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Paternidad — capítulo 7
Esa noche no había dejado de soñar. Estaba ya en el momento cumbre del sueño. Se acercaba y conocería su rostro. ¿Quién era? Fue entonces, cuando lo supo.
Era Hermione Granger. Habían peleado y él, había ido tras ella. Ella quiso encerrarse en el baño, pero él halaba la puerta. Ella, resbaló de su soporte y retrocedió, hasta caerse en la tina y golpearse en la tina. No entendía el por qué.
Estaban en el salón y ella discutía sobre la paternidad de su hija, que lloraba en una esquina. Draco, no le permitiría irse con ella. Ella le amenazaba, así que había usado su varita sobre él y un rayo blanquesino, chocaba con él.
Despertó tiempo después con una terrible jaqueca. Con un suspiro, no recordaba quién demonios era. En cambio Hermione, se había ido con su hija. Conducía con enojo y parecía intranquila. Chocaría en cualquier momento. Por supuesto, sucedió, con su hija dentro del auto. A ella, nada le sucedió, pero sí a su madre.
Con una sonrisa, él iba a adoptar a una pequeña que no tenía madre. Casualidades de la vida, ¡Era su hija! ¡Ahora lo recordaba todo! ¿Pero, los momentos en el auto?
Despertó sudoroso y miró a su pequeña bebé. La levantó entre sus brazos, aún dormida y la abrazó. Su memoria, había regresado a él.
Ella, era su pequeña. Sin embargo, no recordaba ya su nombre. ¿Sería Crhistine, como la había bautizado? Su hija, abría los ojos y le miraba con curiosidad, propia de los niños. Draco, sonrió y acunó a su pequeña bebé, entre sus brazos. la miró, mientras le acariciaba la cabeza. Ella, volvió a cerrar sus ojos y se acomodó en los brazos de su padre. Lo podía recordar y, algunos sentimientos encontrados, chocaron en su garganta. Su pequeña, pudo haber sido adoptada por otra madre, por otro padre. Hubiese muerto, de haber sabido eso.
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¿Nos dormimos un poc más, hija?- le preguntó, con una sonrisa. Hermione, trataba de recordar, pero no podía. ¿Quién era su hija, que comenzaba con la letra "C"? Ron, trataba de sustraer información. Costaba mucho, encontrar a niñas con esa dichosa letra, puesto que habían millones de ellas.
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Sé que, ella es mi hija. Quién quiera que sea- suspiró y Ron, asintió. Hacía tanto, que ellos no se veían, que no entendía como ella ya tenía una hija y su esposo, no había ido tras ella. ¿Acaso había muerto, en el accidente?
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La encontraremos, te lo prometo.
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Tenemos que encontrarla pronto.