← Historia 41321 · de
Historia 41321 — capítulo 3
Después de 10 años…
Señorita, señorita Ivna… -decía la elfina
-mmmmm… que quieres tina -dijo algo dormida
-Su madre desea que se despierte inmediatamente
-Dile a mi madre que ya voy.
-Como ordene señorita -y haciendo una reverencia desapareció.
Ivna se levanto se ducho y luego se puso un vestido negro con bordes verdes y plateados y unas sandalias pateadas y por su puesto su corona plata y algunas esmeraldas, había crecido mucho y su pelo era negra como la noche pero sus ojos seguían teniendo ese característico color celeste con betas rojas .Camino un basto pasillo que conducía a la sala principal en la que había un magnifico trono azul y negro con unas águilas en el respaldo (recuerden que la madre es de Ravenclaw), siguió adelante y avanzo hasta quedar delante de ella y dijo:
-Me llamabas madre.
-Si, tengo que decirte algo importante -respondió la madre
-¿Que?
-Veras el año que viene cumples 11 años y teóricamente deberías ir a la escuela de magia y hechicería, pues veras mi niña yo puedo además de hacer magia con la varita también con la mente, es de descendencia, y debido a eso tu también puedes a diferencia del resto.
-Y que tiene que ver eso con la escuela
-Tiene que ver en que por esa causa no puedes ir a la escuela y devo enseñarte yo.
-¡¡¡Queeeee!!! y quedarme enjaulada adentro de este maldito palacio todos los días.
-Y que tiene de malo es aun mejor no hay reglas a seguir ni profesores que bajan puntos.
-Que, que tiene de malo ¡¡¡que estoy cansada de ser princesa!!! no salgo de aquí nunca, no tengo ni un solo amigo y desde que tengo memoria que vivo así
Dicho esto Ivna se marcho a su habitación dejando a Ivis totalmente des concertada .Mientras en su habitación pensaba en voz alta.
Debo huir de aquí -acabo de decir esto agarro un bolsito pequeño puso tres prendas de ropa y cuando iba huir por la ventana de su habitación se acordó de algo que le faltaba un collar color negro con forma de rombo echo de una piedra negra desconocida y un borde de plata
-Casi me olvido el collar que me regalaron mis padres al nacer -se lo puso y dejo su corona- adiós madre.