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Historia 40792 — capítulo 1

Estaba sentada, estaba sola y a la vez muy acompañada. Esperaba que la función iniciara, todos estaban callados, yo miraba el escenario, no sabia que esperar, no sabia que hacia allí, de casualidad vi la función y decidí entrar, pero estaba sola, nadie con quien hablar, observé a los lados, esperaba que pasara algo. Las sillas alrededor se ocupaban poco a poco, casi no quedaban lugares vacíos, sillas a mi derecha y a mi izquierda, y más a la derecha una grada donde ya no quedaba lugar para alguien, el viento jugaba con mi cabello, estábamos al aire libre, sentía el aroma de el pasto aún mojado después de la lluvia de verano, observé a las gradas, caras diversas por todos lados, pero me concentré en un rostro, era un rostro dulce, que mostraba una cálida sonrisa, una sonrisa que pocas veces veía, era una sonrisa sincera.  Sabía que lo conocía, pero no sabía quien era, de donde lo conocía o si de verdad lo conocía, el me observó y yo solo pude sonreirle, él me sonrió y yo me sentí feliz, no sabía porque, si para mi era un desconocido, pero era algo natural. Desvié mi mirada un poco más, observé a los que estaban a su alrededor, apenas uno par de metros más atrás estaba sentado Alberto, no podía creer que él estaba aquí, era el lugar donde menos me lo esperaba, pero allí estaba, como siempre bien arreglado, él me vio y me sonrió, yo no supe como reaccionar y solo me di la vuelta, para mi suerte la función estaba empezando. Mi mente voló, tenía muchos sentimientos encontrados, no sabía que esperar, era extraño, me sentía diferente, pero la verdad ni yo misma me entendía. Al final de la función no supe ni de que trato la obra, solo veía trajes vistosos, cantos románticos y niños riendo, al final era muy colorido todo, pero no supe ni el nombre de la obra. Apenas terminó todo, me sentí liberada de mi asiento, me levanté automáticamente y sonreí, estaba feliz, al final los colores me habían alegrado, ver a los niños reír me hizo sonreír, saludé a uno que otro conocido, abracé a esos niños que conocía desde que tenían pañales, mis hijos les decía yo, pero más bien eran como mis hermanos menores. Me acerqué a las gradas, era como si una fuerza me impulsara a ir, observé al cielo y suspiré, el día era nublado, pero tenía cierto encanto, las hojas de los árboles se movían al compás del viento, estaba feliz, me puse a cantar, ¿qué más podía hacer? Cante solo para mi, caminé a las gradas, y allí seguía mi amigo, bueno, yo creía que era mi amigo. Apenas unos lugares atrás seguía allí Alberto, no sabía que hacer, traté de evitar su mirada, solo observé al chico, no quería hablar con él. Aquel chico que me parecía conocido seguía allí, me sonrió y me invitó a sentarme a su lado mediante señas, me acerqué y saludé.

  • Hola - dije con una sonrisa sincera.
  • Hola - me saludó. Platicamos durante un largo rato, era muy divertido y teníamos una gran química, estaba feliz a su lado, había olvidado a ese otro chico apenas unos lugares de nosotros, era una larga plática, no hablamos de nada especial, solo cosas de amigos, él era mi amigo, aunque no me había dicho su nombre, sabía que podía confiar en él, reí a carcajadas ese día, sonreí tímidamente, me avergoncé, todo con él. Después de una larga charla, una de las mejores en mucho tiempo, me voltee a otro lado, tenía que buscar algo en mi bolsa, me distraje y lo busque, me concentré tanto que no noté que alguien se me acercaba, hasta que fue demasiado tarde...
  • Hola ¿Por qué no me has saludado? - dijo Alberto con una sonrisa.
  • No te vi - contesté únicamente. Estaba nerviosa, no sabia que contestar, por ello respondí aquello, algo en mi quería hacer plática con Alberto, él era mi amigo, ¿por qué no preguntarle como estaba? Pero una voz dentro de mi me respondió porque el no es lo que creías,lo miré, seguía igual que antes, era el mismo, eso no me hizo sonreír, el me había lastimado, no a mí, pero lo sentí mucho, no podía saludarlo como a un amigo si él no lo había sido. Recordé aquella noche, estábamos él, yo y sus amigos, yo que estaba anteriormente sola, me había divertido más sola que con ellosmejor sola que mal acompañadame recordó la voz, todo estaba bien, aunque yo me aburría como nunca, hasta que empezaron a criticar a Alejandro, él era su amigo y ahora mío, él me lo había presentado y se volvió mi mejor amigo, pero hablar mal de él era algo que no podía soportar, él era su amigo y lo trataba así, lo criticaba a sus espaldas, Alejandro era de las mejores personas que había conocido y no lo podía soportar, *si así habla de su viejo amigo, que no dirá de ti,*me dijo la voz, simplemente me aleje, mejor estar en una fiesta sola que con ellos. Para mi suerte me amigo desconocido me salvó, me alejo de Alberto, y por ello se lo agradezco, nos fuimos y no tuve que dar explicaciones y no verlo más, todavía me duele verlo, pensar que el era uno de mis mejores amigos, pensar que años atrás había estado enamorada de él, pensar que nunca me tomo enserio cuando eramos amigos, pensar en esas veces que yo lo ayudé sin pedir nada a cambio, fui una tonta y lo admito. Mi amigo desconocido me abrazo, así nos alejamos, abrazados, muy pegados, eso era lo que necesitada, alejarme, cortar la amistad, ahora me sentía protegida bajo los brazos de mi amigo, era más que eso, él era como mi hermano, él hermano mayor que nunca tuve, mi amigo desconocido.

Espero que les guste, es un sueño que tuve hace poco, fue muy realya que todo esto lo he vivido, espero que les guste,  esta historia se la dedico a mi mejor amigo Alexis, él es el hermano mayor que nunca tuve y por ello se lo agradezco!