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Paternidad — capítulo 4
Draco sonreía cuando su pequeña Crhistine, corría tras una pequeña mariposa azul. Mientras lo hacía en el patio, se resbalaba y se caía. Su estridente llanto le alarmó de que su bebé se había resbalado. Para su mala suerte, él, había desviado la mirada por un ínfimo instante. Sí, su hija era un desastre cuando quería.
- Ya ves por qué te digo que no corras- le dijo, mirándole la pequeña pierna- sí, caíste sobre ella, pero eso se te pasará. Ya no llores- la levantó con mucho cuidado y la acunó en su pecho- ya no llores ¿ves? Ya llegué yo, para hacerte sentir mejor. ¿Quieres helado? No sé por qué te pregunto eso si lo único que harás es usarlo como mascarilla facial. Me pregunto, si lo heredaste de tu madre.
Mientras estaba en la cama, alguien había ido a verla. Tenía el cabello pelirrojo y le miraba con preocupación. Hermione alzó la cabeza y le observó con confusión. ¿Qué hacía él, allí dentro? ¿Por qué estaba rodeada de paredes blancas?
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Hermione, ¿Estás bien?
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¿Dónde estoy? ¿Por qué me tienen encerrada aquí?
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Ellos dicen que escapaste buscando a una niña. Te encerraron. Pero yo vine a buscarte. Sinceramente, este lugar, no me gusta en lo más mínimo.
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¡Mi hija, Ron! ¡Perdí a mi pequeña!
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¿Qué hija, Hermione? ¿Tienes una hija?
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Sí, yo tengo una hija- dijo, sentándose en la cama. Ron asintió sin hacer muchas preguntas.
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Entonces, yo te creo. ¿Cómo era?
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No puedo recordar. Sé que un auto impactó conmigo, pero no recuerdo qué sucedió- ella suspiró y miró a los doctores que la miraban desde una ventanilla traslúcida- ¡Sácame de aquí y ayúdame a econtrarla!
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Está bien, yo te ayudaré.
Draco suspiraba cuando su bebé dejaba de llorar. Tenía los ojos rojos y su nariz llena de moquillo. Le había dejado el chupete y le limpiaba la carita.
- Tranquila, todo se terminó ya. Tienes la vendita con las jirafas. ¿No te parece linda?- dijo, otorgándole una nutria de peluche, su juguete favorito- Bueno, vamos a comer un poco y a dormir un rato.
Draco, recostó a su cansada bebé, que daba sus últimas batalllas contra el sueño. Mientras se frotaba los ojos, se quedó en la cama, meditando. Luego, volvió el rostro hacia su hija y notó que estaba dormida. Sonriente, comenzó a cerrar los ojos.
Mientras dormía, vislumbraba a una mujer. Estaba dentro de un auto y conducía dificultosamente. Parecía que estaba mareada y que había alguien a su lado. Muy pronto, la mujer perdía el control del vehículo, he impactaba con otro auto que estaba cerca de ella. Luego, su visión se oscurecía y no veía más que gotitas de sangre.
Despertó agitado y con el sudor en la frente. Mientras se serenaba, observó a su hija. Estaba dormida y con una de sus manitas se rascaba la bandita con las jirafas. Apartó su mano de la misma y la cobijó. ¿Qué había sido eso?