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Mi baile — capítulo 11

Hermione suspiraba, sus pies la estaban matando. Tenía que seguir practicando, día tras día. Severus Snape, estaba muy molesto y cada vez que la veía, se lo recordaba. Estaba practicando y practicando. Ni siquiera tenía tiempo para los amigos. Estaba allí, en una habitación a oscuras.

  • Hermione sigue practicando- dijo Ginny, tomando el volante de la cartelera de su casa común- El baile temático de hoy es la conga.

Hermione suspiró al escuchar la noticia, de boca de Ginny. Conga...Ni siquiera tenía idea de como se bailaba. Se imaginó el rostro de Snape al pensar en lo que debían hacer y sintió un poco de miedo. Las cosas iban a complicarse muy pronto. Ladeó la cabeza y miró a su alrededor. ¿Dónde estaba su pareja?

Pues la respuesta la obtuvo muy pronto. Severus entraba con mucha prisa, colocando la música en el suelo y sosteniendo su mano con violencia. Ella ya estaba cansada de bailar, pero no le quedaba de otra que aceptar su petición.

  • Estoy muy cansada ya...- suspiraba ella, pero Snape seguía moviéndose. Debían aprender el baile- además, es temático y necesitamos un disfráz.

  • No necesitamos un estúpido atuendo. Concursaremos sin eso.

  • ¡Pero el volante dice que lo necesitamos!- se quejó Hermione y Snape, negó con la cabeza. Ella le miró con incredulidad y se detuvo. La música cesaba y ella, simplemente intentaba, sentir sus adoloridos pies.

  • Duelen demasiado.

  • Y le dolerán más- dijo él, sosteniéndola, cuando estuvieran muy juntos en aquel baile. Exhaustos, sudorosos... Algo que podía ser visto como indecoroso en algunos sentidos. Claro, si tenían una mente muy malpensada.

  • Profesor, no quiero volver a incomodarle...Pero...¿No debería estar sosteniendo mi pierna?

Severus bajó la vista y notó que una vez más, tenía la mano bajo la falda de ella. Con un movimiento lento, sacó la mano de allí y Hermione le miró. Su cuerpo entero, estaba a merced de su profesor. Se sentía tan extraño.

  • Tenemos que seguir practicando- indicó Snape, carraspeando y moviendo la cabeza hacia otra dirección, cuando ella se acomodaba la falda, sonrojada.

  • Sí, señor...Tenemos que seguir.