← Mi baile · de
Mi baile — capítulo 13
Severus había practicado con mucho ahínco. Con una respiración agitada y a punto de caer en el suelo de cansancio, Hermione trataba de mantenerse en pie otra ronda más. Severus parecía decidido a mejorar la puntuación que llevaban y no quería escuchar quejas.
Ni a Gilderoy, salvándoles la vida. Con una sonrisa suave, ponía a Hermione de pie una vez más y le gritaba que debían continuar. Incansables.
-
Profesor, ya es muy tarde. El baile será mañana temprano y aún tenemos que escoger el traje.
-
¡Esa es una estupidéz de Gilderoy! No me vestiré de ninguna forma y en realidad, nadie va ni puede obligarme.
Negó con la cabeza y suspirando, dio otro salto por el salón de baile. Severus le pedía saltar más y más alto. Más fuerte y con mucho mejor rostro del que estaba mostrando. Pero ella insistía en que estaba muy cansada como para sonreír.
La atrapó antes de caer al suelo, por enésima vez. Con una inspiración fuerte, tuvo que darle la razón. Ella estaba muy cansada.
- Váyase a dormir ya. Nos levantaremos muy temprano, para continuar los entrenamientos antes del baile. Tiene que estar descansada o no podremos ganar. Las piernas de Longbottom son muy rápidas y necesitamos ventaja.
Hermione asintió en silencio y se preguntó cómo iba a hacer los trajes típicos del baile. Iban a descontarles puntos si no los utilizaban. Ladeó la cabeza y se preguntó si un par de elfos podrían servirle en la tarea. Se llevaba muy bien con ellos y quizá podían ayudarle. Seguramente con algún trabajo extra que hiciera por ellos.
No importaba. Era mejor eso, que ver perder a Snape. Seguramente la rabia que sentiría, no sería común ni buena para ella. Ni para nadie que se cruzara en su camino. Miró las agujas e hilos de coser que había encontrado y se preparó para pasar un par de horas en ese asunto. Al menos agradeció que Snape la dejara ir a tiempo.
De lo contrario, estaría durmiéndose ya.
-
Tiene que lucir lo mejor posible- le dijo a los elfos que tenía frente a ella. Todos ellos asintieron en silencio, con sus enormes orejas que parecían abanicos.
-
Y la ama Hermione... ¿quiere que cosamos estos botones?
-
Sí. No muy ajustado. Dudo que al profesor Snape le gusten así. Aunque a Gilderoy es probable... pero no sé si complacerlo a él o al juez.
Ambos sonaban muy tentador. Los elfos trabajaron junto a ella, toda la noche. Ella los dejó sobre su baúl, perfectamente doblados. Esperaba que su pareja no opusiera resistencia y se los colocara.
Tenían que usar el traje típico o de lo contrario todo resultaría desastroso. Se quedó dormida pensando en ello. En como Neville volvía a ganarle.
Ella era competitiva. No podía perder con él, ni con nadie de hecho.