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Historia 42235 — capítulo 8
Cap.7: ¿Quién es? ¿Qué quiere? Parte II
-¿Bueno pero tienes información o no?- Le pregunté.
-Sí, pero muy poca, dicen que en un tiempo esa hacienda fue una de las más rica de esta región, que la construyó Marcus Connor y que este desapareció hace unos años, nadie sabe qué pasó con el, estuve hablando con el capataz que trabajó ahí en la época en la cual tu abuelo vivía ahí, y me dijo que el Sr. Marcus era muy misterioso y que ocultaba algo, siempre estaba nervioso, también le dije que por qué no venía a hablar directamente contigo y me dijo que nunca se atrevería a hablar otra vez con un Connor, que era como marcarse de por vida y me aconsejó que me alejara de ustedes porque podría terminar muerto.
-¿Y lo vas a hacer?-Pregunté.
-¿Qué cosa?
-Alejartede mi.
-No-Respondió con simplicidad
-Tenemos que ir a ver a ese señor- Dije muy convencida, pues tal vez ese señor podría ayudarnos a saber quién es La Sombra.
-¿Te parece después de clases?-preguntó.
-Si está bien, pero ¿En qué vamos a ir al pueblo? que yo sepa no hay ningún taxi que no lleve.
-Pues… yo tengo mis contactos-Dijo "misteriosamente"-Y de regreso tomamos un taxi y ya.
Fruncí el seño y levante una ceja.
Las clases parecían una eternidad, pasaron lento, muy lento en mi opinión. Una vez que terminaron fui a buscar a Allan, últimamente se había convertido en mi mejor amigo y en la persona que mas confiaba.
-¿Lista?- Preguntó.
-Lista- Respondí.
-Entonces ven- Me dijo.
Fuimos caminando hasta el mini-estacionamiento del colegio y vi lo que se supone que nos iba a transportar, un camión con que transporta ganados y cerdos, con ganados y cerdos incluidos.
Me volteé y lo vi con una ceja levantada.
-¿Nos vamos a ir allí?-Pregunté desconcertada.
-Sí, claro que si tú no quieres irte ahí, pues no averiguamos nada y listo- Dijo con indiferencia.
Acepté a regaña dientes, todo sea por mi familia… Luego observé que no éramos los únicos en montarnos ahí, venían todos los que, supuse, eran los estudiantes de bajos recursos económicos, entre ellos, la muchacha que se sienta a mi lado en el salón. Muchos de ellos venían comiendo pollo.
-hey! Tu! ¿Quieres pollo?- me dijo un muchacho gordo, bueno obeso en realidad mientras hablaba se le escurría un poco se saliva y pollo.
-Nnnoo, gracias tranquilo- Dije intentando no ser grosera.
-Deberías de comer un poco, por eso es que estas así de escuáli…- Pero no pudo terminar porque el camionero gritó:
-¡Arrancamosssssssss!- Y la cosa esa sonó horrible y empezamos a movernos, como cerdos.
Así pasó el viaje, todos moviéndonos con los cerdos y como los cerdos, el tipo gordo cuando se terminó el muslo de pollo, lo tiró y se lo pegó en la cara a la campesina que se sienta a mi lado, la pobrecita quedó toda sucia. En seguida le ofrecí una servilleta que traía en mi bolso, la aceptó y se limpió la cara, luego de todo eso volteé a vera Allan, y como siempre estaba en las nubes, suspiré.
-Llegamossssssssss-Dijo el conductor.
Todos nos bajamos del camión, excepto el conductor, una vez que todos estuvimos abajo, el conductor arrancó de nuevo, llenando a todos de barro (como es un pueblo humilde, las calles son de tierra), excepto a Allan y a mí, ya que este nos había movido ágilmente hacia un costado de la calle.
-Bueno y ¿ahora qué?- Pregunté.
-Vamos a la casa del capataz- Dijo sencillamente. - Sígueme.
-Bien.
Me tomó de la mano y me guió, me sonrojé por el gesto, pero como siempre el no lo notó. A veces agradezco que sea tan despistado. (Eso es lo que piensa ella XD).
Raramente, me fijé que la campesina nos seguía.
Caminamos entre calles, pasamos por una plaza humilde pero muy bonita la cual tenía su capilla, que también era linda. Hasta que llegamos a la casa del señor que buscábamos. Ésta, estaba rodeada de policías y me extrañó mucho.
-¿Quiénes son ustedes?- Preguntó uno de ellos.
-Somos unos amigos del señor que vive aquí- Respondió Allan, si yo no hubiese sabido que era mentira, me lo hubiera creído. Allan era muy buen actor.
-Que vivía querrán decir, porque este señor lo asesinaron hace unas horas- Dijo el policía.-Y ustedes no pueden entrar.
No me importó lo que decía el policía, lo empujé y entré a la casa, y ahí lo vi, el señor yacía muerto en el piso de la sala, y en la boca del mismo había un papel, le quite la pinza a uno de los policías de investigación y le saque el papel de la boca ante la mirada absorta de los presentes, la leí mentalmente y luego en voz alta:
"Muerto por bocón, por andar contando cosas indebidas a personas que no son miembros de la familia Connor"
Att: La sombra
Le entregué la carta al policía, sin tocarla con las manos.
-Discúlpeme, lo que pasa es que me afectó mucho la… muerte de este hombre.
-Está bien, pero ahora váyase.
Salí de la casa con la cara surcada en lágrimas, no es porque yo haya conocido al señor, sino porque el único que nos podía dar pistas, ahora estaba muerto.
Allan me abrazó y me agarró de la mano para guiarme hasta el taxi que él había llamado mientras yo estaba dentro de la casa.
Nos fuimos a mi casa, me baje decida del carro, subí las escaleras hasta el cuarto piso, sabía que Allan me seguía e intentaba pararme pero no podía, yo ya estaba decidida, cuando llegué al cuarto piso sentí otra vez como si alguien me miraba, y supe que La Sombra sabía que yo estaba ahí, así que grite a todo pulmón:
-¡No sé qué intentas hacer, pero no me asustas, y te juro quevoy a averiguar quién eres y voy a acabar contigo, te vas a pudrir en la cárcel, no entiendo porque te haces llamar La Sombra, deberías de llamarte El Cartero porque siempre andas dejando notitas por ahí en vez de dar la cara! ¡COBARDE!
-¡Cálmate!- Gritó Allan.
Respiré hondo y baje las escaleras hasta mi cuarto, toda la familia me miraba como si estuviera loca, entre a mi cuarto, y no me sorprendió ver que en mi cama había una nota la cual estaba amarrada del pie de una muñeca, una de las tantas muñecas que me había dado mi abuelo de pequeña. Decía:
"Zara, Zara deja de meterte donde no te llaman"
Att: La Sombra.
Esto ya era el colmo.