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Historia 40715 — capítulo 7
Porque sois tan malas / os? Si no me dejais ningun review nadie va a leer mi historia y pienso que no cuesta tanto. Aunque una linea de mar, Una palabra, no m importa pero algo porfa. bueno como yo si que soy buena ahi va el capitulo 7: hubo un problema con el capitulo, se desordenaron las palabras no se por que, pero creo que ya esta solucionado.
Draco Malfoy se metió al baño enfurecido esa mañana.
- mierda, mierda, mierda!!
La noche anterior estaba tan enojado y cansado que había olvidado por completo tomarse la poción para dormir sin soñar. Cerró los ojos y recordó lo sucedido.
Primero aparecieron sus enormes ojos, le miraron fijamente, con ternura. Pero no se quedaron ahí, una sonrisa empezó a formarse con los labios rosas y bien delineados. Poco a poco la cara de Hermione al completo invadía la mente de Draco. Y así se pasó la noche, observando y siendo observado por esa chica.
Estoy seguro de que me has hechizado Granger, esto no se va a quedar así.
Se metió en la ducha intentando aparentar que estaba enojado, pero en el fondo no lo conseguía.
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Hermione Granger había madrugado más de lo normal esa mañana, el día anterior había visto a su amiga algo deprimida, así que se dirigió a la sala común de Griffindor y subió hacia los dormitorios de las chicas de sexto año.
Iba a tocar cuando supuso que seguramente estaban todas dormidas y las despertaría al hacerlo, así que abrió la puerta con sigilo.
Encontró la cama de Ginny Weasley vacía, y podía verlo ya que las cortinas estaban arrancadas de su lugar y esparcidas en el suelo.
- reparo! - susurró.
En ese momento salió la pelirroja del baño ya vestida con su uniforme.
-
Hermione… que haces…
-
vamos fuera, tenemos que hablar.
La chica asintió y siguió a la premio anual escaleras abajo sin hacer ruido hasta que llegaron a los terrenos del castillo.
-
que te ocurre Ginny? Por qué te veo tan triste? - preguntó llegando a la orilla del lago.
-
lo he intentado - dijo sentándose en el césped de rodillas - Merlín sabe que lo he intentado Hermione, pero no puedo olvidarle, le quiero, le amo demasiado para olvidarle… solo quiero estar a su lado.
-
Harry también te ama Ginny, solo te aleja para…
-
no me vengas tu también con el cuento de que solo quiere protegerme, lo que ocurre es que es un cobarde, si de verdad me quisiera… - la pequeña no pudo seguir ya que se le quebró la voz y si seguía hablando rompería a llorar.
Hermione la abrazó por los hombros para consolarla.
- Ginny, debes tener paciencia y comprenderle, yo te aseguro que Harry te quiere con toda su alma, prométeme que intentaras hacer las paces con él, está pasando un infierno y necesita de tu apoyo, aunque sea como amiga.
La pelirroja asintió en silencio, Hermione tenía razón y ella siempre lo había sabido, pero echarle a Harry la culpa de su dolor se lo hacía más fácil.
-
y ahora cuéntame tu.
-
que te cuente qué?
-no te hagas la tonta Hermione, que pasó ayer con Dim?
- ah eso…
---flash back---
- quiero decirte algo Hermione - dijo el chico.
Hermione, que estaba oliendo el dulce perfume de la rosa se tensó. No sabía por qué pero creía saber lo que le iba a decir.
Dim cogió las manos de la chica entre las suyas y le habló muy cerca.
- veras, sabes que nos conocemos desde hace mucho, durante años hemos compartido clases, hemos charlado, pero no como lo hacemos desde que compartimos torre, y yo estoy sintiendo…
- Dim… - le interrumpió la castaña - veras estoy muy cansada y me gustaría deshacer la maleta - dijo soltándose de sus manos haciendo que la rosa cayera al suelo sin querer - mejor hablamos mañana, si?
Dicho eso subió a toda prisa a su habitación cargada con su baúl.
Dim se agacho y recogió la rosa con tristeza…
---fin flash back---
-
saliste huyendo? - Se sorprendió la pelirroja - pensaba que eras una griffindor amiga… - dejo caer.
-
no soy una cobarde Ginny, pero nunca he estado en una situación así, no estaba preparada para escuchar lo que iba a decirme…
-
no te gusta Dim?
-
no es eso…
-
entonces? - Dijo la chica sin entender a su amiga - Hermione, déjate querer por una vez, te lo mereces y Dim es un buen chico.
-
tienes razón…
-
por supuesto que la tengo - dijo la pelirroja orgullosa levantándose - anda vamos a desayunar - dijo extendiéndole la mano.
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Draco había decidido pasar su hora libre con su única y verdadera amiga en todo el castillo.
El rubio se encontraba sentado en el tronco de un árbol con la cabeza de Adhara apoyada en las rodillas mientras le acariciaba el blanco pelaje distraídamente.
Por qué? Él la odiaba. Odiaba su inteligencia. Odiaba su lealtad hacia sus amigos. Odiaba que fuese querida y admirada. Odiaba su testarudez y su valentía. Odiaba sus ganas de ayudar a todo el mundo. Odiaba el olor a almendra y vainilla que desprendía. Odiaba la forma en que se mordía el labio inferior cuando estaba nerviosa, como movía los labios mientras escribía y como fruncía el ceño cuando discutían. En cambio le encantaba verla enfadada, le gustaba hacerla gritar y sacarla de sus casillas. Le encantaba molestarla y como le miraba…
Alto Draco! Como narices sabes tú todas esas cosas? La has estado observando? Como has podido hacer eso!!
El chico se cruzó de brazos. Sintió una extraña necesidad de verla, de fastidiarla. Pero ella estaba en clase. Lo haría después, la pillaría en la biblioteca.
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Un moreno salía de su última clase y volvía a su sala común. Su amigole intento convencer de que saliera a los terrenos a disfrutar los últimos días de sol, pero no tenía ganas.
- Harry…
Se paró de golpe a la vez que se tensaba, conocía muy bien esa voz.
-
Gi…Ginny - dijo nervioso dándose la vuelta hacia la chica.
-
podemos hablar?
-
claro. - dijo el chico siguiéndola hacia la parte de atrás del castillo, que solía estar solitaria.
Se sentó en un banco de piedra y dejó su mochila a un lado en sus pies, invitando a Harry a hacer lo mismo.
-
quería pedirte perdón, me he comportado como una niña mal criada. Lo siento - dijo mirando los ojos verdes del moreno.
-
Ginny yo soy un estúpido...
-
no…
-
si! - Dijo el chico cogiéndola por los hombros - he estado a punto de perder lo que más quiero, y si, tienes razón, soy un cobarde. - Ginny negó con la cabeza incapaz de articular palabra por el contacto con el chico. Harry le acarició el pelo, sacándoselo de detrás de la oreja y haciendo que la pequeña se estremeciera. - no voy a perderte por un estúpido mago tenebroso.
Dicho esto con la mano que tenía en el pelo de la chica acercó su cabeza a la de él a la vez que con la otra rodeaba su cintura acercándola a su cuerpo. Ginny cerró los ojos y Harry rozó sus labios. La beso fuertemente, con avaricia demostrando así como había echado de menos esos labios que le habían pertenecido y le pertenecerían siempre.
-
que vamos a hacer Harry? - dijo la chica entrecortadamente mientras recuperaba el aliento y la sonrisa volvía a su rostro.
-
no me importa mientras sea junto a ti pequeña - dijo rozando su pecosa nariz con la suya.
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Hermione entró a la biblioteca nada más acabar las clases. No quería pasar por su torre ya que no sabía si quería o no estar a solas con su compañero. Cuál fue su sorpresa cuando al llegar a su mesa preferida encontró un libro abierto y unos pergaminos. Normalmente se encontraba la biblioteca vacía…
Se sentó en el extremo contrario de la mesa, ya que no iba a dejar de utilizar su mesa porque hubiera alguien más en ella. No señor.
Mientras sacaba sus cosas de la mochila el individuo volvió a su lugar.
-
Malfoy?
-
ah! Hola ratón de biblioteca, como tú por aquí?
Hermione se puso roja de furia y frunció el ceño, ni en la biblioteca podía estar ya tranquila.
-
la pregunta sería que haces tú aquí, a ver si voy a tener que empezar a llamarte hurón de biblioteca.
-
no te pega ir de graciosa Granger.
Hermione le ignoró y mojó su pluma en el tintero para comenzar a hacer su tarea.
Draco observó como pasaba de él y pensó en la forma de llamar su atención cuando notó algo en su bolsillo. Perfecto…
La castaña levanto la vista al escuchar como el chico desenvolvía un rana de chocolate con un ruido exagerado en la silenciosa biblioteca.
-
está prohibido comer en la biblioteca! - se quejó Hermione sacando su vena prefecta.
-
enserio?
De repente a Hermione la inundó un perfecto olor a libros viejos y césped recién cortado, lo que le pareció muy raro. Entonces vio con horror como Draco se llevaba la rana a la boca.
-
quieto Malfoy! - gritó levantándose y arrebatándole el chocolate.
-
ehh! Si quieres una cómpratela Granger! - dijo dando la vuelta a la mesa para llegar hasta ella e intentar arrebatarle su rana.
-
espera! Acaso no hueles?
Draco aspiro y recibió un dulce olor a almendras, vainilla y tierra mojada.
-
si… huele a sangre sucia. - dijo con desprecio
-
eres un estúpido!! - dijo lanzándole la rana al pecho y recogiendo sus cosas - esa rana lleva un filtro amoroso, pero allá tú si quiere comértela, no me importa!! - y dicho esto salió de la biblioteca hacia su torre.
Rezó para no encontrarse a Dim en el camino y al ver la sala desierta subió a toda prisa a su habitación.
La semana pasó algo tensa para la chica. Había estado esquivando continuamente a Dim, cosa difícil teniendo en cuenta que compartían torre y que sus habitaciones estaban enfrentadas.
Por otra parte se alegraba por sus dos mejores amigos, ya que habían decidido darse otra oportunidad, eso sí, manteniéndolo lo más secreto posible, cosa bastante difícil en hogwarts…
Además de todo eso, Draco se había aficionado a fastidiarla más que de costumbre. Hablando del rey de roma…
-
corazón de azúcar - dijo a la estatua mientras veía acercarse al rubio por su extremo derecho.
-
Hermione - la llamó Dim desde el izquierdo - podemos hablar?
-
lo siento Dim, me espera el director… - dijo subiendo al escalón para que la subiera al despacho. Suspiró. Tengo que hablar con él, no puedo evitarle por mucho más tiempo.
-
Te ha dejado tu novia? - dijo Malfoy con una sonrisa burlona.
-
no es mi novia! Por ahora… - dijo dándose la vuelta.
-
imbécil… - dijo subiendo por las escaleras tras la castaña.
El anciano director daba vueltas por su despacho.
-
que castigo les pondré… - decía - la verdad es que no se me ocurre nada. Alguna idea? - le preguntó a los chicos.
-
nos está diciendo que nos auto castiguemos? - pregunto el rubio. El anciano asintió.Definitivamente le falta un tornillo…- y que tal si no nos castiga?
-
ahh… eso es muy aburrido - dijo el anciano como si espantara moscas.
-
y si ordenamos la biblioteca, o limpiamos los libros? - propuso Hermione.
-
ni hablar! Mejor etiquetemos pociones.
-
ah no! De eso nada!
-
por qué?
-
porque no.
-
eso no es una razón, eres una mandona Granger, lo sabías?
-
no soy una mandona!!
El anciano llamó su atención con un silbido y ambos le miraron boquiabiertos.
*Ni que fuéramos cabras…*pensó Draco.
-
ya sé lo que harán!- el profesor les comunicó su idea.
-
que!? Pero esas plantas crecen en las copas de los árboles. - dijo Hermione.
-
exacto, las escobas están en el cobertizo.
-
un momento - dijo Hermione sobresaltada.
-
pueden irse.
-
pero señor…
-
adiós, adiós - dijo echándolos del despacho.
-
camina Granger!!
Hermione caminó hacia los terrenos con cara de susto.