Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Un romance de locos · de

Un romance de locos — capítulo 25

Dedicado a todos los anteriores, pero en especial a Caro, para que vea bien que Albus y Cassie se tienen que reconciliar... Ahora voy a leer tu capítuloo 41 :D

http://www.potterfics.com/historias/70902 Pd: La poesía que aparece en este historia es propiedad de Oriana Fortunato, Orii Gryffinclaw, Maripositaas, o sea YO, por favor, me gustaría que nadie la copiara ni pegara, eso sería de mi agrado, además de que tiene mi copyright, miren: © Así que no me molesten con nada de rarezas... traducción: ¡NO AL PLAGIO!

Cuando salimos del Gran Salón me planté delante de él y lo miré durante unos segundos, pero ya no me derretía al verlo, o si… ¡estaba que hechaba fuego por la boca! Deberían crear una nueva raza de dragón y poner mi foto en la descripción. Él me contempló como yo a él, a excepción de que él estaba que se regocijaba de contento.

Me sonrió y me quiso dar un beso, pero tal acto casi me pareció de otro planeta:

¡¿Qué acaso estás loco?! - Le grité.

Pero, Rosie…

¡ROSIE NADA, JAMES! ¡AHORA ME VAS A DECIR ROSALINDA! - Él, como un idiota gigante, pareció no comprender mi actitud.

Solo quería un beso. - Masculló en voz baja pero me dijo a mí: - ¿Por qué estás enojada conmigo?

¿Qué por qué…? ¡¿Qué por qué yo…? - No podía creerlo, simplemente. (N/A: ¡ARE YOU FUCKING KIDDING ME!) A cada palabra que dije le peguéen la cabeza con mucha fuerza - ¡JAMES… POTTER… ERES… UN… IDIOTA! ¡IDIOTA! - Ahí paré de pegarle, para evitar contusiones, aunque fuera por el momento. Primero, me iba a escuchar. - ¿Es un chiste o qué? ¿En serio me preguntas por qué estoy enojada contigo? Pues, te equivocas, no estoy enojada, ¡ESTOY FURIOSA! Me preguntas que por qué, bueno, como parece que tu cabeza no da para comprenderlo, te lo explicaré: El penúltimo día de vacaciones me dijiste que me amabas, como siempre. Casi nos besamos, aparentaste que ibas a estar triste por nuestra separación por lo mucho que me amabas y yo me lo creí. - Tomé aire y proseguí. - Ni dos días estuvimos separados, ¡NI DOS! Al volverte a ver esperaba el trato de siempre, el trato del chico que me amaba y al que yo amaba, pero me diste un simple: "Hola, Rosie". Fue la única vez en dos meses que me llamaste Rosie, e incluso la primera de dos veces en estos sesenta días que estuviste a mi lado. Te alejaste de repente. Sin ninguna clase de explicación. Y eso me destrozó. No tienes ni idea de cómo me sentí. Te lo voy a poner en una poesía que escribí hace unas semanas, a ver si te gusta más:

"Agarraste mi corazón,

lo miraste y lo abrazaste,

pero se te cayó

y se rompió en mil pedazos.

Los levantaste y se te volvieron a caer,

los pisaste y te fuiste"

¿Tienes una mínima idea de cómo me sentí? Más destrozada de lo que expresa este verso. Y luego osas enviarme cartitas de amor, haciéndote pasar por un patético Admirador Secreto. - Le estaba chillando, mientras lloraba a mares. Me descargaba lo que me había guardado durante sesenta días. - Finges que no eres él, que no lo sabías, e incluso tienes el descaro de preguntarme con quién voy a ir al baile. Llegas, juegas con mis sentimientos mucho más. Me tomas de la cintura como si yo ya fuera tuya, me dices frases cursis y románticas a más no poder de Romeo y Julieta, intentas plantarme un beso que no te voy a dar, e incluso terminas consiguiéndolo, terminas… terminas… - No pude seguir con eso, así que empecé con otra cosa: - Vuelo, Defensa Contra las Artes Oscuras, Gryffindor, Flitwick… ¡por dios… AZUL! ¡No puedo creer que no me diera cuenta antes! ¡Siempre has sido tú! ¡Tú eres el que no suele demostrar lo que siente, el que hace reír a todo el mundo! ¡Tú eres el único que me enviaría cartas de amor! ¡El único que se vestiría de príncipe… AZUL, ¡HAY POR DIOS! ¡FUE MÁS QUE OBVIO TODO EL TIEMPO! ¡Me diste una máscara rosa! ¡Sabías que me vestiría de princesa, tu madre habló del baile con mi madre! ¡Sabías que le cambiaría el color, lo imaginabas! ¡Tú me conoces mejor que nadie! ¡Sabías todo desde el principio! - Lo contemplé durante unos segundos más, y, como si fuera su madre, lo regañé al estilo antiguo: - ¡Estoy indignada, James! ¡¿No te paraste a pensar que esto me iba a hacer sufrir?! ¡Arruinaste dos meses de mi vida alejándote de mí! ¡No puedo creerlo!

Me di media vuelta y me estaba yendo de allí, cuando sus dedos de enroscaron en los míos, tomándome de la mano, me hizo girar, y tiró de mí hasta que quedé a un centímetro de sus labios.

Déjame que me excuse, por favor.

Adelante.

Sin previo aviso volvió a besarme, esta vez fue un poco más en serio el beso. Duró más. Separó mis labios de los suyos y me dijo:

Antes, por favor te pido que me dejes estar bien cerca de ti. - Me abrazó fuerte, como si no pudiera evitarlo. - He estado tanto tiempo lejos de ti, necesito abrazarte. Sentir que estás conmigo. - Él también había llorado al oír mis palabras y ahora derramó algunas lágrimas más. Luego de estar abrazados durante unos minutos me soltó me volvió a besar (sí, más intensamente que la segunda vez) y se puso de rodillas.

Tengo que pedirte perdón por el dolor que te causé. Lo único que quería era poder hacerte mi declaración de amor. Quería que supieras lo mucho, MUCHO que te amo, y quería que fuera perfecto. Por eso desde el verano lo he planeado todo. Si, tienes razón, tu mamá y mi mamá hablaron porque yo le pedí a mi papá que la convenciera. Yo lo sabía. Sabía todo. Averigüé lo más que pude. Me leí Romeo y Julieta para estudiarme las frases que me sirvieran. Esa idea me la diste tú cuando lo leíste el año pasado. Preparé todo. Escribí tus cartas. Todo lo que siento estaba allí. Eran mi declaración de amor, hasta lo que podía contar sin que te dieses cuenta. Todo el tiempo tuve miedo de que lo adivinaras. Había algunos cabos sueltos. Albus lo sabía y me lo restregó un día cuando Violeta escuchó. Pensé que todo se había arruinado, fui a hablar con ella y ella me dijo que no diría nada. Katrina ya lo sabía, lo de las cartas. Ella las metió en tu cuarto cuando Angus o alguno de los chicos se las daban. No te quise mentir nunca, lo único que quería era declararte mi amor de la forma más especial que pudiera. El baile me pareció lo mejor. Un día del curso pasado, sin que vieras, abrí al azar Romeo y Julieta y vi la palabra baile. Me enteré luego de que se iba a festejar un en Hogwarts y allí comencé a planearlo todo. - Me estaba mirando a los ojos, pero yo ya no me perdía tanto, sino que me sentía realmente feliz y contenta al mirarlos. El me acarició el rostro con las manos: - Amo tu rostro, y tus ojos, y tu cabello y todo de ti. Sé que estás enojada, pero te pido el más sincero y fuerte de los perdones. Necesito estar contigo. Necesito que me digas idiota, que me pegues, que me ayudes con los deberes aunque los pueda hacer solo, que leas conmigo, que me cantes, que seas mi mejor amiga y, por sobre todo eso, necesito tu amor, Rosali.

Esas palabras hicieron todo. Fueron suficientes. Lo besé yo. Lo besé de nuevo, y de nuevo, y de nuevo, para luego abrazarlo y reír.

Pero falta una cosa todavía. - Dijo él. Se arrodilló y tomó mi mano, como si me fuera a pedir matrimonio. - Sé que esto se ve como si fuera a pedirte matrimonio, y eso… es justo lo que es. Bueno, no exactamente, más bien, te juro mi amor eterno. De aquí hasta que la muerte me lleve. Si te lleva a ti primero, te prometo que me voy contigo. - Me besó la mano. - En resumen: Te amo, nunca te dejaré ir, porque sé que soy el único al que amas. - Tomó aire y volviendo a mirarme a los ojos me dijo: *-*Rosalinda Acuentes, ¿quieres ser mía? ¿Quieres ser mi novia?

Sonreí como nunca antes, le tiré del brazo para levantarlo, al fin se di permiso de que pusiera sus manos en mi cintura, de hecho, yo misma se las coloqué. Luego le acaricié la cara y el pelo mientras le sonreía. Al final con las manos en su cuello me acerqué más y más a él y le dije:

  • Tu sabes que nunca te diría que no. De esta galaxia a otra en la otra punta del universo, ¡POR SUPUESTO!

Y me volvió a besar el amor de mi vida quien ahora era mi novio, mío. Yo era su Rosie y él era mi Jamie.

Mío.


Ella me besó y yo la besé, me dijo que sí.

Rosie era mía, al fin.