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El congunto de lo separado. — capítulo 2
Ojos de plumas de Quetzal adornados de jade. Mares profundos que en su interior aguardan los celestes cielos.
Dorados hilos, oro puro, que al contacto con el aire se desvanece y resplandece. Destellos de risos. Semejantes al astro rey,es mi deseo.
Tomarte entre mis brazos quiero, para poder robarte el aliento. Escarlata bello escarlata, suave, suculento, indomable. Fresca como el agua de los manantiales.
Hoy quiero ser el rosal de tujardín, aquel rosal que solo florea para presumirte. El ave que te canta solo para verte. El viento que te refresca solo para tocarte. ¿Pero?, ¿qué será de las noches de luna?; aquellas noches de luna llena.