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Historia 40715 — capítulo 14
: hola Rose. Si, al fin Hermione se ha portado como la leona que es y se ha atrevido a confesar jeje, veremos que le responde Draco. Gracias por leer. Besos.
: si, le hizo delatarse, la inteligencia de nuestra Hermione no es solo para las materias jeje. Gracias por leer y por tu review besitos.
: hola Noe! Me alegro de verte aquí de nuevo, espero que disfrutes de este capítulo, me haces feliz con tus Reviews. Besitos wapa.
: hola! Me alegro que te haya gustado el fic, gracias por escribirme, espero que disfrutes también de este capítulo. Besitos.
Weno y recordar, si quereis que actualice antes necesito 10 reviews, si no, ¡hasta el viernes que viene!
Besos a todos.
Había pasado una semana.
Una semana desde que la chica de sus sueños le había dicho que estaba enamorada de él y no había hecho nada. Pero, si ya le había costado reconocerse a sí mismo que le gustaba una rata de biblioteca sangre sucia. ¿Cómo iba a reconocérselo a ella?
Si no actuaba deprisa la chica de iba a cansar de él y quizá cambiaba de opinión. ¿Era eso lo que quería?
Su vida era todo un desastre desde hacía unos cuantos meses.
No había querido unirse a los mortífagos, por lo que su padre estaba furioso con él, y lo raro era que no lo hubiera sacado ya de hogwarts para obligarle a hacerlo, seguramente no quería que Dumbledore y los profesores sospecharan, pero dentro de poco serían las vacaciones de navidad y tendría que volver a su casa. Y para colmo se había enamorado de su enemiga de la infancia, de la súper amiga de potipot.
Si pudiera recordar cuándo empezó a soñar con sus ojos y porque. ¿Cuándo la orgullosa Granger se digno a mirarle de esa forma? Y ¿por qué?
A demás de todo eso, estaba perdiendo su reputación como el príncipe de Slytherin.
Eso no le importaba demasiado, total dentro de unos meses no volvería a tocar este castillo, y de lo de su padre, ya se ocuparía en navidad. De lo que se tenía que preocupar pronto era de Hermione, porque aunque quisiera negarlo, el también se había enamorado y se moría por estar con ella.
Había decidido dejar de ser un cobarde ¿no? Pues es como se estaba comportando. Lo haría ahora mismo, iba a contárselo todo y sabía donde encontrarla.
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Hermione se encontraba en la biblioteca, era sábado y hacia los últimos trabajos para tener el resto del fin de semana libre.
Ya se había dado por vencida, hacía una semana que le había confesado sus sentimientos a Draco y no había obtenido ninguna respuesta, había sido una tonta, lo peor es que ahora que sabía que era estar enamorada, también sabia lo que era el dolor de no ser correspondida.
Le dio un vuelco el corazón al ver entrar a Draco en la biblioteca, echó una ojeada y cuando la divisó se dirigió hacia ella.
Hermione dejó lo que estaba haciendo y miró a su alrededor, era sábado y estaban completamente solos en la biblioteca.
Cuando Draco llegó a su altura, cogió un libro cualquiera de la estantería y se sentó frente a ella.
Nada más.
Hermione sintió que empezaba a sudar. ¿Que estaba esperando? ¿Que comenzara a hablar ella? Ya lo había hecho, era su turno, ella no iba a hacer nada más.
Miro a Draco fijamente y los labios de este se despegaron.
-
desde principio de verano tengo sueños. No son unos sueños normales, son algo extraños ya que en ellos solo aparecen unos ojos, unos grandes y bonitos ojos castaños, los cuales me miran toda la noche. - Hermione se dio cuenta de que parecía que estuviera leyendo el libro, no despegaba los ojos de sus páginas para mirarla. - cuando volví a Hogwarts esto me seguía pasando, la verdad es que me encantaba llegar a la cama cada noche y saber que esos ojos estarían ahí, para consolarme en mis peores días, podría decirse que me había enamorado de esos ojos, pero todavía no encontraba a su dueña. - en este momento levanto la mirada hacia la chica. - un día, en clase, me miraste un momento, un segundo apenas y entonces vi algo que no podía ser, tus ojos, eran iguales a los de mis sueños - ahora le hablaba a Hermione directamente. - no podía ser, tenía que comprobarlo, así que, como recordaras hice las practicas contigo, dejamos la clase destrozada.
-
sí que lo recuerdo - dijo Hermione sonriendo levemente, lo que hizo que el chico también lo hiciera.
-
utilice hechizos que podrían haberte hecho daño, pero en esos momentos no sabes cómo era mi rabia, tenía que hacer que tus ojos desaparecieran de mis sueños como fuera, así que tome pociones para dormir sin soñar durante unas cuantas noches, pero deje de hacerlo, necesitaba verlos, ya que durante el día era incapaz de mirarte. Un día decidí dejar de ser un cobarde, dejar de hacer lo que me decían y dejar de ser todo lo que los demás esperaban de mí ¿Por qué no podía ser yo mismo? Así que decidí acercarme a ti, aunque he tenido pocas oportunidades y todas han sido bastante cobardes, como lo del disfraz, no esperaba que me descubrieras.
-
lo siento, te seguí. - ambos se quedaron callados durante unos segundos. - verás, descubrí a Dim besando a otra chica y no sabía qué hacer, apareciste tu y, no sé, quizá la forma de tratarme me hizo sentir que yo sí que valía, paro claro, no sabía quién eras, inconscientemente yo ya pensaba en Draco Malfoy y cuando te vi dirigirte a las mazmorras, sentí la necesidad de seguirte, de que fueras tú el que me había regalado esa noche… aunque quería creer que eras tú, no pensaba encontrarte tras esa máscara.
Los dos seguían sentados, mirándose, ninguno hacia nada, seguramente tenían miedo a sus propios sentimientos, ellos eran como agua y aceite, lija y terciopelo, azúcar y sal, eran todo lo contrario, sin embargo, necesitaban estar juntos, el destino así lo había querido.
-
¿y ahora qué? - pregunto por fin Hermione.
-
¿te gustaría ir a cenar?
Ninguno quería que se supiera nada de su nueva relación, así que deberían mantenerlo todo en secreto, por lo que ir a cenar a Hosmeade estaba totalmente descartado.
-
te enviare una lechuza esta noche con el lugar de encuentro - dijo Draco a la castaña, la cual asintió. - hasta la noche entonces… - dijo rascándose la cabeza y titubeando hacia la puerta.
-
hasta la noche - dijo Hermione con un hilo de voz.
En cuando el rubio desapareciópor la puerta, se levanto de la silla.
Sonrió. Sonrió como hacía tiempo que no sonreía y, dejando el tiempo necesario de precaución para no volver a toparse con él, se dirigió a su torre para arreglarse y esperar la lechuza.
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¿Donde la llevaría a cenar? Tenía que ser un sitio especial, pero nadie podía verles, su relación se iría a pique si alguien averiguaba que estaban saliendo y, por algún motivo inexplicable estaba ilusionado, como nunca lo había estado y no quería que saliera nada mal.
Llegó a su habitación y se sentó en el escritorio con un trozo de papel y una pluma pensando el mejor lugar. Podría llevarla a un local de mala muerte en hosmeade donde seguro no se encontrarían con nadie, pero aparte de que seguiría siendo muy arriesgado ella no lo merecía, merecía un lugar lujoso, si no estuvieran encerrados en ese castillo la llevaría al restaurante más caro y lujoso que encontrara, pero allí…
Minutos después decidió cual sería el lugar perfecto, se dispuso a escribir cuando la puerta de la habitación se abrió y entraron Zabinni, Crabe y Goyle.
-
hey Draco, vamos de fiesta a las tres escobas, ¿vienes verdad?
-
no. - dijo el chico simplemente sin ni siquiera mirarles.
-¡vamos! No seas carcamal, hace tiempo que no sales.
Draco soltó la pluma y se dio la vuelta para encarar a sus compañeros de cuarto.
-
zabinni no quiero darte falsas esperanzas, ya sabes, y no quiero que me metas nada raro en mi copa, si quieres una cita, pídesela a Goyle. - y se volvió hacia su hoja.
-
piérdete Malfoy. - dijo el moreno, y desapareció con los antiguos gorilas del rubio.
Draco aprovecho para escribir rápidamente la nota y atarla a la pata de su lechuza, hizo aparecer una rosa blanca y la añadió con la carta.
Con esa rosa quería decirle muchas cosas, cosas que no se atrevía a pronunciar. Las rosas blancas son el símbolo de la pureza y la inocencia, y así es como el la consideraba, pura e inocente y además significan amor puro, feliz y para siempre, y sabía que ella conocería estos significados.
Observó volar a la lechuza antes de ir a vestirse.
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Hermione llegó a su sala común y pasó directamente a su habitación, sin mirar a Dim que se encontraba allí, seguramente haciendo los deberes. Entró y se sentó en la cama, ¿que se ponía?
Abrió el armario y miró toda su ropa. No tenía mucho que ponerse, casi todos los días llevaba el uniforme del colegio y su poco vestuario era viejo.
Pensó en ir a pedirle algo a Ginny, pero no tenía ninguna excusa, y no pararía hasta que le contara algo.
- mejor esperare a recibir la lechuza, según el lugar ya veré que es lo que me pongo.
Cogió una toalla y se dirigió a la ducha.
Cuando salió, una lechuza gris le esperaba en lo alto del armario, ya que había tenido la precaución de dejar la ventana abierta. Cuando la lechuza se dirigió a ella le desató la carta, cogió la rosa y le dio una galletita de las que tenía para cuando Harry le prestaba a Hedwich.
Se dejo caer en la cama con la carta y la rosa, y después de olerla un par de veces, abrió la carta.
La perfecta caligrafía decía:
"me gustaría llevarte al lugar más bonito, pero en estas condiciones es difícil. Aun así hare lo que pueda. Te espero en la sala de los menesteres a las 22:30. Sera algo informal. Draco."
Hermione sonrió, aunque a Draco le encantaba el lujo sabía muy bien que ella no lo tenía, había sido un detalle lo de ir informal. Le habría gustado tener un bonito vestido que ponerse.
Se puso unos vaqueros y una blusa negra, unos pendientes negros y zapatos del mismo color. Se puso un colgante color plata y se pinto un poquito los ojos, muy suave. Aunque siguieran dentro del colegio, aquello era una cita.
Después de definir bien sus rizos se dispuso a salir, estaba muy nerviosa, le dolía el estomago, se sentía en un sueño, en un cuento de hadas, siempre se sentía así cuando estaba con él, extraña.