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"Mis 5 dracos" — capítulo 5

El muñequito miedoso.

Hermione esperaba que esa vez, nuevamente, ninguno se escapara. Sin embargo le faltaba otro de sus muñequitos personificados. Era el muñeco miedoso. El más desfavorable para aparecer en escena. Ese y el muñequito llorón. Con una sonrisa amable, le preguntaba a todos si habían visto a Draco. Todos negaban y lanzaban improperios hacia ella cuando preguntaba eso. Por supuesto. ¿Quién quería ver a alguien como Draco? Y a los de su casa no podía preguntarle semejante cosa. Terminarían hechizándola.

  • ¡Hay dios... dónde estará! Draco me mataría de saber que he sido yo la que creó cinco réplicas de él. ¡Estoy muerta!

Mientras ella pensaba en ello, los del equipo de Quiddicth, buscaban a Draco para la práctica de ese día. No lo encontraban, pero se habían topado con él. Con el muñequito miedoso.

  • ¡Vamos, es hora de entrenar! Trae tu escoba. Sino, Potter podrá ganarnos una vez más y ya se comienza a convertir en una enorme pústula en el trasero. Me desespera.- dijo el líder del equipo y el muñequito miedo solo los miró con extrema cautela. Sus piernas temblaban como una gallina.

¿Montar en escoba? Tenía que estar bromeando. Ladeó la cabeza y con un suspiro, miró su escoba. ¿Y si simplemente salía corriendo y no regresaba nunca a ese lugar? Nadie tenía por qué criticarlo.

  • Anda, móntate ya. Eres el buscador y tu objetivo es fijar la vista en la Snitch. Ya sabes todo eso. Anda... ¡deprisa!

Hizo lo que le pidieron, porque le temía a los gritos de aquel chico con enormes dientes y con una uniceja fruncida. Con una inspiración muy fuerte, se aferró a la escoba y miró hacia abajo.

  • Ay no... ay no... quiero bajar... quiero bajar- murmuró en voz baja, mientras los golpeadores estaban listos.

  • A mi señal, atacarán a Draco con las bludgers. ¡Tres, dos y.... uno!

Gimoteó asustado al mirar las bludgers que se acercaban a él, como locas. Varios Slytherins rieron de eso y el cómo trataba de mantenerse en pie y esquivarlas al mismo tiempo. Pero el líder no estaba feliz de verlo. Siquiera de verlos reírse de alguien como su buscador.

Que debía ser valiente y enfrentar los retos.

  • ¡Ay no... si Draco se topa consigo mismo! Qué podría pasar... ¡Una paradoja! Podría ser el fin de muchas cosas y...

  • ¡Señorita Granger!

Perfecto, Snape de nuevo. ¿Por qué siempre se entrometía en todo lo que ella intentaba hacer? Lo miró con una mirada nerviosa y consciente de que sus manos sudaban y tenía una sonrisa congelada en su rostro.

  • Señor...

  • ¿Por qué demonios murmura como loca y no mira por dónde va? ¿Le es muy difícil?

  • Lo lamento, tengo prisa.

  • Sí, eso lo puedo ver y...

Hermione había alzado la cabeza para mirar una mota verde y plata, que se sacudía en una escoba y gritaba de miedo. ¡Era él! Tenía que ir para ayudarle y así, volver a la habitación.

  • Si me disculpa... profesor...

  • ¿A dónde cree que va?- dijo, cuando corría por un lado de él y se dirigía a las afueras. Los jardines. Muchos reían de él, mientras Draco miedoso trataba de sostenerse del palo de la escoba y no dejaba de gritar por ayuda. Aquella algarabía atrajo a Snape también.

Jamás lo había visto de esa forma.

  • ¡Draco! ¡Baja de allí en este instante!

  • No sé como... ¡No sé como!

  • Por dios, si ya has volado en escoba antes. No seas tonto y baja ya de esa cosa...

Eso solo significaba que iban a existir problemas con el Draco real. Inspiró y se preparó para el holocausto. Todos riéndose de él, mientras gimoteaba de miedo y Snape trataba de bajarlo de allí.

Digno de ver para muchos otros. No para ella.

  • ¿Y ahora qué voy a hacer?