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A muggle history — capítulo 3
Verla sufrir era el dolor más antinatural, que debía existir en su vida. A cuerpo abierto, su vida se debatía. A cuerpo abierto, sus razones para existir se esfuman. A cuerpo abierto, llora por la más profunda pena.
- No se salva- le habían dicho, desde arriba cuando su operación miraba- Necesitamos un donante, con urgencia...
"Necesitamos". Ambos necesitaban un donante nuevo. Aquellas palabras seguían resonando en su cabeza, conforme las horas en los días, pasan y pasan. El reloj resuena en las paredes y angustiante es la espera. Otra hora ha marcado y su corazón ya ha marchitado. ¡Oh dulce querer, que en la vida no te puedes mantener! ¡Oh dulce amor, que eres presa del dolor!
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Hacerlo, tienes que hacerlo- Mirarse, saltar por una ventana. Su corazón tiene que ser de ella. Su corazón, debe estar con ella. Al final de cuentas, lo llevará a él y a ella al mismo tiempo. Nadie pierde.
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Que mis ojos, vayan a donde tú, vayas- perder la vida, dejarse vencer por el dolor y cederle a ella, la felicidad que tanto se merece- tuyo es el día, tuyo es la noche y tuyo, es el corazón.
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Yo quiero ser el donante- suspiraba el joven con una sonrisa suave. Que fuera lo último que ella viera, antes de despedirse. No tenía el valor, pero aún así deseaba decirle adiós de alguna forma.
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¿Está seguro?- preguntaba.
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Sí, yo ya no tengo, por lo que vivir. Que ella, viva por mí, lo que me falta a mí.
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¿Se lo consultará?
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No lo necesito, ya me sé su respuesta.
Ella lo cuidará, ella le dará amor a su corazón. Vivir en su aliento, vivir en su piel, en su cuerpo. Su perfecto espejo, su perfecto sueño, su perfecto esclavo. En eso, se ha convertido y ahora que sólo ella sigue, él podrá ir con ella de alguna forma.
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Tenemos que consultárselo.
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No diga, que es mío. Es de cualquiera...