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Mi baile — capítulo 6
Hermione miraba a su alrededor, cuando Severus Snape le había dado una nueva tarea a seguir. Tenía que practicar mucho, y en todas partes. Ladeó la cabeza y miró a su alrededor. No iba a practicar enfrente de ellos ¿O sí?
Continuó mirando con mucha calma, a la espera de que el salón de su casa, quedase vacío. Como eso no sucedía, decidió practicar en otra parte. Salió hasta donde nadie pudiera verla. Cerca del calamar gigante. Con una sonrisa suave, caminó con felicidad. ¿Quién se iba a enterar que estaba practicando allí?
Pues la sorpresa que no esperaba ver, la vio. Severus Snape, estaba practicando en el campo. Junto al calamar gigante. ¡Eso era digno de ver! Ladeó la cabeza, cuando estuvo oculta cerca de unos árboles y continuó mirando la práctica. Mientras observaba, resbaló con una raíz y Severus dejó de bailar, para mirar hacia ese lugar en cuestión. Creyó ver hojas, pero no, era el cabello de Granger, estaba seguro.
- Salga de allí- le dijo, con un suspiro de incomodidad- ya sé que está allí, oculta.
Hermione, salió con los nervios a todo dar. Miró a Snape, que estaba muy enfadado por su repentina intromisión. Sin embargo, no parecía incómodo con que ella le mirase bailar. ¿Por qué? Bueno, ya había bailado con ella. Por supuesto, que no se sentía incómodo.
-
Ahora, como castigo, bailará conmigo.
-
¡Pero señor, no he ensayado y...!
-
Bailará conmigo...- demandó él, con una ceja arqueada. Hermione, asintió sin decir algo más y tomó la mano que le ofrecían.
El baile del tango, debía estar muy bien pulido. Sin quererlo, Hermione le pisaba los pies al profesor una y otra vez. Severus, acudía a su paciencia de mortífago- miembro de la orden- soporta Albus.
-
Granger, córtese esos dos pies izquierdos- dijo, cuando los suyos propios estaban hartos de montarla sobre ellos para guiarla.
-
No tengo dos pies izquierdos...- dijo ella en voz baja. Severus, se encogió de hombros.
-
Bueno, dos oídos izquierdos ¿mejor?
Ella, se sonrojó y decidió tomar su mano otra vez y demostrarle que tendría la fuerza para bailar y no con sus libros, como se burlaba Ronald. Snape, sorprendido, decidió seguir su trope baile y retrocedía ante sus imperiosos pasos. Con un movimiento raudo, resbalaba con una raíz y se caía al suelo. Por supuesto, se llevaba a la odiosa sabelotodo con él. Hermione, le miró nerviosa cuando estaba en el suelo, sobre el hombre. Se afincó para levantarse, pero su mano estaba en su entrepierna y sostuvo más de lo que debió.
-
¡Granger...! ¡No haga... eso!- se quejó Snape y Hermione se apoyó una vez más.
-
¿Qué cosa estoy haciendo?
-
¡Eso de agarrarse de allí!
-
¿Dónde?
-
¡Saque su mano de mi pantalón en este instante!
-
¡No está dentro de su...! ¡Oh cielos!- dijo, y enseguida retiró su mano- ¿Le...le du..?
-
¡No se atreva!
-
¿Le apreté mucho...?- dijo ella, sonrojada.
-
¡Necesitará práctica! y yo, seguramente una entrepierna nueva