoot. Claro que lo haré.
ooOOoo
Tenian que fingir sorpresa, pues e supone que era un homenaje secreto. Dumbledore había habituado un aula del castillo para la celebración, e invitado a toda la orden, o a casi toda, los que había conocido a James y Lily se morían por volver a verlos y no creerían lo que todos decían hasta verlos con sus propios ojos, los que eran demasiado jóvenes, como Tonks querían conocerlos, conocer a esos dos aurores que era ya una leyenda.
_ ¡SORPRESA!_ gritaron cuando James y Lily entraron, y fingieron sorprenderse.
_ ¿que es esto? ¡Oh, es maravilloso!
Dumbledore se las había apañado para invitar a casi toda la orden, recordaban a ojoloco, en realidad apenas había cambiado, unas cuantas cicatrices más y un nuevo ojo de cristal que daba vueltas aterradoramente. Al lado había una chica de pelo rosa que mascaba un chicle y los miraba impresionada, como todos. Sin duda, esa era Tonks, la prima de Sirius del que este les había hablado. No parecía tener más de veinticuatro años, así que era nueva en la orden. Enfrente de la chica estaba Remus, que les saludo con una sonrisa, al lado Sirius con una ciertamente encantadora sonrisa burlona. El viejo Elphias Doge los miró boquiabierto al lado de un miembro con pinta de vagabundo que según les habían comentado era un tal Mudungus Fletcher.
Bill weasley los observaba desde al lado de ojoloco, los reconocieron por fotografías que habían visto, iba acompañado de una joven preciosa, tanto que podía ser una veela.
Emmeline Vance los miró como el resto, boquiabierta, y Hagrid que ocupaba dos sillas los saludó efusivamente sentado entre la profesora Mcgonagall y un hombre alto negro, de buen porte y una elegancia natural, con un pendiente de oro en la oreja. Era Kingsley Shacklebolt, a quien James conocía de la orden original.
Enfrente de la mesa estaba el mismísimo Albus Dumbeldore, al parecer difrutaba mucho con todo aquello.
_ ¿De verdad sois vosotros?_ preguntó nervioso Elphias.
_ Si.
_ ¡Oh, dios mio! No peudo creerlo_ la chica Tonks dio un salto emocionada y su pelo cambió a un rosa más claro_ ¡Es tan impresionante!
_ Demasiado impresionante_ refunfuño Ojoloco.
_ ¿Por qué dices eso?_ preguntó alguien.
_ ¿Cómo podemos saber si sois vosotros realmente?
_ ¡Oh, por favog!_ la chica veela afitó su melena_: Ya se ha demostgado que son ellos.No nos están engañando, Yo pog mi pagte estoy enchanté de conocgles.
_ Primero deberíamos de hacerle unas preguntas.
_ ¡Oh, PorMerlín, Alastor!_ se exasperó Minerva Mcgonagall_ ¡Se supoeq ue esto es un homenaje! No un interrogatorio.
_ Es que si no, no sería ojoloco_ le murmuró Sirius a Remus.
_ Bien, bien…Si sois realmente James y Lily Poter sabréis que encantamiento usasteis vosotros mismos para esconderos y quien, realmente lo llevo a cabo.
_ ¡Por Dios!_ saltó Emmeline_ ¿no tienes ningún otro recuerdo peor para preguntarles?
_ Fidelio_ susurró Lily_ le dijimos a todos que el guaria era Sirius pero fue Peter.
James gruñó, no podía creerlo aún. Esa traición le dolería hasta el día final de su vida.
Tras otras preguntas del estilo, Ojoloco quedó más o menos convencido de que eran quienes decían aunque se negó atomar nada que ellos le pasaran en la mesa.
El resto de mundo, o casi todos estaban muy contentos de tenerlos allí, y conversaban alegres.
El homenaje fue muy entretenido, pero lo pasaron aun mejor cuando Sirus con alguna copa de más se empeñó en sacar a bailar a Emmeline Vance una canción inexistente, la auror se sonrojó y dijo que no fervorosamente.
_ ¡Anda baila!_ se puso aun mas roja cuando el mismo James Potter le dio un empujon para que se levantara.
Lily negódivertido con la cabeza ante la actitud de los dos hombres, y por mucho que se quejó acabó bailando con su marido que también estaba bastante "contentillo".
Dumbledore los miraba a todos con una sonrisa en los labios y Mcgonagall intentaba que no se notase que se reía e intentaba mirar seria a esos dos payasos, uno de los cuales era padre y el otro el padrino de un muchacho que Merlín sabía como, había salido bastante normal.
En un momento dado no solo James y Sirius hacían el idiota si no que Hagrid se había puesto a cantar una canción junto a Bill Weasley, Lily los miraba todos si hacerles ya mucho caso, enfrascada en una conversación muy interesante con Remus.
Se fijó que la prima de Sirius, esa jovencita de pelo rosa miraba mucho a Remus, y este se daba cuenta, pero miraba a otro lado como haciendo ver que no se enteraba.
_ Alguien puede pasarme esas fresas_ dijo Ojoloco que se había vuelto a sentar y miraba con ceño a Sirius y James ¡que preparados estarían si ahora les atacaban!.
_ No ha cambiado nada ¿eh?_ le susurró Sirius a su mejor amigo viendo como Moody rechazaba un cuenco que Lily le pasaba a pesar de haber pedido que alguien le pasase ese cuenco.
_ No, Pero es que si no, no sería Ojoloco Moody.
ooOOoo
La semana en la que se marchó Sirius empezó a hacer más frío aun. Se acercaba el primer partido de la temporada y Harry empezaba a ponerse nervioso.
Tal vez fuera que sus padres estaban con él, o que tenía muchísimos deberes, o que era el capitán del quipo. O todo un poco, que se sorprendió de ver que ya estaban a mitad de Octubre.
Su padrino le había regalado un libro de hechizo muy interesante, que le estaba resultando muy útil.
Ese Sábado jugarían su primer partido contra Slytherin, y Harry y todos se morían de ganad e machacarles a esos imbéciles elitistas.
Aun le daba vueltas a la conversación escuchada un día antes de que su padrino se fuera ¿Por qué querría ese leerle el correo? ¿Qué misión le habrían encargado? A fin de cuentas tenia dieciséis años, como Harry, y tampoco era el mayor genio de la historia ¿Qué podía hacer Malfoy para satisfacer los deseo de Lord Voldemort? No podía ser algo complicado, porque no sabría, ni demasiado fácil porque no tenia sentido.
¿Y si era sobre sus padres? Harry echaría sobre Malfoy cualquier maldición antes de permitir que tocase un pelo a James o Lily. Ahora que estaban junto a él, haría cualquier cosa por conservarlos así.
En Hogwarts, la rutina seguía igual, Dean y Ginny ya se besaban menos en el desayuno y lo hacían en lugares en los que no oyeran a Ron rechinar los dientes y a Harry cada día le molestaba más verlo. Por alguna extraña razón, que seguramente era que debía proteger a Ginny, porque no pegaba para nada con Dean y Harry se imaginaba que necesitaba otro novio. Uno mas adecuado.
Lavender seguía hablándole a Ron de cualquier cosa y le reía hasta sus comentarios menos graciosos, Hermione no le hablaba a la chica y Parvati hablaba al lado de Lavender y enfrente de Hermione sobre deberes, quiddith y noticias del periódico a todos en general.
Escribía a sus padres al menos cuatro veces por semana, y ellos lo mismo, y esa mañana le llegó una nota al desayuno que abrió con suma satisfacción.
_ Harry:
¿Te apetece venir a comer a casa mañana jueves? Diles a Ron, Ginny y Hermione si quieren venir. Invitaríamos a más, pero no cabe tanta gente.
Muchos besos de tu madre, y de mí.
Tu padre.
Le pasó a nota a Ron y a Hermione.
_ ¡Que amables!_ dijo la chica_ a mi me apetece mucho ir.
_ A mi también. Que mañana tenemos la tarde libre. Supongo que Ginny también querrá.
Así que Harry garabateó un: ¡Allí estaremos! Y la mando de vuelta con la misma lechuza*.*
_ Voy a ver a Hagrid antes de herbologia, como tenemos primera libre y el no tiene clase. ¿Me acompañáis?_ Harry estaba muy contento por la nota recibida.
_ Sabes que tengo clase_ replico su amiga con fastidio.
_ Y yo debo acabar esto_ señaló sus deberes de transformaciones a medio hacer.
_ ¡Ron!_ le riño Hermione ¿Por qué no lo acabaste antes?
Ron no le hizo caso y dijo a Harry:
_ ¡Pero dale recuerdos de nuestra parte!
_ Lo haré_ Se levantó, se despidió de todos en general y se fue a ver a Hagrid.
ooOOoo
La verdad es que ese año apenas lo había visto, pero fue memorable el primer día de clase, cuando a pesar de no haber cogido la asignatura de cuidado de criaturas mágicas, hagrid lo busco y le abrazo tan fuerte que por pocole rompe las costillas, y sin exagerar. Luego lloro a lagrima viva al ver a James y Lily y pidió perdón a Sirius por considerarle culpable tantos años, aunque el pasado ya no lo hace, apenas se había visto antes de ese día.
Luego le rogó cuidar de Buckbeack a lo que el padrino accedió encantado con la condición de poder ver a hipogrifo a menudo.
Salía humo de su cabaña, así que estaba en casa, picó y Hagrid y Fang salieron a abrirle.
_ ¡Harry! Pasa pasa. ¿Quieres un poco de tarta?
_ No, no. Estoy lleno_ tenía demasiada experiencia con su cocina como para aceptar nada que le diera Hagrid.
_ ¿Estas feliz? Imagino.
_ Mas que feliz, es no se… a veces pienso que me despertare y no será mas que un sueño, y me aterrorizo, pero luego me digo que es real, hablo con ellos todos los días. Incluso mañana los veré. Invitaron a comer a Ron, Ginny y Hermione.
_ Mira que suerte que se lleven bien con tus amigos.
_ Si que es una suerte, si.
El resto del tiempo lo pasaron hablando de los padres de Harry, de la difícil situación del país, de quiddith y muchas otras cosas.
Tampoco les dio tiempo a mucho, pues la visita duró poco mas de media hora, porque Harry tuvo que irse a su primera clase del día.
ooOOoo
Resultó que cuando se lo dijeron a Ginny si quiso ir, y pretendió comprar una caja de pasteles para llevarles, a Hermione le pareció un buen detalle, a Ron también aunque era horrible eso de mirar pasteles que no te vas a comer.
Mcgonagall les había firmado un permiso especial y ahora los cuatro estaban en Hogsmeade un jueves, los único alumnos de Hogwartts que habían ido de compras, aunque sea a por pasteles un jueves de mañana.
Se habían saltado la ultima clase del día, todo sea por los pasteles y Hermioneno eso de quejarse en todo el camino hablando de suspensos y castigos sin fin, Ron miraba casi babeando los ricos pasteles y Harry y Ginny hablaban sin hacerle tampoco mucho caso. Harry se entretenía más así… Y Ginny también.
Llegaron a casa de los Potter a la una y media del mediodía, algo tarde para comer, por lo que ya los cuatro se morían de hambre. Picaron a la campana que Sirius había puesto en la puerta y salió la madre de Harry en delantal verde de flores. Dio un salto de alegría y abrazó a Harry muy fuerte y lo colmó de besos de arriba abajo.
Luego saludó con dos besos y un abrazo a cada uno de los otros tres y les invitó a todos a que pasaran.
A pesar de ser suya la casa, Harry solo había estado otra vez en ella en el tiempo que hacia desde que sus padres la compraran.
Incluso le había echo un cuarto para el, que probablemente usaría otro como Remus cuando fuera de visita y la habitación de invitados estuviera ocupada.
James Potter estaba ya sentado a la mesa, picoteando el pan, al ver a Harry, se levantó con prisas y le abrazó:
_ ¿Qué tal va el curso?_ le revolvió el pelo con cariño con una enorme sonrisa en la boca.
_ Bien_ se encogió de hombros_ tirando.
_ ¿Y vosotros que?_ les dio dos besos a las chica y un apretón de manos a Ron.
_ Tirando_ Ron se sentó donde Harry le dijo que podía sentarse, algo azorado_ Se pasan mandándonos deberes.
_ No se pasan Es que tu los dejas para última hora.
_ Se pasan igualmente, Hermione.
_ Esto está buenísimo se…Lily_ le comentó Ginny.
_ Gracias. Aprendí de la madre de James, es suya la receta.
_ Ginny es incapaz de freír un huevo_ dijo Ron metiendo mas patata s en salsa en la boca.
_ ¡Ni que tu fueras un manitas en la cocina!
_ No, pero…
_ Soy una chica ¿NO?_ miro con ceño a su hermano_ ¡Ah, que se nos olvidaba!_ sacó la caja de pasteles del bolso_ Os trajimos esto, no sabíamos que traeros, y como atodo el mundo le gustan los pasteles.
_ No debíais de haberos molestado_ Lily cogió la caja- ¡Que buena pinta! Para el postre.
La comida fue muy agradable, Harry estaba encantado, ¿Qué podía haber mejor que una comida con tus padres y tus mejores amigos?
Su madre, Hermione y Ginny se llevaban muy bien, Lily consideraba a Hermione una chica muy inteligente y de gran sensibilidad y compromiso. Estaba encantada de que existiera más gente que se preocupase por los elfos. Ginny no se preocupaba en absoluto por los elfos, pero era muy divertido hablar con ella, era una chica charlatana, dicharachera y también de gran compromiso, aunque con otras causas. Lily también estaba muy contenta con Ron, el mejor amigo de su hijo, era una gran persona, Y Lily se alegraba de que fueran amigos.
James también estaba muy contento con todos, y le encantaba poder hablar con su hijo de quiddith, eso era algo que desde que Harry era un bebe tenía en mente: enseñarle a volar. No podía ya enseñarle, pero si mostrarle nuevas técnicas y hablar con él sobre ese eminente deporte. Ron y Ginny Weasley también sabían mucho sobre quiddith y además, le caían bien esos chicos.
_ por cierto_ empezó Harry_ ¿A que no venís a verme jugar el sábado?_ inquirió con algo de vergüenza.
_ ¡Claro que iremos! Me muero de ganas de verte volar_ James parecía encantado con la idea, y Liuly a pesar de no ser muy fan del quiddith, también deseaba ver volar a su hijo.
_ ¡Que bien!_ comentó Ron_ jugaremos contra Slytherin, y no os preocupéis machacaremos a esos inmundos reptiles de cloaca.
_ ¡RON!_ gritaron la madre de Harry y Hermione.
_ También hay slytherins agradables, no todos son malos_ le explico Lily.
_ Ya, pero eso aun está por demostrar_ interrumpió Harry.
James, Ron y Ginny soltaron una carcajada, las otras dos movieron al cabeza en señal de desaprobación de un lado a otro.
Lily pensaba que a lo mejor Harry y Ron tenían razón, después de todo el único slytherin con que él había hecho amistad, y no solo es, si no que fuera su mejor amigo le había traicionado, la había insultado: "sangre sucia", en aquel momento Lily supo que el destino de su amigo y el suyo eran muy distintos.
_ Lily, ¿Qué piensas Lily?
_ Nada, cariño nada_ James le miraba preocupada.
No volvieron a hablar de slytherins en todo el día.
El resto del día se pasaron comentando anécdotas del pasado, tomándole el pelo a Ron por su admiradora Lavender, aunque a Hermione eso no le hacia ni gota de gracia y olvidándose un poco de las terribles noticias que asolaban el país en esos tiempos.
Fue un día maravilloso, como esos que solo existen en los libros con final feliz.
Notas: Creo que se sabe más o menos bastante bien lo que pretende Malfoy, aunque dudo que acertéis del todo. James y Lily les gustan los Weasley y Hermione, aunque creo que si "vivieran realmente" a Hermione le caería mejor Lily. Tiene una manera de pensar mas parecida a la suya, creo que Hermione consideraría a James algo inmaduro porque nunca ejerció de padre y eso no se aprende de un día para otro.
La orden cogí personajes que aparece todos en los libros, y e parece que la catitud de Moody es muy de acorde al personaje.
Gracias por leer.