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Historias de una adolescente rezagada. — capítulo 8

Capitulo 8. La cruda, cruel y cuerda verdad.

NA: Este capitulo no va dedicado a mi precioso, porque el no se parece en nada a Harry. En realidad no va dedicado a nadie, porque todos tenemos dentro una Ginny que quiere salir!

Cuando baje las escaleras esta mañana, mi mama casi se muere de la impresión. Mi papa se quedo boquiabierto, la novia de mi hermano Charlie, Nympha, casi me aplaude, mis hermanos Fred y George sonrieron, mientras que Percy meneaba su rostro de lado a lado en claro gesto de desaprobación. Mi hermano Bill me alzó los pulgares, mientras que Ron me miro con ganas como de acribillarme a punta de preguntas. Yo simplemente salude como todos los días, mientras tomaba mi desayuno.

Al subir al coche, mi hermano Ron me seguía mirando extrañado, pero no se atrevía a preguntarme nada de nada. Mejor así, mejor que estallara cuando estuviéramos en frente de todo el Instituto. Cuando bajamos del coche mas de uno pego un gritito de sorpresa, y eso que no me quise teñir el pelo de colores, si lo hubiera estaría irreconocible.

Entonces me encamine hacia el salón, cuando Luna me vio y me saludo. ¡¡Es increíble que tengas por mejor amiga a una chica como Luna!! Ella jamás te abandona, hoy me siento mas agradecida con ella que lo que creo nunca lo estaré. Trae su carita blanca con rímel purpura, las uñas del mismo color, el labial igual, y de hecho, el pelo, que como de costumbre viene hecho un desastre, está recogido en una coleta de color purpura, todo oscuro.

-¿Qué tal lo han tomado?- me pregunta haciendo referencia a mi familia.

-Bien. Nympha casi me aplaude. Estuvo bastante bien, en general. Además papa no murió de un ataque cardiaco así que me doy por bien servida.

-OK. Vamos a clases….

-Eh, que no se me escapa lo que has hecho- me sonríe de forma natural-. ¿A que debo el cambio?

-Mama- yo la miro extrañada-. Ella me dijo que necesitarías apoyo, y ayer en la noche salimos a hacer las compras. Lo intentamos con el negro, pero parece que alguien me hubiera golpeado…. Así que me quede con el purpura. Además, esta tarde mi madre te ha invitado a ver mi cambio de estilo- vuelvo y la miro con cara de ¿No es suficiente ya lo que has hecho por mi?-. Es que quiero hacerme un par de mechones de colores en el pelo, y cortarlo radicalmente- el pelo de Luna le da casi en las rodillas.

-¿Y Nev? ¿No te preocupa que ya no te quiera, así?- eso si me preocupa que mis amigos se separen.

-De hecho el fue el de la idea. Ayer nos acompaño a mi mama y a mi, y dijo que me sentaría un corte y una tintura, y yo le hare caso. Iremos mi mama, Nev y yo. ¿Te apuntas?

-¡¡Claro!!- luego saque mi móvil y llame a mi mama a pedirle permiso, que ahora pareciera una chica mala no me daba permiso para hacer lo que me viniera en gana sin siquiera consultarlo con mama…

////***

El maestro Snape entra en el salón y mira a todos de reojo, por lo visto alguien ya le conto sobre nuestro cambio radical, cuando nos mira, sonríe con sinceridad, solo le falta levantarnos los pulgares. Empieza a dictar su clase y mientras deja su famoso taller para afianzar conocimientos nos hace conformar parejas. Yo me voy con Luna, ya Neville se hará con Rolf Scamander, el asocial del grupo.

-Ahora, queridos estudiantes, nombrare a mis monitores. En mi ausencia, ellos dictaran los talleres y recogerán las notas, para que yo proceda a pasarlos a la planilla de notas. Muy bien, cada pareja escriba un numero del uno al- conto las parejas-, veintidós. Yo les diré que numero les corresponde. Escribirán en un papelito el número y lo meterán en esta bolsa, luego sacare un papel y esa pareja será mi monitora.

La cara de todos los estudiantes se ilumina ante la posibilidad de mandar a los demás. A nosotras nos corresponde el 14. Luna lo escribe con su lapicero purpura y sus estilizados números. El maestro los recoge, y seguimos con el taller. Luego llama la atención del grupo y saca un número. Lo muestra a toda la clase. 14.

Pero la tinta no es la de Luna, yo la miro, y decidimos que no nos importa, queremos ser las monitoras. Entonces la clase acaba y el maestro recoge los trabajos. Nos llama.

-Bueno chicas. Tengo entendido que la próxima hora la tenéis libre, ¿verdad?- nosotras asentimos-. Pues bien, tengo que acompañar a mi esposa a una cita al medico, y no podre dar la siguiente hora de clase. ¿Os gustaría ayudarme con el grupo mayor?

-Claro que si maestro- dice Luna, yo no querría ver a Harry, y mucho menos a Cho, pero me parece que el maestro me esta dando una oportunidad de oro.

-Pues bien, señoritas. Este es el trabajo- nos entrega las copias que debemos dar-. Ginny, tú te sabes este tema de memoria, lo vimos la vez pasada en el grupo de química…. Por favor explícalo, y si algún estudiante, por casualidad no puede, entonces, mándalo a una tutoría- me guiña un ojo y se va-. Recoged los trabajos, después los tendréis que calificar.

-¿Es mi impresión o Snape te esta dando la venganza perfecta?

-Es tu leve impresión, Luna. Snape me esta dando a Cho en bandeja de plata.

Entonces Luna y yo entramos al salón. Hay cosas asquerosas que los chicos de ultimo grado hacen unos con otros, pero me hago la de la vista gorda. Luna se va hasta el fondo del salón y empieza a cerrar las persianas, como si leyera lo que tengo en la cabezota.

-Silencio- digo yo en un grito, muchos no me hacen caso, no importa, yo cojo un rotulador de tablero acrílico y lo hago rechinar contra la superficie haciéndome notar-. El maestro Snape no puede venir pues tiene un percance familiar, y me ha enviado a mí a explicaros el tema.

-¿No estas muy chica para esto, Gin?- me dice Hermione.

-Ya lo vi en el grupo de química Hermione. Pero si quieres te puedes adelantar e ir resolviendo el taller. Claro que este es individual…- entonces ella estira la mano y yo le tiendo su hoja-. Luego se lo entregas a Luna, ¿vale?

-OK- dice levantándose para coger un puesto atrás.

-Pues bien, el tema de hoy es estequiometria….- empiezo a dar la explicación y luego de quince minutos, la victima, Cho Chang levanta la mano.

-Mocosa, no te entiendo….

-Primero, yo no soy una mocosa, hoy soy tu maestra. Y segundo, si yo, que voy un nivel debajo de ti, puedo entender esto, lo mínimo que se espera de ti es que hagas lo mismo. Ahora, si quieres puedes terminar de prestar atención y luego hablaremos- entonces sigo dando mi cátedra y luego entrego los talleres.

Cho me mira con cara de odio, mientras la avergüenzo delante de todo el mundo por no entender un tema tan fácil. Yo simplemente me muero de la risa. Mientras tanto Harry me ve con cara de pocos amigos.

-¿Algún problema Potter?- le digo yo-. Recuerda que no recibiré los trabajos después de las 11:45- Harry empieza a mover su lápiz, mientras sigue hablando con Ron, en susurros, como si yo no los escuchara.

*-Es increíble, ¿no?-*dice mi hermano sorprendido.

-Totalmente, jamás esperas un cambio tan atroz y repentino- dice Harry.

-Ahora si que no la volveré a molestar mas…

-OK Cho, si no puedes tendrás que ir a una tutoría con la señorita Lovegood- le digo yo.

-¿Con Lunática? ¡¡Jamás!!

-No le vuelvas a decir así, ella es tu monitora. Y si no te gusta esa perspectiva te veré mañana a las dos de la tarde para tus lecciones. De lo contrario reprobaras química- la campana suena-. OK: todos, dadme vuestros trabajos, me marcho ya.

Luna empieza a recoger los trabajos. Sin embargo Harry no se lo da. Yo lo miro extrañada, y cuando ya Luna ha recogido todo, le digo con la mirada que se marche, yo me quedare a hablar con Harry.

-¿Podemos hablar?- me dice calmadamente.

-Si es para la clase, tengo todo el tiempo del mundo….- Harry me entrega su trabajo.

-Es para otra cosa…

-No dispongo de mucho tiempo- le digo claramente.

-Quería saber sobre tu cambio.

-¿Qué quieres saber?

-¿Se debe a mi? ¿Te he hecho algo como para que cambies de este modo?- señala mi ropa y mi maquillaje.

-En primer lugar, Potter, si no te gusta mi ropa, te puedes ir al caño, no me importa que pienses, me siento cómoda, y si te incomoda, pues no me mires, evítate el malestar. En segundo lugar, no eres el mejor vestido de la escuela, estas lentes de chico bueno y tu actitud de "Soy un chico apuesto, bésame" te hacen chocar, no importa lo que hagas, serás evaluado por quien eres, no por lo que vistas, claro, excepto Cho que si te viera vestido con un vaquero y una remera sencilla que te costaron veinte euros te botaría, pero ese no es mi asunto. Y tercero, deja de creer que mi cambio se debe a ti. Mi mundo no gira en función tuya, y si cambio es por mi. En el gran orden de las cosas, debes entender que, no quiero anda contigo, ni me interesa lo que opines de mí. Así que, supéralo ya, Harry, y deja de pensar que vales mucho mas que los demás. Un amigo tal vez, creo que es lo que nos conviene a los dos, pero no pintes en tu cabeza ideítas tales en las que yo sueño contigo, por que tu, para mi eres tanto como una mancha en una pared…. Y, de ahora en adelante, te pediré el favor que no me llames Ginny, para ti soy Weasley, olvida que alguna vez tuvimos algo que ver mas allá de lo estrictamente necesario. Y no me hables si no es para química. Hasta pronto. Potter.

Entonces Harry quedo de una sola pieza mientras yo me iba. Y mi hermano se le acerco con cara de tragedia, mientras le decía:

-Hermano, te ha mandado a volar y toda la escuela se dio cuenta. Debemos admitir la cruda, cruel y cuerda realidad: Ginny maduro sin ti.